Una revisión sobre las evidencias científicas
1. MITO: HA SIDO PROBADO CIENTÍFICAMENTE QUE LA MARIHUANA PRODUCE DAÑOS A LA SALUD. En las décadas de los años 60 y70, muchas personas creían que la marihuana no producía daños. Hoy sabemos que la marihuana es mucho más peligrosa de lo que creía.
REALIDAD: EN 1972, DESPUÉS DE REVISAR EVIDENCIA CIENTÍFICA, LA COMISIÓN NACIONAL PARA EL ABUSO DE DROGAS Y MARIHUANA (EE.UU.) concluyo que si bien la marihuana no es del todo inofensiva, su peligrosidad había sido enormemente sobrestimada. Desde entonces, científicos han realizado cientos de estudios sobre sus efectos en humanos, animales y cultivos de células. Ninguno de ellos reveló hallazgos sustancialmente diferentes a aquellos descritos por la Comisión Nacional en 1972. En 1995, basados en treinta años de investigaciones científicas, los editores de la revista médica británica Lancet, llegaron a la conclusión de que "fumar cannabis, incluso durante largos períodos de tiempo, no es dañino para la salud."
2. M: LA MARIHUANA NO TIENE USOS MEDICINALES. Existen en el mercado drogas más seguras y efectivas. Entre ellas, se incluye una versión sintética del THC, el principal principio activo de la marihuana, el que es comercializado en los EE.UU. bajo el nombre de Marinol.
R: LA MARIHUANA HA MOSTRADO SER EFECTIVA PARA REDUCIR LA NAUSEA INDUCIDA POR LA QUIMIOTERAPIA EN EL TRATAMIENTO CONTRA EL CÁNCER, estimular el apetito en pacientes con SIDA, y para reducir la presión intraocular en personas con glaucoma. También existe evidencia de que la marihuana reduce los espasmos musculares en pacientes con desórdenes neurológicos. Las cápsulas de THC sintético pueden ser obtenidas mediante prescripción pero, para muchos pacientes, no son tan efectivas como fumar marihuana. Además, el THC en estado puro puede también producir mayores efectos secundarios desagradables que el acto de fumar marihuana. Actualmente, y a pesar de su ilegalidad, muchas personas utilizan marihuana como medicina. Al hacer esto, ellos se arriesgan a ser arrestados y encarcelados.
3. M: LA MARIHUANA ES ALTAMENTE ADICTIVA. El uso prolongado de marihuana produce en las personas dependencia y síndrome de abstinencia, y muy frecuentemente se hace necesario tratamiento profesional con fármacos para detener su hábito por la marihuana.
R: La mayoría de las personas que fuma marihuana lo hace sólo ocasionalmente. Tan sólo una pequeña minoría de estadounidenses (menos del uno por ciento) fuma marihuana diaria o casi diariamente. Una minoría aún más pequeña desarrolla dependencia por la marihuana. Algunas personas que fuman marihuana intensa y frecuentemente pueden dejar de hacerlo sin dificultades. Algunos otros buscan ayuda mediante tratamientos profesionales con fármacos. La marihuana no causa dependencia física. Si de todas maneras algunas personas experimentan el síndrome de abstinencia, éste es notoriamente suave o moderado.
4. M: LA MARIHUANA ES UNA PUERTA DE ENTRADA PARA OTRAS DROGAS. Aun tomando en cuenta que la marihuana, por sí misma, causa daños mínimos a la salud, debe ser considerada como una substancia peligrosa porque conduce al uso de "drogas duras" como la heroína, LSD y cocaína.
R: LA MARIHUANA NO OCASIONA QUE LAS PERSONAS USEN DROGAS DURAS. Lo que la teoría de la "puerta de entrada" presenta como una explicación es una asociación estadística entre drogas comunes y no comunes, bajo la forma de una asociación que cambia en el tiempo a medida que las diferentes drogas aumentan y disminuyen su prevalencia. La marihuana es, hoy en día, la droga ilegal más popular en los EE.UU. En consecuencia, aquellas personas que han utilizado drogas menos populares, como la heroína, cocaína y LSD, probablemente también hayan consumido marihuana. Por otro lado, la mayor parte de los consumidores de marihuana jamás han consumido otro tipo de drogas ilegales. Lo que ocurre en verdad es que la marihuana constituye, para la mayor parte de las personas, un punto de llegada más que una puerta de entrada a otras drogas.
5. M: LOS DELITOS RELACIONADOS CON LA MARIHUANA NO SON CASTIGADOS CON SEVERIDAD. Muy pocas personas que violan las leyes con respecto a la marihuana son arrestadas y casi nadie va a la cárcel por ello. Este trato indulgente es el responsable por que el uso y la disponibilidad de la marihuana sigan vigentes.
R: EN EE.UU. LOS ARRESTOS RELACIONADOS CON LA MARIHUANA SE HAN DUPLICADO ENTRE 1991 Y 1995. En 1995, más de medio millón de personas fueron arrestadas por delitos relacionados con la marihuana. Ochenta y seis por ciento de ellos fueron arrestados por posesión de marihuana. Decenas de miles de personas se encuentran en prisión en este momento debido a delitos relacionados con la marihuana. Un número aún más grande de personas son castigadas con libertad condicionada, multas, y sanciones civiles que incluyen: embargo de propiedad, remoción de licencia de conducir y pérdida del empleo. A pesar de estas sanciones civiles y penales, la marihuana continúa siendo fácilmente disponible y extensamente usada.
6. M: LAS POLÍTICAS EN TORNO A LA MARIHUANA EN LOS PAÍSES BAJOS SON UN FRACASO. Las leyes holandesas, que permiten que la marihuana sea comprada, vendida y usada abiertamente, han tenido como resultado un incremento de los niveles de consumo de esta droga, especialmente entre la juventud.
R: LA POLÍTICA RELACIONADA CON LA DROGA EN LOS PAISES BAJOS ES LA MENOS PUNITIVA DE EUROPA. Por más de veinte años, a los ciudadanos holandeses mayores de dieciocho años se les permite comprar y usar cannabis (marihuana y hashish) en cafeterías bajo la regulación del Estado. Esta política no ha dado por resultado un dramático incremento del uso de cannabis. En la mayoría de los grupos de edad, los niveles de uso de marihuana para los Países Bajos son similares a sus similares en los EE.UU. El pueblo holandés aprueba, en forma mayoritaria, la actual política en relación a la cannabis, la cual busca con preferencia normar en vez de dramatizar el uso de ésta. El gobierno holandés ocasionalmente revisa la política existente, pero se mantiene comprometido con la despenalización.
7. M: LA MARIHUANA OCASIONA LA MUERTE DE LAS CÉLULAS CEREBRALES. Usada prolongadamente, la marihuana altera permanentemente la estructura y el funcionamiento del cerebro, causando pérdida de la memoria, deterioro cognitivo y de la personalidad, y una reducida productividad.
R: NINGUNA DE LAS PRUEBAS MEDICAS ACTUALMENTE UTILIZADAS PARA DETECTAR DAÑOS CEREBRALES EN HUMANOS HA DETECTADO DAÑOS OCASIONADOS POR LA MARIHUANA, INCLUSO EN AQUELLOS CASOS DE USO PROLONGADO DE GRANDES DOSIS DE ÉSTA. Uno de los primeros estudios reportó daños cerebrales en monos rhesus después de haber estado expuestos durante seis meses a altas concentraciones de humo de marihuana. Recientemente, en un estudio más cuidadoso, las investigaciones no encontraron evidencias de anormalidades cerebrales en monos que fueron forzados a inhalar el equivalente a cuatro o cinco cigarrillos de marihuana cada día durante un año. La afirmación de que la marihuana produce la muerte de las células cerebrales está basada en un informe especulativo que data de un cuarto de siglo atrás y que nunca ha sido respaldado por ningún estudio científico.
8. M: LA MARIHUANA PRODUCE SÍNDROME DE FALTA DE EMOTIVIDAD (amotivational). La marihuana transforma a quienes la usan en personas pasivas, apáticas y desinteresadas por el futuro. Los estudiantes que consumen marihuana tienen un menor rendimiento, a su vez, los trabajadores que utilizan marihuana se vuelven improductivos.
R: POR 25 AÑOS, LOS INVESTIGADORES HAN TRATADO DE DEMOSTRAR QUE EL CONSUMO DE MARIHUANA INDUCE AL SÍNDROME DE FALTA DE EMOTIVIDAD, SIN EMBARGO, HAN FALLADO EN TODOS LOS INTENTOS. Las personas que se intoxican de manera constante, indiferentemente al tipo de droga que utilicen, son, con frecuencia, miembros no productivos de la sociedad. No hay nada que, en el caso específico del consumo de marihuana, cause que las personas pierdan su ambición o el dominio de sí mismas. En estudios de laboratorio, sujetos a quienes se administró altas dosis de marihuana por un gran número de días o un gran número de semanas no presentaron ningún decremento en su motivación por el trabajo o en su productividad. Entre adultos que trabajan, los usuarios de marihuana tienden a ganar sueldos más altos que los no usuarios. Los estudiantes universitarios que usan marihuana tienen las mismas calificaciones que quienes no la usan. Entre los estudiantes de secundaria el uso intensivo de marihuana está asociado con fracasos escolares, sin embargo, usualmente el fracaso ocurre primero.
9. M: LA MARIHUANA PRODUCE DAÑOS EN LA MEMORIA Y EN LA COGNICIÓN. Bajo la influencia de la marihuana, las personas se encuentran imposibilitadas de pensar en forma racional e inteligente. Consumir marihuana en forma crónica causa deterioro mental.
R: LA MARIHUANA PRODUCE CAMBIOS INMEDIATOS PERO TEMPORALES EN EL PROCESAMIENTO DE LOS PENSAMIENTOS, PERCEPCIONES E INFORMACIONES. El proceso cognitivo más claramente afectado por la marihuana es la memoria a corto plazo. En estudios de laboratorio, las personas bajo la influencia de la marihuana no presentan problemas para recordar cosas aprendidas previamente al consumo. En todo caso, estas mismas personas presentan una menor capacidad para aprender y recordar nueva información, disminución que persiste sólo mientras dure la intoxicación. No existen evidencias convincentes de que el uso prolongado e intenso de marihuana dañe permanentemente la memoria u otras funciones cognitivas.
10. M: LA MARIHUANA PUEDE PRODUCIR ENFERMEDADES O DISTURBIOS MENTALES PERMANENTES. Entre adolescentes, incluso un uso ocasional de marihuana puede producir daño psicológico. Durante la fase de intoxicación, los usuarios de marihuana se vuelven irracionales y a menudo se comportan erráticamente.
R: NO EXISTE EVIDENCIA CIENTÍFICA CONVINCENTE DE QUE LA MARIHUANA CAUSE DAÑO PSICOLÓGICO O ENFERMEDADES MENTALES EN ADOLESCENTES O EN ADULTOS. Algunos usuarios de marihuana experimentan disturbios psicológicos inmediatamente después de su consumo, éste puede incluir sentimiento de pánico, ansiedad y paranoia. Tales experiencias pueden resultar asustadoras, pero los efectos son temporales. Con dosis realmente grandes, la marihuana puede causar temporalmente psicosis tóxica. Esto ocurre raramente, y casi siempre cuando la marihuana es ingerida más que cuando es fumada. En conclusión, se puede afirmar que la marihuana no causa cambios profundos en el comportamiento de las personas.
11. M: LA MARIHUANA PROVOCA DELINCUENCIA. Los usuarios de marihuana cometen más delitos en contra de la propiedad que los no usuarios. Bajo la influencia de la marihuana, las personas se vuelven irracionales, agresivas y violentas.
R: TODAS LAS COMISIONES SERIAS, YA SEAN ESCOLARES O GUBERNAMENTALES, QUE HAN EXAMINADO LA RELACIÓN ENTRE LA MARIHUANA Y LA DELINCUENCIA han llegado a la misma conclusión: la marihuana no es causa de delincuencia. La gran mayoría de los consumidores de marihuana no han cometido otro delito que el de posesión de marihuana. Entre aquellos usuarios que sí han cometido delitos, la marihuana no desempeña ningún papel en ello. Casi todos los estudios con humanos y animales muestran que la marihuana disminuye, y no así aumenta, la agresividad.
12. M: LA MARIHUANA INTERFIERE CON LAS HORMONAS SEXUALES MASCULINAS Y FEMENINAS. La marihuana puede producir infertilidad tanto en hombres como en mujeres. Por otro lado, la marihuana también retarda el desarrollo sexual en los adolescentes. La marihuana ocasiona que los hombres presenten características femeninas, y que las mujeres presenten características masculinas.
R: NO EXISTE EVIDENCIA DE QUE LA MARIHUANA PRODUZCA INFERTILIDAD EN LOS HOMBRES O EN LAS MUJERES. En estudios con animales, altas dosis de THC disminuye la producción de algunas hormonas sexuales y puede dañar su capacidad reproductiva. De cualquier forma, la mayoría de los estudios en humanos han determinado que la marihuana no tiene impactos sobre las hormonas sexuales. En aquellos estudios que sí muestran algún tipo de impactos, éstos son pequeños, temporales y no parecen tener consecuencias en la reproducción. No existe evidencia científica de que la marihuana retrase el desarrollo sexual de los adolescentes o tenga efectos feminizantes en los hombres o masculinizantes en las mujeres.
13. M: EL USO DE MARIHUANA DURANTE EL EMBARAZO CAUSA DAÑOS EN EL FETO. La exposición prenatal a la marihuana provoca defectos de nacimiento en los bebés, y, a medida que van creciendo, problemas en su desarrollo. La salud y el bienestar de las nuevas generaciones está amenazada por el uso de marihuana entre mujeres embarazadas.
R: ESTUDIOS ENTRE RECIÉN NACIDOS, INFANTES Y NIÑOS, NO DEMUESTRAN QUE LAS DEFICIENCIAS FÍSICAS, DEL CRECIMIENTO O COGNITIVAS ESTÉN RELACIONADAS CONSISTENTEMENTE CON LA EXPOSICIÓN PRENATAL A LA MARIHUANA. La marihuana no tiene efectos de retraso o de disminución del peso de nacimiento del niño, del tiempo de duración de la gestación, del desarrollo neuronal, o en la aparición de anormalidades físicas. La realización de cientos de pruebas (tests) a niños ya mayores ha revelado solamente diferencias menores entre los hijos de usuarios de marihuana y los hijos de no usuarios, muchas de las cuales son positivas antes que negativas. Dos casos no confirmados de estudios de control identificaron a la exposición prenatal a la marihuana como una de las causas del cáncer en la niñez. Sin embargo, tomando en cuenta otras evidencias disponibles, es altamente improbable que la marihuana ocasione cáncer en los niños.
14. M: LA MARIHUANA DAÑA EL SISTEMA INMUNOLÓGICO. Los usuarios de marihuana tienen mayores riesgos de contraer infecciones, incluido el VIH. Los pacientes de SIDA son particularmente vulnerables a los efectos patológicos sobre el sistema inmunológico (immunopathic) producidos por la marihuana, debido a que su sistema inmunológico se halla previamente debilitado.
R: NO EXISTE EVIDENCIA DE QUE LOS USUARIOS DE MARIHUANA SEAN MÁS SUSCEPTIBLES A LAS INFECCIONES QUE LOS NO USUARIOS. Tampoco hay evidencia de que el consumo de marihuana disminuya la resistencia a enfermedades de transmisión sexual. Algunos estudios anteriores mostraban una menor respuesta inmunológica en células tomadas de usuarios de marihuana, a la fecha, éstos han sido desacreditados. Los animales a los cuales se les ha suministrado grandes dosis de THC y luego expuesto a un virus tienen tasa más altas de infección. Sin embargo, tales estudios tienen escasa relevancia para los humanos. Tal es así que, incluso para las personas que presentan desórdenes inmunológicos, como el SIDA, el uso de marihuana parece ser relativamente seguro. De todas formas, una relación recientemente encontrada entre el acto de fumar tabaco e infecciones pulmonares en pacientes con SIDA exige investigaciones futuras sobre posibles daños causados por fumar marihuana en personas que tengan su sistema inmunológico suprimido.
15. M: LA MARIHUANA ES MÁS DAÑINA PARA LOS PULMONES QUE EL TABACO. Los fumadores de marihuana tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, bronquitis y enfisema.
R: Fumar marihuana en forma moderada se muestra como una conducta que representa un riesgo mínimo para los pulmones. Al igual que el humo del tabaco, el humo de la marihuana contiene cierto número de sustancias irritantes y de carcinógenos. Sin embargo, por lo general los consumidores de marihuana fuman mucho menos frecuentemente que los consumidores de tabaco, por lo tanto, a lo largo del tiempo, inhalan una cantidad de humo mucho menor. En consecuencia, el riesgo de sufrir daños pulmonares de seriedad es menor entre los fumadores de marihuana. Apoyando estas afirmaciones, es pertinente mencionar que no existen informes sobre cáncer pulmonar relacionados exclusivamente con el uso de marihuana. A pesar de ello, y a raíz de que algunos científicos han encontrado cambios precancerosos en células tomadas de los pulmones de asiduos fumadores de marihuana, la posibilidad de desarrollar cáncer de pulmón a consecuencia del consumo de marihuana no pude ser descartada. A diferencia de quienes consumen mucho tabaco, los grandes fumadores de marihuana no presentan obstrucciones al nivel de los pequeños conductos de aire (small airways) de los pulmones. Este último dato nos indica que las personas no desarrollan enfisema a consecuencia de la inhalación de humo de marihuana.
16. M: EL INGREDIENTE ACTIVO DE LA MARIHUANA, EL THC, PERMANECE ATRAPADO EN LA GRASA CORPORAL. Debido a que el THC es liberado de las células adiposas del cuerpo lentamente, los efectos psicoactivos sobre las personas pueden durar días o incluso semanas después del consumo de la marihuana. Esta larga persistencia del THC en el organismo daña aquellos órganos del cuerpo con alto contenido de grasa, especialmente el cerebro.
R: SON MUCHAS LAS DROGAS ACTIVAS QUE SE INTRODUCEN EN LAS CÉLULAS ADIPOSAS DEL CUERPO. Lo que hace diferente al THC (pero no único) es que es liberado de las células adiposas lentamente. En consecuencia, pueden ser detectados en el organismo rastros de marihuana días e incluso semanas después de su consumo. De cualquier forma, pocas horas después de haber fumado marihuana, las cantidades de THC en el cerebro caen por debajo de las concentraciones requeridas para cualquier forma de actividad psicoactiva detectable. Aquellas células adiposas en las cuales el THC demora en desaparecer no son dañadas por la presencia de la droga, así estén éstas en el cerebro o cualquier otro órgano. La consecuencia más importante de la lenta desaparición de la marihuana del cuerpo humano, es que posibilita su detección en la sangre, orina y tejidos mucho después de que ha sido utilizada y de que sus efectos psicoactivos han concluido.
17. M: EL CONSUMO DE MARIHUANA ES UNA CAUSA IMPORTANTE DE LOS ACCIDENTES AUTOMOVILÍSTICOS. De manera similar al alcohol, la marihuana daña las funciones psicomotoras y disminuye la habilidad para conducir en las personas. De incrementarse el uso de la marihuana, cabe esperar inevitablemente un aumento de este tipo de fatalidades.
R: NO EXISTE EVIDENCIA CONVINCENTE DE QUE LA MARIHUANA CONTRIBUYA SUSTANCIALMENTE A GENERAR ACCIDENTES Y HECHOS FATALES DE TRÁFICO. En determinadas dosis, la marihuana afecta la percepción y la realización de actividades psicomotoras –cambios que pueden disminuir la habilidad para conducir. Sin embargo, en estudios de laboratorio sobre conductores, la marihuana produce en éstos tan sólo un ligero, y en algunos casos ningún, deterioro en la habilidad de conducir un automóvil-, pero lo hace en forma mucho más moderada que las ocasionadas por pequeñas o moderadas dosis de alcohol o por numerosos medicamentos de uso legal. A diferencia del alcohol, el cual tiende a incrementar formas riesgosas de conducción, la marihuana predispone a los individuos a adoptar formas más cautelosas de proceder. Estudios sobre conductores que sufrieron accidentes fatales mostraron que cuando el THC se detectaba en la sangre de estas personas, también era detectada la presencia de alcohol en casi todos los casos. Mientras que para algunos individuos la marihuana puede jugar un papel en la mala conducción, la mayoría de los accidentes automovilísticos no parece estar afectada por el amplio uso de marihuana en la sociedad.
18. M: LAS EMERGENCIAS CLÍNICAS RELACIONADAS CON LA MARIHUANA SE ESTÁN INCREMENTANDO, ESPECIALMENTE ENTRE LOS JÓVENES. Esta es una evidencia de que la marihuana es mucho más dañina de lo que la gente creía.
R: LA MARIHUANA NO OCASIONA MUERTES POR SOBREDOSIS. El número de personas que se encuentran en las salas de emergencias de los hospitales que dicen que han utilizado marihuana se ha incrementado. En base a este hecho, se tiende a relacionar la presencia de dichas personas en las salas de emergencia con el consumo de marihuana, ello es así incluso cuando esta sustancia no ha desempeñado ningún papel en las condiciones médicas que han precipitado su visita al hospital. El número de adolescentes que utilizan marihuana es mucho mayor que el de los que utilizan drogas como cocaína y heroína. En consecuencia, cuando los adolescentes van a parar a una sala de emergencia de un hospital, resulta mucho más frecuente que reporten el consumo de marihuana que de otras drogas como la cocaína o la heroína. En la gran mayoría de los casos en que la marihuana es mencionada, también se menciona el consumo de otras drogas. Tal es así que, en 1994, menos del 2 por ciento de las internaciones hospitalarias de emergencia relacionadas con el consumo de drogas se debieron exclusivamente al uso de marihuana.
19. M: LA MARIHUANA HOY EN DÍA ES MÁS POTENTE QUE EN EL PASADO. Aquellos adultos que usaron marihuana en los 60’s y los 70’s no se dan cuenta de que cuando los jóvenes de hoy consumen marihuana, ellos están utilizando una droga mucho más poderosa.
R: CUANDO LOS JÓVENES DE HOY UTILIZAN MARIHUANA, ESTÁN CONSUMIENDO LA MISMA DROGA UTILIZADA POR LOS JÓVENES EN LAS DÉCADAS DE LOS 60’S Y LOS 70’S. El supuesto dramático incremento de la potencia de la marihuana se calcula a partir de un pequeño número de muestras con bajo contenido de THC que fueron analizadas por la DEA a principios de los años 70. Sin embargo, estas muestras no son representativas del total de variedades de marihuana disponibles para el consumo en dicho período. Mucho más confiables son los registros sobre la potencia de la marihuana tomados a principios de los años 80, y en ellos no se evidencia ningún incremento en el contenido promedio de THC en dicha planta. Es más, incluso si la potencia de la marihuana se hubiera incrementado, esto no necesariamente la convierte en una droga más peligrosa. Ello por cuanto variedades de marihuana que varían substancialmente en cuanto a su potencia producen efectos psicoactivos similares.
20. M: EL USO DE LA MARIHUANA PUEDE SER PREVENIDO. Los programas de educación y prevención sobre las drogas llevados adelante en los años 80 redujeron el consumo de marihuana durante este período. Sin embargo, desde ese entonces a la fecha estas acciones se han debilitado y, en forma paralela, el consumo de marihuana se ha incrementado. Mediante la expansión y la intensificación de las actuales campañas en contra de la marihuana es posible detener la experimentación de los jóvenes con esta sustancia.
R: NO EXISTE EVIDENCIA DE QUE LAS CAMPAÑAS
CONTRA LAS DROGAS DISMINUYAN EL INTERÉS DE LOS JÓVENES POR
ESTAS SUSTANCIAS. Muy por el contrario, la difusión de estas
campañas en las escuelas y colegios así como en los medios
de comunicación pueden incluso hacer a las drogas aún más
atractivas. El uso de la marihuana entre los jóvenes declinó
en los años 80 pero empezó a incrementarse en los años
90. Lo paradógico es que este incremento del consumo de marihuana
se dio a pesar de que los jóvenes se hallaban expuestos a la más
grande y masiva campaña en contra de las drogas en toda la historia
de los EE.UU. En contraste, otros países han adoptado programas
de educación para las drogas que están basados en un modelo
de "reducción del daño" (harm reduction), el cual busca reducir
los daños relacionados con las drogas entre aquellos jóvenes
que sí experimentan con estas sustancias.