LA IDEA DE LA ELEGANCIA
Manuel Suárez A.
La elegancia inglesa consiste en seguir la norma. Es decir, el buen gusto resulta equivalente a formalidad. Elegancia como cumplimiento de las reglas del bien/presentarse. Elegancia temerosa de la vida y de qué dirán. Temerosa, como el temor del obediente. Y frente a esa idea, está la elegancia latina. Heredera de la griega, pero sobre todo, romana. Una idea donde la elegancia equivale a lo bello. Y así, donde elegancia no es campo de la norma, sino de la estética, ésa, destinada a romper la formalidad. De hecho, en el caso de la vestimenta masculina, la elegancia inglesa es hija del uniforme militar, o sea, del mundo obediente. Ante ella, la elegancia latina llega de tanto mirar al mediterráneo. Elegancia viene de la voz latina Elegir. Y así entendida, es un desafío, no una orden.
El acto de la elección convierte al elegante en una especie de artista, en alguien que desobedece. Pero Miami, no está en ninguno de los parámetros de la elegancia universal, ni en el inglés, ni en el latino. Por eso, nuestra burguesía tiene tan mal gusto: aprende a vestir en Florida. Nada menos.