Hay que tratar de secar las vacas a los 50 o 55 días y nunca en un tiempo inferior a los 40 días - antes de la fecha del parto. Este período seco es necesario para que el animal repare y reemplace las células secretorias de leche que estén dañadas en la ubre.
Los dos métodos comúnmente más empleados son; el secado de las vacas mediante un ordeño intermitente y el de la terminación brusca del ordeño.
El método de la terminación brusca del ordeño es el preferido, acompañado por un tratamiento terapéutico de las vacas que se han secado, porque esta técnica reduce el número de nuevas infecciones. Para tener éxito con este método, es necesario primeramente rebajar la producción de la leche, aplicando una restricción en el suministro de las cantidades de agua y de alimentación durante tres o cuatro días antes de efectuar su secado.
Las vacas que sufren mastitis clínica ( síntomas visibles), deberían ser tratadas para eliminar la mastitis, antes de proceder a su secado.
Después del secado, la ubre debería ser examinada periódicamente hasta que se vacíe completamente. Si un cuarto de la ubre se infectara con mastitis clínica inmediatamente después del secado, se debe proceder a su ordeño y a la cura de la mastitis clínica hasta su eliminación y después, comenzar de nuevo con el tratamiento terapéutico de antibióticos recomendado para las vacas secas.