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Primera Lactación de las Novillas

La condición corporal ideal para la novilla que ha parido por primera vez, debería estar en una puntuación de 3.0. Las novillas que tienen una condición corporal que excede de la puntuación de 3.5 experimentan más dificultades durante el parto.
Las novillas primiparas necesitan ser atendidas de manera algo diferente que sus compañeras de grupo más adultas. Ellas llegan al parto con 100 a 150 kilogramos menos de peso que las vacas más viejas del rebaño. Su cantidad diaria de concentrado debe ajustarse consiguientemente para mantener una relación correcta entre la cantidad de forraje y la cantidad de concentrado, para impedir problemas de un funcionamiento anormal del sistema digestivo.
La curva de lactación de la novilla primipara no alcanza el pico de producción, que las otras vacas en lactación llegan alcanzar. Por lo tanto, tampoco el desgaste de sus reservas de grasa será tan negativo durante el comienzo de la lactación, como lo es para las vacas más viejas.
Las novillas primiparas demuestran una mayor persistencia de lactación que las otras vacas del rebaño. Ellas tienen un promedio de caída de producción por mes de un 4 % durante la mitad del periodo de lactación, comparado con un 8% en las vacas más viejas. En el periodo final de la lactación la caída de producción de leche será del 6 al 8% mensualmente, mientras que las vacas de más alta producción tendrán caídas de producción del 10 al 14%. Esta mayor persistencia de lactación de la novilla, no la permite poder dirigir una alta proporción de energía dietética, para recuperar los depósitos de reservas de grasa como hacen sus compañeras más viejas.
Las novillas que han paridos ya dos veces también tienen una necesidad adicional importante de energía - para su crecimiento - y durante el comienzo, la mitad y el final del periodo de lactación y en su periodo seco. Estos animales deben ganar de 50 a 75 kilogramos en cada comienzo de estas dos lactaciones para alcanzar los pesos de los animales adultos.
Para asegurar que los nutrientes adicionales necesitados para este crecimiento se provean, la recomendación estándar es la de suministrar más cantidad de concetrado a estas novillas. Durante la mitad y al final del periodo de lactación, - las novillas que hayan parido su primer un ternero deberían recibir un 10% y las novillas con dos terneros un 5% más de concentrado,
que la cantidad necesitada para mantener su producción de leche y su ganancia de condición corporal.
Si fracasamos en proveer estos nutrientes extras, podemos ser causantes de que la novilla " se queme ". Hoy en día los ganados genéticamente superiores pueden producir volúmenes grandes de leche, hasta en su primera lactación. Si no se les dispensa un cuidado especial, ellas comenzaran su segunda lactación mal desarrolladas y/o careciendo reservas adecuadas de energía.
Con la curva adulta de lactación, típica de segundas lactaciones, las adecuadas reservas de energía de tejido son críticas para lograr alcanzar un pico de producción de leche deseable, así como también una síntesis satisfactoria de manteca-grasa.

El tamaño del cuerpo es un factor importante que influye directamente con la ingestión de materia seca. La carencia de un crecimiento suficiente, limitará el mejoramiento en la ingestión de alimentos, necesidad básica para alcanzar los rendimientos más altos en la producción de leche.
Como resultado de una gestión inadecuada la novilla de alta calidad genética, podría demostrar unos resultados muy pobres en su segunda lactación o "quemarse" y hasta, puede ser descartada injustamente.
La gestión correcta del balance de la energía a lo largo de los ciclos de reproducción y lactación de las vacas lecheras pueden mejorar significativamente su capacidad de generar ganancias.

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