La vaca debería evaluarse frecuentemente durante los comienzos de la lactación. Es en ese momento es cuando la condición corporal, como reflejo de la reserva de energía, tiene su más alto impacto sobre la salud, producción y fertilidad de la vaca lechera.
El sobrepeso de la vaca al comenzar una nueva lactación, con una condición corporal superior a la puntuación de 4, corre un mayor riesgo de padecer los problemas del Síndrome de las vacas gordas, tales como dificultades en el parto, retención de la placenta, metritis, mastitis, desplazamientos del abomaso, cetosis y fiebre de la leche. Su respuesta inmune es comúnmente inadecuada para combatir el estrés del parto y su apetito no esta preparado para alcanzar las exigencias energerticas del comienzo de la lactación.
Diferente situación ocurre cuando una vaca sin reservas suficientes de energía comienza su periodo de lactación, con una condición corporal inferior a 3.
Esta vaca puede experimentar menos problemas de salud durante el parto, pero sus resultados de producción y de reproducción serán menores que los esperados.
Como se muestra en la figura 1, la vaca media usualmente alcanza su pico de producción de leche a las 4 o 6 semanas en la lactación. Su máxima ingestión de materia seca se retrasa y normalmente alcanza su pico sobre las 9 -11 semanas. Esta situación al comienzo de la lactación hace que la vaca sea deficitaria de energía durante varios meses. Esto significa que la ingestión de energía de la alimentación es menor que la energía gastada para la producción de la leche. La vaca necesita usar en estos momentos las reservas de grasa disponible en su cuerpo
( Energía del tejido) para cubrir su déficit.
Figura 1. - Curva Típica de Energía para Vacas Lecheras en Lactación
La vaca que comienza la lactación delgada carece de la adecuada reserva de energía y alcanzara un pico de producción bajo. En vacas adultas la producción alcanzada en el pico de producción esta directamente relacionada con el rendimiento de la producción de leche en todo el periodo de lactación. Por cada kilogramo adicional de leche conseguido en el pico de producción, habrá aproximadamente 200 kilogramos más de leche en el total del periodo entero de lactación. Una puntuación baja de la condición corporal al llegar al parto es también una causa de los bajos porcentajes de grasa en las pruebas de la leche. A comienzos del periodo de lactación, una proporción alta de los precursores de la grasa en la leche se originan desde las reservas de grasas de su cuerpo.
La condición corporal de una vaca adulta en buen estado de salud al llegar parto debería ser de 3.5 (4 máximo), y se debe esperar que pierda entre medio y un kilogramo de tejido de cuerpo al día durante los primeros 60 a 80 días en lactación.
Un kilogramo de tejido corporal (mayormente grasa) puede suplir 4.92 megacalorias de energía (NEL). La leche con un porcentaje de grasa de 3.5%, contiene sobre .69 megacalorias de energía (NEL) por kilogramo. Por lo tanto, un kilogramo del tejido del cuerpo puede proveer la energía necesaria para producir 7.1 kilogramos de leche. Una vaca tipo medio tiene unas pérdidas de 70 kilogramos de grasa lo que origina una producción de aproximadamente 500 kilogramos de leche que se suman a la producción de leche obtenida por la ingestión de energía a través de la alimentación.
Durante los dos primero meses en lactación la vaca adulta media perderá entre 1/2 y 1 punto de su condición corporal, estabilizándose en una puntuación cerca de 3 en la décima semana y comenzara a recobrar la condición corporal perdida, aproximadamente en día 90. En este momento, un aumento del nivel de energía de la ración puede satisfacer la demanda de energía precisada para la producción de leche. Este momento coincide con el período óptimo para practicar la observación del celo, reproducción y concepción.
La experiencia y la investigación han demostrado que las vacas que ganan peso (en un balance positivo de energía) durante el tiempo del servicio, tienen un promedio de concepción más alto que las vacas que las vacas que están perdiendo peso. Una condición corporal entre 2.5 y 3.5 es la indicada como la más adecuada para una buena eficiencia reproductora.
Las vacas de alta producción pueden bajar a una condición corporal cerca de 2.5 antes de estabilizarse, pueden haber perdido hasta 1.5 kilogramos de tejido por día. Ellas pueden alcanzar el cuarto mes de lactación antes de que empiecen a estabilizarse. La aparición del celo y ciclo fértil pueden retrasarse en estas vacas, y como resultado su concepción se demorara. Las vacas capaces de obtener una buena producción sin demostrar perdidas o muy pocas pérdidas de condición corporal en el comienzo de la lactación son probablemente muy eficientes en la conversión de sus alimentos. Las vacas que ganan condición corporal en esta etapa al comienzo de la lactación serán probablemente muy malas productoras.
La baja ingestión de energía a comienzos de la lactación puede conducir a una tasa excesivamente alta de movilización de grasas, más de 1.5- 2.0 kilogramos por día. Esto aumenta el riesgo de la acumulación de grasa en el hígado de la vaca, y puede conducir a una cetosis, un aumento a la susceptibilidad de enfermedades, repetición del celo y a una reducida fertilidad.
El programa de alimentación para vacas a comienzo de la lactación debe por lo tanto ser cuidadosamente gestionado para lograr la máxima ingestión de materia seca de una alta digestibilidad. Las cantidades adecuadas de proteína son críticas para estimular la ingestión y proveer los nutrientes necesarios (aminoácidos) para la producción de leche. La vaca tiene unas reservas limitadas de proteína y no puede movilizarlas.
Las vacas en el comienzo de la lactación consumirán sobre un 10% menos de materia seca. Cuando se las compara con otras vacas con el mismo nivel de producción que se encuentren en la mitad de la lactación. Por lo tanto, para proveer la proteína suficiente para cubrir sus requerimientos para alcanzar el pico de producción significa que el contenido de proteína de la ración deberá estar entre un 16-18% de la materia seca. Idealmente, el 40% de la proteína debe evitar la degradación del rumen y proveer los aminoácidos que son limitantes para la producción de leche.
Hay que encontrar la forma de suministrar a la vaca que comienza su lactación, una una ración que contenga cantidades suficientes de ingredientes altamente digeribles y que tengan una fermentación rápida de los almidones, como fuente de energía y proveer al mismo tiempo la cantidad de fibra adecuada de forraje para mantener la funcionalidad del rumen y la síntesis de manteca - grasa.
La ración debería formularse para proveer del 72 al 75% de los Nutrientes Digestibles Totales (TDN) o de1.61 a 1.67 megacalorias por kilogramo de Energía Neta para la lactación (NEL). El Total de los niveles de fibra de la ración deberían estar entre 19 y 21% de fibra ácida de detergente (FDA) y entre 25 y 28% de fibra neutra detergente (FDN). Un mínimo de un 21% de la fibra FND debería provenir del forraje de la ración completa de materia seca. Lo ideal seria el que alguna cantidad de este forraje fuera de heno para proveer la estimulación óptima del funcionamiento del rumen.
Los niveles de vitaminas y minerales en la ración deberían ser incluidos a los niveles estándar recomendados.
Con las siguientes recomendaciones prácticas para el programa de alimentación, conseguirá a alcanzar la ingestión máxima de materia seca, eliminando el riesgo de que las vacas dejen de comer, y reducirá la dependencia de la vaca ha usar sus reservas de grasa corporal.
Estas prácticas incluyen:
· Después del parto comience a introducir los cereales a la vaca seca durante dos semanas, aumentando la cantidad hasta un máximo del 1% de su peso,
· Al comienzo de la lactación comience a introducir una ración de cereales y un suplemento proteínico, aumentando la cantidad gradualmente hasta llegar al máximo recomendado aconsejado por el formulador de la ración a las tres semanas de lactación.
· Sirva siempre las raciones de concentrados de harinas en cantidades inferiores a los 4 kilogramos, aliméntelas más frecuentemente (es decir 4 veces) por día,
· Use siempre los forrajes que estén disponibles de la más alta calidad.
· Siga siempre la secuencia de suministrar primero el forraje después el cereal y después el concentrado proteínico, e idealmente con espacios de tiempos entre estas comidas, para así optimizar la digestibilidad de la ración.
· Suministre las comidas con más frecuencia, cuando haya problemas de un deterioro rápido de la misma.
· mantenga los comederos y bebederos limpios y libres de peligros,
· El corte de los forrajes para mantener una medida de longitud adecuada (mayor de 1 cm) y el procesamiento del concentrado lo más grueso posible, estimulara el consumo de alimentos y la buena funcionalidad del rumen.
· El uso de la melaza hará mejorar el consumo de ese alimento con poca palatibilidad o con muchos finos.
· El uso de un buffer ( tampón químico), tal como el bicarbonato sódico al .75 o 1.0% del total de ración completa de materia seca, hará mejorar el consumo de las raciones altas en concentrados y su digestibilidad.
· Añadiendo de .5 a .75 kilogramos/día de grasa (Bypass) protegida de la acción del rumen a la ración diaria de la vaca, hará aumentar la densidad de energía de la ración y reducirá la necesidad de confiar en el almidón como la única fuente primaria de energía dietética. Cuando se añade grasa a la ración, los niveles de magnesio y calcio necesitan ser aumentados al 1.0% y .3%, respectivamente, y se debe prestar siempre atención de que los niveles de la grasa bypass y de la fibra funcional en la ración sean los adecuados..
Añadiendo de 6 a 12 gramos de niacina a la ración al comenzar su introducción a los animales (periodo seco después del parto) y al comienzo de la lactación, ayudará a que las vacas de alta producción que hayan alcanzado una condición corporal deseada o algo gordas usen la grasa de la ración y sus propias reservas de grasas mas eficientemente.