| la columna | ||||||||||
| CRISIS DE FIN DE SEMANA
Francisco S. M�gica El tono es diferente, la solemnidad de las palabras se evapora. Nuestros pol�ticos tienen puesto el coraz�n desde la tarde del s�bado (de reflexi�n) en otros quebraderos m�s oportunos. Sus inconscientes les traicionan y dejan a la luz la hipocres�a y la falacia del traje y la corbata enlutada. Al o�r las palabras del portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana una media hora antes de la medianoche (por cierto, �Alguien sabe por qu� TVE contraprograma en la noche de ayer emitiendo Asesinato en febrero, emocionante, aunque inoportuno en su emisi�n, documental sobre el atentado de ETA a Fernando Buesa?), comprend� que todo era una sutil y c�nica mentira. Nos hab�an hecho creer que ya daban igual los votos, que de verdad se solidarizaban lejos de la intencionalidad pol�tica, que los �nimos a la participaci�n masiva eran puros y sin invitaci�n a decantarnos por izquierdas ni derechas sino, simplemente, instarnos a hacernos part�cipes de la conmemoraci�n de los actos sagrados de la democracia. Segu�an manipul�ndonos utilizando el drama y jugando con nuestros sentimientos, para variar. Me da pavor, por otro lado, pensar que toda la solidaridad internacional sea producto del s�ndrome de Al Qaeda y que todo el sue�o de hermanamiento globalizado (ahora s� parece positivo el t�rmino) se vaya al traste una vez se aclare (lo dejamos para ma�ana) quien ha tejido los siniestros hilos de tama�a y dantesca matanza humana. Si es ETA, los �ndices burs�tiles mundiales volver�n a subir, y todo quedar� en un problema espa�ol y minoritario. Y no s�lo eso, si es ETA, probablemente, muchos piensen, tan libremente como otros lo hacen de otro modo, que el Gobierno pierde as� su responsabilidad en los dram�ticos sucesos del jueves negro madrile�o. De otro modo, tendremos que plegarnos y rabiar contemplando como no s�lo no se ha acabado con el terrorismo casero sino que se han dado trazas absurdas e ileg�timas para traernos al supuesto enemigo ajeno a nuestras propias barbas. �A qui�n interesa tan incoherente pol�tica de desprop�sitos? Ser� entonces cuando volvamos a sentirnos desamparados y sin moral para pensar que la pol�tica est� para algo m�s que para la descalificaci�n, la subordinaci�n a toda costa, la falta de di�logo y la represi�n. Por todo, es de recibo e ineludible que el pueblo espa�ol vuelque sus concepciones democr�ticamente, ejerza su derecho al voto sin temor y con esperanza de velar por el futuro de una Espa�a con mayor conciencia social e independencia para no involucrarse donde no la llamen. Debemos acabar con la informaci�n sesgada y las cortinas de humo. La apisonadora de la mayor�a absoluta ha fracasado, a �ltima hora y aplastando a cientos de inocentes a su paso por cuenta y obra de execrables seres diab�licos. Ya hemos demostrado nuestra solidaridad y piedad en las calles espa�olas, ahora toca refrendarlo con una masiva afluencia electoral y con unos minutos de b�squeda interior para dialogar con nuestra conciencia y hacerle ver que realmente todos viaj�bamos en esos trenes y que las guerras del Capital siempre acaban pag�ndolas los obreros, de uno u otro modo. Es la hora de que sigamos teniendo presente a las v�ctimas, a 200 inocentes, pero cuando digamos 200 pensemos uno a uno en ellos, no los contemplemos como una masa uniforme y fr�a, ellos eran humanos individuales que merecen nuestro respeto. Y pensemos en sus familiares a los que se les ha roto sus vidas. Y pensemos que hay que tener presente que seguimos amenazados y desprotegidos, sobre todo nosotros el pueblo. De este modo, la elecci�n, despu�s de estos pensamientos �ntimos, seguro que es f�cil y no enga�a a nuestra alma libre y democr�tica.
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