opini�n
El 11M ha cambiado nuestra vida

MAR�A EUGENIA SERRANO MU�OZ

Lo ocurrido el pasado jueves ha cambiado nuestras vidas o por lo menos hasta que se nos pase el susto. He sido m�s consciente que nunca de esto.

Llegaba la hora de volver a Sevilla tras el fin de semana en Huelva con mis padres, y tras haber ido a votar al pueblo. El domingo mi padre me pregunt� que si me iba a ir en el tren y yo de forma inmediata, casi sin pensar le dije que no (yo siempre me voy en tren porque me sale m�s barato con el carn� joven) Pero este lunes he preferido que me iba a ir en autob�s.

A esto mi familia no le dio mayor importancia o por lo menos yo no se la encontr�. Mi padre estaba plet�rico viendo los resultados de los primeros escrutinios que colocaban al PSOE en la cabeza de las elecciones, no se lo pod�a creer, el vuelco de las encuestas, mi padre era otro, daba saltos en el sof�, saltos de alegr�a y de rabia contenida ya que repet�a una y otra vez: �toma cabr�n, esto es lo que te pasa por llevar al pueblo a una guerra y matar a miles de inocentes.

Yo me acost� temprano para coger el autob�s a la ma�ana siguiente, fui a darle el besito de las buenas noches a mi gente y mi padre me dijo que me llevar�a a la estaci�n.

Era raro que mi padre me llevase porque siempre me pone pegas, me dice que tiene que trabajar, que no le coge bien dejarme all�, que coja mejor el autob�s, etc.

Me levant� temprano y me dijo que me arreglara, cuando est�bamos montados en el coche no mencion� palabra, s�lo iba pendiente del tr�fico y del reloj porque no �bamos a llegar a tiempo. Una vez llegamos a la estaci�n con unos diez minutos de adelanto, se baj� del coche y pens� que ser�a para darme el dinero de la semana, pero no me lo dio, me acompa�� hasta la estaci�n, me compr� el billete, y no se separ� de m� hasta que me mont� en el autob�s. En la cola mientras esperaba para montarme, se despidi� de m� tres veces, pero no se ve�a muy convencido de tener que irse a�n.

Una vez montada en el autob�s, con el pensamiento en blanco y mirando, como siempre, por la ventanilla sin mirar realmente a ning�n punto concreto, diviso la figura, nuevamente, de mi padre que se qued� esperando en el arc�n para ver como me iba. Todav�a no se hab�a marchado, mi padre es un hombre que siempre tiene mucha prisa, muy nervioso, no para quieto en ning�n sitio y siempre tiene que hacer mil cosas, pero ese d�a estaba all� parado mir�ndome con sus ojitos chicos, que estaban m�s rasgados que otras veces, �l que por la noche estaba tan feliz, me miraba desde abajo con esa cara de pena, no se mov�a del arc�n, y entonces fue cuando vi el miedo en sus ojos, miedo a que a m� me pudiera pasar lo que le pas� a esas miles de personas que iban montadas en el tren aquel desafortunado d�a.

Yo desde arriba, montada en el autob�s, intentaba hacer el payaso por la ventanilla, cosa no muy dif�cil en m�. Pero claro, la cuesti�n era desdramatizar la situaci�n. A�n as�, mi padre ni se inmutaba, segu�a muy serio, con esa mirada que me entraba por los ojos y me llegaba hasta la garganta haci�ndome un nudo, condenado nudo, por su culpa ahora estoy incomoda en el autob�s escribiendo estas impresiones camino de la capital hispalenses para continuar con mi estudio.

Todav�a no hab�a salido el autob�s y me dijo por se�as que se marchaba, se fue y yo me puse tan tranquila a sacar mi libreta para empezar a escribir. Cuando volv� a mirar por la ventanilla me lo veo venir otra vez, pobre padre m�o, que miedo tenemos por dentro, que miedo no tendr�n los padres de aquellos estudiantes o las familias de aquellos trabajadores que cada d�a deber�n hacerse los valientes y enfrentarse otra vez con la rutina que les lleva a coger cada d�a ese mismo tren que un d�a vol� por lo aires matando a m�s de 200 personas y dejando secuelas en toda la poblaci�n espa�ola. Tal vez se despidan tan prolongadamente como yo me he despedido hoy de mi padre temiendo que no vuelvan a volver a verlo al albedr�o de un v�ndalo terrorista que hoy decida que va a matarme, quiz�s esto se les pase por la cabeza a todos los padres de esta Espa�a nuestra, porque todos tenemos miedo, porque lo ocurrido el pasado jueves ha cambiado nuestras vidas.

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