Poza Martín, Raúl
3º E de Periodismo
Redacción Periodística
REPORTAJE
La Navidad transforma el centro de Madrid, la decoración navideña unida a la afluencia masiva de gente en el centro de la capital hace que la estampa del casco histórico de la capital sea muy distinta al testo del año, creando una sensación diferente en las personas que allí acuden.
EL RASTRO EN NAVIDAD.
El Rastro es conocido por todos los madrileños y los turistas que acuden a visitar Madrid y aprovechan el domingo por la mañana para acudir a este mercadillo único en España, pero, cómo es en Navidad el Rastro.
Domingo al mediodía en el Rastro de Madrid. Es mes de diciembre y hace frío, pero igual que durante todo el año la estampa que presenta el mítico Rastro es la misma: bullicio, agobio, la gente apretada y apelotonada de puesto en puesto; mirando, cotilleando, ojeando, hablando entre sí o con los comerciantes, y por supuesto gente comprando. En definitiva la estampa típica de cualquier domingo de Rastro.
Estampa navideña del centro de Madrid.
Pero estamos en época navideña y todo el centro de Madrid está engalanado: la Plaza Mayor con sus puestos navideños, un tiovivo, luces… en la Puerta del Sol el enorme árbol de navidad acompañado alrededor con alguna protesta o pequeña manifestación, muy típica también de los domingos en el centro. La calle el Carmen o la calle Preciados abarrotada de gente realizando sus compras navideñas y sobre sus cabezas las luces de navidad.
Este escenario es el mismo de todas las fiestas navideñas en la capital. Nos le conocemos de sobra, esta guardado en nuestras cabezas desde que somos pequeños y nos llevaban al centro por estas fechas para que viésemos las luces, comprarnos artículos de broma o navideños en la Plaza Mayor y dar una vuelta. El tiempo pasa, ahora vamos solos, con nuestras parejas, con nuestros amigos o con la familia también, pero la imagen es muy parecida, quitando pequeños aspectos como que ahora Sol o Callao son peatonales.
El Rastro en Navidad.
Pero el Rastro, ¿qué pasa con el Rastro? ¿Es igual que el resto del año?, o por el contrario al igual que las calles y plazas principales del centro de Madrid cambian al llegar estas fechas.
El Rastro es general es distinto al resto del corazón más histórico de Madrid, es un ambiente especial que te envuelve y te lleva a observar puestos de lo más distinto, que quizás uno no tenga que ver mucho con el de al lado, o tal vez sí pero no lo apreciamos, ¿qué sucede en el Rastro por Navidad?
Ya de por sí es difícil ir paseando tranquilamente por el Rastro, pero ir cámara en mano intentando captar unas buenas fotografías de los puestos o del ambiente resulta casi misión imposible: la gente se cruza, se pone delante del objetivo… También se presenta complicado hablar con los comerciantes sobre como ven el Rastro en estas fechas, cómo les va en definitiva su propio puesto durante Navidad, ya que tienen que estar atentos a los mirones, a los compradores, a los que le preguntan y por supuesto a los amigos de lo ajeno que en el Rastro por desgracia abundan.

Los puestos del Rastro en Navidad.
El puesto de Hassan esta tranquilo, es un pequeño puesto de coches de época de metal en miniatura, lo tiene muy bien puesto y cuidado, pero poca gente alrededor, el sabe por que: “ mi público es distinto al de otros puestos, viene temprano, es de una media de edad de cincuenta sesenta años y gasta mucho en un solo día y tardas en volver a ver a esa persona” cuenta con su acento del Magreb que lleva más de veinte años en el Rastro y que para su puesto las fiestas navideñas significan compras de coches más especiales o únicos y familiares de compradores habituales que se acercan a comprar el regalo al coleccionista de su familia.

En los puestos de ropa lo tienen muy claro, todos comentan lo mismo, Juán que vende abrigos con su mujer Eva opina que “ la gente durante el año compra para el o para ella, no suele comprar para los demás, en cambio, ahora en fiestas comprar para los demás como regalo y no para ellos” y su mujer añade que el volumen de negocio más o menos es el mismo, quizá un poco más pasado Nochebuena, aunque este año como los anteriores la incertidumbre a causa de la crisis es muy grande.
En todos los puestos te hablan de la crisis de cómo esta afectando a las ventas, incluso cuando te acercas a los puestos de antigüedades o de pintura donde los precios de los productos poco tienen que ver con los del resto del Rastro el panorama es el mismo. Antes decían que la compra de antigüedades o de pintura en el Rastro era un mercado distinto al resto de puestos y que había un buen volumen de negocio, pero ahora el discurso es el mismo que el del resto, que la crisis ha afectado y mucho pero que esperan como comenta Pedro, vendedor de antigüedades como llaves, candiles o productos de agricultura de gran valor, “esperar terminar bien el año gracias a la Navidad”.

El rastro único y diferente también en Navidad.
Aunque sin la cámara y también sin la necesidad de hablar con los comerciantes, aprecias a primera vista y al poco de comenzar tu paseo que el Rastro en Navidad parece al primer golpe de ojo, igual que siempre. Si eres un asiduo del Rastro o si simplemente te paseas alguna vez por él, en navidades puedes comprobar que están los mismos puestos que siempre, con sus mismos objetos, ropas, antigüedades, cachivaches… de siempre, no te encuentras nada típico de estas fechas: ni decoración navideña por las calles que componen el rastro, ni los puestos decorados… ni ofertas especiales por la navidades, nada eso.
Estas sumergido en un domingo más dentro del Rastro, viendo los mismos puestos, con sus mismos productos y sus mismas ofertas que durante el resto del año y como siempre la misma mezcla de gente: gente de toda España que la diferencias por sus acentos, o sea, madrileños y turistas, turistas extranjeros cámara en mano para inmortalizar la estampa… lo mismo de siempre...
Los villancicos del Rastro te hacen volver a la Navidad.
Pero de repente, en medio de la normalidad del Rastro, el sentido del oído hace saltar a un segundo plano al sentido de la vista. Escuchas algo, unas canciones provenientes de los puestos de música del Rastro, son villancicos, la mayoría de los que puedes escuchar son villancicos gitanos al volumen máximo de las mini cadenas de los puesto de venta de música. En ese instante vuelves a recordar que ocurre. Ocurre que estamos en Diciembre a pocos días de Nochebuena sumergidos en lo que creíamos que era un domingo más en el Rastro, pero no. Estamos en fechas navideñas y esos villancicos gitanos nos lo recuerdan y consigues, en cierto modo, que transformen tu visión típica del Rastro aunque sólo sea por ese día.
Dejas de ver los puestos de la misma manera. Donde antes veías las antigüedades de siempre o la ropa de siempre o los objetos de siempre, comienzas a observarlos como unos posibles regalos de Navidad para familiares y amigos. Dejas de ser un mirón más sin rumbo fijo en el Rastro para pasar a convertirte en un posible comprador, únicamente tras haber escuchado en un puesto a través de un CD a unas gitanas cantando la “mari morena” y unos puestos más abajo la misma situación pero está vez suena “Noche de Paz” y otra vez de nuevo, en otro puesto escuchas un CD de villancicos gitanos cantando: “El camino que lleva a Belén”… o, “La virgen se esta peinando…”
Esta es la magia del rastro de Madrid, la magia de ser único e igual durante todo el año. De no cambiar, de permanecer impasible a lo largo del tiempo. De poseer la capacidad de no alternarse con los pasos de los años, de conseguir mantener su esencia. Y esto logra que puedas vivir el Rastro como tu lo desees: de comprador, de mirón, de turista… y que cada una de las experiencias pueda ser igual o muy distinta. Y que por estas fechas cuando creías que tu paseo por el Rastro se iba a convertir en uno igual al de cualquier otro domingo pase a ser diferente por un simple villancico que te pueda hacer cambiar tu perspectiva y recodarte en un instante que son navidades también para el Rastro, aunque no lo parezca.
INFORME DEL REPORTAJE.
Por qué he hecho este reportaje.
Suelo acudir al Rastro más o menos una vez al mes, me gusta los domingos por la mañana ir primero a este mercadillo, para después recorrerme las calles del centro de la ciudad, callejear por los bares de tapeo de la zona, estar por la Cava Baja, la Plaza Mayor, Sol, Preciados… y así pasar una buena parte del domingo.
Pero no recordaba haber ido nunca al Rastro por las fechas navideñas, por Diciembre y Enero, quizá por el frío o quizá por que pensase que habría demasiada gente, simplemente acudía a ver la iluminación navideña y hacer alguna compra de Navidad.
Asique al tener que elaborar un reportaje para la asignatura me pareció la oportunidad perfecta para poder comprobar que sucede en el Rastro en Navidad y poder sacar a través de la experiencia personal este reportaje y por eso me decidí a hacerlo.
Tipo de reportaje.
Hablando con sinceridad, teniendo delante el libro de teoría y los apuntes me cuesta clasificar el tipo de reportaje que he hecho.
Creo aunque no lo tengo claro, que puede ser un reportaje de acción, ya que narró los hechos desde dentro, con un relato de lo que sucede en el Rastro, aunque no hay un incidente inicial claro, si que está en Rastro en Navidad como motivo, narro el ambiente y doy datos a través de las declaraciones de los comerciantes del Rastro y hago un cierre con una conclusión final.
Simplemente me he dejado llevar a la hora de escribir y he ido narrando lo que veía y me contaban en el Rastro, comienzo con lo importante, para pasar a narrar el centro de Madrid y en general y vuelvo ahora sí a analizar bien el Rastro durante las navidades y concluir con lo más fuerte del reportaje y este aspecto me recuerda a los reportajes de estilo homérico o reloj de arena.
En conclusión me cuesta decir de forma clara qué tipo de reportaje he desarrollado, pero las características que más creo que se asemejan son a las de un reportaje de acción o un reportaje homérico o de reloj de arena.
Problemas con el reportaje.
No le puedo enviar las declaraciones grabadas, ya que en el momento que me puse a grabarlas se me apagó la grabadora, pensé que habían sido las pilas y en el mismo Rastro compré unas, pero no sirvió de nada, por lo que se me ha roto la grabadora, asique tiré del cuadernillo de apuntes para escribirlas según hablaba con los comerciantes. |