Viernes 5 de Noviembre de 2004

Agradecemos la gentileza del Centro Cultural "Enrique Santos Discépolo", que aportó el siguiente texto:

RESEÑA DE NUESTRAS ACTIVIDADES

5/11/04 - Presentación del libro de Raúl Isman: “Los Piquetes de La Matanza” Expusieron JORGE MULLER y RAÚL ISMAN

Presentación sintética del contenido del libro realizada por Jorge Muller.

A partir de una caracterización teórica y política del movimiento piquetero, el autor desarrolla un esquema conceptual que permite analizar los cortes de calles y rutas como un nuevo tipo de lucha que se inscribe en el marco más general de un combate por la ciudadanía, por los derechos sociales y por la libertad. Según este enfoque, los piquetes no agrupan sólo a los desocupados, sino que son parte de un movimiento más vasto que hace sentir su influencia en el escenario político y social transformado por la imposición del modelo neoliberal, causa del desempleo estructural, la mortalidad infantil por hambre y la gigantesca brecha abierta entre la parte más rica (los menos) y la más pobre (la mayoría) de la población. El neoliberalismo es un fenómeno mundial que se presenta legitimado por la ciencia social de los centros hegemónicos, como el único camino posible: el “pensamiento único” que anula toda posibilidad de pensamiento crítico. Frente a esta situación, surgen en nuestro país los “piquetes”. El autor va a hablar de tres tipos de discursos emergentes del nuevo escenario: el discurso del sufrimiento, el discurso de la resistencia y el discurso de la lucha. El tercer tipo de discurso, el de la lucha, abre la hipótesis de la política y es ahí donde adquieren importancia los movimientos piqueteros organizados, particularmente en la Matanza. De éstos, en el libro se analizan dos: la FTV, dirigida por Luis D´Elía y la CCC, liderada por Juan Carlos Alderete, incluídas ambas organizaciones en la CTA, central de trabajadores que comprendió la importancia de brindar una estructura organizativa a los movimientos de desocupados. Se destacan las nuevas formas de lucha que tienden a ser en su accionar, autónomas del Estado y los partidos políticos y producen una transformación de la política, persiguiendo: 1) la defensa y ampliación de la ciudadanía mutilada o anulada por el poder económico y 2) una reivindicación de los lugares públicos simbolizados en la ruta cortada, “ágora de nuestro tiempo”. Al tiempo que estas nuevas formas de lucha se despliegan van construyendo nuevos sujetos sociales, que reivindican su derecho a la salud, a la vivienda, a la educación, al voto. El piquete es definido, entonces, como un movimiento social inserto en la política, y que como sujeto colectivo que lucha por la ciudadanía plena y la democratización de la sociedad, se propone como objetivo la integración de un frente más amplio compuesto por tres sectores articulados dialécticamente: 1) los que aún tienen trabajo y que gozan de todos los derechos sociales; 2) los que se hallan en peligro de perder el trabajo y 3) las grandes masas excluidas del proceso de producción y que aspiran a una ciudadanía los más plena posible. El libro desarrolla una historia del movimiento piquetero y analiza las diferencias y contradicciones al interior del mismo. Destaca como característica de la FTV el rescate del concepto de Nación, su defensa ante la penetración del capital transnacionalizado, y la apuesta a la participación política electoral, en tanto que la CCC plantea la posibilidad de salidas insurreccionales vinculadas a partidos de izquierda. Se aclara, además, que los movimientos piqueteros no realizan sólo cortes de ruta o calles, sino que a través de una serie de emprendimientos (escuelas, fábricas, comedores, guarderías) se busca dar respuesta inmediata a necesidades concretas. El movimiento piquetero es “un movimiento por la vida, por la ciudadanía y por la libertad”.

Intercambio con la audiencia:

La pregunta disparadora aludió a un problema central en el proceso de los movimientos sociales: ¿Cómo se hace para pasar del campo del discurso y las prácticas de los movimientos sociales al plano de la política? Refiriéndose a la experiencia concreta de los líderes del movimiento piquetero que cuando se presentan como candidatos en las elecciones, la cantidad de votos conseguidos no se condicen con el nivel de adhesión que tienen en su acción social. En referencia al caso concreto de D´Elía o Castells, por ejemplo. Los expositores desarrollaron una respuesta desplegada en varios niveles de análisis: por un lado, el peso específico del aparato partidario del PJ en la Provincia de Buenos Aires con sus planes asistenciales, impide el surgimiento, a nivel electoral de una fuerza que pueda oponérsele; por otro, se constata un comportamiento diferente de los votantes: es casi imposible que un partido de izquierda gane una elección para presidente, en cambio sí puede obtener un considerable caudal de votos para cargos legislativos. A esto hay que agregar la heterogeneidad interna del movimiento piquetero y el hecho de que no todos los movimientos sociales pueden transformarse en partidos de masas, para lo cual deben darse determinadas condiciones sociohistóricas.

El intercambio de preguntas, respuestas y reflexiones conjuntas entre Raúl Isman, Jorge Muller y la audiencia del Centro Cultural, giró alrededor de varios ejes.

1) Prácticas piqueteras, como reivindicación de práctica política, en su lucha por derechos sociales de ciudadanía.

2) Refutación del concepto deslegitimador de clientelismo para referirse a la utilización de los planes sociales. Para el PJ pueden representar votos, pero para los desocupados son una cuestión de supervivencia.

3) Implementación de las asambleas para decidir la utilización de los planes implica una práctica de democracia directa, intervienen todos y los debates tienen que ver con la producción colectiva, con la organización de los comedores donde se produce un proceso de resocialización

4) Heterogeneidad ideológico/política al interior del movimiento piquetero en su conjunto. De todas las líneas hay algunas delirantes y otras que el autor considera más correctas. Aunque deja constancia que, aún las que llama “delirantes” cumplen funciones sociales y de sostén de las agrupaciones de desocupados.

5) Los debates internos en las organizaciones giran alrededor de cómo cambiar los viejos mecanismos de prácticas políticas, si la propiedad debe ser individual o social, si los comedores deben proporcionar las raciones para comer en la mesa familiar o si la comida debe ser consumida en los comedores como experiencia de resocialización, etc.

6) La fragmentación al interior del movimiento piquetero como una consecuencia del despliegue de sus propias contradicciones y el ejercicio de la democracia interna. No es la causa de posibles derrotas. Dio como ejemplo la unidad de la CGT y la derrota de la clase obrera en las décadas del ´80 y ´90.

7) En respuesta a un participante que caracteriza a dos organizaciones importantes: FTV (D´Elía) y MIJD (Castells) como dos estrategias diferenciadas: D´Elía, negociador, y Castells, intransigente, pero que no plantean un programa totalizador que integre a la clase trabajadora, Isman manifiesta su desacuerdo. D´Elía y Castells, construyen proyectos diferentes. D´Elía es previsible, intenta unir a todos los sectores afectados por el neoliberalismo, insertándose en la lucha política, denunciando a la derecha y a las mafias de la política e integra la CTA donde se articulan con los trabajadores organizados; en cambio, Castells, es imprevisible, ataca a la democracia como causa de todos los problemas, y coincide con los sectores más reaccionarios de la derecha en su negación de la política y el uso abusivo de los medios de comunicación de acuerdo a sus conveniencias personales.

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