- "A propósito del asesinato de
una profesora: Crónica de un crimen anunciado"
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- Por Raúl Isman, Buenos
Aires
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- En esta nota proponemos algunas
reflexiones sobre la violencia social y como esta influye en el
funcionamiento del sistema educativo. Luego, hacia el final, sugeriremos
algunas salidas.
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- La noticia ni siquiera ocupó la
primer plana durante un día: el 11/12/ del año 2000 una profesora fue
asesinada a cuchillazos por un alumno en un colegio privado de la
localidad de Olavarría. Aparentemente, el motivo era el terror del
estudiante a reprobar el curso; en el fondo, en el suceso quedaba
radiografiada la sociedad argentina en sus peores características. El
crimen pese a que revistió un carácter sorprendente no deja de ser una
asesinato largamente anunciado. Convertido inmediatamente en noticia de
las páginas amarillas, la hojarasca de la primer impresión impidió
comprender la necesidad de un debate que sigue pendiente: como contener la
violencia dentro y fuera del aula y como aportar a una convivencia
disciplinada y democrática en las escuelas. Transcurridos algunos meses,
ya no se habla del hecho en los medios y la opinión pública esta
presionada por nuevos sucesos que atraen su atención. Inmediatamente de
producido el terrible episodio comenzó el bombardeo masmediático de los
autoritarios de siempre: que pena de muerte, que reducir la edad a partir
de la cual los menores pueden ser imputados e ir a la cárcel, mano dura,
amonestaciones, expulsiones y otras conocidas letanías que intentaban un
objetivo más que evidente: reducir el problema a una cuestión de
responsabilidad (culpa) individual o cuanto más, involucrar a la familia
del menor. Por esta vía, se escamotea lo fundamental: la responsabilidad
de la sociedad en su conjunto por la circulación y aceptación de
discursos autoritarios que son en última instancia la base de reacciones
como la que tuvo el menor de marras. En efecto, cualquier persona que
tenga una mínima frecuentación de las instituciones educativas es
consciente de los fenómenos de violencia que en ellas circulan.
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- Enumeraremos algunos:
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- La agresividad propia de la edad
adolescente presenta dificultades especiales que se encuentran agravadas
por las limitaciones del universo adulto para contenerla y colocarle límites
imprescindibles. Por ejemplo, en el diario Clarín del 21 de diciembre del
2000 se informa en primera plana que Hay directores que les tienen miedo a
los alumnos. Dice la misma tapa que es rutinario observar como los
adolescentes insultan, se golpean entre si y además amenazan a los
profesores. Súmese a ello que en muchos hogares a menudo abrumados los
adultos por problemáticas económicas y sociales que los desbordan no
pueden ni siquiera mínimamente asumir estos problemas de sus hijos. Por
ello, la escuela resulta finalmente el depósito de todos los conflictos,
pero carece de la autoridad para operar eficazmente para resolverlos. Es
la propia sociedad la que le quitó la necesaria autoridad a la institución
educativa. Como dice el informe de Clarín del día ya citado los padres
vienen al colegio a pedir explicaciones, ponen en duda la palabra del
docente y justifican a sus chicos.
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- La reforma educativa puesta en práctica
a partir de la sanción de la Ley Federal de Educación particularmente en
jurisdicción de la provincia de Buenos Aires instaló el facilismo. En
rigor, en la antigua escuela primaria ya estaba aceptado que nadie debía
repetir. Tal vez nadie lo acepte abiertamente, pero todos los docentes
saben que es así. Este facilismo se agravó con la puesta en marcha del
Polimodal que reemplazó al viejo secundario y en el año 2001 producirá
los primeros egresados. En este contexto, el docente que funciona como
traba para la aprobación es un obstáculo que debe ser salvado del modo
que sea... y esta sociedad avala particularmente los métodos más
expeditivos. Citamos una vez más el informe de Clarín del día
mencionado... Profesor: o me aprueba o su cuerpo va a salir por esa
ventana... es una amenaza habitual que se escucha en las escuelas. El
estudiante de Olavarría fue un poco más allá, y convirtió la agresión
discursiva en tragedia.
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- Lo que diremos a continuación
tiene su origen fuera del ámbito escolar, pero tiene correlatos en las
instituciones educativas. La constante aceptación de la violencia
arbitraria es uno de los principales problemas que se observan en la
sociedad civil. ¿Que hacer con los delincuentes? Formúlese la pregunta a
vastos sectores y la respuesta es obvia: matarlos a todos. Cuando hacia
fines del año 2000 fueron voladas algunas torres del complejo
habitacional de la localidad de Ciudadela, popularmente conocido como
Fuerte Apache, arreciaron los comentarios facilistas y represivos hay que
prenderle fuego con todos adentro, desde el más viejo hasta los niños. Nótese
el peligroso deslizamiento autoritario: en el primer caso se trata de
culpar y ajusticiar delincuentes presuntamente probados; en el segundo el
fuego "purificador" no discrimina entre culpables o inocentes,
salvo que la pobreza y la marginalidad sean un delito. Una sociedad que
hace la apología de soluciones más que simples y habla con tanta
liviandad y superficialidad de la vida y la muerte de sus semejantes no
puede sorprenderse cuando un adolescente ejecuta por vía práctica lo que
escucha en el discurso de todos los días.
- Llega el momento de las propuestas
y se hace difícil no repetir lugares comunes vacíos de significado.
Enumeraremos algunas propuestas que no son más que interrogantes
formuladas frente a la compleja realidad que se vive en la actualidad.
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- En primer lugar, colocar en primer
plano el debate sobre la violencia escolar y extraescolar buscando
consensuar soluciones que necesariamente serán difíciles, pero que
puedan atender a la enorme complejidad del problema. ¿Es factible esta
polémica en una sociedad aterrorizada e inmovilizada por la trama crítica
de la situación social?
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- Además y obviamente hay que
fortalecer la autoridad de los docentes y directivos. Pero ¿Cómo hacerlo
sin caer en autoritarismos antidemocráticos?
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- También se trata de jerarquizar el
espacio de la escuela. Para esto, las escuelas deberán ser centros donde
la prioridad sea el conocimiento, y no, como ocurre en la actualidad, depósitos
que sirven principalmente para que los estudiantes vegeten, mientras se
retrasa todo lo posible su tránsito a la marginalidad. ¿Cómo se
jerarquiza la educación con docentes corriendo de colegio en colegio para
arrimar un flaco salario?
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- Otra realidad muy dura, pero que
debe ser asumida es la necesidad de operar una verdadera revolución
cultural en la sociedad civil. Esta necesaria transformación debe apuntar
a que los padres priorizen el saber de sus hijos sobre la simple aprobación
de la asignatura por cualquier medio: si los hijos observan que desde su
hogar se les exige por sobre todo saber, tal vez en un futuro no tan
lejano mejore la totalidad del sistema educativo.
- ¿Estos debates dolorosos, difíciles,
lentos y profundos son los que impulsan los partidos políticos
mayoritarios y la propia sociedad civil? Francamente, lo dudamos. Como se
aprecia, son más preguntas que respuestas y certezas. Tal vez, en el
planteo de un debate a fondo acerca de todos estos problemas resida la única
posibilidad de solución.
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