HATHA YOGA

 

 

Hatha Yoga

 

Un poco de fisiología

 

Las Asanas

 

La Respiración

 

Avanzar según tu nivel

 

Rigidez

Algunas Indicaciones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hatha Yoga

Es el Yoga de la fortaleza y armonía del cuerpo. Es el que se ha difundido más en Occidente, el más popular, entre otras cosas, por la espectacularidad de alguna de sus Asanas o posturas. " Ha " simboliza la Luna y "Tha" el Sol. Está referido a las dos cualidades, solar y lunar del fluido o energía (prana) vital del cuerpo. Pretende, no sólo fortalecer el cuerpo, sino también armonizar y equilibrar todo el sistema nervioso, con una serie de ejercicios en los que interviene la respiración (Pranayama). Actúa sobre el cuerpo y la respiración, procurando un incremento de la salud, el vigor y la serenidad anímica. Permite recuperar la elasticidad natural, corporal y mental, de forma gradual. Libera tensiones y rigideces, permite el riego sanguíneo de aquellas zonas del cuerpo que no utilizamos normalmente. Elimina las toxinas acumuladas en el cuerpo  y revigoriza todo el organismo en general.

Todo el mundo puede practicar los ejercicios. No requieren capacidad física especial. Si se padece algún tipo de lesión es aconsejable visitar al médico. El te podrá decir si los ejercicios son recomendables o no en tu estado.

 

Un poco de fisiología
            El Hatha Yoga es un excelente regulador de las funciones endocrinas, ayudando (que no sustituyendo) al óptimo funcionamiento de las glándulas corporales. Vamos a conocerlas por encima.

 

Las glándulas

Son un conjunto de células especializadas cuya función es elaborar y segregar sustancias químicas indispensables para el organismo, como hormonas y enzimas. Tenemos de dos tipos: las endocrinas, que secretan sus productos directamente al flujo sanguíneo, y las exocrinas, que liberan sus secreciones directamente en la piel o en cavidades orgánicas.

Las principales glándulas endocrinas son la hipófisis, la tiroides, las suprarrenales, los ovarios y los testículos.

La hipófisis  Situado en la base del cerebro, está unido a él por el tallo hipofisario y se localiza en la silla turca.

El tiroides es una de las más importantes. Se halla pegada a la laringe y a la tráquea. Está densamente irrigada e inervada, y su actividad se inicia ya en la vida intrauterina, si bien su desarrollo tiene lugar durante la vida, para involucionar en la vejez. La secreción tiroidea regula el metabolismo basal, al que se supeditan todas las demás funciones. Entre sus  funciones se cuentan el crecimiento, el desarrollo y maduración del cuerpo, la regulación metabólica basal, la movilización de minerales, mucoproteínas y agua, la regulación del glucógeno hepático, el metabolismo nervioso y muscular, etc.

            El tiroides puede sufrir el bocio (aumento del tamaño), hipotiroidismo e hipertiroidismo, donde subyace casi siempre la deficiente producción de tiroxina, que obedece a varias causas. El hipotiroidismo presenta como cuadros más destacados el cretinismo y el mixedema; como variedades del hipertiroidismo cabe citar la enfermedad de Basedow, el bocio tóxico nodular (enfermedad de Plumber) y el adenoma tóxico.

A cada lado del tiroides se encuentran las paratiroides. Regulan el nivel de calcio y fósforo en el plasma sanguíneo. En los casos de hiperfunción paratiroidea se produce un aumento de la concentración de calcio en la sangre.


          Las glándulas o cápsulas suprarrenales, secretoras de distintas sustancias con acción hormonal. Estas sustancias, sucintamente, pueden agruparse como sigue: 1) los mineralocorticoides tienen la función de retener el agua y el sodio, eliminar el potasio y elevar la tensión arterial; 2) los glucocorticoides, entre los que destaca la cortisona, tienen la función de formar hidratos de carbono y grasas, aumentar el catabolismo proteico y disminuir los linfocitos y eosinófilos, con aumento de neutrófilos; 3) los androgenocorticoides,  que son hormonas inductoras de un claro estímulo genital y que favorecen la función proteicoanabolizante. La médula suprarrenal elabora la adrenalina y la noradrenalina, sustancias ambas de enorme interés en la regulación neurovegetativa, con acción simpaticomimética, aumento de la frecuencia cardíaca y tensión arterial y dilatación de la musculatura bronquial.

La pineal es la glándula que ejerce una función de estimulación sexual y del crecimiento. Está situada en el interior del cerebro y recibe también el nombre de epífisis.

El testículo forma la glándula seminal, contenida en el escroto y formadora de espermatozoides.

El ovario es la glándula sexual femenina, situada a cada lado del útero en los ligamentos anchos. El ovario es un órgano cuyo funcionamiento está sometido con frecuencia a numerosas alteraciones que causan anomalías menstruales, dolores y esterilidad.


          Las glándulas exocrinas están representadas principalmente por las salivales, las gástricas, las intestinales, el páncreas, el hígado, las mucíparas, las sudoríparas, las sebáceas, las ceruminosas y las lagrimales.


           El páncreas es un órgano glandular de secreción interna y externa situado en el abdomen, detrás del estómago. El exocrino vuelca sus secreciones (jugo pancreático) en el duodeno durante la digestión. El endocrino vierte las hormonas en el torrente sanguíneo para producir insulina y glucagón,  reguladores del nivel de azúcar en la sangre.

Propia de la mujer es la glándula mamaria, cuya función es la secreción de leche.

LAS ÁSANAS

Para el área biológica el Yoga aporta las ásanas (posturas corporales), la relajación, normas higiénicas y los ayunos. Las ásanas aportan vitalidad al cuerpo y equilibrio a la mente pues regulan el funcionamiento del sistema del sistema endocrino (SE), del sistema nervioso central (SNC), que como se sabe están en la base de la salud. La Psiconeuroendocrinología consiste en el estudio de la influencia de los trastornos endocrinos en el sistema nervioso (SN), y de cómo un SN enfermo actúa provocando alteraciones en la salud mental.

 

Las ásanas actúan directamente sobre las glándulas endocrinas, el sistema nervioso central, la psique, el esqueleto, las articulaciones y la musculatura.
 

El  “estiramiento” aportado por la práctica de las asanas y la posterior relajación (muy importante) proporcionan una "autodistensión que permite modificar situaciones psíquicas y somáticas por medio de la concentración psíquica pasiva. Al distender la musculatura y “engrasar” las articulaciones, se eliminan rigideces físicas que tienen su correspondencia mental. Se produce una lenta catarsis que te va liberando de lastres que mediatizan la conducta.

         Los ejercicios físicos del Yoga o asanas se caracterizan por ser no violentos. Al practicarlos, se logra un suave estiramiento de todo el cuerpo que provoca una lubricación en lasarticulaciones, los músculos, los ligamentos y los tendones. Por otro lado, las asanas permiten la tonificación del sistema nervioso, el mejoramiento de la circulación, el aumento de la flexibilidad y la liberación de tensiones.

 Cuando se practican de forma lenta y pausada, las asanas no sólo desarrollan el cuerpo físico sino que además amplían las facultades mentales.

           Las asanas o posturas no son ejercicios, son posturas que se deben mantener, se asumen en forma consciente, lenta y meditativamente, acompañadas de la respiración completa. Las asanas, tienen influencia sobre nuestros aspectos físicos y mentales.

           En lo que atañe a lo físico, las posturas ayudan a tonificar y darle flexibilidad a los músculos, ejercen influencia directa sobre el sistema endocrino, al trabajar específicamente sobre la columna vertebral y sus articulaciones le devuelve su movilidad y gracia original, y  actua sobre el sistema nervioso armonizándolo.

         En lo mental, la actitud debe estar centrada sobre la postura asumida y su respiración (concentración en el asana). Si algún pensamiento extraño se nos cruza mientras estamos en nuestra práctica lo dejamos pasar, no nos enganchamos (ni lo rechazamos ni lo aceptamos, ya se irá cuando quiera irse). 

Producen un efecto profundo,  liberándote de miedos.  Ayudan a cultivar la autoconfianza y la serenidad. Al final de una sesión de Yoga uno se encuentra  relajado y lleno de energía.

 

 

Tres Momentos en cada Asana o Postura.

Podemos reconocer 3 momentos en la ejecución de una postura

Adoptar la postura
Mantener la postura
Deshacer la postura

En la primera etapa, deben darse todos los pasos necesarios para que se llegue a la postura correctamente, no sólo en lo físico sino también en la actitud mental.

La verdadera esencia del trabajo de cada asana se realiza mientras uno permanece en la postura. A medida que consiga relajarse cada vez más en la postura, podrá perfeccionarla y conseguir una mejor elongación (estiramiento).

Para desarmar la postura, se requiere de la misma habilidad y gracia que demandó el armado. La paciencia y la armonía serán condimentos esenciales para ello.

No competir

         Cada cuerpo es único y peculiar. No se trata de competir, pues lo que cuenta es la sensación que produce el ejercicio, y no el grado de estiramiento que consigas. Esto último vendrá poco a poco. Las Asanas no tienen que ser una tortura.

Cuando practicar

         Cuando quieras, y el tiempo que quieras. Tu propio cuerpo y tu necesidad te dirán cuando.

 La Respiración

¿Por qué respirar por la nariz?

            Todo en la naturaleza es armonía y tiene una razón de ser. Absolutamente nada se da porque sí o tiene una función antojadiza. La nariz, órgano fundamental para una buena respiración, así parece confirmarlo.

            Aunque parezca una verdad de Perogrullo, el órgano naturalmente destinado para la respiración es la nariz. Tener esto bien en claro es esencial para la salud. El el Yoga completo (el Hatha Yoga es sólo una parte del yoga) existe una parte esencial dedicada a la respiración (Pranayama) que es la continuación del Hatha Yoga.


Ventajas de respirar a través de la nariz:
 

            Muchas de las personas que se acercan a las clases de Yoga, o son respiradores bucales o están acostumbradas a exhalar por la boca, por lo que deben aprender a revertir esos hábitos.

Cuando se respira correctamente, el aire debe ser tomado por la nariz mientras se mantiene la boca cerrada. Al inhalar, el abdomen se expande suavemente, el diafragma desciende, la caja torácica se abre hacia arriba y hacia afuera. Al exhalar, se contraen armoniosamente en su conjunto. Los pulmones deben trabajar en su totalidad.

Mientras se practican las Asanas, no se debe contener ni forzar la respiración. Hay que respirar con normalidad, el cuerpo es sabio y sabe  incrementar o disminuir automáticamente la cadencia respiratoria en función de lo que se le pide, encontrando él solo la respiración que le conviene. De cualquier modo, si uno nota que le falta aire, nada impide respirar también por la boca si es necesario.

El tiempo cuenta     

            Un mínimo de treinta segundos suele ser lo adecuado para mantener una Asana, desde ahí hasta el tiempo que quieras. Tus sensaciones te dirán cuando debes dejarlo.

La fuerza de la gravedad

            Las Asanas aprovechan muchas veces la fuerza de la gravedad para sus fines. En ellas uno se rinde a ella, y ello tiene un gran efecto sobre la energía personal.

Jugar con los ejercicios

            Una vez te familiarices con una Asana, juega y varía el ángulo, dirección, impulso, etc, sin temor a si lo estás haciendo bien o mal. Se trata de experimentar, y si algo va mal tu sensación te lo hará saber inmediatamente. De esta forma las Asanas se convierten también en una actividad intuitiva.

Lado buenos y malos

            Solemos tener un lado más rígido que el otro, y en las Asanas ello se percibe. Hay que intentar dar más atención al lado más rígido. Ello equilibrará progresivamente tu cuerpo. No se trata de estirar más fuerte, sino de permanecer más tiempo en la Asana que estira nuestro lado más rígido.
 

Avanzar según el propio nivel
 

Estirar en exceso puede producir dolor y dejar los músculos resentidos, pero practicar con excesiva precaución puede aburrir y resultar ineficaz. Cada cual debe encontrar una posición intermedia entre ambas. Estirar lo suficiente para apreciarlo, pero sin llegar a la molestia.

 

No dar tirones

            Al dar un tirón, el músculo se asusta y contrae (mecanismo reflejo). Hay que avanzar suavemente en la postura hasta notar el estiramiento suave, y entonces permanecer ahí.

 La atención al cuerpo

            El Yoga es una herramienta analítica que centra tu atención en la estructura de tu cuerpo: articulaciones, músculos, etc, se hacen conscientes al practicar las Asanas: las sensaciones que les acompañan, el nivel de energía que uno tiene en cada momento viene a la consciencia. Cada Asana hace que mires a tu interior y a tomar conciencia. Es un método autoeducativo que centra su atención en el interior de ti mismo.

Rigidez

            Es una gran epidemia de nuestra sociedad. Los trastornos músculo-esqueléticos afectan a mucha gente. Se piensa erróneamente que es parte del envejecimiento, pero en realidad se debe a los hábitos sedentarios y a las posturas largo tiempo mantenidas, que acaban anquilosando ciertas partes del cuerpo. No nos ponemos rígidos porque envejecemos, sino que envejecemos porque nos ponemos rígidos.

            Las tensiones emocionales también producen rigidez. Los traumas del pasado, o el contenimiento de las emociones (de eso sabemos los profesores) se somatizan, creando rigidez en el cuerpo. Una ameba que se pinche una vez, se contrae, para luego volver a expandirse. Si se le pincha varias veces, acaba por no expandirse como retorno a su estado natural, desarrollando una rigidez que evita el ataque. Lo mismo ocurre con las emociones.  El cuerpo se pone rígido de manera natural  para evitar o aliviar el dolor físico y emocional. Pero claro, un cuerpo rígido o una mente rígida tienen menor capacidad para soportar tensiones que un cuerpo o una mente flexible, así que a la larga sobreviene el desequibrio (un árbol flexible soporta un huracán, un árbol rígido se acaba partiendo).

            El precio que pagamos por ello es una vida motora y emotiva  limitada. Es como llevar una armadura medieval. Nos protege pero consume mucha de nuestra energía en mantenerla. Practicar Asanas es como quitarse la armadura. También dar un buen paseo o hacer cualquier tipo de ejercicio, solo que las Asanas inciden directamente en el estiramiento y desanquilosamiento del cuerpo.

            Los Asanas permiten además identificar las zonas más rígidas del cuerpo. No son antinaturales, simplemente son las posiciones que un cuerpo sin tensiones debería poder adoptar  y que de hecho la mayoría de los niños pequeños pueden adoptar. La flexibilidad es la forma física básica y natural de un ser humano.

Relajación con las Asanas

            No podemos evitar las situaciones en la vida que producen  tensiones musculares o emocionales, pero sí podemos reducir la tensión acumulada a lo largo del tiempo. Uno pude soportar la rigidez durante mucho tiempo, y de hecho es necesaria, pero si llega a ser muy excesiva la persona comienza a manifestar desequilibrio y deterioro.

 Bostezos, risas, movimientos espontáneos

            El bostezo es una respuesta natural del cuerpo, un buen síntoma de que el cuerpo se está desbloqueando, no hay que cortarlos durante las Asanas. Tampoco las risas o las lágrimas que a veces surgen. Tampoco es obligatorio estar completamente quieto en la postura, a veces se necesita moverse un poco.

            También suele ocurrir que surjan emociones o sensaciones. Es normal que ocurra, hay que dejarlas salir, pues interrumpirlas  supone bloquear de nuevo tu cuerpo, y eso es justamente lo contrario de lo que se pretende.

La energía equilibrada

            Percibirás una sensación interna de mayor ligereza, de fluidez, con el cuerpo más  homogéneo y unificado. La respiración más pausada de forma natural. Sensación interna de equilibrio.

            La inmovilidad no es rigidez. Desde fuera, a un observador podrá parecerle el yoga algo inmóvil, comparándolo con la gimnasia, pero visto desde adentro, se percibe un gran movimiento de sensaciones, flujo de energía, respiración, etc.

Mínimo esfuerzo

            El yoga no es una tortura india. En cada Asana hay que buscar la forma de realizarla con el mínimo esfuerzo, dejando la respiración totalmente libre para que se adapte a cada Asana.

Vivencia real

            Estamos acostumbrados a “pensar” nuestro cuerpo. Pero es bueno vivirlo desde adentro, en las Asanas uno se hace consciente de de cada parte de su cuerpo.

 Algunas Indicaciones

1.      El diagrama de asanas no es algo inflexible sino que va ha ir variando e incorporando nuevas posturas a medida que evoluciones.

2.      No hay que preocuparse sino se dispone de tiempo para hacer todas las asanas. Pero un poco es mejor que nada, dejando siempre un poco de tiempo al final para hacer una pequeña relajación.

3.      El yoga no es competencia, no se trata de un deporte. No compitas por hacer una asana, cuanto menos compites más avanzas,  no es bueno superar el límite natural de tu cuerpo.

4.       La respiración es nasal y libre. Si es necesario, respirar también por la boca.

5.      Elegir un lugar tranquilo, lejos del ruido.

6.      La práctica debe ser regular. Por lo general, con un par de sesiones semanales es suficiente para notar sus beneficios, aunque nada impide que lo puedas hacer todos los días, si así lo deseas. Pero no te obsesiones.  Hay quien sólo practica cuando se encuentra muy nervioso o muy bajo de energía. El yoga puede ser un hábito diario, pero también puede ser una  herramienta ocasional para recuperar el bienestar.  Tu mismo irás viendo, con la práctica, cual es la frecuencia que más te gusta o conviene.

7.      Las asanas deben realizarse con el estómago vacío. No ingerir alimentos y bebidas en las 2 horas previas a la sesión. Si te mueres de hambre,  un zumito o una galletita para entretener el estómago, pero nada más. La vestimenta debe ser suelta, cómoda y de fibras naturales.

8.      Deja (de ser posible) los pies desnudos y trata de no usar relojes ni joyas.
 

9.      No debes sentir frío, porque los músculos se pondrían tensos.
Practica en una habitación bien ventilada o, si el tiempo lo permite, al aire libre, pero no debajo de un sol abrasador.

10. Para realizar la relajación, suele venir bien un fondo musical suave y sereno.

 

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