Reflexión sobre la dignidad humana

 

Querida Familia y amigos:

 

Para detener todo tipo de critica, que puede llegar a ser valida, me he dispuesto a mandar unas líneas contando algo de lo que estoy haciendo o al menos contando que ando bien.

 

Desde que volví de Argentina no ha sucedido nada de importancia que tenga que detallar, solo comento que recién estoy adaptándome al nuevo trabajo que tengo.

 

Entre los planes esta organizar un par de cursos especiales de distintos tipos de temas (familia, educación sexual, Sabana Santa, misión en Papua, pro-life o sea, algo contra el aborto, sobre la eucaristía siguiendo unas instrucciones de la diócesis, satanismo, contracepción, etc) Una de las cosas que mas me han llamado la atención de la parroquia es el estado de las familias, es mucho peor de lo que vi en Toronto, esto significa que hace falta reforzar el trabajo con ellas de manera especial la INSTRUCCION religiosa, ya que muchos de los que se acercan no tienen ni idea sobre Dios y las enseñanzas de la Iglesia.

 

Muchos se acercan y eso es una bendición ya que están con ganas de tener experiencia de Dios. Muchos de ellos se acercan debido a haber tocado fondo en sus vidas y solo les quedan dos posibilidades: acercarse a Dios, o pegarse un tiro...

 

Aprovechando que se acercan a pedir ayuda trato de tomarme todo el tiempo que sea posible para escucharlos y animarlos. Trato de que se convenzan primero de que pueden venir cuando quieran y ahí mismo los comprometo a que vengan un día en particular para que me cuenten como han andado las cosas en el tiempo transcurrido. Es muy fácil que pierdan la perseverancia en las visitas así que trato de tomarles el teléfono para llamarlos por si no vienen, también sería muy bueno (todavía no lo pongo en practica pero pienso en ello) poder ponerles una especie de padrino laico que lo acompañe, que lo llame, que lo siga, personas ya comprometidas con el apostolado que también hay muchas en la parroquia...

 

El hombre necesita a Dios, solo Dios lo dignifica y lo eleva en su naturaleza y en su dignidad personal. Una de las cosas que he estado estudiando y leyendo es sobre la dignidad de la persona humana, me interese en el tema debido a que veo tanta gente llamada a ser dignificada como persona y sin embargo vive bajo un montón de esclavizaciones tanto morales como materiales.

 

La dignidad humana, la defensa de la dignidad de la persona, de cada una de las personas es la gran verdad escondida en el evangelio y que debemos defender sin cansarnos. Una de las aportaciones grandiosas del Concilio Vaticano II (que sigue siendo un documento desconocido para muchos siendo que deberíamos ponerlo en practica) ha sido lo que se condensa en el número 22 de "Gaudium et spes" que no tiene desperdicio y creo que la meditación frecuente en las palabras del Concilio nos da la luz para entender al hombre y la dignidad de los hombres e incluso nuestro trabajo como cristianos y por tanto evangelizadores.

 

Dice el Concilio:  "el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado". Esto que parece una linda frase, y ciertamente lo es, es el resumen de lo que es la historia de la salvación y cada uno de nosotros y de todos los hombres. Solo el Verbo Encarnado ilumina el misterio de mi vida en este mundo, esto quiere decir que Jesucristo me ha elevado a una dignidad particular por que asumió mi misma naturaleza; me ha hecho parte del misterio de la redención asumiendo mis sufrimientos, sentimientos, cruces y oscuridades; me ha hecho parte de la historia introduciéndome en ella, me metió en esto y me dio los medios para actuar en esta gran obra de duración indefinida...

 

Más adelante dice el Concilio: “Cristo..., manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación”. De la Encarnación del Hijo de Dios se desprende nuestra dignidad humana; saber reconocerla y hacer tomar conciencia de esto, es parte del  gran trabajo de Evangelización. Jesucristo “El que es imagen de Dios invisible (Col 1,15) es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual”.

 

Cuando tenemos frente a nosotros personas desesperadas, tristes, mal encaminadas, con problemas familiares graves, llenas de angustia por las dificultades de la vida, hay que iluminarlas con esta gran verdad y hacerles reconocer la altísima dignidad de la que somos objetos. “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el pecado”.

 

No quiero cansar pero es algo que quiero compartir porque me ha llenado de alegría encontrar un texto tan lindo. “cualquiera de nosotros puede decir con el Apóstol: El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2,20). Padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus pasos y, además abrió el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido”.

 

Sin Cristo la opción es pegarse un tiro porque no hay esperanza, el mundo pierde atractivo y se hace agobiante. Esa es la experiencia que tengo de muchos de los que se acercan a la parroquia, vienen agobiados, desanimados del mundo que los ha destrozado interior y exteriormente. Aquí muchas familias padecen el tener un adicto en la familia y vienen desesperados porque ven que esa persona esta perdida, lo mismo con muchos que son alcohólicos, o matrimonios destruidos con abuelas de 28 años y madres de 13 o 14, hay niños que se educan con sus abuelas porque la madre es drogadicta o se dedica a la mala vida, muchos de los hombres han estado en la cárcel ya sea porque negociaban con droga o han maltratado a algún miembro de la familia, muchas mujeres tienen a los esposos presos todavía... A todas estas personas hay que devolverles el sentido de la dignidad humana, el sentido de la vida.

 

Dios no nos creo para ser animalitos entre los animales, sino para ser protagonistas de la historia esencialmente DIVINO-HUMANA. Cada hombre tiene una dignidad personal que supera al resto de la creación; Dios nos creó para que obráramos conforme a esa dignidad. Así dice el Concilio: “El hombre cristiano, conformado con la imagen del Hijo, que es el Primogénito entre muchos hermanos, recibe las primicias del Espíritu (Rom 8,23), las cuales le capacitan para cumplir la ley nueva del amor. Por medio de este Espíritu, que es prenda de la herencia (Eph 1,14), se restaura internamente todo el hombre hasta que llegue la redención del cuerpo (Rom 8,23)”

 

Verdaderamente es mucho lo que quedo por hacer y hay que seguir profundizando en el verdadero humanismo cristiano que es el humanismo iluminado por la Encarnación del Hijo de Dios, su pasión, su muerte y su resurrección. Dice el documento: “Cristo murió por todos, y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual.

 

Si bien es una carta un poco particular, no quería dejar de compartir algo que me ha causado mucha satisfacción. Es como que uno lo lee muchas veces pero no cae en la cuenta de esto hasta que una gracia te da la alegría de descubrirlo o vislumbrarlo. Para terminar cito las ultimas líneas del punto 22 de este documento tan enriquecedor para mi y a mi modo de ver debería serlo para todos. “Este es el gran misterio del hombre que la Revelación cristiana esclarece a los fieles. Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del Evangelio nos envuelve en absoluta obscuridad. Cristo resucitó; con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida, para que, hijos en el Hijo, clamemos en el Espíritu: Abba!, ¡Padre!.

 

Hacía tiempo que pensaba en la Paternidad divina y es una de las cosas que más me ayuda para caminar en la vida espiritual. Justamente al leer este párrafo del Concilio más descubro el amor Paternal de Dios que envió a su Hijo Único para elevarme, dignificarme (En él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual), en Jesucristo nos ha hecho partícipes de la gran obra de la redención, del gran misterio de la historia de la salvación humana.

 

Espero no haber cansado, se que después de mucho tiempo sin mandar una línea, ahora se me fue la mano. Al menos ahora ya no hay que queja que valga. Si escucho algún reproche otra vez voy a tener que escribir otra carta igual a esta.

 

 

God bless you

 


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