Afinador...
Había en mi pueblo natal un viejo afinador de guitarras llamado Calixto. Era conocido por su habilidad para hacer sonar la guitarra de modo maravilloso, cada cuerda en su tono y así se lograban dulces melodías que alegraban el corazón.
Resulta que con el tiempo el hombre se fue envejeciendo y con la vejez vino la perdida paulatina del oído... el viejo era vanidoso de sus talentos acústicos así es que no reconocía que estaba perdiendo la capacidad de escucha, al contrario le echaba la culpa a las cuerdas, decía que las cuerdas venían mal hechas, de muy mala calidad, que no eran las cuerdas que se fabricaban antes, antiguamente venían mucho mejor repetía...
Como cada día le costaba mas esfuerzo poder llegar a reconocer el tono, al igual que cada día escuchaba menos, por eso con gran dificultad lograba el ideal para aquella cuerda... como ya no escuchaba muy bien empezó a recurrir a estirar cada vez mas cada una de las cuerdas y estiraba y estiraba... y el viejo no escuchaba bien y entonces una estirada mas hasta que “pim!” la cuerda se cortaba.
Y así sucedió que por orgulloso y vanidoso no quería reconocer que estaba quedando sordo, entonces guitarra que agarraba guitarra a la que le cortaba las cuerdas. Déjenme decirles que el Viejo estaba convencido de que el problema eran las cuerdas y no El mismo... y así una a una se le cortaban las cuerdas y algunos trataban de explicarle que la mayoría de las cuerdas estaban demasiado tensionadas y que por eso se cortaban con facilidad y el Viejo no quería reconocer que estaba quedando sordo, y así el pobre viejo los últimos años se dedico a cortar las cuerdas de las pocas guitarras que le dejaron a mano.
Moraleja: algunos hombres con poder son como este viejo... se están quedando sordos y creen que el problema es la calidad de los súbditos, y así los tensionan cada vez mas para que den un sonido que ellos puedan captar y no se dan cuenta que el problema no son los súbditos sino que es de ellos, que se están quedando sordos... entonces una apretadita mas y PIM!!! El hombre se corta para siempre, muere... a menos que se escape a tiempo.