RELIQUIAS
Busto-relicario
de Santiago Alfeo
La más famosa reliquia de la catedral compostelana está
constituida por un busto de plata repujada, con el rostro y el cuello
esmaltados, al que los peregrinos y feligreses abrazan en una saleta situada en
alto, tras el altar.
Cuenta la tradición que contiene la cabeza de Santiago el Menor, el apóstol
obispo de Jerusalén, traída en 1108 por don Gregorio Burdino (el que será el
antipapa Gregorio VIII). Doña Urraca la regaló al obispo Gelmírez y así pasó al
tesoro de la catedral, dentro de un arca de oro. En 1322 el arzobispo don
Berenguer de Landoire mandó tallar el busto, que a lo largo del tiempo se fue
enriqueciendo con pedrería y joyas: dos camafeos helenísticos del arzobispo don
Juan García Manrique, el brazalete del mítico Suero de Quiñones y otras piezas.

EL BOTAFUMEIRO
Uno
de los símbolos más conocidos y populares de la catedral de Santiago es el
enorme "botafumeiro".
El origen del botafumeiro se sitúa en 1554. Fue construido gracias a una ofrenda
del rey Luis XI de Francia. El original estaba elaborado en plata y fue robado
por las tropas francesas en 1809 durante la Guerra de la Independencia. El
incensario tuvo que ser sustituido por otro más moderno y menos ostentoso.
De la plata se pasó al latón plateado. Las personas encargadas de hacer
funcionar el Botafumeiro son los "tiraboleiros" su vestimenta consiste en una
gran túnica roja. Para hacerlo mover tiran de unas cuerdas de esparto que con el
apoyo de una polea situada en el consiguen que éste se balancee ascendiendo
hasta la bóveda.
Al igual que otros incensarios de las iglesias, el botafumeiro tiene un origen
litúrgico. Sin embargo, este es especialmente grande debido al gran numero de
peregrinos que llegaban a Santiago, pesa unos 50 kilos y mide metro y medio de
altura.
Hay que pensar que la Catedral de Santiago como todas las de peregrinación
permitía a los peregrinos dormir en el interior lo que provocaba un olor muy
desagradable de ahí la necesidad de tener un incensario tan grande.
El botafumeiro sólo se puede admirar en la catedral en las misas solemnes. El
resto de los días es sustituido por otro incensario conocido como La Alcachofa,
que también está realizado en metal blanco.