En nuestro camino encontramos muchas almas con las que interactuamos e
intercambiamos energías de un modo que contribuye a nuestro crecimiento y al
suyo.
Aprendemos lecciones conjuntamente.
Compartimos la mesa. Compartimos el amor.
Pero a menudo llega el momento de decir adiós.
Hay despedidas que llegan de manera súbita, inesperada, sin advertencia. Hay
despedidas que podemos planear, y hasta programar. La duración de la
despedida no tiene importancia.
Lo que importa es cómo manejamos nuestras despedidas.
Podemos despedirnos con el corazón abierto y agradeciendo todo lo que hemos
aprendido. O podemos cerrar el corazón y decir con amargura que hemos vuelto
a perder.
Podemos decir adiós con una actitud de confianza, fe y amor, en la creencia
de que nuestros corazones nos unieron durante un tiempo para disfrutar de la
vida y avanzar a nuestro viaje.
O podemos hacerlo emitiendo juicios duros preguntándonos que hicimos mal para
que nuestro camino nos impidiera continuar unidos.
Podemos decir adiós con el corazón abierto, sintiendo tristeza, añoranza y
alegría. O podemos decir adiós bloqueando nuestras emociones y afirmando que
así es la vida.
A veces es hora de decir adiós.
No siempre podemos elegir el momento,
pero si podemos elegir las palabras de nuestro corazón.
Es este un sincero homenaje
a nuestra querida amiguita
que se nos fue.
¡¡ Adiós Sue, siempre estarás con nosotros... !!
Graciela
- Estela - Claudia y Raúl