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El ayurveda y la medicina no científica

Arnaldo González Arias, Mayo 2019

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Hace unas pocas semanas, personal médico del grupo de Medicina Natural y Tradicional (MNT) del Ministerio de Salud Pública, calificó de manera muy favorable a la “medicina ayurvédica” en un espacio televisivo de amplia audiencia; esta modalidad se llegó a calificar como “grandiosa”. Es por esto que parece oportuno analizar en detalle en qué consiste la medicina ayurvédica.


         


Medicina científica y no científica

Existen en el mundo dos tipos principales de atención médica: la científica (o basada en la evidencia) y la no científica. La medicina científica es la que todos esperamos encontrar cuando asistimos a la consulta médica. Se basa en procedimientos y medicamentos comprobados por ensayos clínicos y metaanálisis rigurosos, realizados durante cierto tiempo, en los que han intervenido cientos o miles de personas entre médicos, pacientes, bioquímicos, farmacéuticos y demás especialistas. Este modo de actuar incluye análisis de laboratorio de todo tipo, imágenes médicas y otras técnicas, para llegar a conocer qué procedimientos son realmente efectivos, las dosis que se deben administrar y sus contraindicaciones, efectos secundarios y la interacción con otros medicamentos.

A la medicina no científica usualmente se le asocian otros nombres para disimular la ausencia de todo lo anterior: alternativa, natural, tradicional, bioenergética, o algún otro, aunque procede aclarar que hay expresiones científicas de medicina natural y tradicional, como el empleo contrastado de las plantas medicinales en el manejo de no pocos malestares.

Pero esa medicina no científica (o sin evidencia) se basa esencialmente en la conocida falacia del Argumento ad antiquitatem, que se puede resumir como: “esto es correcto porque siempre se ha hecho de esta manera”.[1] Tal argumento ignora el avance de la ciencia, al considerar que lo que pudo parecer adecuado hace cientos de años no tiene por qué seguir siéndolo a la luz de los conocimientos actuales. Por otra parte, abundan en la naturaleza productos que son venenosos. Ser natural no es sinónimo de inocuidad. Gran cantidad de ejemplos de plantas tóxicas se pueden encontrar bajo ese título en la Web (ver, por ejemplo, wikipedia.org). También en la WEB hay reportes de que durante mucho tiempo se pensó que el anís estrellado era muy beneficioso, y se le daba a los niños pequeños e incluso recién nacidos, pero estudios recientes determinaron que en grandes cantidades puede resultar mortal, y por eso se retiró del mercado en 2001. Otro ejemplo de medicina no científica, aunque no relacionada con los productos naturales, es el siguiente. A partir de la edición de 1956 del libro de Benjamín Spock ‘Cuidado del Bebé y el Niño’, que tuvo un gran éxito de ventas, se pensaba que acostar a los bebés boca arriba podía causar su ahogamiento por vómito, aunque tal criterio no estaba sustentado por investigaciones clínicas. Poner a dormir a los bebés boca abajo se convirtió en práctica generalizada en los hospitales de muchos países y fue adoptada por millones de padres en el hogar. Sin embargo, hubo una drástica reducción de la muerte súbita de los bebés (síndrome de muerte súbita del lactante) cuando se difundió el consejo de poner a dormir a los bebés boca arriba, tras una serie de estudios científicos que comenzaron en 1965 y terminaron con una revisión sistemática en 2005 (figura 1).[2]

Otras variantes de la denominada medicina natural o tradicional son aún peores, pues ni siquiera cuentan con la tradición. A veces son muy recientes y tienen un origen religioso, como la terapia floral,[3] o se basan en recomendaciones absurdas que contradicen principios básicos de diversas ciencias básicas y que arrojan una y otra vez ensayos clínicos negativos, como ocurre con la homeopatía, –aunque no por eso sus testarudos seguidores dejan de recomendarla a sus pacientes–.[4],[5]


Figura 1. Como fueron cambiando los criterios acerca de la forma en que deben dormir los bebés al aplicar la medicina científica (ref.2). ►►►


En la referencia [2], en relación a las llamadas medicinas alternativas y a título de resumen, aparecen como puntos clave los siguientes (p.20):

  • Ni la teoría ni la opinión profesional son una guía fiable de tratamientos inocuos y eficaces.

  • Solo porque un tratamiento está “establecido” no significa que es más beneficioso que perjudicial.

  • Aun cuando los pacientes no sufran por recibir tratamientos que no se han probado adecuadamente, su uso puede ser un desperdicio de los recursos individuales y comunitarios.

Nadie puede negar que, en nuestro país, cualquier ciudadano tiene acceso a la atención primaria y a la especializada con independencia de su locación geográfica o cualquier otra característica personal. La cultura médica de nuestra población es científica desde hace muchísimos años porque, incluso los creyentes más convencidos, aunque eleven ofrendas a dioses o santos para pedir la curación propia o la de un semejante, no dejan de acudir o recomendar la asistencia al médico ni de seguir sus indicaciones. Existe mucha confianza entre la población de que nuestro sistema de salud aplicará la medicina científica, aunque desafortunadamente no siempre ocurre así. Aún existen quienes aplican indiscriminadamente ‘otra’ medicina, sin dar la debida información a los pacientes –i.e., sin comunicar el grado en que tales procedimientos o medicamentos poseen fundamento científico–. Por suerte, al parecer cada vez son menos.

Dadas estas experiencias no resulta muy desconcertante que se alaben y promuevan remedios de curanderos foráneos sin dar explicaciones detalladas, lo cual podría derivarse de un afán de hacer pasar por ciencia médica lo que a todas luces no lo es, en detrimento de la confianza que la población deposita en nuestra salud pública.

No es la primera vez que ocurre; con anterioridad se han promovido remedios no demostrados, ‘buenos para todo’, que han resultado ser ilusorios.[6],[7] Lo usual en estos casos es que se empleen calificativos elogiosos, pero sin revelar el fundamento real de estos ‘novedosos’ procedimientos, y sin que se aporten datos o puedan consultarse ensayos clínicos bien realizados que avalen su efectividad.

Hace unas pocas semanas, personal médico del grupo de Medicina Natural y Tradicional (MNT) del Ministerio de Salud Pública, calificó de manera muy favorable a la “medicina ayurvédica” en un espacio televisivo de amplia audiencia; esta modalidad se llegó a calificar como “grandiosa”. Es por esto que parece oportuno analizar en detalle en qué consiste la medicina ayurvédica.

La medicina ayurvédica en la India

La asistencia sanitaria universal hace referencia a la atención médica de todos los residentes de un país, región geográfica o política, sin importar su capacidad económica, raza, creencia, edad o alguna otra particularidad. Es un derecho ampliamente reconocido por la mayoría de los países del continente europeo, pero no es así en otros países. En 2015, en el continente americano, además de en Cuba solo existía asistencia universal en Canadá, Argentina, Costa Rica, Venezuela y Ecuador[8],[9]. En el resto del mundo, países de tradición europea como Australia y Nueva Zelanda cuentan con asistencia universal, pero es prácticamente inexistente en África y Asia, con la excepción de Botswana, Japón y Tailandia.[10] La India no se encuentra entre las excepciones.

En 2015 se reportaban un total de 24 países tratando de desarrollar reformas en sus sistemas de salud para brindar una asistencia sanitaria efectiva y universal.[11]

Un texto oficial sobre el ayurveda, Ayurveda, the Science of Life, publicado por el departamento AYUSH[12] del Ministerio de Salud de la India, (figura 1)[13] no solo es pseudocientífico; es también anticientífico, pues a pesar de ostentar la palabra ciencia en el título, considera como válida esa práctica sobre la base exclusiva de criterios religiosos. El material hace hincapié en que el ayurveda está basado en documentos védicos que comenzaron hace cinco mil años y en su naturaleza holística[14], que reconoce la integralidad de mente, cuerpo y alma.[15] Estos conceptos tienen que ver con creencias religiosas, y nada que ver con la ciencia (figura 3). De hecho, son contrarios a los conocimientos científicos. Además, en el texto del Ministerio de Salud de la India no aparece un solo resultado científico, ni siquiera las palabras ensayo clínico (clinical trial). Allí se reconocen como fundamentales, sin algún tipo de evaluación crítica posterior, dos libros básicos de carácter místico: el Súsruta-samjita, del siglo V (o III) AC, y el posterior Cháraka-samjita, del siglo II DC.


Figura 2. Texto oficial del Ministerio de Salud y Bienestar Familiar de la India. ‘Ayurveda, la Ciencia de la Vida’.


Súsruta, fundador de la medicina ayurveda, quien decía ser descendiente del dios Dhanu Antari, recomendaba tomar orina de asno para neutralizar venenos y la de camello para la lepra y las hemorroides, entre otras dolencias. También, que se debían evitar los rasguños con semen de rata, pues pueden producir anemia, dolor en las articulaciones, convulsiones epilépticas o tumores cancerosos. En relación con la lepra, sostenía que un hombre puede ser maldecido por esta enfermedad a causa de matar a un sacerdote (brahmán), y que esta lo volvería a atacar en su siguiente nacimiento (sic). Un leproso eliminaría su enfermedad observando una dieta adecuada, una conducta intachable, y practicando toda clase de penitencias expiatorias, (como dar dinero a los sacerdotes brahmanes)(sic).[16]

En su p. 13, el texto del Ministerio de Salud y Bienestar Familiar de la India también explica de qué forma el gobierno indio presta apoyo a esta falsa ciencia mediante la comercialización de medicamentos ayurvédicos en otros países, la traducción de literatura al efecto, la divulgación de información en las embajadas y misiones culturales indias en todo el mundo, y el otorgamiento de becas a extranjeros con el fin de recibir cursos de ayurveda en la India.


Figura 3. Composición del cuerpo humano según la filosofía religiosa Ayurveda: elemento etéreo (AKASHA); elemento gaseoso (VAYU); elemento térmico (AGNI); elemento terrestre (PRITHVI). Estos elementos conforman tres dosha (VATA, PITTA y KAPHA). Si los DOSHA están equilibrados hay salud (HEALTH); su desequilibrio da origen a las enfermedades (DISEASE) (del texto de la figura 1).


A pesar de que la cantidad de publicaciones científicas aumenta vertiginosamente año tras año, una búsqueda en google académico mostró un único artículo científico referido al ayurveda en los últimos 15 años. Este, referido solamente a la posibilidad de utilizar los remedios ayurvedas para encontrar medicamentos válidos a la luz de la medicina científica.[17] Por el contrario, abundan las críticas de todo tipo en la prensa internacional.[18],[19],[20],[21]

Estudios realizados en EE.UU. y la India concluyeron que hasta un 20 por ciento de los preparados ayurvédicos examinados contenían niveles tóxicos de plomo, mercurio o arsénico. Estos análisis también alertaron de los inexistentes controles de calidad o el uso de hierbas que contienen otras sustancias nocivas. Las concentraciones eran  peligrosas, suficientes como para producir daños en los tejidos del cerebro, riñón y en los sistemas nervioso y reproductor, principalmente en mujeres embarazadas. Se han descrito frecuentes casos de hepatoxicidad por el uso de variados productos del herbolario ayurveda.[22]


Una conclusión necesaria

Si nos referimos a nuestro país, entre otros indicadores que hablan a favor de nuestra atención médica tenemos que en Cuba hay 82 médicos por cada diez mil habitantes.[23] En la India había solo 4.8 en 2017.[24],[25] Según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren 900 mil indios por beber agua en mal estado e inhalar aire contaminado. ¿Es este el modelo de atención médica que desea imitar el personal de la MNT en Cuba? ¿O solo escoger los tratamientos ayurvédicos que muestren ser realmente efectivos y no dañinos? Pero… ¿cómo determinar esos tratamientos, si los ensayos clínicos son inexistentes? ¿Se consultará la literatura científica, diseñarán y realizarán ensayos clínicos bien fundamentados, o se comenzarán a recetar procedimientos ayurvédicos a los pacientes “a ver qué pasa”, como ha ocurrido en con las ya mencionadas homeopatía y terapia floral?

Sería de gran interés poder contar con una información seria al respecto sobre esta y otras terapias ”alternativas”, que aún subsisten en nuestro sistema de salud a pesar de las críticas y de la falta de fundamento científico.


 

Referencias


[1] Argumento ad antiquitatem, en www.wikipedia.org

[2] Imogen Evans, Hazel Thornton, Iain Chalmers and Paul Glasziou, Cómo se prueban los tratamientos: Una mejor investigación para una mejor atención de salud ©Organización Panamericana de Salud, 2da. Ed., 2010. ISBN 978 ‐92‐75‐3326

[3] Francisco Rojas Ochoa. El desmedido e incontrolado auge de la llamada medicina natural y tradicional, Cap. 19 en ‘Actor y testigo. Medio siglo de un trabajador de la salud” Editorial Lazo Adentro, 2016.

[5] Homeopatía: revisión clínica, metanálisis y otros ensayos. Adaptado de ‘Homeopatía’ en Wikipedia, 2019.

[6] A. González Arias. Breve historia de las terapias alternativas en Cuba, en www.geocities.ws/rationalis/MNT/Breve-historia/index.htm; otros artículos de diferentes autores en www.geocities.ws/rationalis/MNT/index.htm

[8] «These 5 Countries Provide The Best Health Care In The World». The Huffington Post(en inglés). Consultado el 29 de noviembre de 2017.

[12] AYUSH: ayurveda, yoga, naturopatía, unani, siddha y homeopatía. La medicina unani tiene su origen en la medicina europea medieval basada en la teoría de los cuatro humores: bilis negra, bilis (bilis amarilla), flema y sangre. El siddha es una variante más estricta del yoga, que realiza una práctica de rituales, meditación y austeridad para conseguir la ‘iluminación espiritual’.

[13] Ayurveda, The Science of Life. Dept. of AYUSH, Ministry of Health and Family Welfare, Goverment of India, New Delhi, www.indianmedicine.nic.in

[15] Alma se refiere a una entidad inmaterial que, según las afirmaciones y creencias de diferentes tradiciones y perspectivas filosóficas y religiosas, poseen los seres vivos. La descripción de sus propiedades y características varía según cada una de esas tradiciones y perspectivas.

[16] Súsruta-samjita, cap. 2,6,22,26,45. Ver Susruta-samhita en www.wikipedia.org

[17] Bhushan Patwardhant, Ashok D. B.Vaidya and Mukund Chorghade. Ayurveda and natural products drug discovery, CURRENT SCIENCE, VOL. 86, NO. 6, 25 MARCH 2004.

[21] Superstición y pseudomedicinas en las bases de datos científicas (I): Homeopatía y “medicina” Ayurveda (2013) https://lacienciaysusdemonios.com/2013/06/20/supersticion-y-pseudomedicinas-en-las-bases-de-datos-cientificas-i-homeopatia-y-medicina-ayurveda/

[23] Anuario Estadístico de Salud; MINSAP, 2017.