Raquel Rojas Vallee

En
estos primeros meses de la Revolución francesa una gran agitación reina en París.
En la primavera de 1789, los Estados Generales se niegan a disolverse y se
transforman en la Asamblea Nacional Constituyente.
En julio el Rey Luis XVI hace venir nuevas tropas y destituye a Necker, Ministro
popular. La mañana del 14 de julio, el pueblo de París toma las armas en los
Inválidos, para dirigirse hacia una vieja fortaleza real, la Bastilla. Después
de un tiroteo sangriento, se apodera de ella y libera a los pocos prisioneros
que ahí estaban encerrados.
La Toma de la Bastilla es una primera victoria del pueblo de París contra un símbolo
del Antiguo Régimen. Por cierto, el edificio fue demolido íntegramente en los
meses siguientes.
Subió
al trono francés en 1774, cuando contaba 20 años de edad como sucesor de su
abuelo Luis XV. En 1770 se casaría con María Antonieta de Austria. Su reinado
fue un continuo intento de hacerse con la deteriorada situación política y
económica interior, cosa que no consiguió a pesar de los cambios de gobierno
que realizó, al final tuvo que reunir a los Estados Generales en 1789 y a
partir de este momento se desencadena la Revolución Francesa al constituirse la
Asamblea Nacional y crear una Constitución la cual juraría este soberano en
1790.
Nació
el 2 de noviembre de 1755 en Viena. Hija del emperador del Sacro Imperio,
Francisco I y de la emperatriz María Teresa. Contrajo matrimonio en 1770 con
Luis, delfín de Francia. Con el estallido de la Revolución Francesa en el año
1780, apoyó al sector intransigente de la corte que se negaba a llegar a un
acuerdo con los revolucionarios moderados
La
revolución francesa La revolución francesa abarca un período de 10
años (1789-1799), durante los cuales se establecieron en toda Europa nuevas
formas de organización política, social y económica, surgieron nuevos usos y
costumbres y triunfaron nuevos modos del pensamiento y nuevas tendencias
espirituales.
Las
causas substanciales de la revolución francesa fueron en primer término la
arbitrariedades y abusos del antiguo régimen y en segundo lugar la acción
de los filósofos y enciclopedistas.
Las
causas ocasionales de la revolución francesa fueron la debilidad de carácter
del nuevo rey Luis XVI y la grave crisis financiera.
DECLARACIÓN
DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO
El
proceso revolucionarios francés es, sin duda, el más importante dentro del
agitado panorama político del siglo XVIII. Es, además, uno de los más polémicos.
La historiografía se ha preocupado constantemente de él y son muchos los
escritos y los libros que presentan la revolución francesa como una gran gesta.
Vida
cotidiana en la Revolución Francesa
Los
cambios han de penetrar en la vida cotidiana de los franceses, con el fin de
fabricar desde la raíz un individuo nuevo que servirá de materia prima con la
que construir una sociedad perfecta.
La
sociedad francesa respondía en 1789, al menos desde el punto de vista jurídico,
a la estructura tradicional del Antiguo Régimen, en el sentido de que era una
sociedad esencialmente aristocrática en la que el privilegio del nacimiento y
la propiedad agrícola constituían su pilar básico y su fundamento.
La
segunda revolución francesa
La
jornada del 10 de agosto de 1792 señala una división clara en todo el proceso
de la Revolución francesa, en la que coinciden todos los historiadores, sean de
la tendencia que sean. Aquellos acontecimientos significaron el fracaso
definitivo de la burguesía moderada liberal y el turno de la más modesta
burguesía democrática. Esta burguesía, que a partir de este momento tomará
el relevo en la conducción de la Revolución, no sentirá la necesidad de
aliarse con los nobles liberales con los que habían compartido el poder en la
primera fase.
Se
conoce como Terror la etapa de la Revolución Francesa ocurrida entre junio de
1793 y julio de 1794 en la que se ejecutó a miles de enemigos o presuntos
enemigos de la Revolución.
La
Revolución Francesa se encuadra dentro del ciclo de transformaciones políticas
y económicas que marcaron el fin de la Edad Moderna y el comienzo de la Edad
Contemporánea. La independencia de
EEUU y el desarrollo de la Revolución Industrial, iniciada en la Gran Bretaña,
son los otros dos grandes procesos que señalan esta transición histórica.
Napoleón
es considerado un genio militar, habiendo comandado campañas bélicas muy
exitosas, aunque con derrotas también muy estrepitosas. Sus guerras de
conquista se convirtieron en las mayores guerras conocidas hasta entonces en
Europa.
Filósofo
francés, teórico político y social, músico, botánico y uno de los
escritores más elocuentes del siglo de las Luces. Rousseau, que nació en
Ginebra el 18 de junio de 1712. En su famoso tratado político El
contrato social (1762) expuso sus argumentos para libertad civil y ayudó
a preparar la base ideológica de la Revolución Francesa al defender la
voluntad popular frente al derecho divino.
Mapa
de Francia en tiempos de la Revolución Francesa
El
objetivo del pensamiento político de Montesquieu, expresado en el Espíritu
de las leyes, es elaborar una física de las sociedades humanas. Su
modelo, tanto en contenido como metodología, está más en la línea de lo
experimental que lo especulativo. Adopta el análisis histórico, basado en la
comparación; arranca de los hechos, observando sus variaciones para extraer de
ellas leyes.
Influencia
de la Revolución en América
Los
principios libertarios que fundamentaron la Revolución Francesa y la
independencia de Estados Unidos, calaron hondo en la clase alta intelectual y
los líderes militares criollos, aburridos de depender de Coronas tan lejanas,
que desconocían los problemas y realidades locales y que tenían en el poder a
representantes que gobernaban casi de manera autónoma.
Maximiliano
Robespierre trató de imponer su ideal de república democrática y virtuosa,
constituída por pequeños propietarios libres e iguales en derechos, coronándola
espiritualmente con la institución del Culto al Ser Supremo. Participó en la
elaboración de la Declaración de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano así como a la primera constitución
francesa en 1791. Se le llamó el Incorruptible,
tanto por sus convicciones como por su modo de vida austero.
Durante
la segunda mitad del siglo XVIII, la difusión de las ideas ilustradas en
Francia creó un ambiente cada vez más hostil hacia la monarquía absoluta, la
sociedad estamental y los privilegios de la nobleza y el clero. En 1788, además,
la situación de la monarquía era insostenible, la Hacienda pública estaba en
bancarrota, y el hambre se extendía por el país. Luis XVI se vio obligado a
convocar los Estados Generales.
Inglaterra
había sido el primer país europeo en el que había triunfado la revolución en
el siglo XVII y sin embargo se había convertido, ciento cincuenta años después,
en el adalid de la lucha contra la Francia revolucionaria.
Durante
la época del Directorio, Inglaterra y Austria continuaron la guerra. El ejército
francés había disminuido sus efectivos hasta dejarlos en la tercera parte de
lo que había sido en 1794-95, y además estaba falto de víveres y de
armamentos.
El
impacto de la Revolución Francesa
La
Revolución francesa no puede entenderse cabalmente si no se tiene en cuenta la
actitud que, simultáneamente a los acontecimientos que con tanta intensidad se
producían en el interior de sus fronteras, adoptaron las demás potencias
europeas. Como tampoco puede entenderse la historia de Europa sin conocer el
impacto que produjo en ella la Revolución.