Análisis de la evolución del  pensamiento científico relacionando las características socio-culturales que permitieron o impidieron el avance del desarrollo científico en cada período o época.

Por: Raquel Rojas

La capacidad para pensar la adquirió el ser humano a través de un largo período de desarrollo. Durante centenenares de miles de años el cerebro del hombre fue poco a poco, adquiriendo más volumen, aumentando su capacidad de pensar y su capacidad para recordar, ya qué al principió ellos no podían reflexionar  y por lo tanto existe un largo período de oscuridad acerca del origen del hombre. Al no tener conocimiento científico, la fantasía creada por su mente procuró aclarar su origen durante mucho tiempo. Su incapacidad para pensar durante todos esos años fue un impedimento para el razonamiento científico.

El paso de herbívoros a carnívoros es una transición entre el hombre primitivo y el hombre pensante. De alguna manera su metabolismo comienza a cambiar con la incorporación de la carne a su alimentación, y se ve obligado  a utilizar sus manos para trabajar, comienza a cazar, a cocinar los alimentos a utilizar las pieles de los animales para vestirse, sale de las cuevas y se hace su primera habitación. El hombre comienza a trabajar, lo que quiere decir que se diversifica, y comienza a descubrir que puede además de buscar ambientes adecuados donde vivir, puede cuidar animales y sembrar, puede hilar, trabajar la piedra, los huesos de los animales, los metales. Inventa su primer medio de navegación. Al comenzar a especializar sus manos para poder trabajar, el hombre fue aprendiendo a  realizar cada vez operaciones más complejas y a plantearse objetivos cada vez mas complicados. La rueda también hizo rodar pasos gigantes  el desarrollo del humano.

El hombre prehistórico se ve en la necesidad de formar grupos. Comienza el trueque y de esa forma se desarrolla un hombre pensante que se convierte en comerciante, artista, científico. ¿Cuál es el impedimento para desarrollarse?  Ser primitivo, no pensaba, no razonaba, no tenía recuerdos y tuvo que pasar por muchos miles de etapas para convertirse en un ser pensante. El impedimento es  el tiempo que debe durar toda evolución.

En un periodo más avanzado en Grecia, hacia el siglo V a.C. nacen formas filosóficas rigurosamente científicas, donde se encuentra el germen lo que hoy denominamos el conocimiento científico. Estas nuevas formas de saber se hacen posibles con la liberación de la memoria y el consiguiente desarrollo del intelecto que está abierto hacia el futuro. Los griegos tuvieron  libertad para pensar  y hacer ciencia, los limites solo estaban en sus mentes y de esa forma construyeron un legado vigente hasta el presente y podemos decir que si en la prehistoria se encontró la semilla que germinaría el pensamiento,  el mundo antiguo fue el liquido vital para que esa semilla creciera  ofreciendo  un  árbol a nuestra civilización  con  frutos de diversas ciencias.

La Edad Media vivirá agudamente el conflicto entre sabiduría y conocimiento, entre espiritualidad y Ciencia. La dignidad del hombre no estaba en la libertad y capacidad de crear sino en ser una criatura hecha a imagen y semejanza de Dios. En la edad media  hubo  cerebros que inventaron, que descubrieron y que fueron quemados en la hoguera, sus libros también, por el sentimiento religioso tan castrante que imperaba en la época. Los grandes viajes que se hicieron durante la Edad Media, trajo como consecuencia el contacto con otras civilizaciones y el descubrimiento de la imprenta fueron  puntos positivo para el avance pensamiento científico.

La autoridad  de los maestros espirituales del pasado convivió con el libre pensamiento científico de origen aristotélico, unas veces de un modo apacible, como en el caso de Santo Tomás, y otras violentamente como en los nominalistas del siglo XIV.  El mundo moderno utilizará la razón científica como base de su filosofía; comienza hacia el 1400, durando hasta el 1650, cuando la mentalidad renacentista triunfa definitivamente sobre las tradiciones clericales de la Edad Media. El hombre renacentista adopta una actitud racional ante el mundo, pero sin abandonar la fe religiosa. Esta actitud, está en línea con la tradición clásica y su línea fue el del retorno a los clásicos, lo que permite sustituir el principio de la autoridad (método medieval) por el de libre investigación Durante este largo período el pensamiento europeo sufrirá una profunda transformación que produce una nueva mentalidad. El Renacimiento afecta a las estructuras básicas de la sociedad y la cultura, comprendiendo la vida cotidiana y la mentalidad diaria, la práctica de las normas morales y de los ideales éticos, las artes, las ciencias. Se considera al Renacimiento como el punto de arranque de los procesos que darán lugar al mundo tal como hoy lo conocemos, lo cierto es que el carácter contradictorio de la cultura renacentista la llevará a buscar sus fuentes de inspiración en un pasado aún más remoto que el inmediato medieval, considerado como el origen del oscurantismo y la opresión.  La libertad de pensamiento, sin la cual no hubiese sido posible la ciencia ni la filosofía moderna, fue uno de los más preciados dones que los renacentistas nos dejaron. Esta conquista supuso muchos sufrimientos: Proceso a Galileo, Cautiverio de Campanella, Muerte de Bruno y Vanini entre otros. Los filósofos renacentistas lucharon en todo momento por un pensamiento libre y autónomo, sustituyendo el principio de autoridad por el de libre investigación

En la modernidad la cultura europea se siente liberada de la tradición y puede comenzar a escribir sobre una superficie vacía de tradiciones e ideas heredadas. Sólo en la primera mitad del XVII, tendrá lugar la franca ruptura con el pasado, cuando Descartes afirma que “es preciso emprender seriamente, una vez en la vida, la tarea de deshacerme de todas las opiniones a las que hasta entonces había dado crédito y empezar todo de nuevo desde los fundamentos”. Con esta declaración, el pensamiento científico europeo se abre al futuro, iniciando un camino que conducirá a las revoluciones científicas y filosóficas  del siglo XVIII, a las revoluciones políticas del XIX y a la revolución tecnológica del siglo XX donde la palabra límites no tiene entrada en nuestro el pensamiento científico.

 

Bibliografía

Historia Universal Jacques Perenne, México 1976.

 

 

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