La
geometría surgió para el hombre como una necesidad,
con el objetivo de medir la tierra.
Posteriormente
olvidó, como tantas otras ciencias,
sus
orígenes. Hizo uso desde un principo de la intuición y el
razonamiento
y progresó durante siglos incursionando otras ciencias.
Investigó además
la medida y la forma del Universo,
pero
siempre pensando en un Universo estable y ordenado,
aprehensible
mediante la intuición, previsible y racional.
En nuestro siglo
la idea del Universo fue cambiando:
la
Geometría Clásica no es capáz de dar respuesta a un
universo
en el que
tiene cabida el caos, el azar, en el que se combina
lo
infinitamente pequeño y lo
infinitamente grande:
las
partículas elementales y el cosmos.
Aparecieron otras
Geometrías (u otras ramas de la Geometría),
que reconvirtieron a esta ciencia en el estudio de
las ciencias de
la realidad
y en el arte, entre el orden y el caos.
Aplicaciones de la teoría fractal
Gracias a los descubrimientos de la
teoría del caos y
de la geometría fractal, los
científicos han podido
comprender como sistemas que
anteriormente se creían
totalmente caóticos, ahora exhiben
patrones predecibles.
Una de las contribuciones más
significativas de
la geometría fractal ha sido su
capacidad para modelar
fenómenos naturales tales como las
plantas, las nubes,
las formaciones geológicas y los
fenómenos atmosféricos.
Esta teoría también ha contribuido a
otros campos tan diversos
como la lingüística, la psicología,
las técnicas de comprensión de
imágenes digitales, la
superconductividad y otras aplicaciones
electrónicas.