CONCLUSIONES DE MI TESIS DE DOCTORADO

Edipo en la Frontera

                                    Esta tesis partió de un problema básico que plantea la trilogía en cuestión de Juan Goytisolo: saber quién se es. Inicialmente propuse el problema de que Edipo no sabe quién es. Después hice lo mismo con el protagonista de Goytisolo y demostré que en él se da el mismo fenómeno que con el personaje de Sófocles, ya sea por ignorancia de sus orígenes o por renuncia a los conocidos. Este tema, de hecho, es la causa y la base que da origen a la trilogía.

                                    Edipo y Álvaro Mendiola son personajes errante por causas similares. El saberse que son seres diferentes y condenados por una decisión, aparentemente, externa a ellos, los lleva a vivir fuera de su patria. Huyen de ella como si quisieran huir de sí mismo. Edipo huye de Corinto para no matar a su supuesto padre y busca su nueva identidad en Tebas, en la que no ha de vivir mucho tiempo, pues también de ésta huye al conocer la identidad de sus verdaderos padres: huir, siempre huir es el destino de Edipo y Mendiola. Así pues, analicé cómo se da ese fenómeno en Mendiola y lo comparé con los otros protagonistas de las novelas anteriores y posteriores de Goytisolo.

                                   Otro de los resultados de la búsqueda de la identidad implica identificarse con el otro. No soy yo sino el otro. No es Edipo de Corinto sino Edipo de Tebas, el otro, el extranjero, el extraño. Esto mismo sucede con Mendiola. Mendiola no es catalán, es su abuelo cubano, el extranjero, el que huyó, pero también es el moro. Hice un repaso, pues, de las diferentes identidades de querer ser el otro. El otro como nacionalidad: francés, cubano, marroquí, etc.

                                    En el capítulo cuarto me dediqué a analizar los elementos de corte psicoanalítico de mayor interés en la personalidad de Mendiola. Tanto en Edipo como en Mendiola hay deseo y temor por acostarse con su madre. En Mendiola, la mezcla de estos sentimientos encontrados dará como resultado una actitud onanística, es decir, autocomplaciente, que se refleja en diferentes niveles: el yo es el centro de la creación. Así pues, destaqué el tono biográfico de las tres novelas, la reivindicación del onanismo y su vinculación con el narcisismo, así como el autocastigo y odio a la figura paterna.

                                   Al asumir Edipo y Mendiola su condición de eternos extranje­ros llegan a ser el otro, el extraño: única manera de asirse a una identidad. Se es yo y tú, se es nacional y extranjero a la vez. Los personajes tienen una especie de don de la ubicuidad. Mendiola en Señas de identidad puede estar a la vez en Francia, España o Cuba, en el pasado (la Guerra Civil) o en el presente (su viaje para filmar una película en Barcelona). El protagonista y el autor de la trilogía se nos confunden: ellos son un mismo fluir de conciencia. El narrador es un ser omnipresente que asume el papel de las tres voces narrativas: Yo (el personaje cuenta su historia en primera persona), Tú (se cuenta a sí mismo la historia), Él (es el narrador extradiegético capaz de asumir la voz exterior y de los demás personajes que aparecen).

                                    En la segunda parte de la tesis analicé cómo son varios las consecuencias de estar en la frontera. En Edipo la primera forma en como se resuelve este conflicto es la ceguera; a partir de este momento el mundo de las tinieblas se apodera del trágico rey. Su impedimento lo llevará a confundir lugares, espacios, personas. Otro tanto sucede con Mendiola: su mundo una vez expatriado es confuso y oscuro. En este segundo apartado analicé todo lo relacionado con la última huida de Mendiola: su existencia "fronteriza". La frontera implica mirar para las dos orillas, obliga a tomar una actitud de Jano: ver atrás y adelante, lo alto y lo bajo. Hice, pues, una revisión de los elementos ambivalentes en la obra de Goytisolo: homosexualidad, heterosexualidad; limpieza, suciedad; retención de heces, eyaculación seminal, etc. Entre otras cosas, concluí que ese personaje cuestionador de las conductas sociales españolas no era otro que un moralista, ciertamente, de una nueva moral.

                                    Edipo y Mendiola hacen su camino sin saber cuál será su futuro ni cuál su nueva patria. Torpemente tantean una y otra posibilidad que les pueda dar un nuevo arraigo. Mendiola buscó la respuesta primero en la exaltación de su propia persona (ser un dandy catalán y después un afrancesado intelectual), para rápido pasar a utilizar diferentes formas de la marginación en otra nacionalidad, en ser el marginado: negro, cubano, magrebí, hispanoamericano. Pero también lo buscó en el sexo marginal: la homosexualidad. Su última y definitiva patria ha venido a ser la creación literaria. El capítulo dos de la segunda parte de la tesis lo dediqué a rastrear este fundamental tema: la única o por lo menos, la fundamental identidad de un escritor debe ser su obra. Para tal efecto dividí el capítulo en dos apartados: "sexo y escritura" y "El lenguaje como protagonista".

                                    Goytisolo ha tratado de alejarse de todo el pasado de su obra, basado en el realismo socialista, y ha intentado penetrar tierra adentro de su única y valedera identidad: buscar nuevas formas de creación literaria, producto de lo cual es la influencia de Bajtin, Paz y los autores del "Boom". En el capítulo final de la tesis hice un repaso de las influencia recibidas en sus más recientes obras.

 

 

                                                                        *   *   *

                                   Inicié y terminé los capítulos de esta tesis con un mismo símbolo: la ceguera. Me parece que no puede haber mejor imagen para señalar la situación del hombre actual, reflejada en la obra narrativa de Juan Goytisolo, que ésta. Para los personajes de Goytisolo como para Edipo no hay cabida en una sociedad que les ha dado la espalda. Esto es así porque ellos actuaron de una manera similar. En el momento en que los personajes quieren pasar por encima de las conductas sociales, corren el grave riesgo de ser excluidos. Como Prometeo, pagan a un alto precio el costo de la luz de su propio conocimiento: de su autoenfrentamiento.

                                    Aunque este trabajo se inclinó a investigar la trilogía de Álvaro Mendiola, creo que las conclusiones sobre la condición existencial de los demás protagonistas de todas las novelas de Goytisolo, no variarían sensiblemente si se hicera respecto de todas. Creo que uno de los principales descubri­mientos que he hecho respecto de la obra de Goytisolo es que hay una clara permanencia y una total armonía en la conducta de sus protagonistas novelescos, llámense Abel, Antonio o Álvaro; en este sentido es que puedo afirmar que la división de la obra de Goytisolo en dos principales épocas (la de juventud realista y la de madurez experimental), no existe en el plano de la temática y la actitud vital de los protagonistas. Es decir que, tratados en el plano formal con una u otra téc­nica, estos personajes tiene una total coherencia y una total unidad a lo largo de casi todas las novelas, desde Duelo en el Paraíso hasta Paisajes después de la batalla. No hay pues una ruptura en las actitudes vitales de los protagonistas, éstos serán siempre los desarraigados, los autoexiliados, los inconformes con su condición nacional, los apátridas, los destructores de su identidad tanto en su fuero interno como en el mundo que los rodea. Los protagonistas de Goytisolo son los hombres que, como ya dije en la introducción, se detienen con incredulidad y temor a contemplar las "ruinas de la patria" que llevan dentro y qué no saben que rumbo dar a su existencia.

                                   Así pues, si en el plano temático no podemos hablar, en sentido estricto, de una ruptura sino más bien de una continuidad, otro tanto podríamos decir de sus usos estilísticos. Aunque esto parezca contradictorio no lo es. Entre el estilo del primer Goytisolo y el Goytisolo más reciente no existe el abismo que pudiera aparentar que existe si sólo hacemos una comparación superficial de sus novelas de juventud y de sus novelas de madurez. Así como Dámaso Alonso se negó a reconocer la existencia de dos Góngoras: el de los romances y el de Las Soledades[1], y más bien habla de una clara correspondencia y de la existencia de vasos comunicantes entre una y otra obra, por disímiles que parecieran, otro tanto podemos decir del estilo de Goytisolo.

                                   Señas de identidad es, como ya dije en otro lugar, un parteaguas entre el primer y el más reciente Goytisolo, pero no es la ruptura definitiva sino la consecuencia lógica de las modas literarias que nuestro autor aprendió de los autores del "Boom", entre otros que lo influyeron. Existe entre La resaca, Señas de identidad y Reivindicación del Conde Don Julián una muy natural evolución estilística[2]  que un estudio (no planteado entre los objetivos de esta tesis), revelaría con suma claridad. Incluso, como afirmé páginas atrás, me parece que esta evolución estilística tiende a crear una especie de círculo.

                                    En el apéndice afirmo que La saga de los Marx es una novela en la que Goytisolo después de tanto equilibrismo formal ha reconsiderado algunas de sus innovaciones estilísticas y que en esta novela ha vuelto a retomar elementos como los de una narración directa, sencilla, clara. Así mismo, después de la pausa que significó Las virtudes del pájaro solitario, ha vuelto a otra de sus constantes: sus preocupaciones de índole social, así como su solidaridad con los desvalidos. Así pues, el estilo de Goytisolo tiende a retomar elementos de su prosa típicamente realista sin que ello lo lleve a retornar al fracasado realismo socialista. Sus próximas novelas tenderán inevitablemente, me parece, a confirmar este regreso, este especie de cierre del circulo. Volverá, y no, a lo mismo que hicieran sus primeras novelas. La diferencia estribará, lógicamente, en que lo que produzca posteriormente a La saga de los Marx se verá beneficiado con la experiencia de más de cuatro décadas de oficio y una veintena de libros de ficción publicados. Como también ya dije, me parece que Goytisolo se desarrolla con mucho más naturalidad y espontaneidad en un estilo de corte realista que en uno experimental.

 



    [1]Cf. de Dámaso Alonso, Estudios y ensayos gongorinos, Madrid, Gredos, 1961, página 127 y ss.

    [2]Y una consecuencia lógica entre el estilo de la primera respecto de la segunda, y después, de la segunda respecto de la tercera.


Si te interesa conocer toda o alguno de capítulos de esta tesis, puedes establecer contacto con la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México,  donde está a tu disposición.


 

 

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