Cl�nica de Cirug�a y Gastroenterolog�a
Dr. Ramiro Gonz�lez Lozano

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HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL
Estas afecciones son uno de los trastornos m�s comunes que requieren cirug�a.� El conocimiento anat�mico preciso y la habilidad quir�rgica son tan importantes para un resultado final adecuado como para cualquier otra disciplina de la cirug�a.
DEFINICIONES
Por definici�n, una hernia es la protrusi�n de una v�scera a trav�s de una abertura en la pared de la cavidad que la contiene.� Las caracter�sticas importantes de una hernia son el orificio y el saco herniarios.� El orificio es el defecto en la capa aponeur�tica m�s interna del abdomen y el saco una evaginaci�n de peritoneo.� El cuello del saco herniario corresponde al orificio.� La hernia es externa si el saco sale por completo a trav�s de la pared abdominal e interna si se encuentra dentro de la cavidad visceral.� La hernia es reducible cuando es posible regresar al abdomen la viscera que ha salido e irreducible si esto no es factible.� Una hernia estrangulada es aqu�lla en que se compromete la vascularidad de la v�scera que ha salido; ocurre en las que tienen orificios peque�os y sacos grandes.� La hernia incarcelada es una irreducible, pero no necesariamente estrangulada.� Una hernia de Richter es aqu�lla en que el saco s�lo contiene un lado de la pared del intestino (siempre antimesent�rico).
SITIOS DE HERNIACION
Los sitios comunes de hernia son ingle, ombligo, l�neas blanca y semilunar de Spieghel, diafragma e incisiones quir�rgicas.� Otras zonas de herniaci�n similares pero muy raras son perineo, tri�ngulos lumbares superior de Grynfelt e inferior de Petit y agujeros abturador y ci�tico de la pelvis.
SINTOMAS Y DIAGNOSTICO
Las molestias que producen las hernias simpre son mayores al final del d�a y se alivian por la noche cuando el paciente se acuesta y se reduce la hernia.� El dolor de la ingle sin hernia demostrable no suele indicar o anunciar el inicio de una hernia.� Casi todas se desarrollan de manera insidiosa, pero algunas se precipitan por acontecimiento muscular forzado aislado.� T�picamente, el saco de una hernia con su contenido crece y transmite un impulso palpable cuando el paciente puja o tose.� Por lo general, el enfermo debe estar de pie durante el examen porque es imposible palpar una hernia inguinal reducida cuando se encuentra en dec�bito supino.� Los hidroceles se transiluminan, las hernias no.� Las que no se detectan en un examen f�sico pueden demostrarse mediante ultrasonido o TC.� La estrangulaci�n produce dolor intenso en la hernia, seguido con rapidez de hepersensibilidad, obstrucci�n intestinal y signos o s�ntomas de sepsis.� Est� contraindicado reducir una hernia estrangulada si hay sepsis o se piensa que el contenido del saco est� gangrenado.
INDICACIONES PARA CIRUGIA
En general, deben repararse todas las hernias a menos que el estado local o sistem�tico del paciente impida un resultado final seguro.� La excepci�n posible a esta generalizaci�n es una hernia con cuello ancho y un saco superficial que se anticipa crecer� con lentitud.� Los calzoncillos y cinturones quir�rgicos (bragueros) son �tiles en la atenci�n de hernias peque�as cuando est� contraindicada la operaci�n, pero los primeros no deben utilizarse en pacientes con hernias crurales.
HERNIAS INGUINALES
La ingle es un �rea d�bil natural en la pared del abdomen y el sitio m�s com�n de herniaci�n.� La hernia inguinal es 25 veces m�s probable en varones.� Las que surgen arriba del pliegue inguinal son inguinales y las situadas abajo del mismo son crurales.� Las hernias inguinales pueden ser directas o indirectas.� El saco de una hernia inguinal indirecta pasa a trav�s del anillo inguinal profundo, afuera de los vasos epig�stricos inferiores y por �ltimo al escroto.� El saco de una hernia inguinal directa sale directamente a trav�s el piso del conducto inguinal, por dentro de los vasos epig�stricos inferiores y rara vez desciende al escroto.� Las hernias crurales casi siempre se presentan como una masa irreducible en el �rea del tri�ngulo femoral.� Una hernia crural puede parecer irreducible, aunque el saco pueda estar vac�o, por grasa y ganglios linf�ticos del conducto crural que la rodean.� Un ganglio linf�tico crecido solitario puede simular con exactitud una hernia crural.
Anatom�a de la hernia inguinal
El saco de una hernia indirecta es en realidad la dilataci�n de un proceso vaginal persistente.� Pasa a trav�s del anillo inguinal profundo el saco ocupa el lado anteroexterno del cord�n.� Con frecuencia, el saco indirecto se acompa�a de grasa preperitoneal y se conoce como lipoma del cord�n, aunque la grasa no es un tumor.
Los �rganos retroperitoneales, por ejemplo,� colon sigmoide, ciego y ur�teres, pueden deslizarse al interior de un saco indirecto.� En consecuencia, se constituyen en una parte de la pared del saco y pueden lesionarse durante la reparaci�n.� Estas hernias por deslizamiento suelen ser grandes y parcialmente irreducibles.
Los sacos de una hernia inguinal directa se originan a trav�s del piso del conducto inguinal, es decir, el tri�ngulo de Hesselbach; salen directamente y no est�n contenidas por la aponeurosis del m�sculo oblicuo mayor (externo).� Rara vez crecen tanto como para forzarse y seguir a trav�s del anillo superficial y descender al escroto.� Un componente com�n por delizamiento del saco de una hernia directa es la vejiga.
Los sacos de una hernia crural se originan en el conducto crural a trav�s de un defecto en el lado interno de la vaina femoral.� El conducto crural contiene uno o dos ganglios linf�ticos, de los cuales el mayor se denomina de Cloquet.� Estos ganglios se expulsan del conducto crural por una protrusi�n peritoneal y con frecuencia originan una masa palpable.
En varones, el paso del test�culo a trav�s de la pared del abdomen durante la etapa embrionaria debilita y aumenta el orficio miopect�neo arriba del ligamento inguinal y los predispone a hernias inguinales indirectas y directas.� En mujeres, el aumento del di�metro de la pelvis verdadera en comparaci�n con los varones ensancha de manera proporcional el conducto crural y tal vez las predispone a herniaci�n crural.
Causa
Las hernias inguinales pueden ser cong�nitas o adquiridas.� Todas las indirectas son cong�nitas y resultan de la persistencia del proceso vaginal, con el cual nace el paciente.� La persistencia de esta estructura se encuentra un 80% de reci�n nacidos y 50% de ni�os de un a�o.� La frecuencia de persistencia del proceso vaginal en adultos es de 20%.� Tener la posibilidad de una hernia no significa que se desarrollar�.� Deben existir otros factores que originen una insuficiencia de la fascia transversal para retener el saco visceral en el orificio miopect�neo e incluyen:
a) La postura erecta del hombre, en contraste con los animales de cuatro patas.
b) Deficiencia muscular
c) Destrucci�n de tejido conjuntivo por tabaquismo, envejecimiento o enfermedades sist�micas.
Bases de la reparaci�n de una hernia inguinal
El objetivo de una hernioplastia inguinal es prevenir la salida del peritoneo a trav�s del defecto de la pared del abdomen.� La integridad de la pared abdominal se restablece en una de dos formas:
a) Cierre aponeur�tico del defecto de la hernia en la extensi�n necesaria.
b) Restituci�n de la fascia transversal defectuosa con una pr�tesis sint�tica grande.
En ocasiones se combinan los dos m�todos.
Las hernias se reparan por la parte anterior a trav�s de una incisi�n en la ingle o por la posterior mediante una incisi�n abdominal.� La v�a anterior es la m�s popular para hernioplastia inguinal.� Las reparaciones posteriores de una hernia se llaman hernioplastias preperitoneales.
La tensi�n es la causa principal de fracaso de las hernioplastias que cierran el orificio miopect�neo mediante aproximaci�n aponeur�tica.� Es esencial evitarla en la l�nea de sutura, y los puntos nunca deben tirarse hacia arriba o anudarse muy apretados ya que pueden causar necrosis.� Se prefieren los materiales de sutura sint�ticos permanentes.
Las pr�tesis de malla sint�tica tienen en la actualidad un sitio importante en el tratamiento de hernias inguinales.� En general, las reparaciones con pr�tesis se reservan para pacientes con riesgo alto de recurrencia despu�s de una hernioplastia cl�sica.� No obstante, cada vez se utilizan m�s de manera sistem�tica en reparaciones primarias de hernias.
Hernioplastia inguinal cl�sica anterior
En la actualidad se utilizan tres herniplastias cl�sicas anteriores: cierre simple del anillo de Marcy, operaci�n de Bassini y reparaci�n de ligamento de Cooper de McVay-Lotheissen.� Todas proporcionan resultados igual de satisfactorios en hernias primarias cuando est�n indicadas correctamente y se hacen con facilidad con anestesia local en adultos.� Las hernias inguinales recurrentes se fijaban mediante la reparaci�n cl�sica, pero hoy en d�a se prefieren las t�cnicas de pr�tesis porque los resultados son con toda objetividad mejores.� La hernioplastia cl�sica tiene tres partes: disecci�n del conducto inguinal, reparaci�n del orificio miopect�neo y cierre del conducto inguinal.
La reparaci�n de Marcy del orificio miopect�neo consiste �nicamente en estrechar un anillo profundo crecido.� Suele llamarse cierre simple del anillo y est� indicada en varones y mujeres con hernias indirectas y da�o s�lo m�nimo del anillo profundo.� La operaci�n restituye la anatom�a de este �ltimo al colocar uno o dos puntos en el arco aponeur�tico transverso y el fasc�culo iliop�bico, justo adentro del cord�n esperm�tico.
En la hernioplastia de Bassini-Shouldice se repara el orificio miopect�neo arriba del ligamento inguinal, es decir, el anillo profundo y el tri�ngulo de Hesselbach y, en consecuencia, est� indicada en todas las hernias inguinales directas e indirectas.� En Estados Unidos. La reparaci�n de Bassini consiste en ligadura alta del saco y aproximaci�n del tend�n conjunto y el m�sculo oblicuo menor (interno) del abdomen al borde inclinado del ligamento inguinal y puntos separados.
En la hernioplastia del ligamento de Cooper de McVay-Lotheissen se reparan las tres �reas m�s vulnerables de herniaci�n en el orificio miopect�neo, esto es, anillo profundo, tri�ngulo de Hesselbach y conducto crural.
En la reparaci�n de McVay-Lotheissen se sutura el arco aponeur�tico transverso al ligamento de Cooper en la parte interna y a la vaina femoral en la externa.� Es esencial hacer incisiones de la vaina femoral en la externa.� Es esencial hacer incisiones de relajaci�n porque de otra manera hay demasiada tensi�n en la l�nea de sutura.
Las hernias crurales son orificios peque�os en mujeres s�lo se reparan desde abajo del ligamento inguinal con algunos puntos o se obturan con un tap�n cil�ndrico de Marlex porque rara vez se acompa�an de hernias arriba del ligamento inguinal.� Sin embargo, las hernias crurales grandes en mujeres y todas estas herniaciones en varones se reparan con la t�cnica del ligamento de Cooper de McVay-Lotheissen; a las estranguladas es preferible abordarlas por v�a preperitoneal porque permite el acceso directo al orificio constrictor de estas hernias, liberar con facilidad el intestino atrapado al cortar el fasc�culo iliop�bico y el ligamento lacunar y brinda un espacio amplio para resecci�n intestinal.
En ni�as lactantes pueden encontrarse en los sacos herniarios la trompa de falopio y el ovario.� En 1% de mujeres con hernias se encuentra feminizaci�n testicular, en especial en la bilaterales.� En estas pacientes debe hacerse un frotis bucal para comatina.� Cuando se encuentra en mujeres una g�nada en un saco herniario sin trompa de Falopio debe hacerse biopsia para identificarla.
Material de pr�tesis para hernioplastia
Las pr�tesis en malla sint�ticas para reparar hernias incluyen Marlex, proleno, Surgipro, Mersilene y Gore-Tex.� Las dos primeras est�n compuestas de fibras monofilamento atadas de polipropileno y se asemejan entre s�.� Ambas son porosas y semirr�gidas, tienen memoria pl�stic y se comban de inmediato cuando se doblan en dos direcciones.
La malla Surgipro est� constituida por filamentos de polipropileno trenzados entretejidos.� Sus caracter�sticas f�sicas se asemejan bastante a las mallas tejidas son monofilamentos de polipropileno.� El Mersilene es una malla tejida abierta compuesta de fibras trenzadas del poli�ster dacr�n.� Es porosa y m�s d�cil, tiene una textura granulosa para evitar su deslizamiento y tendencia m�nima a combarse cuando se dobla en dos direcciones a la vez.
Hernioplastia sin tensi�n
Durante a�os se han utilizado parches de tijido blando para pr�tesis a fin de reforzar las reparaciones cl�sicas pero ello no ha mejorado de manera importante los resultados.� Sin embargo, cuando se implanta la pr�tesis sin una reparaci�n formal, que en consecuencia evita la tensi�n, mejoran los resultados de manera espectacular.� Lichtenstein defendi� la hernioplastia sin tensi�n y public� resultados muy favorables en una serie grande de pacientes.� No se recomiendan las reparaciones con pr�tesis de parche sin tensi�n para hernias recurrentes porque es posible que el parche no impida la protrusi�n peritoneal a trav�s del defecto fibroso subyacente, y la nueva disecci�n del cord�n esperm�tico puede causar atrofia testicular.� La t�cnica de tap�n no requiere disecar nuevamente el cord�n esperm�tico y s�lo se necesita una incisi�n peque�a anterior en la ingle directamente sobre el defecto aponeur�tico.
Las hernias recurrentes grandes y aqu�llas en que existen m�ltiples defectos aponeur�ticos no son adecuadas para la t�cnica con tap�n y se reparan mejor con el m�todo preperitoneal posterior permanente con pr�tesis.
Hernioplastia inguinal preperitoneal
El espacio preperitoneal es uin sitio alternativo para implantar una pr�tesis, que se sostiene en un sitio por la presi�n intraabdominal.� El defecto herniario puede emparcharse o taponarse y la hernioplastia reforzarse con una pr�tesis por la v�a posterior igual que por la anterior.� A la t�cnica novedosa de pr�tesis preperitoneal la introdujo R. Stoppa en 1969.� Este autor propuso eliminar hernias de la ingle con una pr�tesis grande no resorbible que reemplaza en efecto la fascia transversal.� La pr�tesis se adhiere al saco visceral e impide que el peritoneo se extienda, de manera que no es factible que salga a trav�s del orificio miopect�neo o �reas d�biles adyacentes; no es necesario repaar el defecto en la pared del abdomen.
La operaci�n se conoce t�cnicamente con la frase descriptiva de refuerzo del saco visceral con pr�tesis gigante (RSVPG), pero es com�n llamarla procedimiento de Stoppa.� La RSVPG es una reparaci�n eficaz, anat�mica y sin tensi�n.� Puede ser la hernioplastia final.� Cuando se hace correctamente cura todas las hernias inguinales, incluso las crurales prevasculares.� La recuperaci�n es muy r�pida y la molestia m�nima.
Reparaci�n laparosc�pica
Se est� llevando a cabo con entusiasmo la reparaci�n posterior de hernias por laparoscopia.� En casi todas las t�cnicas laparosc�picas seimplanta una pr�tesis de malla sint�tica.� La v�a laparosc�pica para reparar una hernia inguinal puede ser transperitoneal o extraperitoneal.� Se exponen el espacio preperitoneal de la ingle y el orificio herniario.� Los sacos de hernias indirectas se cortan en el cuallo y se deja el saco distal in situ.� Se implanta la malla para cubrir el orificio de la hernia.� Con la pr�ctica, los cirujanos pueden hacer una hernioplastia laparosc�pica sin ayuda casi en el mismo tiempo que el de un procedimiento convencional.� Se requiere mucho mayor experiencia antes que sea posible su valoraci�n justa.� Una desventaja importante de la hernioplastia laparosc�pica es que no es tan eficaz para el costo como la convencional porque requiere anestesia general e instrumentos caros.� La �nica ventaja obvia es que es probable que origine menos molestia incisional; no se sabe con seguridad si los pacientes se rehabilitan antes.� En la actualidad, la sencillez de la hernioplastia convencional con anestesis local en cirug�a del mismo d�a es a�n la mejor elecci�n para la mayor�a de pacientes con hernias primarias.
Complicaciones
Las dos complicaciones importantes, aunque raras, �nicas de la hernioplastia inguinal son la orquitis isqu�mica, con sus secuela de atrofia testicular, y la neuralgia residual.� Son m�s frecuentes despu�s de una hernioplastia inguinal anterior porque es necesario disecar y mover los nervios y el cord�n esperm�tico.� Las recurrencias tambi�n son, lig�timamente, una complicaci�n aunque de manera tradicional los cirujanos no las consideran como tales.
En reparaciones cl�sicas la frecuencia de recurrencias es entre 1 y 3% en una vigilancia de 10 a�os.� Se deben a tensi�n excesiva en la reparaci�n, tejidos deficientes, hernioplastia inadecuada y hernias que se pasan por alto.� Como cabe predecirlo, son m�s comunes en pacientes con hernias directas, en especial bilaterales.� En las indirectas suelen resultar de una extirpaci�n insuficiente del extremo proximal del saco.� Casi todas las recurrencias son de las directas y por lo general en la regi�n de la espina del pubis, en donde es mayor la tensi�n en la l�nea de sutura.� Siempre son �tiles las incisiones para relajaci�n,.� La reparaci�n simult�nea de hernias inguinales bilaterales no aumenta la tensi�n en la sutura y no es una causa de recurrencia como se pensaba.� Para tener �xito en la reparaci�n de hernias recurrentes se requiere una pr�tesis.� Las recurrencias de una hernioplastia anterior de pr�tesis se tratan mejor por v�a preperitoneal o por adelante con un tap�n de pr�tesis.
HERNIA UMBILICAL
El ombligo es un sitio com�n de herniaci�n.� Las hernias umbilicales son m�s frecuentes en mujeres.� Los precusores comunes son obesidad y embarazos repetidos.� La ascitis siempre exacerba este problema.� Es com�n que se estrangulen colon y epipl�n.� Se rompen en la cirrosis axc�tica cr�nica, y en este caso se requiere descompresi�n portal urgente o nueva derivaci�n peritoneal.
Las hernias umbilicales son comunes en lactantes y cierran de manera espont�nea sin tratamiento especial si el defecto aponeur�tico es de 1.5 cm o menor.� Est� indicado repararlas en lactantes con defectos herniarios mayores de 2.0 cm de di�metro y en todos los ni�os con hernia umbilical que persiste a los tres o cuatro a�os de edad.
La reparaci�n cl�sica de la hernia umbilical es la hernioplastia de Mayo, que consiste en imbricar, a manera de un chaleco sobre los pantalones, los segmentos aponeur�ticos superior e inferior.� Las hernias umbilicales grandes se tratan de preferencia con una pr�tesis simialar a la que se utiliza en la reparaci�n de una hernia incisional.
HERNIA EPIGASTRICA
Estas hernias son una saliente de la grasa preperitoneal y el peritonea a trav�s de las fibras de la vaina del recto que se decusan en la l�nea media (l�nea blanca) entre la ap�fisis xifoides y el ombligo.� Con frecuencia las hernias epig�stricas no se reducen, de manera invariable tienen defectos aponeur�ticos peque�os, a veces son m�ltiples y a menudo causan una molestia desproporcionada para su tama�o.� Es f�cil repararlas a trav�s de una incisi�n vertical en la piel.
HERNIA DE SPIEGHEL
Las hernias de Spieghele o espieghelianas son hernias ventrales que ocurren a lo largo de la porci�n subumbilical de la l�nea semilunar de Spieghel a trav�s de la fascia que lleva su nombre.� Son raras y, a menos que sean grandes, dif�ciles de diagnosticar porque son interparietales y est�n contenidas por la aponeurosis del m�sculo oblicuo mayor.� Con frecuencia los sonogramas y estudios de TC revelan hernias de Spieghel sintom�ticas muy peque�as para detectarse por medios cl�nicos; las grandes pueden confundirse con sarcomas de la pared del abdomen.� La fascia de Spieghel consiste en las aponeurosis fusionadas de los m�sculos oblicuo menor y transverso del abdomen, entre el vientre de estos m�sculos hacia afuera y el m�sculo recto en la l�nea media.� Abajo del ombligo las fibras son m�s o menos paralelas y pueden separarse y permitir que salgan el peritoneo y la grasa preperitoneal a trav�s del defecto en hendidura, pero que se retengan por la aponeurosis suprayacente del m�sculo oblicuo mayor del abdomen.� Las hernias de Spieghel son m�s comunes en el �rea comprendida entre el ombligo y la l�nea que una la espina iliaca anterosuperior abajo de la l�nea arqueada y arriba de los vasos epig�stricos inferiores.� Las hernias de Spieghel peque�as se cierran simplemente, pero las grandes que se encuentran en los m�sculos requieren pr�tesis.
HERNIA PARAOSTOMAL
Estas hernias interfieren con la irrigaci�n de colostom�as y la adherencia de dispositivos en el estoma.� Son m�s comunes las hernias paracolostom�a que las paraileostom�a y ambas m�s factibles de ocurrir cuando el estoma sale a trav�s de la l�nea semilunar en lugar de la vaina del recto.� En consecuencia, las hernias parastomales suelen ser laterales a la ostom�a.� Es preferible pasar el estoma a un sitio nuevo que una reparaci�n local, que con frecuencia fracasa porque los m�sculos en cintur�n laterales a la ostom�a carecen de aponeurosis suficiente.� Las t�cnicas de implantaci�n de pr�tesis alrededor del estoma en los tejidos subcut�neos y en la pared abdominal pueden originar cmplicaciones s�pticas.� El m�todo de elecci�n cuando es necesario reparar una hernia parastomal y no es posible pasarla a un sitio nuevo consiste en la reparaci�n intraabdominal del defecto de la fasciacon una pr�tesis, porque no altera el estoma ni implica el peligro de contaminaci�n.
HERNIAS INCISIONALES
Este tipo de hernias son un problema quir�rgico importante.� Sus dos causas principales son obesidad e infecciones.� El peso del pan�culo separa literalmente la incisi�n quir�rgica y una infecci�n impide que cicatrice la herida.� Una hernia incisional grande causa un movimiento abdominal respiratorio parad�jico similar a un t�rax fl�ccido.� La funci�n diafragm�tica se torna ineficiente.� El diafragma ya no se contrae contra las v�sceras del abdomen; por elcontrario, las fuerza al saco herniario.� Es esencial valorar la funci�n respiratoria y los gases sangu�neos.� En hernias incisionales grandes de la larga duraci�n las v�sceras pierden su derecho de dominio en el abdomen.� En este caso, la reducci�n de las v�sceras durante la operaci�n puede causar la muerte por compresi�n de la vena cava inferior e insuficiencia respiratoria debida a la elevaci�n e inmovilizaci�n forzada del diafragma.
El neumoperitoneo progresivo es una t�cnica �til en la preparaci�n de pacientes para hernioplastia incisional porque supera algunos de los trastornos de la eventraci�n.� El neumoperitonea estira la pared del abdomen y las adherencias intraabdominales, facilita el retorno de las v�sceras al abdomen y mejora la funci�n diafragm�tica.� Casi todas las hernias incisionales peque�as se tratan con un cierre simple del defecto aponeur�tico.� Sin embargo, en las grandes, con defectos aponeur�ticos mayores de 10 cm, la frecuencia de recurrencias es tan alta como 50%.� En consecuencia, para tener �xito en la reparaci�n de casi todas las hernias incisionales y la totalidad de las recurrentes se requiere una pr�tesis.� A fin de lograr los objetivos de la hernioplastia incisional se prefiere la t�cnica de Stoppa.� Puede aplicarse con todos los tipos de hernias incisionales abdominales, e incluso las lumbares posnefrectom�a.
La hernioplastia de Stoppa consiste en una pr�tesis de Mersilene muy grande que se implanta en la profundidad de los m�sculos de la pared del abdomen, en la parte superior de la vaina posterior del recto o el peritoneo, y se extiende mucho m�s alla de los bordes de los defectos mioaponeur�ticos; al inicio se sostiene en su sitio con firmeza por la presi�n intraabdominal y despu�s por el crecimiento fibroso.� La pr�tesis impide la eventraci�n peritoneal porque evita que el saco visceral se distienda y une y consolida de manera s�lida la pared del abdomen.
Es importante el cierre aponeur�tico del defecto parietal.� El cierre en la l�nea media puede soportar mayor tensi�n porque, finalmente, la pr�tesis, y no la l�nea de sutura, une el abdomen.� Cuando es necesario, es posible reducir la tensi�n mediante incisiones verticales para relajaci�n en la vaina del recto.� Suele ser factible aproximar las aponeurosis pero, cuando no es posible, la inclusi�n de una segunda pr�tesis absorbible o no absorbible en el defecto aponeur�tico asegurar� la estabilidad de la pared del abdomen durante el proceso de cicatrizaci�n.� Suele ocurrir en la regi�n del xifoides o la s�nfisis.� El espacio muerto que origina la pr�tesis grande siempre requiere drenaje por aspiraci�n cerrada para evitar seromas y hematomas y permitir la incorporaci�n fibrosa r�pida de la pr�tesis en la pared del abdomen.
Infecci�n
Es una complicaci�n importante.� Las tempranas se tratan mediante la exposici�n r�pida y total de la pr�tesis.� Con el tratamiento antimicrobiano intenso local y sist�mico cabe antiipar la integraci�n total de la pr�tesis.� Cuando ocurren infecciones tard�as, no suele reintegrarse la pr�tesis infectada y es necesario eliminar su porci�n secuestrada.� En estos casos, no se necesita extraer la pr�tesis integrada restante.


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