MI   TESTIMONIO   PERSONAL

 

    "¡Comamos, bebamos, y divirtámonos, que mañana moriremos!" Eso es lo que yo creía antes de ser Cristiano. Yo pensaba que todo terminaba en la muerte, por eso yo quería recibir todo el placer que podía en esta vida. Empecé ir a fiestas cuando era adolescente. Allí conocí gente que tenía las mismas ganas de placer instantáneo que yo, que encontraban en el alcohol, drogas, y música de rock pesado. Parecía que todos se estaban divirtiendo, y cuando menos pensé, yo también comencé hacer las mismas cosas. Empecé a beber y tomar drogas. También me compre mi propia colección de casetes de rock pesado. Lo curioso es que entre más hacia estas cosas, más quería hacerlas y consumirlas nunca era suficiente. No podía satisfacerme por más duro que intentaba. Lo que tuve que hacer era tomar la doble porción de drogas para que tuvieran el mismo efecto. Esto resultó en varios desmayos y casi tuve una sobredosis. Mi odio hacia la autoridad creció al seguir escuchando música de rock, pero al mismo tiempo le tenía miedo, porque sabía que iba a pasar mucho tiempo en la cárcel si me encontraban haciendo las cosas que hacía. Por miedo traté de cambiar e intenté ser religioso, pero no funcionó.

    Luego, un día, un estudiante en el colegio compartió conmigo un folleto de cómo puede hacerse uno Cristiano. Él me dijo que mis pecados me separaban de Dios y que yo necesitaba poner mi confianza en Jesucristo como mi Salvador personal. En ese momento, yo creí que Jesús murió por todos mis pecados para que yo pudiera ser perdonado completamente y pudiera tener vida eterna en el cielo.

    Ahora tengo un propósito en la vida. He descubierto que hay algo más importante en esta vida que nada más tratar de complacer mis deseos egoístas. Ahora yo ayudo a otras personas, especialmente a que se acerquen a conocer a Dios. Las drogas y el alcohol ya no tienen un lugar en mi vida como no son necesarios. Dejé de escuchar música de rock pesado. Ahora escucho música que edifica y anima espiritualmente, y me ayuda a pensar bien en todos los aspectos de mi vida. Ya no odio la autoridad, sin embargo prefiero someterme a las autoridades establecidas por Dios. Obedezco la ley para demostrar el amor que tengo hacia Dios. Yo quería recibir todo el placer que podía en esta vida cuando era un roquero con pelo largo. Pero ahora como Cristiano tengo un gran placer que satisface y que solo Dios puede dar, que es el resultado de tener a Cristo primeramente en mi vida y viviendo para Él. Recuerdo lo que dice Dios en Marcos 8:36, "Pues, ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?"

Misionero Cristiano,
Mike Ramírez
1ra de Cor. 15:58
Hosted by www.Geocities.ws

1