De Res Amoris.

 

INTRODUCCIÓN:

 

El presente ensayo no es sino una introspección. Todo lo que en este trabajo se concluye es producto de una observación juiciosa de mi propia realidad, por lo que no persigue cambiar en lo absoluto la concepción que aquél que lea este ensayo pueda ya tener. Este ensayo solo tiene por objeto establecer de manera más o menos coherente todos los pensamientos míos en torno a la sensación que habitualmente se tiene por amor. Es también objeto de este texto que el lector advierta en su interior si lo que se dice aquí es  similar en algún sentido a lo que en su propio fuero interno sucede, buscando que se aprecie este trabajo como lo que es: una introspección.

 

De lo que deriva que este trabajo no es de carácter científico: no es falseable (Popper) puesto que trata de una introspección, por lo que la única manera que resulta posible para la consecución de una posible refutación no consiste en el modo científico debido a que no se puede falsear o poner en términos del las expectativas de verdad concluyente en la que se justifica el sistema científico. Una introspección resulta imposible de falsear por la sencilla razón de que solo existe un sujeto capaz de saber qué es cierto de acuerdo a los propios términos del mentado sujeto y qué no lo es. Sin embargo esto no hace imposible que el sujeto reciba estímulos externos que le hagan confrontar los resultados de su introspección consigo mismo de nuevo, es decir que el lector de este ensayo al hacer suyo el contenido de este texto que no es sino producto de pensamientos del autor y que, para lograr que otro lo haga suyo, tuvo que sacarlo de sí, lo que no implica de modo alguno que no sea una repetición fiel de lo que en el autor sucede y por esta razón (de que es repetición fiel de lo que en la mente sucede) no puede ser encuadrado en el sistema de lo científico. Así pues al hacer suyo lo que antes tuvo que ser de otro, el lector confrontará con sus propios términos lo que sus propios términos le permitieron asimilar y así  obtendrá, si bien algo distinto, algo que , potencialmete, puede representar una irritación en el autor lo que al autor le permitiría en el más extremo de los casos percatarse de un autoengaño total, o en otros términos, que el contenido de este texto fuera en contra incluso de los términos del propio autor. Pero debe quedar claro que solo el autor puede en cualquier caso saber si es cierto lo que la introspección le ha dictado.

 

Además no es pretensión del trabajo establecer las conclusiones que, sobre el amor, se hacen como universales, evitando, por lo tanto, el sofisma consistente en: 1.- Yo soy humano, 2.- Yo pienso que esto es el amor, 3.-Todos los humanos deben pensar que esto es el amor.

 

Aclarados estos puntos espero que el lector tome de este trabajo lo que a él le parezca mejor.

 

 

 

 

CAPÍTULO 1: Delimitación del objeto.

 

Sobre la existencia del amor y sus cualidades mucho se ha escrito, tanto en literatura como en filosofía, inclusive en ciencia. También han sido variados los enfoques que respecto a este tema se han producido, mismos que han provocado la diversificación del amor en distintas clases, por ejemplo, se dice que existe el “amor filial”, el “amor sexual”, el “amor materno”, el “amor religioso” y el “amor propio”. 1(Fromm). Cada una de estas clases se presenta como una especie del género amor.

 

Diversos son también las concepciones “sociales”2(Luhmann) acerca del amor como una creación contemporánea que hace posible la  previsión de la actitud de otro a partir de la vivencia de uno. Se dice vulgarmente que es un sentimiento, que es ver la realidad en ojos ajenos”, que es el estado de dicha más grande.

 

Sin embargo esto no tiene injerencia directa con lo que se concibe en este trabajo por  amor . Cierto es que es una sensación y que cualquier expresión sobre el mismo no será, aunque sea interna, sino una concepción ajena y externa a la sensación, ya que las sensaciones no se definen a sí mismas. No es lo mismo sentir que pensar que se siente. Así pues, el amor, o más exactamente, la concepción del amor no podrá ser sino una aproximación externa a la sensación en sí. De lo que se sigue que el amor no se puede conocer en sí mismo, solo se puede conocer en función de lo que se dice o concibe de él, por lo que lo que se conoce del amor no es la sensación, sino el cúmulo de pensamientos acerca de dicha sensación, a lo que llamaré sentimiento.

 

Estos pensamientos, sin embargo, no son producto en algún sentido de la sensación, éstos son producto de otros pensamientos anteriores acerca de algo similar o de algo totalmente distinto.

 

Entonces el amor, en sí mismo, no es un pensamiento, por ende está afuera del sistema psíquico. También resulta imposible expresarlo de otro modo que no sea por medio de pensamientos (sistema psíquico) o por la comunicación (sistema social), por lo que este trabajo se centrará en el cúmulo de pensamientos respecto al amor, a la sensación, es decir al sentimiento del amor. El objeto es el cúmulo de pensamientos que yo he producido respecto a la sensación que he llamado amor, y aunque esto pudiera prestarse a varias ambigüedades, tales como afirmar que lo que yo pudiera considerar que es el amor no lo es para los otros, por lo que el objeto quedaría impreciso. Pese a esto, es cierto que cada individuo tiene un concepto distinto de amor y que esta afirmación es, sin embargo, una presunción, ya que como sistemas cerrados (no solipsistas) que somos, resulta imposible saber lo que afuera de cada uno sucede, es decir, solo podemos saber lo que dentro de nosotros sucede, aunque este conocimiento nunca pueda ser completo.

 

A pesar de lo anterior y suponiendo un acuerdo con todas las consciencias , mismo que se encuentra sustentado en lo siguiente:

 

1.- El amor es una sensación que se tiene sobre algo o alguien. No es a causa de algo como lo sería el dolor por ejemplo, es una sensación que se tiene a partir de uno en referencia a otro.

2.- Como sensación es imposible de conocer, tan solo es cognoscible como pensamiento, como sentimiento.

3.- Este sentimiento trata de explicarse a sí mismo qué es lo que se siente y sobre qué es  sobre lo que se siente.

 

Estos son los puntos de acuerdo que permiten presumir “in tantum” que se está tratando de lo que convencionalmente se tiene por amor, sin ser esto la definición de amor.

 

 

CAPÍTULO 2: Pensamiento, Sentimiento y Sensación.

 

 

Por lo ya aclarado cualquier definición de amor debe ser un pensamiento, que a su vez es producto de otros pensamientos, entonces la definición que del amor se dé no será sino un pensamiento que del amor como sensación, que es, se dé.

Pero antes de continuar se debe establecer el punto primordial del cual se ha de partir para seguir las deducciones conducentes a determinar lo que el amor es, el axioma si se lo quiere llamar así. Este principio es el siguiente: “el pensamiento es producto de otros pensamientos”. A primera vista este principio parece incuestionable, sin embargo esta tesis implica, entre otras cosas, un sistema de pensamiento cerrado (no solipsista, es decir que no niega que debe haber un entorno que de alguna manera los irrite a autoproducirse, en este sentido a producir pensamientos) donde no solo todo es pensamiento, sino en el que sólo el pensamiento puede tenerse a sí mismo como “objeto” de conocimiento, por decirlo de alguna manera, por lo que la relación tradicional establecida por la ciencia entre sujeto y objeto se ve negada. Esta es una razón más para establecer que el conocimiento que del amor se tenga en el ámbito del pensamiento (no de la comunicación) no es científico.

No cabe duda que el pensamiento se produce a sí mismo, no se tiene que ir más lejos que al análisis de las formas mentales ( que, sin embargo, no son, ni mucho menos, todos los pensamientos ni los causes por lo cuáles éstos se dan). Así se puede observar que los conceptos * (Michelín aquí le puedes poner un pie de página remitiendo a Aristóteles, además le puedes poner que este punto puede ser aclarado y que estas afirmaciones están sustentadas por razones más profundas y que el interesado me puede solicitar vía correo el ensayo completo) se enlazan con otros conceptos y que mediante esos nexos producen otros conceptos. En los juicios y raciocinios este principio se observa más claramente. El raciocinio se expresa tanto mental como comunicativamente, por medio de premisas y conclusiones, siendo las premisas y las conclusiones juicios, y las conclusiones son a su vez producto de las premisas por lo que se puede afirmar que las premisas siendo pensamientos producen otros pensamientos que el pensamiento mismo denomina conclusión, es decir, el pensamiento de produce a sí mismo, se autoproduce.

En el mismo sentido se expresó tanto Aristóteles como Kant y Hegel, mas no es el objeto de este ensayo tratar la demostración total de este principio, ni mucho menos su tránsito a través de la historia de la filosofía; este ensayo se ocupa del amor.

Ahora bien es necesario establecer los niveles en los que este fenómeno se da en términos del pensamiento. Así en él se distinguen dos niveles, a saber: la sensación y el sentimiento.

1.-La sensación consiste en el cúmulo de percepciones, irritaciones y estímulos que el pensamiento reconoce a sí, como externos. Estos estímulos obligan en cierta manera al sistema de pensamientos a producir y autoproducir pensamientos respecto de ellos, es decir, de los estímulos. Así, en suma, la sensación es lo que se siente, aquello que en sí no es pensamiento pero sobre lo cual el pensamiento genera ciertos pensamientos. En el caso del amor se podría decir que es el “cosquilleo”, el placer o el éxtasis con el que lo identificamos.

2.-El sentimiento es el pensamiento, o mejor dicho, la estructura de pensamientos que en principio tratan sobre el estímulo que el propio sentimiento ubica como efecto (en cierta manera) de su entorno cercano, es decir de la sensación. Es la dislocación de la sensación en términos de pensamiento, es hacer de algo que no es en sí un pensamiento, un pensamiento. Es darle sentido a la experiencia que en sí misma carece de tal por no ser pensamiento. Así pues en el sentimiento se le da sentido a la sensación, se le define y se le clasifica. El sentimiento es la definición que el sistema de pensamientos se ve obligado por sus propios términos, a hacer respecto de la sensación que se le presenta como un estímulo.

Ahora es cuestión de unir el principio del que se hablaba al comienzo del capítulo. La sensación es en sí incognoscible, no se puede conocer aquello que aparece sin sentido, incoherente, solo es posible conocer aquello que es congruente y coherente, aquello que tiene sentido. La sensación es vaga y no es pensamiento, es carente de sentido alguno, indefinible en sí misma. De hecho es el sentimiento quien crea la categoría “sensación” para explicarse a sí mismo su causa externa, por decirlo de algún modo.  El sentimiento, para responder de manera eficaz a su entorno debe definirlo y para definirlo debe hacerlo de acuerdo a sus propios principios. Por ejemplo, cuando alguien no comprende algo lo debe poner en los términos que ya conoce, así cuando uno no entiende algún teorema, axioma, ecuación, ley, etc., lo cambia y los traduce a otros términos que sí entiende.

Por lo mencionado se puede afirmar que la definición que de sensación se dio, es un pensamiento, y es un pensamiento que se produjo dentro de la estructura de sentimientos respecto a un estímulo que el sentimiento reconoce en sus propios términos de pensamiento como externo. La estructura de sentimiento debe estar orientada a su entorno para así poder seguir produciendo pensamientos y así segur autoproduciéndose y seguir viva. Por lo tanto el sentimiento define y conoce a la sensación a la vez que se conoce a sí mismo. La estructura debe establecer que hay algo que lo obliga a realizar pensamientos, y ese algo debe definirse en los términos de la propia estructura para que ésta “entienda” a lo que se refiere el estímulo. Así la sensación es a fin de cuentas pensamiento , si lo que se quiere es explicarla.

Por lo ahora expuesto, es el sentimiento y no la sensación el objeto de estudio. Esto es en resumen el fondo de este capítulo.

 

 

CAPÍTULO 3: Definición de Amor.

 

Pese a todo lo anteriormente expuesto, no se ha tocado directamente el tema que nos toca que es la definición propia del amor. Los anteriores segmentos son útiles para establecer los principios sobre los cuales se basa mi definición de amor. Ha quedado dicho que el amor es, en primer lugar, una sensación pero que ésta es en sí misma incognoscible o, por lo menos, inexplicable sino en virtud de convertirla en pensamiento, y a el pensamiento referente a las sensaciones los llamé sentimientos. También se ha dicho que el amor es pensamiento a fin de cuentas sin embargo no se ha dicho en qué consisten los pensamientos (sentimientos) respecto al amor.

 

La sensación usualmente se describe como algo dulce, sublime, que anima y provoca felicidad, pero esta visión, a mi gusto, peca de parcial e incompleta. El amor es una sensación/sentimiento imperfecto, es decir que no es uniforme ni constante y que, por ende no puede ser calificada ni de dulce ni de acerba, ni aún como una mezcla simple de ambas. El amor en todo caso es más similar a la definición platónica de amor (eros) que se expuso en el simposio. Platón define al amor como el hijo de la riqueza y de la necesidad (Poro y Penía), el amor, dice, “es siempre pobre y está muy lejos de ser delicado u bello como lo supone el vulgo, por el contrario, es rudo y escuálido, anda descalzo y carece de hogar”. Unas pocas líneas más adelante, en el simposio mismo, sostiene: “Es siempre compañero de la pobreza. Mas, por otra parte, según la condición de su padre, acecha a los bellos y buenos, es valeroso, intrépido y diligente; cazador temible; es apasionado por la sabiduría y fértil en recurso: filosofía a lo largo de toda su vida y es aún un charlatán terrible, un embelesador y un sofista”.* (Michelín manda a pie de página haciendo referencia al Simposio o banquete).

 


El amor, al no ser un sentimiento “ perfecto”, uniforme ni una simple mezcla de sentimientos contrarios perfectos, resulta difícil dar una definición que a todos convenza o siquiera agrade. El amor gusta, conduce a seguir experimentándolo, sentirlo es tender a seguirlo sintiendo, pese a el inefable sufrimiento que se siente a la par que el placer que se experimenta. Es posible no sufrirlo por instantes y por otros sí; es voluble. Platón termina diciendo que el amor no es mortal ni inmortal, que a veces florece y a veces perece. El amor siempre conlleva sufrimiento a la vez que dicha.

 

El amor es una sensación que gusta sentirse, pero no tenerla. Duele mantenerla, conservarla dentro pudre y rasga, maltrata y lacera el orgullo y la mente. Los pensamientos se muestran a sí mismos difusos y la memoria se extravía. Mientras más se tiene más carcome y mancilla la mente convirtiendo a ésta en la idea de una tinaja de algún calabozo. La mente obnubila cualquier posibilidad extraña, se enfoca solamente en esta sensación, es decir, el sentimiento adquiere preponderancia dentro del sistema psíquico sobre el resto, por lo menos por instantes.

 

El amor no puede mantenerse dentro, es necesario que salga y solo se cree que es posible tal cosa por medio de la expresión. El sentimiento opera por medio de la falacia de la expresión, debe hacerle saber al objeto amado que es amado, implorándole mínima reacción de piedad puesto que la mente ha ocultado cualquier otra función en favor de esto y se encuentra propensa e indefensa, la mente está corroída y no se expresa más a sí misma. El pensamiento del pensamiento se da de manera fáctica y solo para las funciones básicas de autorreferencia y autoproducción, no se es consciente, por ende.

 

El amor hace olvida, uno olvida que es imposible sacarlo, que dentro nació y dentro permanecerá siempre. El pensamiento solo lo es dentro, afuera será en todo caso comunicación y responderá a distintos principios de distinta naturaleza. El amor nace, se transforma dentro del pensamiento y éste lo supone afuera y lo supone en otras mentes, mas de esto jamás puede estar segura. Hace, e amor, olvidar que el objeto amado jamás podrá ser amado por otro que no sea sí mismo, que uno solo se ama a sí mismo, que el amor duele y gusta..  Es hermoso el amor, pero su hermosura reside en la creación y perduraría su belleza si fuese posible expulsarlo, y para eso es preciso un engaño. El amor produce más amor, el amor no solo es dolor, es hermosos aunque la perennidad de esta belleza sea un engaño. Es engaño porque se hace creer que el amor sale, que el otro puede saber cuanto uno lo ama, es engaño porque el sentimiento obnubila su propia complejidad y la resuelve con fórmulas simples de expulsión, elimina las suposiciones y las da por necesarias y causales, por eso es engaño. El amor gusta porque así los pensamientos lo determinan, aunque esto no significa arbitrariedad en lo absoluto, el pensamiento se piensa en relación con un entorno que se sabe no es él mismo, el pensamiento se sabe orientado a un entorno y este determina los estímulos que carecen de sentido hasta que entran en el sistema de pensamientos, es decir, hasta que se hacen pensamientos. El amor, por ende, es un sentimiento por, de y para uno mismo, pero aún así el amor se trata de mostrar falazmente (tal vez por estímulos sociales o biológicos) como algo de uno para otro, esperando del otro algo de ese otro para uno. El amor se muestra en principio como engaño que clama por una salida por que se considera que la hermosura del amor consiste en la reciprocidad. Esto, al demostrarse imposible gracias a una reflexión pensada del los sentimientos, frustra y duele, pero el amor frustra y duele desde su más primitiva pretensión de expresarse, no duele solo porque la mente se percate que este sentimiento se basa en parte en un engaño, duele en sí mismo, es algo que se gusta, que agrada hacerlo y re hacerlo, producirlo pero no conservarlo. El amor no se puede mantener, debe salir y mostrarse porque así lo marcan los propios principios del sentimiento, pero se sabe que esto es un engaño por lo que corroe y lastima a la mente.

 

Es deliciosa hacerlo, incluso es deliciosa la falaz pretensión de expresarlo, provocando un engaño que duele no por el amor sino por el engaño mismo en el que se basa para creerse bello. Esto se mantiene para l caso del desdén como para el caso de la aceptación. Pese a que duela el desdén, la aceptación duele también, ya que la aceptación irrita para la producción de más amor que al ser imposible su expulsión, frustra y mancilla.

 

En el amor materno no hay temor de desdén ni de aceptación, ésta se da implícitamente y no produce mayor problema. En el amor filial esto cambia, y en el amor paterno existe una preocupación del hijo por ser querido por su padre. * (Expuesto con más claridad y razones en el “Arte de Amar” de Erich Fromm).

 

Sin embargo en todos estos tipos se mantienen las constantes de la producción placentera y la expulsión necesaria e imposible.

 

Por otro lado, otra sensación que se considera como opuesta y en contra al amor, es el odio. El odio, al igual que el amor, y por lo que ya se expuso en los primeros dos capítulos, se da de, por y para uno mismo. Además también produce cierto placer en su producción y su expulsión o expresión es igualmente necesaria. El odio no es, por lo tanto una modificación del amor, un grado donde, en vez de procurarle atención y bienestar, se busca causar daño, se busca en lugar de producir en el objeto odiado, falsamente, el placer de la producción del odio y se pretende, falazmente, reproducir en el objeto el dolor que el mantenimiento del sentimiento produce en el sujeto que siente.

 

Por ello no es nada extraño que el amor se torne en odio y viceversa ya que no se distinguen sino en el fin, no en su estructura ni en su forma de manifestación interna. No son, por lo tanto, sentimientos opuestos y encontrados. Además el amor resulta más pasivo respecto del odio que obliga a una mayor acción, pero, como ya vimos, la expresión es engañosa, por lo que el odio tiende a producir más dolor que el amor.

 

Por último el hecho de que resulte falaz la pretensión, ya sea de dañar como de agraciar en el sentido ya formulado, no significa que no se conviertan en estímulos placenteros o dañinos para el objeto en caso de que éste sea un sistema. Lo que sucede es que no se produce en éste, o por lo menos se presume que no, lo que el que ama/odia pretende producir en el objeto, ya que entre sistema/entorna no existe “input” ni “output”.

 

Así pues, el amor es un sentimiento complejo, que agrada en su producción pero que lacera mantenerlo dentro, por lo cual se tiende a expresarlo lo que es un engaño, a la vez que al expresarlo se pretende producir algo similar en el objeto amado/odiado.

 

 

 

                                                                                                                                                      

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