EL COLEGIO ITALIANO ANTONIO RAIMONDI
Los notables de la colonia aspiraban no solo a un local más amplio y cómodo, sino que expandían sus aspiraciones a un verdadero gran edificio, dotado de todos los implementos didácticos y que, en su aspecto exterior, estuviese digno en todo del prestigio de los Italianos del Perú.
La Escuela de la calle Corcovado fue por consiguiente la hermosa fragua de italianidad donde la juventud itálica, nacida en estos lares, aprendió a querer a la Patria lejana de' los padres y a hablar su idioma.
Así nació la activa campaña pro-Escuela y se reunieron paulatinamente los fondos necesarios para la erección del nuevo Colegio, naciendo con ese fin la "Domus Itálica". El sueño, el hermoso sueño de una escuela moderna, espaciosa, digna, se volvió lentamente una realidad: Adquirida una manzana completa en la bella arboleda Leguía (hoy Av. Arequipa) que es la arteria principal entre la capital y la ciudad de Miraflores, se colocó solemnemente la primera piedra del nuevo, edificio y en 1930, con asistencia del Exmo. señor Presidente de la República don Augusto B. Leguía, invitado de honor abrió sus puertas a la juventud el "Colegio Italiano Antonio Raimondi". Ningún título de mayor honra para los italianos que las palabras del Primer Mandatario peruano pronuncia en aquella fausta circunstancia. Cual testimonio del aprecio la más alta autoridad del país para con nuestra colectividad queremos reproducir el discurso, tal como fuera pronuncia
Don Augusto B. Leguía. dijo:
Con viva complacencia he aceptado vuestra gentil invitación para inaugurar el magnífico edificio en donde funcionará la escuela que la colectividad italiana establece en el Perú como nexo de unión espiritual entre dos ramas del mismo tronco latino.
Llega a su hora este instituto educativo. El aporte de los hijos de Italia en el desarrollo económico del país es ya considerable. En la industria, en el comercio, en la banca se deja sentir la iniciativa, la tenacidad, la labor perseverante, la disciplina voluntaria que hicieron de la vieja Roma la dominadora del mundo. Se hacía necesario coronar el edificio económico con la luz del espíritu que vuestro gran Raimondi paseara ya, en el siglo pasado, de uno a otro con fin de nuestro territorio. Y es precisamente lo que acaban de hacer, fundando esta escuela, el Comité de la "Dante Allighieri" y la Sociedad "Domus Itálica".
Pocos pueblos están hechos para entenderse mejor que el Perú y el vuestro. Sin remontarnos a innegables afinidades de cultura, basta con referirse a los hechos. Los italianos son acogidos con toda cordialidad, se adaptan rápidamente a nuestro medio, prosperan en sus negocios y si alguna vez nos dejan, nunca nos olvidan. En Italia como aquí la acción está primero que las palabras; la patria primero que los apetitos; el orden y la disciplina, bases del progreso, primero que la libertina je, agente de la anarquía y de la ruina; el esfuerzo creador avasallando las corruptelas de burocracias valetudinarias y engreídas. Y aquí como en Italia el recuerdo de las glorias pasadas es el acicate más poderoso para marchar hacia la conquista de glorias futuras.
Abundan, pues, las razones para esperar el éxito más halagador en la obra de compenetración espiritual que esta escuela se propone alcanzar dentro de los marcos de nuestro sistema educativo nacional. Es mi deseo que su acción de bien orientada, estreche cada día más, la tradicional y viva amistad entre ambas naciones. Por mi parte nada omitiré para que así suceda.
Señor Encargado de Negocios:
Señor Vaccari:
Al agradeceros, muy de veras, vuestros elocuentes discursos, llenos de afecto y cordialidad para mi país y su gobernante, me complazco en felicitar en vuestras dignísimas personas a toda la simpática y diligente colonia italiana, y en formular mis mejores votos porque esta escuela sea - como lo habéis dicho muy bien - para la juventud italiana y peruana el crisol de aquella espiritualidad que es latina, que es
romana y es cristiana.
He dicho.
( Fue el texto del discurso presidencial)
Momento en que el S. E. el Sr. Rossi Longhi descubre la lápida a Raimondi (figura de protada)
Al inaugurarse la nueva hermosísima sede del Colegio, se descubrió asimismo la lápida donde quedaron grabados en perpetuidad los nombres de los benefactores quienes, con sus óbolos, hicieron factibles la erección del Colegio. Reproducimos sus nombres ya que ellos, con su intención y su aporte, dan vida al hermoso lema d'annunciano YO TENGO LO QUE HE DADO.
De 1930 en adelante, el Colegio Italiano Antonio Raimondi, en sus secciones de varones y de mujeres, absolvió su elevada misión de educador de las nuevas.generaciones, baj o la dirección serena de una Junta de Vigilancia. Esta Junta, con atribuciones de control didáctica y de función administrativa quedó sucesivamente presidida por las siguientes prestigiosas personalidades:
1929 - 1930 - Señor Pietro Vaccari . - 1931 - " Manuel Gabaldoni 1932 - 1938 - " Gino Salocchi 1938 - 1942 - " Ernesto Magnani 1942 - 1949 - " Miguel Dasso 1950 - 1952 - " Ing. Mario Gambini 1953 - 1954 - " Toto Giurato 1955 - 1960 - " Dr. Donato Di Malio
Levantando el nuevo majestuoso local, los notables de la colectividad personificados por la Junta de Vigilancia del Colegio, quisieron que de la Madre Patria llegaran experimentados maestros a fin de que el Cuerpo Docente se prestigiara aún más. De 1930 a 1940, en un ciclo ininterrumpido, ejercieron su apostolado de italianidad y de sabiduría los compatriotas Dr. Donato Di Malio, Rafael Spinelli, Ing. Zolfi, Prof. Alleva, Prof. Soldano, Prof. Gallo y Prof. Avolio.
En la Dirección didáctica, regentada por muchos años certeramente por un sacerdote de recia personalidad religiosa y educadora como fue don Siro Simoni, se alternaron hombres de elevadas condiciones como el Dr. Cleto Crosta, Eduardo Barioli, Danilo Baccini, los Padres Salesianos José Coggiola y Teófilo Guailupo: luego el Dr. Luis Alberto Gazzolo, el Ing. Julio Donizetti hasta el actual egregio director Dr. Capasso.
En la sección femenina, las Hijas de Santa Ana se han prodigado siempre con incansable perseverancia en difundir, junto con el saber, las virtudes religiosas y civiles que adornan a la mujer italiana:
En 1955, celebrándose el 25° aniversario de la inauguración del Colegio, tuvieron lugar imponentes ceremonias conmemorativas y la Dirección del Colegio editó un magnífico Album Raimondi que encierra, en excelente presentación tipográfica, las reproducciones de 50 acuarelas aún inéditas del gran sabio, pertenecientes a la colección privada del Presidente de la Junta señor Toto Giurato.
El Colegio Italiano Antonio Raimondi, con su población escolar de mil alumnos de ambos sexos es, entre los colegios particulares de la Capital, uno de los más prestigiosos y que mantiene en alto, estrechamente unidos, dos emblema~ queridos: el bicolor de la patria de adopción y el tricolor de nuestra Italia. .
Los títulos de estudio otorgados a los alumnos del Colegio Antonio Raimondi tienen valor oficial tanto en el Perú como en Italia. La licencia del último año de estudios secundarios es valedera para cualquier Facultad universitaria o instituto de estudios superiores en ambos países.