El siguiente articulo fue sacado de la revista "Somos" del diario "El Comercio" de Lima, publicado el 04/03/2000. Donde mencionan al Colegio Raimondi como centro de reunión del Fascio Italiano. Como es costumbre en el Perú se confunde un poco el Fascismo con el Nazismo. Lo anecdótico de esta publicación que la revista donde sale fue auspiciada inocentemene por el Colegio con una publicidad , el cual deberia pedir la devolución del dinero pagado, puesto que si por un lado esta pagando por la imagen del colegio por otro le restan imagen. Bueno de todos modos es un articulo interesante.
 
DOCUMENTO

 Fascistas y Nazis PERUANOS

Imágenes inéditas de los simpatizantes de Hitler y Mussolini durante la década del treinta.

Aprensión y censura se ciernen sobre todo aquel que, por estos días, muestre siquiera una ligera cercanía con el nazismo y el fascismo. Estas reacciones se justifican plenamente luego de las innombrables monstruosidades que fascistas y nazis perpetraron poco antes y durante la segunda guerra mundial. Sin embargo, antes de que estas ocurrieran, ambas facciones políticas -aglutinadas alrededor de sendos pensamientos programáticos- constituían opciones políticas serias e incluso correctas en países de todo el mundo. Estas fotos del archivo de Humberto Currarino muestran las manifestaciones de peruanos simpatizantes de Hitler y Mussolini. Veamos.
Las fotografías que se muestran en estas páginas, tomadas en Lima y en una provincia del Perú, en la década del 30, son bastante elocuentes y, para una mirada actual, seguramente asombrosas. No así en aquellos días. Antes de la segunda guerra mundial, de su decurso y final, y con ello del consecuente desenmascaramiento de las desagradables atrocidades realizadas por el fascismo italiano y el nacional socialismo alemán, declarase simpatizante de cualquiera de ambos movimientos políticos, o de las figuras que los lideraron -Adolf Hitler y Benito Mussolini- era cosa natural e, inclusive, socialmente conveniente. Tomar el Estadio Nacional y colocar en él una pancarta gigante con la foto del Duce que alumbrara una marcha de simpatizantes o encontrarse inmerso en un teatro para realizar en él un conciliábulo nazi -esvásticas y brazos extendidos de por medio- eran cosas ciertamente normales. Así eran los tiempos, señores. Muchos de los connotados fascistas peruanos de entonces, aquellos que se encendían en apologías en torno a la línea ideológica de D'Annunzio y Mussolini, eran pensadores que, conforme apareció la verdad de los genocidios y holocaustos, se separaron de esos idearios para integrarse en otros sectores del espectro político.

El fascismo era, pues, en la lejana década del 30, pan de todos los días, y, es más, durante el gobierno de Sánchez Cerro, parte del andamiaje oficial. La Unión Revolucionaria gobiernista tenía un perfil abiertamente fascista gracias a la voluntad de líderes como Luis. A. Flores, emblemática figura del entorno presidencial. Flores había entendido a cabalidad las ventajas del fascismo en tanto este permitía, mediante la exacerbación del nacionalismo y del control de la masa a través de un uso desmesurado del aparato propagandístico -pancartas y proclamas de por medio, un despliegue que luego ha sabido ser imitado-, un manejo minucioso de aquellas masas que empezaban a bullir en los albores del siglo pasado. José Ignacio López Soria, autor del libro El pensamiento fascista, distingue en el Perú hasta tres tipos de fascismo, uno de las cuales, el popular era abanderado justamente por Flores y los suyos, desde el aparato estatal. "Ellos seguían algunas líneas base como el convencimiento de que se necesitaba un purismo racial y un nacionalismo", señala. "Sin embargo era en el campo de la acción donde seguían perfectamente la parafernalia de la información y la propaganda".

"Había fascistas que iban a entrenar, según me han contado -esto no lo puedo confirmar-, a la playa La Herradura, enfundados en sus camisas negras", dice López Soria. ¿Y en donde más se reunían? Hemos visto en las páginas precedentes que en el mismo Estadio Nacional, pero también en la red de lugares de la colonia italiana en el Perú. Colegios como el Antonio Raimondi o el Santa Margarita del Callao eran bastiones del pensamiento fascista, en donde también se educaba a los jóvenes en los valores y las usanzas del movimiento. Hasta donde se sabe, alrededor del Colegio Raimondi se reunía el Fascio italiano, liderado por su jefe Totó Giuratto. Un libro de 1960, Impronta italiana en el Perú, escrito por Lelio Pacciardi, italiano que visitó el Perú, señala lo siguiente: ','Así, de 1920 a 1940, en un ambiente de creciente respeto, consideración y prestigio, nuestra colectividad (se refiere a la colonia italiana) compartió en plenitud el ideal de la patria y formó una masa compacta en torno al emblema de la Italia renacida. La Real Legación y el Fascio fueron las fraguas desde las cuales brotaron las más hermosas iniciativas".

 

Arriba: Manifestación escolar religiosa en acto público durante la visita de una delegación italiana.

(n.d. Aunque El Comercio no identifica bien el colegio, estas dos imagenes son del Raimondi)

Arriba: Vista que muestra la presencia de adeptos al fascismo y nacionalismo en el Perú. Humberto Currarino, el propietario, no tiene datos exactos de estas vistas. Las imagenes pertenecen a un colegio ítalo-peruano. En ellas un grupo de niños músicos visten uniforme negro y hacen saludo fascista
Esta es la publicidad del Colegio en la misma revista del articulo anterior.
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