UNAS PAGINAS DE LA REVOLUCION MEXICANA EN EL NORESTE

Y

UNA EVALUACION DE SUS PROTAGONISTAS

 

MAYO DE 1999

El presente escrito es una transcripción de el a su vez hecho por mi abuelo paterno, Pedro Garza Flores en donde este narra sus luchas y pensamientos durante su participación en la Revolución y comentado por mi padre Ramón Garza Montemayor, escrito al que este último agrega sus conceptos personales acerca de lo sucedido en la época revolucionaria. Y a lo sucedido en épocas mas recientes, como son los años de Luis Echeverría como Presidente de México.

Mi abuelo narra de forma que a mí me parece desapasionada (aunque él no parecía serlo según se deduce de lo escrito), los acontecimientos en los que él participó como Revolucionario y Maderista que fué primero y Carrancista después. Deja inconcluso el escrito por la razón que mi padre explica en sus propios comentarios. Ignoro como es que este escrito aparentemente escrito en tiempo real, llegó a mi padre, muy probablemente se lo dejó a mi abuela en una de las pocas ocasiones en que durante esa época llegó a su casa.

Mi padre (papá como decimos acá) en cambio , muestra mas pasión en su escrito hecho con un estilo que le era propio. este es mas largo y comprende muchos años de la reciente historia de este país. El dice no querer que lo que escribió fuera publicado de algún modo y que solo era para los suyos, pero sin pretender faltarle al respeto ahora que ya ha muerto, yo si quiero publicarlo aunque sea a través de Internet porque considero por una parte que , la historia revolucionaria de mi abuelo sea conocida y quede registrada de algún modo, y por otra en lo que a las ideas de mi padre se refiere, también creo que no deben quedar en un solo escrito que lo mas seguro es que el tiempo se lo coma y aquel afán de decir las cosas en las que creía se pierdan para siempre. Creo que el hombre que ha escrito lo que piensa, si eso es verdadero, ó pretende serlo, dignificante, constructivo, o creativo, debe ser leído, por los suyos ó por todo aquel interesado en sus ideas, creo que cuando se escribe se escribe para ser leído y honramos la memoria del escritor al hacerlo.

Hoy Mayo de 1999 estas ideas siguen siendo válidas y aún justificadas y por eso y en su memoria no quiero dejar de exponerlas. ¿Alguien leerá estos escritos? No lo sé, no siempre el Internet es garantía de comunicación, pero es el mejor medio que conozco de hacerlo publico sin necesidad de pedir opiniones a nadie. Ojalá y a alguien le lleguen estas palabras y estas den algún fruto que de preferencia sea el de la conciencia social y la verdad de este país.

Mi padre estudio mucho el curso de la Revolución Mexicana y sus causas, y creo yo que esto se debió principalmente al hecho de que su padre mismo fuera un revolucionario. Por eso es que él escribe acerca de esa época y las consecuencias de la misma. Yo en cambio, aunque participo de sus conceptos nunca la he estudiado en esa forma, pues a nosotros la segunda generación después de la Revolución no nos llegan los ecos de esa lucha en la misma forma en que llegaron a los hijos de los revolucionarios.

Yo no sé quienes fueron los "malos" de la Revolución una vez que Porfirio Diaz se fue de México para siempre, las luchas revolucionarias han de haber sido contra los marcianos, pues ahora todos ellos fueron héroes. Carranza , Zapata, Villa , Madero etc. Todos fueron Revolucionarios y por lo tanto para las versiones gubernamentales actuales todos héroes, sin importar que se revuelvan los verdaderos patriotas con la escoria.

Papá se adentra en esta problemática y juzga a unos y a otros tratando de esclarecer la verdad.

Así es que, me limito a transcribir lo que ambos consignaron por escrito y si yo, Ramón Garza Wilmot llego a hacer algún comentario de lo escrito por uno u otro, (lo haré indicándolo con negrillas para distinguirlo del que es original.) será solo con propósitos aclaratorios, por que me quedé con alguna duda, ó solo como un comentario al margen.

El texto original de mi abuelo (ó por lo menos el mas antiguo que llegué a ver) lo ví escrito a máquina. Por alguna razón que ignoro, este escrito original se perdió (ó alguien lo tiene), pero antes de eso mi padre alcanzó a transcribirlo de su puño y letra en un diario que es de donde yo lo tomo para ponerlo aquí.

Procuraré respetar en todo lo posible el formato con que esta hecho y salvo algunas correcciones ortográficas las palabras serán las mismas que ambos usaron.

 

 

 

 

 

 

 

 

MEMORIAS DEL MAYOR DE CABALLERIA

PEDRO GARZA FLORES

PERTENECIENTE AL EJERCITO CONSTITUCIONALISTA

Es copia sacada del original por Ramón Garza Montemayor, hijo del actor de los hechos históricos relatados con fecha de 20 de Mayo de 1977 y que dedico a mis hijos: Velia, Carmen, Virginia, Ramón, María del Socorro y María de los Angeles así como a su madre, Juanita Wilmot de Garza.

 

 

Biografía del Teniente

Pedro Garza Flores

Datos concretos que servirán para recuerdo de los míos

Nací en la Villa de Marín el último día del mes de Mayo de 1881, hijo legítimo de Jesús Garza y Dolores Flores de Garza; mí juventud la pasé dedicado al estudio hasta la edad de 16 años, siendo amante de los trabajos de campo y por necesidades de la familia tuve que ayudar a mi padre en una pequeña hacienda de su propiedad por algunos años, adquiriendo algunos conocimientos sobre agricultura y motivo de la falta de lluvias por algún tiempo me hizo abandonar mis terrenos y salir en busca de mejores paninos para la agricultura, habiendo sido este punto Allende Coahuila, y después la hacienda de San Carlos, propiedad de los señores Lorenzo Gonzáles Treviño, a donde trabajé como contratista de terracería por algunos años, adquiriendo algunos conocimientos y al mismo tiempo, viendo el sufrimiento de los obreros que conmigo trabajaban.

En estos trabajos nos sorprende la revolución del año de 1910. Siendo el día 19 de Noviembre y habiendo tenido noticias que para el día 20 pasarían el río algunas facciones de Maderistas que trataban de derrocar al en ese tiempo General Díaz.

Encontrándome yo en mi campamento en un lugar llamado Volcanes, lado oriente de la Vacas Coah. (hoy Cd. Acuña) con mas de 50 hombres, los cuales tenía reunidos y puestos de acuerdo para secundar el movimiento en caso de que su paso fuera allí; nos pusimos en acecho hasta la noche del día 20 de Noviembre, no siendo esto así, pues Calixto Guerra, que fue el primero en pasar el río Grande, lo pasó al lado poniente con órdenes según supimos después , de que recorriera todas las haciendas de la orilla del río anunciando el movimiento y reclutando gente, sucediendo que éste , con la pequeña o poca gente que traía atacó a la guarnición que estaba en las Vacas , teniendo como resultado que tras un reñido combate, en el que se quiso acabar la gente por uno y otro lado, teniendo que retirarse, quedando la plaza en poder de los esbirros de Díaz y siendo perseguidos muchos de los que estábamos mediatos a dicho lugar y pueblo como conspiradores, tuve que ponerme a salvo con unos cuantos de los míos, pues los más se me habían dispersado motivo al fracaso.

En esta forma tras algunas aventuras pude llegar a Torreón donde ya después al triunfo del Sr. Madero, conseguí trabajo en una de las haciendas propiedad del Sr. Manuel de la Fuente y Cía, como administrador, permaneciendo allí hasta después del cuartelazo de Huerta.

Durante mi permanencia en esa hacienda, desempeñe varias comisiones y puse todo lo que estuvo de mi parte, ayudando con los caballos, monturas, armas y dinero a las primeras facciones de Carrancistas que se presentaban por allí, a vengar el crimen cometido por el mil veces traidor Huerta.

Todo esto lo puedo probar con el hoy General José Isabel Robles, que hoy milita bajo las órdenes del traidor Villa.

Comprometido como estaba no podía permanecer allí por más tiempo, pues los federales que mandaba Benjamín Argumedo se acercaban por allí; estando una noche a punto de perder mi vida por exigencias de unos Argumedistas y que tal vez había sido denunciado, tuve que hacer uso de mis armas, que portaba por consentimiento de algunos jefes Carrancistas, logrando matar a uno de ellos, y huyendo los demás, pero al mismo tiempo, teniendo que salir en busca de mi gente que se decía estaba en Parras de la Fuente.

Después de once días de atravesar bosques y montañas salí a Saltillo, estando este en poder de los federales Huertistas; pudiéndome introducir entre ellos pude venir a Monterrey donde tenía a mi familia, donde permanecí trabajando por la emancipación de la pobreza y por lo mismo, por la misma causa del constitucionalismo hasta después del derrocamiento del infame Huerta.

Después de esto creyendo como obrero que se habían conquistado nuestras libertades, yo en unión de otros compañeros formamos un sindicato que llevó por nombre "Sindicato de Conductores y Motoristas de la Cía. De Tranvías Luz y Fuerza Motriz de Monterrey" para contrarrestar los abusos que a diario cometía la poderosa Cía. con sus empleados, poniéndonos de acuerdo con la Casa del Obrero Mundial de México y algunos jefes constitucionalistas, nos vimos obligados a declarar la huelga a la Cía. Pues esta, tan pronto vió nuestros movimientos de emancipación se sintió perjudicada en sus intereses.

Después de dos meses de interrumpido el servicio de tranvías con motivo de la huelga y que no podíamos llegar a ningún arreglo con la Cía., por no estar pagando el Gobernador que en ese tiempo lo era el General Antonio I Villarreal, por acuerdo de la mesa directiva, en la que fungía yo como Secretario General se acordó mandar una comisión de tres delegados que fueran a la presencia del Gobernador antes dicho a exponer las razones que había para que nos oyesen nuestras demandas; Aquí me tocó ir yo llevando una carta también , para Don Venustiano, para que en caso de que Villarreal no nos oyera, pues éste , en esos días , se encontraba en Aguascalientes en la Convención. Nos fuimos en marcha rumbo a México; cuando llegamos a Querétaro, supimos que Villarreal estaba en Córdova en conferencia con el Primer Jefe.

Llegamos a México y nos pusimos en camino rumbo a Córdova; pero la casualidad por buena o mala suerte, (no explica porqué buena ó mala suerte) hizo que nos cruzáramos en el camino, pues él, según supimos venía a hablar nuevamente con el General Pablo González, que se encontraba con sus fuerzas en Querétaro, León Guanajuato y Silao puesto que ya Villa estaba plenamente en rebeldía. ( se refiere a Francisco Villa ó sea Doroteo Arango)

Pues bien, nosotros llegamos a Córdova y nos presentamos al Primer Jefe, el cuál nos recibió con toda amabilidad y bondad que le son características; nos hizo algunas preguntas y en breve manifestamos la actitud ó el ánimo que resplandecía en todos los buenos hijos fronterizos. El nos refirió lo tocante a Villa, dándonos también a comprender que lo de Villa no lo ponía en cuidado, que eso equivalía a nada.

Comunicado nuestro negocio nos dijo: Espero mañana viene Villarreal, los presentaré con él y le recomendaré se arregle su asunto cuanto antes le sea posible. Le dimos las gracias y nos despedimos.

Al día siguiente llegó el General Villarreal, juntamente con el General Pablo González a conferenciar con el Primer Jefe, nos presentó con el General Villarreal y le recomendó nuestro asunto y que nos viniéramos juntos. Villarreal nos dijo: en el camino tenemos tiempo de tratar el asunto debidamente.

Así fue, salimos por el Itsmo de Tehuantepec, rumbo a Coatzacoalcos, pues el puerto de Veracruz se encontraba todavía, desgraciadamente en poder de los gringos y teníamos que dar la vuelta por Puerto México, cosa que así lo hicimos embarcándonos el día 18 de Noviembre en Puerto México con rumbo a Tampico, habiendo gastado cuatro días para llegar a dicho puerto, pués nos cogió un temporal en alta mar, que estuvimos a punto de naufragar, pues no contábamos con nuestras vidas.

Por fin llegamos ó salimos a tierra, embarcándonos en un tren especial, rumbo a Monterrey, y así tuvimos oportunidad de tratar detenidamente nuestro asunto con Villarreal, dándonos este muy pocas esperanzas de arreglar algo a favor nuestro, pues como todo pretexto se nos ponía que era una Cía. Extranjera, contestando nosotros, que peleábamos tanto por el mejoramiento social como económico, que sí esa Cía. Se había enrriquecido a costa del sudor mexicano, hoy con motivo de nuestro estado de cosas, no le convenía estar en México y saliera por la puerta por donde había entrado; que bastaba ya de explotaciones para los obreros y por último, si no logramos nuestro propósito, iremos hasta el sacrificio, si no tenemos fuerza suficiente para vencer, no nos creemos vencidos. Por últimas palabras de Villarreal: Llegaremos a Monterrey, pulsaré los ánimos y veré que puedo hacer por ustedes.

Bien llegamos, nosostros estuvimos en sesión con nuestros compañeros que con ansia nos aguardaban para que les comunicáramos el contenido de nuestro viaje y qué habíamos conseguido. Cumpliendo con nuestra Comisión, dimos cuenta detallada de nuestro viaje y lo poco que habíamos conseguido.

Dado cuenta se acordó que el comité representativo del Sindicato se acercara al Sr. Gobernador para tratar el asunto ante él con representante de la Cía.; y después de deliberadas conferencias se llegó a un acuerdo poco satisfactorio para todos los obreros, lo que dió margen a deliberadas discusiones detrás de las cuales, comprendimos que nuestros derechos estaban perdidos mientras no hubiera una paz verdadera. Llamamos a una sesión extraordinaria y en mi nombre invité a todos mis compañeros para que fuéramos al campo de las operaciones a conquistar las nuestras libertades y de hechos que también probásemos al mundo entero, sabíamos luchar con las armas en la mano como hombres conscientes.

Nos reunimos los que más fuerza de voluntad tuvimos y fuimos a ver al Coronel Soto donde causamos alta, yo como soldado de caballería el día 14 de Diciembre de 1914 y el día 25 del mismo mes, salimos a combatir a los reaccionarios por el tren del Nacional, rumbo a Paredón; Tras de dura campaña por la inclemencia del tiempo, desembarcamos en Paredón saliendo las caballerías por tierra rumbo a Hipólito, punto que después de haber caminado toda la noche como para esperar el año nuevo, amaneció sitiado por nosotros, habiendo habido allí unos cuántos muertos y heridos de los de la infantería del 9o Regimiento, se cree que esto pasó entre los mismos, pues el enemigo había huído cuando supo que nosotros nos aproximábamos.

De allí, emprendimos marcha sobre la vía hasta llegar a la estación de Brisa, donde llegaba lo construído del camino, pues para adelante el enemigo lo había destruído.

Siguiendo nuestra marcha de infanterías y caballerías hasta llegar el día 5 del mismo mes de Enero a Marte, donde el enemigo estaba posesionado con infanterías de los cerros y cuidados sus flancos con las caballerías. Por nuestra parte cábeme decir que me faltan palabras para expresar el júbilo con que nuestra gente se portó, pues en todos los rostros se notaba la animación para entrar al combate.

Cábeme el orgullo de que nosotros, la fracción del 5o Regimiento, cogimos sesenta y ocho prisioneros, lo que nos fué premiado con nuestros ascensos pues yo, en primer lugar, se me ascendió a Subteniente, grado que tal vez no merecía. Mi Coronel solamente podría dar margen a mi comportamiento para hacerme acreedor a dicho grado, el cuál desempeñe por algún tiempo.

Inmediatamente después del triunfo obtenido, nos embarcamos rumbo a Saltillo, plaza que había sido ocupada por los Villistas, pues esta estaba desguarnecida cuando fue tomada y nosotros tratábamos de recuperarla a toda costa.

Llegamos a Ramos Arizpe el día 7 en la tarde donde desembarcamos y pernoctamos unos cuatro kilómetros delante donde nos dejó el tren, pasando la noche con la caballería ensillada para emprender el ataque a las primeras horas de la mañana del día 8; al amanecer del día citado emprendimos el avance entrando nosotros, la Caballería del 5o Regimiento por el flanco derecho en línea de tiradores, donde como siempre se notaba el ánimo de la gente que quería entrar en combate.

La última órden recibida por el General Santos, que era uno de los que dirigían el ataque, fué el de que avanzáramos violentamente por ese flanco, cosa que lo hicimos, pues el fuego había dado principio por el centro, donde iban las infanterías, quedando estas ya a retaguardia de nosotros, que avanzamos rápidamente como se nos había ordenado, y que no podíamos casi contener el avance de nuestros soldados, que al resonar de unos cuantos cañonazos que tiraban los nuestros por el flanco izquierdo, se enorgullecían gritando vivas al Primer Jefe y deseosos de encontrar al enemigo que nos asechaba tras sus trincheras, como serpiente venenosa dentro de su escondite.

En estas condiciones tuvimos por órden de nuestro Jefe Coronel Julio Soto , que ser enérgicos con nuestros soldados y salir todos los oficiales a interceptar el paso pues íbamos a caer en una lobera y quedar flanqueados; el enemigo había roto el sitio por el centro y llegaba a donde teníamos los trenes, los que con voces roncas y quejumbrosas pedían nuestro auxilio. En estos momentos, en lo más fragoroso del combate, recibimos órdenes de nuestro Coronel de dar media vuelta; nos descargaron por detrás nuestros enemigos, cuando pretendíamos dar el auxilio a los trenes tan pronto dimos la vuelta, demostrando desde luego su cobardía, pues que solamente como traidores buscaban herir con alevosía y ventaja desde sus asechaderos.

En esta forma, tuvimos que buscar refugio en un cañon de la sierra de ese flanco, donde no sé porque precipitaciones, se ordenó dejar la caballada y saliésemos píe a tierra, por sobre las eminencias de una sierra, cosa que se obedeció, quedándome yo con unos cuantos de mis compañeros a mitad de dicha sierra , con idea de resistir allí si el enemigo se aproximaba. Viendo que este no vino, nos bajamos y cogimos los mejores caballos y salimos por en medio de una lluvia de balas que nuestros enemigos nos disparaban al salir de la boca de aquel cañon. Por fin logramos salir tras de algún sacrificio cogiendo rumbo a Ramos Arizpe, donde todavía se encontraban algunos restos de gente dispersa de la nuestra.

No pudimos darnos cuenta como había sucedido esto y tuvimos que seguir el derrotero donde se creía que fuera la gente nuestra.

Caminamos todo el resto de la tarde y parte de la noche por un cañon que nos trajo hasta Rinconada sin saber que gente podía permanecer allí; nos aproximamos hasta llegar a preguntar, resultando que era gente nuestra. Pernoctamos allí, sufriendo los rigores del hambre, pues no era posible conseguir ni una tortilla.

Al amanecer del día siguiente, salimos rumbo a Monterrey por el Cañon de Santa Catarina, llegando a Monterrey la noche del mismo día, donde me presente con mi jefe, los que me hacían muerto o prisionero, comunicándome inmediatamente para que recogiera toda la gente que llegara dispersa de nuestro Regimiento, logrando juntar algunos, se me ordenó saliera rumbo a Reynosa por tierra reclutando gente y caballada; lo que cumplí al pié de la letra, pues para cuando llegué a Reynosa, llevaba cerca de 100 caballos mansos y algunos dragones. ( supongo que esto último quiere decir caballos de gran alzada y corredores)

Encontrando allí a mi gente, dí cuenta con mi comisión y al día siguiente se dió órden de que saliéramos ya nuevamente rumbo a Monterrey, llegando hasta los Ramones, donde permanecimos algunos días para aguardar se aproximaran las fuerzas de Pablo González que venía por la vía de Tampico, para ponernos en combinación y atacar al enemigo que había sentado sus reales en Monterrey, lugar evacuado por órden del General Villarreal.( esto quiere decir que los Villistas ya tenían tomada a la ciudad)

En estos días, nuestras avanzadas llegaban hasta San Francisco de Apodaca, punto donde se puso el Cuartel General de Maclovio Herrera, Reynaldo Garza y Jesús Garza, todos Generales que tenían amagado a Monterrey aguantando que llegara la artillería y se aproximaran las fuerzas del General Pablo González.

El general dicho pone un telegrama de Ciudad Victoria a los Ramones, donde permanecía Villarreal con su Estado Mayor y una parte de su gente y sus trenes que no más hasta allí podían llegar, pues la línea que seguía a Monterrey estaba destruída; dicho mensaje fuí yo como oficial de confianza conductor de él, para hecérselo presente al General Maclovio Herrera en Apodaca, lo que cumplí saliendo a marcha forzada hasta llegar a mi destino; en dicho telegrama decían al General Villarreal: "Ordene usted al General Maclovio Herrera permanezca en esa hasta nueva orden", lo que quería decir que no se atacara a Monterrey mientras él no llegara con su gente para estar en contacto, lo que no fué así, pues se ordenó la proximidad de todas nuestras fuerzas a los suburbios de la ciudad, detrás de pequeños combates; la noche del día 6 de Febrero del presente año, yo en unión del Coronel Soto, recorrimos la línea de nuestras posiciones, saliendo del Canadá como punto de partida, era un cerco de gente que daba vuelta por la Estancia y seguía hasta Santo Domingo a donde llegamos como a las once y media de la noche con una luna esplendorosa. Estando allí llegó el General Villarreal con su Estado Mayor, e informa con el Coronel que hay de nuevo y en que condiciones está la gente. Por contestación se le dijo que de ahí de ese punto para el lado del Canadá estaba bien, la gente había tomado sus posiciones y no había peligro; informando Villarreal que gente había para el lado de Santa Catarina, le dijo el Coronel que estaba Quintanilla con cincuenta hombres; por contestación de Villarreal, hizo una mueca en señal de disgusto y dijo; me voy a Apodaca, la artillería llegará en la mañana cosa de las ocho a tomar posiciones.

Noche de sigilo toda la noche, otro día debería empezar el ataque a las nueve de la mañana.

Al amanecer del día siguiente, los clarines con su vibrante voz tocan " a caballo", pues hacía varios días no se desensillaban estos y ya en esta forma avanzamos sobre las trincheras enemigas, cuando recibimos órden del General Villarreal de Apodaca, que retrocediéramos, que el enemigo nos había flanqueado por Apodaca.

Obedeciendo estas órdenes el Coronel Soto se desprendía de la Estancia con su caballería rumbo a dicho lugar, recibiendo órden de atacar al enemigo que estaba ya hecho de dicho punto. No conviniendo atacarlo así, le sacamos un flanco por el lado izquierdo, saliendo a Agua Fría donde encontramos al General Villarreal; habiendo dado cuenta de lo sucedido, nos regresamos a atacar a Apodaca.

En esos momentos el General Maclovio Herrera e Ildefonso Vazquez se metían con el enemigo en Santa Rosa a donde nos dirijimos de atravesía a dar auxilio, pues el enemigo que estaba también en Apodaca salía también con la misma dirección a cortar la retirada a la artillería nuestra que venía por ese rumbo. Llegando nosotros a tiempo, se ordenó diésemos una carga de caballería; los clarines tocan "enemigo al frente" y en medio del roncar de los cañones y la gritería de la gente nuestra, nos echamos encima sobre el enemigo, que yacía posesionado de las casas de Santa Rosa, entablándose una lucha casi cuerpo a cuerpo pero que duró breves instantes, pues el enemigo huía en desbandada dejando armas, caballos y algunos heridos, siendo perseguidos hasta los suburbios de la Ciudad de Monterrey.

Se reconcentran nuestras fuerzas en Ciénega de Flores y a los dos días después, recibimos órdenes de atacar nuevamente.

La gente del General González se aproximaba por la línea de Tampico como dije antes y necesitaba nuestra cooperación, saliendo inmediatamente a ponernos a la altura de sus avanzadas.

Después de reñidos combates, donde se les tomó hasta Topo Chico, y el General González llegó hasta el pueblo de Guadalupe, nos fue imposible sostener el sitio, debido a que el General Santos, que se encontraba por la línea del Nacional, no pudo contener el avance del enemigo que venía a dar auxilio a los sitiados, pues habían sido derrotadas las fuerzas de dicho General.

En el nuestro, nosotros por nuestra parte, aguardábamos el golpe serenos, y después de un reñido combate de la Cervecería al Topo Chico, tuvimos que retroceder, cosa qué, muchos como yo, en compañía del hoy Coronel Canales, no lo sabíamos, pues permanecimos con cuarenta hombres cuidando como punto avanzado el camino que sale de Monterrey por los graseros, por órden expresa del General Villarreal y aguardábamos su órden para retirarnos ó hacer algún movimiento.

Al amanecer del día 8 de Febrero (nótese que todas estas peripecias se han desarrollado en sólo dos días) permaneciendo en nuestro puesto, mandamos un paisano a informar que gente teníamos en San Nicolás, ó sea a nuestra retaguardia, resultando que el enviado nos trajo la noticia de que nuestra gente se había retirado desde la noche y que el enemigo había quedado ahí, quedando por lo tanto nosotros flanquedos.

Mi abuelo usa un poco indiscriminadamente la palabra flanquear, por lo dicho, me parece entender que estaban en algún punto situado quizás en lo que fué la Fundidora de Monterrey. Sus compañeros de tropa que estaban mas atrás hacia el Norte se retiraron y les dejaron a ellos mas que flanqueados diría yo, atrapados; por el suroeste por las tropas enemigas de la ciudad y por el norte y noreste por las que habían derrotado a sus compañeros.

Inmediatamente hicimos movimientos, saliendo por donde ellos estaban, pues no había más, pero valiéndonos según nos suponemos, el que ellos no creían que nosotros éramos enemigos, pues veníamos de Monterrey y creyeron que era gente de la de ellos; lo que nos valió para salvarnos de dentro de ellos mismos.

Es decir retrocedieron hacia el norte y manteniendo la sangre fría pasaron entre la tropa enemiga que no los reconoció como tales. Esto me dice que la gente no portaba uniformes especiales y también me deja con la pregunta ¿cómo se reconocían unos a otros?

Habiendo echado una atravesía salimos a Santa Rosa , donde ya teníamos enemigo también y este nos aguardaba, pues ya se habían dado cuenta de que veníamos nosotros y que no éramos de los de ellos, por lo cual sin marcar el "¿quién vive?" nos rompieron el fuego ; (¿Así era como se identificaban? ¿Quién vive?) Nosotros considerándonos sitiados nos replegamos sobre el flanco derecho y una vez fuera cerco de ellos, nos dirijimos nuevamente al punto objetivo, donde después de un corto tiroteo, salimos rumbo a Ciénega de Flores y de allí a Marín, donde nos reunimos algunos compañeros más y seguimos en marcha rumbo a Ramones donde permanecimos alguna temporada, recogiendo caballada para montar infanterías y dando descanso a la tropa. (me confunde , pues se recoge caballada para la caballería no para la infantería, o quizás esto era para transformar a la infantería en caballería)

Después de un mes, mas ó menos, se acuerda atacar nuevamente a Monterrey, tocándome a mí andar en comisión recogiendo caballada, cuando la gente hizo movimiento.

Tan luego como lo supe movilicé a mi gente con la caballada reunida, la cual llegaba al número de noventa caballos mansos, viniendo a incorporarme con ellos en las lomas mediatas a San Francisco donde se montó alguna gente que venía de infantería y sufriendo los rigores de la lluvia, que en esta vez más que en ninguna otra, nos perjudicaba, pues después de ocho días de sitio fue puro llover y sería imposible enumerar los sufrimientos que durante este tiempo se pasaron frente al enemigo.

Por fin, la inclemencia del tiempo lo quiso así y se ordenó se hiciera retirada, no sin causar alguna desmoralización entre los jefes nuestros, pues entre ellos se encontraba Juan Villarreal que defeccionó al frente del enemigo, incitando a la tropa para que se fueran con él, a incorporarse ó a rendir (¿se?) al enemigo , y algunos otros que se fueron a parar hasta de aquel lado del Río Bravo como fue Antonio I Villarreal y otros. Los más cumplidos, seguimos al frente del enemigo; por la línea de Laredo permanecía la gente del General Maclovio Herrera y la del General Santos. Por la de Matamoros permanecía el General Cepeda, el Coronel Julio Soto que estaba en Pesquería con su gente y algunos otros pero sin órden, pues los principales jefes habían tomado las de Villadiego. Por la línea de Tampico el General González, que retrocedía palmo a palmo; en esta forma nos atacó el enemigo por las tres distintas partes, tocándonos a nosotros los de la línea de Matamoros, resistir el empuje de las fuerzas del Atila Villa, que él personalmente mandaba. Tócanos resistir el primer encuentro en Pesquería, donde los cincuenta hombres que habíamos allí, tuvimos que hacer retirada perdiendo algunos de los compañeros que andaban dentro del pueblo, pues el enemigo nos había caído de sorpresa, acaeciendo esto, motivo a que el Capitán, Jefe de la columna exploradora, hacía un momento había rendido parte " sin novedad".

Algunos de los compañeros que nos encontrábamos incautos, yo entre ellos, pudimos contemplar en aquellos momentos el espíritu de muchos individuos, que en esos momentos de angustia, se dan a conocer, sintiendo no recordar sus nombres para que la historia los conozca. En resúmen, los cuántos que permanecimos allí, hicimos resistencia, hasta ver que salieran, pues si no todos, sí la mayor parte de los compañeros, arrancándonos de allí al paso y al mismo tiempo, pensando en el esfuerzo, se me ocurre una idea la que comuniqué a uno de mis compañeros de apellido Guerrero y que pusimos en práctica, consistiendo en mandar un soldado con el parte urgente, avisando a los oficiales detuvieran la gente en el Río por órden del Coronel Soto que había llegado en ese momento; pues como antes dije, este no se encontraba allí, ni había venido, pero mi plan dio resultado, pues la gente se contuvo un poco en dicho lugar, donde pudimos contemplar un poco mejor al enemigo que avanzaba por distintos rumbos como queriéndonos flanquear, lo que no sucedió gracias a la resistencia que allí se les hizo y, en seguida haciéndoles fuego en retirada a alguna distancia, desistieron de su idea y nosotros seguimos nuestro camino hasta llegar a la hacienda de Santa María, donde se encontraba el cuerpo médico del Dr. Martínez Pérez, dándole parte de lo ocurrido, se puso en movimiento, cargando desde luego con el parque y todas las provisiones de guerra que tenía, siguiendo nosotros la marcha hasta llegar a Ramones, donde le comunicamos al General Osuna lo ocurrido. Siendo las once de la noche y no encontrando pastura para los caballos, opté por pasarme al Capadero y de allí a una pasta media legua lejos del pueblo, donde me acampé con mi gente que yo llevaba y donde supe unos momentos después, el enemigo atacaba por distintos rumbos a los Ramones; y considerando que era imposible resistir el avance del enemigo, que era tres veces mayor que la gente nuestra y en desorden, me moví con rumbo al sol sale, forzando por el rancho de las Comas al puerto del agua hasta salir a Villa de China. En el camino me alcanzó un correo del Coronel Soto, diciendo avanzara rumbo a Linares por lo cual, después de pasar el río de San Juan y antes de llegar a China, tomé río arriba hasta llegar a la Congregación de las Barrancas donde pernocté, recibiendo órden la misma noche, de regresar a los Aldamas, punto donde él se encontraba con la gente, lo que obedecí.

Al día siguiente me puse en marcha, habiendo llovido todo el día, pudimos llegar hasta Dr. Coss, donde nos comunicamos ya por teléfono a los Aldamas de donde se nos dio órden de que permaneciéramos allí de destacamento, cuidando las riveras del río de San Juan, lo que se cumplió y se puso desde luego gente al servicio.

Al día siguiente se nos pone un parte diciendo que el enemigo se aproximaba a los Aldamas, que vigiláramos los pasos del río cuidadosamente, lo que se hizo con toda precaución. Mas tarde como a la una de la tarde, recibimos órden de que nos reconcentráramos a los Aldamas; saliendo con ese rumbo empezamos a encontrar gente de la nuestra dispersa, la que nos trae la noticia que habían sido desalojados de los Aldamas los nuestros, tomando desde luego nosotros rumbo distinto, yendo a salir a la estación de Zacate; llegamos a la Lajilla donde nos informaron que la gente nuestra ya había pasado toda para abajo, lo que dio margen a que nosotros tuviéramos que avanzar rumbo a la Hacienda del Maguey, procurando retirarnos de la vía herrada, pues bien sabía que el enemigo no se retiraba de ella.

Después de caminar hasta medianoche y que consideraba estar distante de la vía, nos acampamos no sin dejar de sentir los rigores del hambre y la inclemencia del tiempo que hacía un norte bastante frío; después de descansar algunos momentos, al amanecer emprendimos la marcha llegando a las 10 de la mañana a la dicha Hacieda del Maguey, donde pudimos conseguir comida para nosotros y comida para los caballos que no comían hacía dos días.

Siguiendo nuestra marcha fuimos a salir a Reynosa donde encontramos gente nuestra embarcándose para Matamoros, para donde nos dirijimos nosotros por tierra; viendo que era imposible embarcarnos por falta de carros.

Dos días después llegamos a dicho punto, encontrándonos con la novedad de que la gente nuestra había salido por la garita de San Fernando rumbo al Soldadito, con el propósito de que tan luego como el enemigo atacara el puerto, poderlo flanquear, lo que no se hizo motivo a que el enemigo nos atacó nomás por un solo lado, ó sea el lado de Las Rusias, donde fue aniquilado varias veces..... insistiendo en sus propósitos les llegaron refuerzos, por lo cual se ordenó entrásemos a tomar posiciones dentro ó sea en los fortines, no sin dejar de llevar un buen contingente de caballada y no menos que unas cien reses gordas que yo con mi gente había recogido por órden expresa del General Vazquez; las que nos sirvieron para pasar los últimos días de sitio en que permanecimos día y noche en nuestras trincheras aguantando las lluvias que nos visitaban a diario en compañía de los Villistas, hasta que se dio la órden de que saliéramos de las posiciones en persecución del enemigo, el que después de rudo combate tuvo que huir no sin dejar el campo sembrado de cadáveres.

Cábeme decir que para esta fecha, ya se había ordenado se pusiera al General Vazquez , al frente de los que formamos la "División del Bravo" y dándonos a reconocer con el grado inmediato a todos los qué , como cumplidos , habíamos permanecido fieles a la causa, por cuya razón fui ascendido a Teniente en los últimos días del mes de Marzo de 1915.

Al día siguiente los que formamos la " Brigada Vazquez", salimos a medianoche por la garita de San Fernando para cortar al enemigo que venía de huida, viniendo a salir después de dura campaña a el Azúcar, punto donde permanecimos como destacamento para que avanzara la reconstrucción de la vía herrada que la habían dejado en pésimas condiciones.

De allí nos movimos a los Aldamas en donde se acordó que la "Brigada Vazquez" saliera rumbo a Lampazos, que por esa línea vendría el General Vazquez que había ido a Laredo a conferenciar con el General Santos y Dávila que andaban por ese rumbo y que necesitaban ponerse de acuerdo para atacar Monterrey.

Llagamos después de duras jornadas por bosques y desiertos a Lampazos donde permanecimos unos días para recibir órdenes, pues el Coronel Francisco Zuazua, se había puesto al frente de las columnas y recibido órdenes para marchar.

En esto nos sorprende la novedad de la evacuación de Monterrey, a donde nos dirijimos inmediatamente para seguir tras el enemigo que salía despavorido por Paredón al saber que el General Luis Gutiérrez ó nuestros partidarios les habían quitado Saltillo.

Por nuestra parte depués de tanto seguirlos, los venimos a alcanzar en Cerritos, de aquel lado de Villa de García , donde después de una serie de combates que sería imposible enumerar y que todo mundo lo sabe, permanecimos en nuestras posiciones, de donde se ordenó del Cuartel General, pasaran Jefes y Oficiales pertenecientes a la Brigada Vazquez a reorganizar gente y no dejar terminar nuestra Brigada , pues ya que había muerto nuestro General en uno de tantos combates, que se conservara su nombre, para lo cual pasé yo en unión del Mayor P. Montemayor a Linares N.L. , donde formamos el Regimiento que lleva por nombre "Elías Uribe" perteneciente a la Brigada Ildefonso Vazquez.

Seguiré informando.

 

Hasta aquí

lo escrito por mi abuelo , en seguida comentarios de mi padre en relación a su muerte :

 

 

 

 

 

 

DATOS COMPLEMENTARIOS

 

El actor al morir en acción el día 16 de febrero de 1916 fue despojado de sus memorias que abarcaban un año de múltiples acciones guerreras, pues ya ostentaba el grado de Mayor y era el Pagador del regimiento a que pertenecía y fue ascendido Post Mortem a Teniente Coronel, siendo su viuda la señora Juanita Montemayor, pensionada por el Gobierno hasta su muerte.

Obran en mi poder dos copias de documentos que a la letra dicen:

 

"uno"

Un sello que dice: "Ejercito CONSTITUCIONALISTA Cuerpo E. Del NE Cuartel General"

 

Acompaño a usted para los usos necesarios dos certificados que acreditan que el extinto Mayor Pedro Garza militó en el Ejercito CONSTITUCIONALISTA y murió en combate contra los reaccionarios, en Jaralito, el día 17 de Febrero próximo pasado.

Protesto a Ud. Mis atenciones.

Constitución y Reforma.

Cuartel General en Monterrey N.L. 6 de Marzo de 1916.

El General en Jefe del cuerpo del Ejercito del Noreste

Jacinto B, Treviño

Rübrica

Al c. Jefe de Hacienda

Presente

Y una anotación a lápiz del Sr. Policarpo Montemayor, hermano de la viuda y que dice:

Estos documentos se protocolizaron en la fecha en que se mandaron para México en la Notaría del Lic. Nicolás T. Benavides de esta ciudad de Monterrey N.L.

 

"dos"

Un sello que dice :

Ejército Constitucionalista

Cuerpo de E. Del N.E.

Primera División

Secretaría General

No 1712

Por la presente certifico al C. Mayor Pedro Garza, perteneciente a esta División de mi mando, murió en el combate de Jaralito que tuvo lugar el día 15 de Febrero del corriente año.

Lo que comunico a quien corresponda para su conocimiento y fines consiguientes.

Constitución y Reforma

Monterrey N.L. Marzo 4 de 1916

El General Jefe de la 1a División

José E. Santos

Rúbrica

 

Esta es la versión oficial sobre la muerte de mi padre. Ello sin embargo no es cierto. El no murió en el combate que se menciona. Ignoro los motivos por los cuales se hizo así constar, lo cierto es que encontrándose las fuerzas constitucionalistas apoderadas del pueblo de Bermejillo sobre la vía del ferrocarril entre Torreón y Ciudad Juárez. pueblo que dista de Mapimí Durango, 25 Kms, fue comisionado mi padre acompañado de dos oficiales, para desempeñar una comisión de exploración a dicho centro minero a pié y vestidos de paisano, pues se pretendía conocer los efectivos Villistas que estaba allí, para atacarlos con conocimiento de causa.

Ignoro los medios que emplearon para transladarse pues quizá fingiendo ser pacíficos usaron un pequeño ferrocarril que circulaba entre los dos poblados y que era propiedad particular de la Cía. Peñoles que explotaba el mineral llamado La Hojuela, ó bien algún carrito de tracción animal por el camino que una ambos lugares; el caso es que cumplida su comisión, pretendieron incorporase a sus unidades, pero fueron sorprendidos y hechos prisioneros sin poder hacer alguna defensa por andar pié a tierra y desarmados. Conducidos a presencia del Jefe de esas fuerzas que resultó ser el General Villista llamado Canuto Reyes, que sanguinario y vengativo, pues el Villismo en desbandada se replegaba en franca huida, tuvo un fuerte altercado verbal con mi padre, a quién no concedió la gracia de escribir a su casa cuando por las duras palabras que le espetó en su cara, ordenó el fusilamiento de los tres prisioneros. Lo que se ejecutó de inmediato y saliendo en el acto estas facciones rebeldes despavoridos rumbo al norte, pues las fuerzas del orden se aproximaban a la plaza, la que encontraron evacuada pero con la triste novedad de las tres bajas producidas por los bandidos Reyistas (de Canuto Reyes).

Los cadáveres fueron velados en la iglesia del lugar que está frente a la única plaza que hay y sepultados con los honores de su grado en el panteón del lugar, donde están hasta la fecha, habiendo quedado mi padre en medio, ó sea entre los dos oficiales.

Papá no dice como llegó a la conclusión de que los partes oficiales de la muerte de mi abuelo son incorrectas, es decir no dice como es que supo que murió en Mapimí y no en el Jaralito.

Me imagino que debe haber sucedido así: mi abuelo tenía compañeros que le hicieron saber a su viuda (mi abuela) lo que en realidad había pasado y ella le platicó a sus hijos ( 4 ,entre ellos papá) lo que pasó. Esto parece confirmarse con unos comentarios que papá hace respecto a como vivieron inmediatamente después de la muerte de su padre.

Nótese como papá hace hincapié que la tumba de mi abuelo quedó entre las de los oficiales, esto se debe a que en alguna ocasión escuché a mi padre hablar con mi tío (su hermano)acerca de esto, pues no estaban seguros de cual tumba era la de su padre, papá en alguna forma corroboró que era la central y quiso dejarlo claro aquí.

Ahora, lo que sigue son los conceptos e ideas de papá respecto a la Revolución y sus "héroes", le cedo la palabra de nuevo.

A MANERA DE PROLOGO

Este ensayo, si pudiéramos llamarlo así , que inicio aquí, es la expresión espontanea de alguien que siempre ha querido escribir lo que siente, sin reticencias y sin tapujos, no quiere mentir a sabiendas y que aún a riesgo de faltar a la ortodoxia mas elemental, se atreve a exponer su tesis. No es escritor profesional y menos, mucho menos historiador ni en grado de aprendiz. sin acceso a los escritos que sin duda existen en los archivos de la nación, a leído todas ó casi todas las particulares historias de los mas de los autores, e inclínase a creer aquellos hechos, en el relato de los cuales ellos coinciden, y así a fuerza de checar aquí y allá, se le han madurado inferencias y llegado con ellas a formarse un criterio propio que, si no es el que corresponda a la realidad absoluta, no andará tan descarriada que deje de poder serlo, pues añado a las "historias" escritas, el acervo de conocimientos de múltiples fotografías, ya que en veces una sola dice mas que mil palabras. Y además los escritos que constantemente y a través de los años, formulan en periódicos y revistas múltiples escritores de muy diversas layas y que al hacerlo en pro unos y en contra otros, van formando criterios y descubriendo al fin el hilo que nos conduce al ovillo formado por las cuestiones mas controvertidas.

Por otra parte, todo lo que aquí se escriba no tendrá las resonancias armoniosas de una sinfonía de Beethoven, ni será un clásico estudio en mi, por no encajar tan bello engarce de notas, en el pentagrama de mí espíritu cuando de escribir sobre la Revolución se trata. Aquí se leerá a veces el grito estentóreo de algo que ofendido en lo mas sagrado de sus sentimientos, lanzara palabras gruesas, que aunque justas y salidas del alma, los escritores reprimen por educación, por ética ó por conveniencia, pero que son la espontánea expresión de mi verdad. Así pues, no escribo para que los timoratos y pusilánimes me lean. Esto no se publicará. Sería mucho honor poder herir a los pulcros oídos de tantos bribones disfrazados de castos redentores.

Unicamente los míos serán quienes me lean y tendrán la tolerancia de asimilar las palabras de grueso calibre que retumbaran como disparos de cañon ó que, sutiles y certeras, buscaran el blanco deseado, como saeta(punta) de flecha envenenada.

No lo inventé yo, surgieron como fruto lógico de la semilla sembrada por la canalla que nos gobierna, casta privilegiada de réprobos que nos ensucian con la naturaleza corrupta de tantas mentiras cotidianas que nos endilgan, como vomitante alimento para ingenuas generaciones de eunucos y tarados.

Hemos leído conceptos vertidos por el Lic. Francisco Rocha que ostenta merecidamente entre otros títulos el de Maestría en Leyes y catedrático de Historia en la Universidad de Guanajuato, en los que asienta que la Historia (la verdadera) no la hacen los triunfadores, sino las circunstancias, que la verdad de la Historia es "una verdad relativa" y que en consecuencia la verdad histórica no existe sino que es la verdad del historiador ó peor aún "la verdad histórica oficial"; que de razón tiene..... ó si no, como se explica que los que perdieron, y que fueron enemigos de los triunfadores, nos resulten ahora héroes nacionales; qué acaso con historia oficial ó sin ella ¿ alguien ignora que Villa ó Arango, que para el caso es igual, fué un ladrón asesino y traidor? ¿ ó acaso se desconoce que Zapata combatió a las fuerzas del órden y que hubo que someterlo y que era un borrachín bravucón engolfado con ideas que no tuvo la capacidad de crear? Y ahora oficialmente son ejemplos a seguir pues fueron exaltados a la categoría de héroes y mártires.

Pero esto no es historia, es apenas una estructura de conceptos que invitan a escribirla, a burilarla a plumas no tan mal dotadas como la mía, pero que sea con un realismo "no oficial", sin criterio político y sin miedo de remover los falsos cimientos del gran edificio de mentiras, que si se derrumba con estrépito como sería de desearse, se levantara otro en el que no aparezcan héroes fabricados en el laboratorio de la ignominia, sino los genuinos, los auténticos, la de todos aquellos que quisieron legarnos una Patria Limpia aunque no lo hayan podido lograr, pues aún cuando habían triunfado en el terreno de las armas, y cuando ya se consideraban alcanzados los objetivos iniciales, para materializar una paz próspera para todos por igual, cayó a poco andar el tiempo, en las manos sucias de los hijos bastardos del idealismo revolucionario, en los teorizantes de ideas exóticas, que encubiertas bajo el manto sagrado de nuestra Revolución, se dedicaron a explotar al país inmisericordemente, (desde entonces) enriqueciéndose al nivel de nuevos cresos milimillonarios, (multimillonarios) que ostentosos y despectivos, ofenden la memoria de un millón de cadáveres sangrantes, y sublevan el odio de todas las viudas y millones de huérfanos, que azorados, contemplan la inutilidad de los sacrificios y lo macabro de la burla.

Por último, no quiero dejar de hacer este comentario:

Hace unos días, el escritor Blanco Moheno en comentarios televisados dijo, entre otras cosas, que él había escrito su " Historia de la Revolución", pero que para hacerlo tuvo que leer las historias ó sea que lo por él escrito, no es sino la repetición, ahora en su lenguaje personal, de los hechos ya relatados por otras personas. Historias así puede haber muchas, tantas que si el primer escritor pecó de impreciso por falta ó por exceso, se seguirá repitiendo el error hasta darle patente de realidad.

Es así como se nos ha introducido en la historia tradicional, aberraciones descomunales y fabricando héroes vergonzantes.

Por mi parte sé decir que no me arriesgaría a acometer semejante atrevimiento, pues juzgo que no es aportar nada al esclarecimiento de los hechos, sino afán de exhibicionismo estéril, de ser agregado la lista de "historiadores" que validos de la enorme importancia del tema, pretenden adquirir un prestigio muy discutible de cualidad ó dimensión.

Mis modestas páginas, no son historia, son simplemente un recopilamiento de conceptos que la misma me sugiere, sin que por ello dejen de ser respetables los otros diversos, que algunas gentes puedan tener.

Hasta allí (Hasta Seguiré informando) el relato austero, escueto y directo de mi padre. Han pasado desde entonces 62 años y durante el transcurso de todo este tiempo, se han sucedido los hechos, respecto del idealismo y objetivos revolucionarios, en forma por demás compleja y contradictoria.

Pancho Villa, nombre de guerra de Doroteo Arango fue aniquilado hasta el exterminio y sus tropas diezmadas hasta lograr su rendición.

Carranza, haciendo uso del peso enorme que significaba la razón y el derecho, había sido apoyado una vez más tanto por las masas populares, como por los mas connotados talentos revolucionarios, y había triunfado en forma contundente.

Sin embargo, de aquel embrollo de cuestiones que fue necesario manejar para llegar al fin, se habían desatado las mas ruines de las pasiones, pues de aquellos cerebros que habían sido curtidos en las fatigas de incruentas luchas no surgieron la cordura y el equilibrio, porque no escaparon inmunes a la ley natural de la inconsistencia humana y de ellos surgieron actitudes que al realizarse, llenaron de oprobio los nombres de quienes antes habían sido aclamados con cariño y respeto.

Pancho Villa fue asesinado en un bien planeado asalto en Parral Chih. A donde había ido al arreglo de asuntos particulares, acompañado como siempre con su escolta particular procedente de la hacienda de Canutillo de su propiedad, donde radicaba por obsequio gracioso que le hiciera el gobierno que a la sazón lo era don Adolfo de la Huerta; pero antes don Venustiano Carranza a su vez, también había caído asesinado al impacto de las balas disparadas por tropas al mando del traidor General Rodolfo Herrero, en Tlascalaltongo, siendo víctima miserablemente inmolada, por aquellos que siendo antes sus amigos correligionarios, manchaban con un crespón de ignominia, las brillantes páginas de la historia de la revolución que con anterioridad habían escrito.

Pero no adelantemos acontecimientos, que el objeto de esta pequeña obrita no es hacer historia, sino en todo caso configurar un desglose idiomático y por demás compendiado, a lo escrito por mi padre, por parecerme que capto por medio de supuestos metafisqueos (¿metafísicos?) de ignorado origen, el no manifestado sentir que se revela en ellos.

Bien poco tendría yo que agregar, pues solo me quedan vagos recuerdos de su persona, yo tenía a su muerte cuatro años de edad y no obstante en mente llevo su para mí inmensa figura cuando un día en plena revolución, llegó uniformado en traje de campaña, a la casa de mi abuela materna donde estabamos nosotros y bajó de un caballo alazán de gran alzada el cual al entrar por el pasillo se paró y abriendo sus extremidades posteriores se orinó, sin que no obstante lo intempestivo y aparatoso del acto, lo interrumpiera nadie por considerar que el hacerlo, dañaría la salud de la bestia, según dijeron las gentes mayores.

Dicha casa estaba ubicada en la esquina noroeste de las calles de General Tapia y General Zuazua, en la que mi tío Policarpo, hermano de mi madre tenía un comercio de abarrotes llamado "El Popular".

Cierto día estando allí mi padre, un perro chato al que llamaban nerón y que permanecía encadenado por su manifiesta peligrosidad, había matado una gallina que criaba pollos al arrimarse a picotear restos de comida y mi abuela al pretender salvarla había sido atacada también por el irascible can.

Esto marco su sentencia de muerte, pues rogaron a mi padre que lo liquidara con sus armas, lo cual hizo con un solo disparo efectuado desde una reja de madera que utilizó de mampuesta, lo que para mí fue muy emocionante y habíaseme de quedar grabado mientras viviera en la memoria.

También recuerdo que mientras mi padre se arriesgaba en los campos de batalla, mi madre y nosotros sus pequeños hijos no carecíamos de nada, pues el arregló crédito para todo lo que nos hiciera falta con un señor de quien no puedo recordar su nombre pero cuyo apellido era López y que tenía un comercio de abarrotes por la calle M.M. del Llano con Platón Sanchez aunque claro esta, una vez conocido su fallecimiento, dio por terminadas las relaciones comerciales en materia de crédito. ( supongo que la tienda de abarrotes del tío Policarpo se inició después de la muerte de mi abuelo, de otra manera no me explico porque hubo necesidad de recurrir al crédito de un extraño).

Igualmente, en otro rincón de mi memoria aparece la visión de una carta del General Baltazar Chapa, escrita a mi madre en la que confirmaba la muerte de papá, y parece ser que ambos pertenecían a la misma unidad de combate, así mismo el Coronel ¿ó era General? Absalón Lozano. Dicha carta leí y tuve en mis manos, mas nunca supe como se perdió y nunca mas volví a verla. (creo probable que así fue como papá se enteró de la muerte del suyo y como esta sucedió)

Y de la desgracia de su muerte cuyas consecuencias para la familia fueron desastrosas, para lo de adelante, solo amarguras.......hambres......orfandad.......lágrimas y miseria.......así quedamos mi madre y cuatro hijos: la menor Carmen de dos años, yo de cuatro, Abel de seis y Rodolfo de diez, tres continuamos al lado de mi madre, solo Abel fue a parar a la casa de mi abuela materna donde disfrutaba de una situación mejor, lo que no obstante fue inútil para su subsistencia pues falleció cuando la gripe, la famosa influenza española en 1918 en que fue diezmada la ciudad por esa epidemia terrible.

Era tal nuestro estado de miseria que fuimos ó mas bien nos admitieron a mamá y a su trío como "arrimados" en la casa de una su comadre de nombre Sofía, que estaba ubicada por la calle Tapia en la acera sur entre las calles de Dr. Coss y Arista siendo dos pequeños cuartos de madera envejecida y sin pintura, con piso de tierra.

Dicha buena señora era también viuda, emparentada con la familia Rosales vendedora de vidrio plano y fabricantes de espejos y tenía tres hijos, José, Raymundo, y Bertha , de mi edad mas ó menos los primeros y ya señorita la última; pues bien en ocasiones y por falta de lo necesario para alimentos se nos daba para atenuar el hambre una tasa de café negro en la que remojábamos una sola tortilla enrollada para que sirviera de cena antes de que fuéramos a dormir en el suelo.

Por fin y como resultado de múltiples gestiones verificadas (efectuadas) por mi tío Policarpo Montemayor y respaldadas por compañeros de armas de mi padre, a mi madre le asignó el Gobierno Federal, una pensión de $35.00 treinta y cinco pesos mensuales en principio pero que posteriormente fue aumentada a $85.00 ochenta y cinco pesos con los cuales vivimos ¿vivimos? Hasta el año de 1931 en el que el Gobierno reconoció que a mi madre le correspondía una pensión de $150.00 ciento cincuenta pesos por mes de acuerdo al grado que en el ejército tenía mi padre y pagando las diferencias retenidas hasta entonces, pero cuyo logro en efectivo fue el pago que se hizo al gestor oficioso, y no logrando en consecuencia sino que en lo sucesivo se le pagara lo indicado por la ley y de cuyo beneficio dispuso hasta el día de su muerte.

Bien, después de este tan prolongado preámbulo volvamos al terreno objetivo ¿ que conclusiones concretas podemos inferir de lo que aparece escrito en los anecdóticos pergaminos de mi padre?.

Pues podemos en primer lugar, de todo el conjunto, deducir el carácter formalista de los hombres de esa época, pienso que se percibe en la ejecución de todas sus acciones, una mayor solides mental, una magnífica firmeza ,y estabilidad emocional; más responsabilidad a los problemas de carácter social; un mayor sentido de amor patrio ,demostrado en el deseo manifestado de una deseable justicia social ,de la que apenas tenían atisbos ,sino también en el evidente anhelo de que las Cías de extranjeros no explotaran sin medida ,como lo hacían ,el sudor y el trabajo ,de los nacionales ;tenían también un incipiente pero muy eficaz deseo de superación en todos los órdenes de la vida ,porque después de treinta años de tiranía porfiriana ,el pueblo ,la eterna víctima ,ahora convertida en fiera ,había despertado de su anacrónico letargo y amenazaba con sus poderosas fauces ,devorar todo lo que se opusiera a sus sagrados designios.

No había la sazón ,placenteras sonrisas ,ni se perdía el tiempo en cosas superfluas ni en frivolidades estériles ,todo era serio y formal augusto y objetivo ,respirándose pesadamente a vida o muerte .no había tiempo para reflexionar pequeñeces ,ni para detenerse a medir las indecisiones de los mediocres o acomodaticios ,se estaban jugando los destinos de una patria que quería ser libre ,de la patria nuestra ,de México entero y lucha cuyo éxito dependía de valor y entereza de sus mejores hijos.

Y allá fueron los paladines del derecho ,los hombres que se atrevieron a desafiarlo todo y a jugarse la vida y el bienestar de sus familias ,en aras de un ideal que parecía irrealizable pero que consideraban sagrado.

Hay que apuntar sin embargo ,por doloroso que sea ,y aún a riesgo de faltar por omisión y no por exceso ,tres clases de gente que andaban en la revolución armada del lado de los "rebeldes" rescatadores de la vergüenza y dignidad nacional : los que fueron a ella ,sin entender a fondo de que se trataba ,sino porque la falta de trabajo o algún medio de subsistencia ,se veían obligados a irse a "la bola" arrastrados involuntariamente por el oleaje de las circunstancias y asegurar así, por lo menos ,la diaria pitanza ; entre otros ,los que nunca faltan eternos y vergonzantes logreros ,que solo andaban por allí ,porque presintieron el triunfo por la justicia de la causa y querían ,como muchos lo lograron ,estar presentes a la hora del triunfo ,atentos siempre en la caza de oportunidades para acomodarse en los mejores puestos y saciar así ,sus bastardas ambiciones de lucro con el mínimo riesgo ;y por último ,los verdaderos ,los auténticos revolucionarios ,los idealistas puros ,que iluminados con la luz del conocimiento pleno, fueron a la lucha de cara al sol ,en busca de un cambio que marcara nuevos rumbos para el logro de metas positivas de justicia social.

Debiera en la historia haber páginas en blanco ,destinadas a ser llenadas con los nombres de todos aquellos cuyos actos heroicos por alguna circunstancia ,no fueron recogidos por los historiadores ,pero que no por eso son menos merecedores al reconocimiento y al respeto de las futuras generaciones.

El día 20 de noviembre de 1910 como se relata en los escritos ,cruzó la frontera una pequeña fuerza de hombres armados al mando de CALIXTO GUERRA que fue EL PRIMERO en iniciar la Revolución Maderista sosteniendo de inmediato el primer encuentro a balazos con las fuerzas del odiado Porfirio Díaz y aunque no fue precisamente un triunfo ,sí escribió con ello la primera página de esa historia ,pues enarboló sin temor y sin complejos ,la primer bandera de la rebelión ,y aunque nunca he leído su nombre entre tantos que sobre el tema han pasado por mis ojos ,justo es que ese nombre no se pierda en el vacío del olvido y por eso lo consigno con respeto.

Otro hecho que se destaca con dimensiones históricas es el de la creación del "primer sindicato" de obreros pertenecientes a la Cía extranjera en Monterrey N.L que tenía por nombre Compañía de Tranvías Luz y Fuerza Motriz de Monterrey ;sindicato del que fue su creador y primer secretario general mi padre ,quien, por defender los derechos conculcados del sindicato y de los obreros en general ,se enroló en las filas de la revolución ,y entregó su vida en ella, prodigándose en actos que tal vez ignoren ,los actuales miembros del hoy orgulloso sindicato de la Comisión Federal de Electricidad, heredero directo de aquel que fue su fundador y por cuya supervivencia y dignidad, se derramó la sangre joven y patriota de sus más aguerridos miembros . La memoria de sus nombres debe figurar en la historia por haber sido los precursores del sindicalismo obrero regiomontano y porque no predicaron con elocuentes demagógicos discursos, sino con hechos materiales que culminaron con la preciada y suprema ofrenda de su vida misma, en aras de in ideal sublime y soberanamente humanista y redentor.

A este respecto hay algo que conviene esclarecer y es lo siguiente:

Del periódico "EL PORVENIR" de fecha 20 de junio de 1977 ,extraigo esta transcripción ;"México D.F. ,19(De Excélsior para AEE).-Don Luis Araiza Galvan, fundador de la casa del Obrero Mundial ,falleció hoy a la edad de 77 años "...etc. La noticia se extiende haciendo un panegírico de la vida fecunda de dicha persona pero únicamente he transcrito lo fundamental para el objeto que persigo; así mismo en el diario de fecha 21 del mismo periódico "EL PORVENIR" aparece esta otra noticia: "homenaje póstumo al fundador de la casa del obrero mundial ".México ,20(De Excélsior "para AEE).- Con un homenaje en el que se expresó el reconocimiento de autoridades y líderes obreros de todo el país "al pionero del movimiento obrero organizado y fundador de la casa del Obrero Mundial", fallecido anoche a causa de una insuficiencia cardiaca "etc...luego en otro párrafo agrega que el secretario del Trabajo ,Pedro Ojeda Paullada se expresó así: "Yo lo conocí y él me orientó, me ilustró y lo estimé mucho". Luego recordó como en 1916 fundó, la casa del Obrero Mundial y habló de él, como un luchador desde la etapa preconstitucional hasta su fallecimiento en pro de la clase obrera.

Muy bien, ahora comentemos: De ser cierta la noticia resulta que el señor Araiza (de cuyos merecimientos hago pleno reconocimiento por estar al margen de toda suspicacia)nació con el siglo y en tal caso tenía 16 años de edad cuando fundó dicha casa en 1916, haciéndose poco probable que a esa edad en que se es niño, pudiera hacer cosa de tan gran relevancia .Pero aún esto es irreal,(no quiero emplear otra palabra)pues la dicha casa ya existía en 1914 según se desprende de lo escrito por mi padre en ese año. Pues estaba de acuerdo con ella, cuando hicieron la huelga a la Cía de Luz en Monterrey; pero aún hay más pruebas al respecto, pues en el mes de febrero de 1915 con fecha 17 ,la casa del Obrero Mundial y Don Venustiano Carranza firmaron un pacto por medio del cual se comprometieron a defender la causa del Constitucionalismo con las armas en la mano, lo que cumplieron formando batallones de obreros, que fueron incorporados al Ejército de Operaciones del cual era General en Jefe Don Alvaro Obregón ,habiendo prestado magníficos servicios en las batallas que contra las fuerzas de Francisco Villa tuvieron lugar en Celaya en los primeros días del mes de Abril y las de trinidad en mayo de 1915 y puede bien asegurarse que en la fecha en que se firmó el pacto en cuestión, quedaron consolidadas las bases jurídicas por las que se establecieron los derechos y desde luego también las obligaciones existentes entre los obreros organizados y la revolución.

Por otra parte si existe un anacronismo bien podría aclararlo su hoy viuda la Sra. Ma. de la Luz Hernández, pues o el Sr. Araiza no tenía esa edad o no fue el fundador de la Casa del Obrero, pues esta, repito ya existía por lo menos desde los primeros meses del año de 1914 y no en 1916 como falsamente se asienta.

Surge también a través de los escritos, la valentía, el arrojo y la férrea perseverancia de los jefes que en ellos se mencionan ,pero también, y eso sí hay que recalcarlo por doloroso que sea, la palmaria cobardía o inconfesables designios obtenidos de los ignotos abismos de sus enlodadas conciencias, de algunos malos elementos como Juan Villarreal y Antonio I Villarreal que por los delitos de alta traición el primero, cometido al arengar a sus tropas pretendiendo incorporarlas al Villismo ,y deserción el segundo cometidos "frente al enemigo", dejando a las tropas desorganizadas por acéfalas ,merecieron haber sido pasados por las armas para enmarcar con su ejecución ,la ignominia de sus bajezas.

Mas no fue así. Antonio I Villarreal había sido puesto en entredicho pues con motivo del desastre en la batalla de Ramos Arizpe que trajo como consecuencias la toma de Monterrey por tropas Villistas al mando del General Felipe Angeles, el Sr. Carranza había ordenado al Gral. Pablo González abriera una investigación para deslindar responsabilidades ;motivo por el cual este general reprendió agriamente a Villarreal considerándolo responsable directo en el fracaso y éste al poco tiempo, en otro momento desesperado por la lucha, hizo mutis dejando abandonadas a las tropas y huyendo a los Estados Unidos, siendo sustituido en el mando por el pundonoroso y valiente General Maclovio Herrera.

El gallináceo general Villarreal ,no tan solo regresó de su voluntaria expatriación sino que llegó reclamando los supuestos derechos de su inconsistente revolucionarismo ,sino llegó a figurar desvergonzadamente como candidato a la presidencia de la República en la época del llamado maximato Callista, siendo derrotado no tanto por su oposición al Tirano en turno, sino por sus espurios y oprobiosos antecedentes pseudo revolucionarios.

Nótase también una patente ,aunque muy explicable desorganización en las unidades de combate así como la cambiante continua en los mandos ,pero repito ,todo ello excusable tanto por el constante devenir de las circunstancias guerreras ,como por palpable falta de experiencia y conocimientos en la materia ,pues era un cuerpo de Ejército formado por elementos extraídos del pueblo puro que, sin ejercicio previo en esa clase de cuestiones ,sino por el contrario imbuidos únicamente por ese espíritu colectivo y exigente de reivindicaciones apremiantes, acudieron espontáneamente a las filas de la legalidad por cumplir con su deber de ciudadanos en defensa del derecho.

Habrase también de notar los duros pero certeros epítetos con que se califica a quienes de ellos se hicieron acreedores tales como "el tirano Díaz" el "mil veces traidor Huerta" "el traidor Villa"; etc. Ello tiene su razón de ser y para entenderlo, habremos de pretender tal vez sin lograrlo, dar una explicación que justifique las causas de tan infamantes adjetivos.

Lo haré en forma breve procurando enfocar los hechos objetivamente y atenido solo a mi personal criterio, pues en las lecturas de los escritos que han llegado a mis manos he encontrado contradictorios juicios sobre un mismo tema, y por ello sigo pensando que aún ahora, a los 67 años de este nuestro México Revolucionario , la verdadera historia de la Revolución no se ha escrito; una historia que no este manchada con las aberraciones del partidismo inconsciente , ni distorsionada por la ignorancia o conveniencia de historiadores demagógicos.

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Don Porfirio Diaz fue un tirano, pues durante la dictadura de su gobierno que duró treinta años, siempre manejó las riendas de la nación con férrea mano, sin permitir a nadie inmiscuirse en sus designios con un autoritarismo suigeneris que mantuvo al país en un estado de estancamiento sin permitir el progreso de nadie que no fueran sus propios incondicionales quienes , ellos sí , eran los beneficiarios de todas las prebendas y canonjías .

El era la ley, sus órdenes eran frías y tajantes como aquella de "mátalos en caliente" es decir sin formación de causa, sin averiguación, sin dar margen a una defensa legal. ¡nada! "mátalos en caliente" y en caliente murieron muchos que se atrevieron a levantar la vista por no querer ser esclavos, ó que se negaron a obedecer sin protesta , injustas consignas.

Otorgaba concesiones como amo y señor a sus mas rastreros partidarios y aún a extranjeros que con sus onerosos procedimientos, vejaban a los nacionales, se enriquecían descaradamente a costa del sudor y el trabajo del pueblo necesitado, humilde e ignorante. Los pueblos eran despojados descaradamente por los poderosos hacendados coludidos con el Gobierno, y nunca podía haber mas esperanza de justicia, que no fueran los jamás alcanzados favores del Dictador Supremo.

En estas condiciones repetidas a través de sus múltiples auto elecciones, el País se había mantenido en paz, ¡pero a que precio! ; el estancamiento sostenía un estado de atraso de proporciones inenarrables y la paz exterior contrastaba con el incendio de las almas, provocado por la angustia y desesperación de los humildes, que solo esperaban la mas mínima oportunidad para romper, como lo hicieron, los cerrojos ignominiosos con que los tenían aherrojados, y estruendosamente arrojarse con ímpetu de fiera acorralada, que despierta en busca de la ansiada libertad...

Todo esto fue una realidad evidente y no obstante de que esto y mucho más puede decirse de Don Porfirio en lo que toca al lado negativo de su obra, hay otros elementos también abundantes , que pueden y aún deben figurar en el otro platillo de la balanza a la hora de juzgar con justicia e imparcialidad a este hombre singular ,que servirán sino para exculpar por sus acciones todas, sí como atenuantes de gran peso ,pues si fue abismo ,también supo ser cumbre y si tempestad ,también excelsitud ,a la hora de sus entregas absolutas en defensa de la patria que él demostró amar tanto. Fue un equivocado, pero un equivocado limpio, no de mala fe o corrompido por impurezas del alma ,sino un hombre de su tiempo que, quiérase o no, llenó una función que era necesaria históricamente ,para servir de puente entre un pasado lleno de glorias (pero carente de los lineamientos sociales que las nuevas generaciones exigían como medios de adaptación a un mundo en marcha y eternamente cambiante)y un presente actualizado .

Era un hombre honrado y un hombre honrado a carta cabal, nunca se robó un centavo perteneciente a la nación ni a nadie ,ni manipuló para obtener ilícitas ganancias personales en obscuros negocios ;hombre sin capital ,se desterró pobre y pobre murió en Francia ,País que le asignó una pensión para que pudiera subsistir con su familia ,en reconocimiento a sus grandes méritos ,no obstante que, al mando del General Ignacio Zaragoza ,fue uno de los principales combatientes en contra de los zuavos, soldados componentes del Ejército Napoleónico invasor que , procedente de ese país ,pretendió imponernos el absurdo imperio de Maximiliano de Habsburgo.

Con este motivo puede y aún debe decirse por ser una verdad ,que fue un magnífico soldado del Ejército Mexicano ,considerado como el héroe de la batalla del dos de abril y que jugó , como ya se dijo, papel preponderante en la del 5 de mayo de 1862 en Puebla, en la que las armas mexicanas se llenaron de gloria inmarcesible ,colocando un galardón de orgullo en los hombros de la patria.

Era también una patriota ¿alguien puede dudarlo? pues nunca permitió que el nombre de la patria fuera vejado en lo más mínimo , permaneciendo siempre, dispuesto ,a defenderla de quien fuese ,aunque se tratara de los no siempre limpios, Estados Unidos de América ,o sean ¨Los gringos¨ como despectivamente han sido llamados, pues decía que estábamos desgraciadamente muy lejos de Dios y muy cerca de estos señores ,y como miembro del ejército al que se había incorporado ,los combatió en el año 1847 cuando la oprobiosa, para ellos, invasión de esa fecha.

En materia de finanzas era un economista estricto ,y bajo la hegemonía de Ives Limantur ,manejó la hacienda pública con magníficos resultados .manteniendo la moneda como una de las más fuertes y prestigiadas del mundo ,haciéndose famosa la frase diciendo que la nuestra estaba "a la par con Londres" no había duda exterior ,o mejor dicho esta era mínima, y prácticamente insignificante ,tanto que Don Pedro Alvarado ,famoso minero de Parral Chihuahua, propietario de una mina platosa llamada ¨La Palmilla¨ internacionalmente conocida, pretendió él sólo ,pagar dicha deuda ,a lo que se opuso terminantemente Don Porfirio ,quien después de agradecerle tan ingenioso gesto adujo, no sin razón ,que esa era deuda de una nación, e impropio y hasta en cierta forma humillante ,que un solo hombre la cubriera.

Don Porfirio publicó el plan de la Noria que condenaba la práctica de la reelección , levantándose en armas contra Juárez por haberse reelegido éste en 1871 y ,cuando Lerdo de Tejada se hizo elegir para un segundo período Díaz encabezó otra nueva revolución. Sin embargo no tuvo escrúpulos de ninguna índole ,para reformar la Constitución en la parte que él mismo había hecho inscribir en 1878 y en la que se asentaba la no reelección ,para poder ¡EL SI! reelegirse a su antojo las veces que quisiera.

¡SI! Todo eso y mucho más bueno y malo puede decirse del primer Dictador que nos legó la reforma, pero la demagogia que la sucedió en aras de un revolucionarismo tan recalcitrante como intransigente, no ha permitido todavía y por largo tiempo aún no permitirá ,hacer un balance sereno e imparcial de los actos todos de su vida ,para poder colocarlo en el lugar justo que en la historia le corresponda y permitir también ,traer sus restos a que descansen ya definitivamente en el lugar que se le destine, acorde con su jerarquía en la Patria que tanto quiso.

Como ejemplo de una de las peculiares facetas que había en el alma de este hombre, diremos que cuando Don Francisco I Madero fue forzado a lanzarse en aventura revolucionaria de 1910, peleaba contra un tirano, pero contra un tirano que entendía la justicia a su modo y en cuyo corazón había rasgos inequívocos de nobleza, lo que demostró abandonando la lucha una vez que se percató de que la Revolución había tomado cuerpo, de que el pueblo había despertado y exigía ya con ímpetus de energía insospechada, un cambio radical en los sistemas, como algo impostergable y prefirió expatriarse voluntariamente embarcándose en Veracruz en el Ipiranga con rumbo a Francia acompañado de su familia, lo que prefirió, así lo manifestó de viva voz antes de permitir que por su intransigencia se empañara la Nación en una guerra fratricida.

No le pasó lo mismo al siguiente paladín del derecho; Don Venustiano Carranza, quien tuvo que enfrentarse en forma por demás sangrienta, a un verdadero monstruo de maldad a quien no le importaban ni las vidas ni los sufrimientos de sus hermanos de raza, ni consideraciones de ninguna clase, a un Victoriano Huerta, asesino y usurpador que, traicionando cínica y descaradamente al régimen que estaba obligado a sostener, ordenó la prisión primero y la muerte después , de Madero y Pino Suárez, para poder posado en sus cadáveres, saltar como gato de un solo brinco, a la codiciada silla presidencial, a la que no dejó hasta que fue sacado de ella como a las fieras de su cubil ¡a latigazo limpio!

¡Cuantas vidas costó el rescate del derecho y la dignidad nacionales?...... eso no le importó nunca a este cernícalo carnicero, borracho empedernido, poseedor de una hipocresía y de una ambición que al no tener medida, lo hacían acreedor a los mas execrables adjetivos.

Este señor, qué digo señor, este zopilote carroñero, devoraba inmisericorde el cuerpo exhausto de una Patria en agonía, y aún antes de morir defendía la presa con sus garras asesinas, de las manos nobles de quienes lo arriesgaban todo por defenderla.

El sí fue merecedor del "mil veces traidor Huerta", traicionó a Madero y con él , a todos los que habían depositado en su cavernaria persona, el poder de las armas y la fe de su causa; traicionó al Ejército, haciéndole contender contra el propio pueblo, para cuya defensa fue creado, traicionó los principios del orden Constitucional asesinando a Belisario Dominguez, cuando este valientemente se opuso a sus actitudes fuera de la ley; y por último, no teniendo ya que traición ejecutar, traicionó a la Patria, cometiendo actos que propiciaron el pretexto para la cobarde invasión de Veracruz cometida por fuerzas Estadounidenses, que por enésima vez, se inmiscuían en asuntos que no eran de su incumbencia , haciendo gala de un poderío ostentoso, sabedores como estaban de la impotencia material del Ejército Mexicano para defenderse y en la que sacrificaron vidas útiles y generosas como fueron las de los Heroicos cadetes de la Escuela Naval de Antón Lizardo.

Pero como todas las cosas del mundo, este vil Huerta y su negra memoria, servirá a las futuras generaciones, como ejemplo imperecedero, de cómo no debe actuar el hombre que se considere digno de ser llamado como tal.

Hablemos ahora del "traidor Villa", de este otro torvo personaje tan venerado por las imaginaciones exaltadas de los admiradores de sus controvertidas hazañas folletinezcas.

Las acciones de este General han sido tan comentadas por lo sanguinarias y tremebundas , que con ellas se han llenado muchas páginas que trascienden los linderos de la historia para invadir los de la leyenda, pero en los cuales se destacan sus supuestas virtudes de valentón de cantina, aún que en otros, más apegados a la realidad, lo describen en sus verdaderas dimensiones de hombre alienado y psicópata crónico.

Para comprenderlo habría que remontarse a los orígenes de su nacimiento, a los pasajes de su niñez entre los cuales destaca el hecho de que tenían que atarlo por las bribonadas que constantemente estaba cometiendo y a las "aventuras" de su tórrida juventud.

Cuentan como cierto, que alguien violó por la fuerza a una hermana suya, y que por esa razón , él había matado a quien había cometido la fechoría, teniendo que huir del lugar en busca de su seguridad personal. Es enteramente posible que esto haya sido así aunque haya quienes lo nieguen, pero la verdad es que él Doroteo Arango, que tal era su verdadero nombre, se convirtió en bandido y en esa clase de actividades se hizo hombre; ladrón de ganado que tenía asolada la región en la que "operaba", asesino de personas, violador de mujeres, que para vengar a una ultrajó a ciento. Y en fin llevando una visa azarosa , siempre con la justicia detrás de los talones, haciéndose perito en eludirla, había adoptado el nombre de Francisco Villa, que era el que al morir, había llevado el jefe de la cuadrilla de bandoleros a la que pertenecía.

Pero no vamos a relatar las villanías que previas a la Revolución había cometido, pues resultan pálidas al compararlas con el rojo colorido por la sangre vertida a causa de este nefasto individuo, desajustado mental, como las que cometió a la postre.

La Revolución para él , fue su gran oportunidad, la tabla de salvación en el naufragio de su asquerosa vida, pués trocó sus papeles de eterno perseguido, en un aparentemente vengador, y fingido enderezador de entuertos.

Puso su brazo y los de sus secuaces bandoleros, no al servicio de la mas noble de las causas, como podría suponerse , sino para el logro, a río revuelto de sus muy particulares conveniencias.

Su basta experiencia en los avatares montaraces, y su sagacidad de zorro tan cobarde como escurridizo, dieronle pronto fama que lo rodeó de un inmerecido prestigio y digo esto así, porque carecía de capacidad para comprender el sentido y nobleza de la causa Revolucionaria y la altura de miras que para el logro de su objetivo, tenía como significado, el grito de protesta del pueblo oprimido en la mas angustiosa miseria.

Sí, todo eso no podía entenderlo un analfabeta corrompido por el crimen, pero con su instinto muy bien desarrollado de animal de presa, comprendió que la Revolución le serviría de refugio, de parapeto y escudo para escapar, no a los gritos de la sucia conciencia que poseía, sino a la acción directa de sus enconados perseguidores.

Muy buen jinete, la mayor cantidad de hechos en su vida fueron ejecutados a lomo de caballo, audaz, hábil y certero en el manejo de las armas de fuego que nunca dudaba en usar en la menor señal de peligro; sin contemplaciones, sin sentimientos y poseído de una euforia infrahumana, mataba hombres, violaba y quemaba mujeres y niños, casi por diversión, vejando familias muchas veces honorables, demostrando su falsa hombría de insaciable fauno enloquecido.

Nunca dudó con las fuerzas a su mando, en arrasarlo todo sin un concepto mínimo de moral, atropellando como Gengis Kan moderno, todo lo que se interpusiera en su camino, en aras de un derecho y una justicia que él no podía comprender; no era un hombre, era una bestia; no buscaba amigos--- quería cómplices; no procuraba subalternos, necesitaba esclavos; y sintiéndose capitán, de la que él seguramente sentía que era la gavilla mas grande del mundo, no practicaba la justicia.... pero sí pisoteaba el derecho.

Pero nosotros, los latinos con nuestra idiosincrasia peculiar, llevamos una lacra y es la de creer en un machismo discutible en sus realidades y equivocado en sus alcances, y por eso admiramos al mas fuerte, al vencedor del momento, tenga o no la razón; al intrépido y audaz con capacidad de ejecutar acciones mas aparatosas por inesperadas, que valientes en sus realidades; admiradores y aplaudidores de todos los Hitler que en el mundo han sido........... y por esa razón lo seguían (en la reducida franja que le tocaba cubrir, para cerrar como un hilo, las dos enormes sábanas que constituían los flancos de la República) los necesitados de pan, los hambrientos de justicia, los eternos sedientos de equidad, viendo en él como en un espejismo, al restaurador de sus derechos conculcados.

¡Pobres víctimas!.. que aberraciones del destino , solo iban a engrosar las filas de la inconsciencia, al mando de un epiléptico idiotizado, y servir como fácil combustible en una hoguera de infructuosas esperanzas.

Villa sirvió bastante a pesar de sus intransigencias torpes, a su lado figuraron hombres verdaderos, de gran envergadura moral , que sí comprendían los ideales de la Revolución, que sentían como suyos los anhelos y las angustias del pueblo empobrecido y miserable y lucharon como los buenos siguiendo a Villa, como podían haber seguido a cualquier otro, pero que siempre sufrieron sintiendo en carne propia las terribles desviaciones de éste. Pero se sabían útiles y cumplían su duro cometido con el ánimo y altivez de aguerridos paladines, procurando en lo posible borrar con su conducta humanista, la faceta de ignominia que en lo moral, presentaban las actitudes bastardas de su aturdido y sanguinarios jefe.

Villa carecía del genio que se supone debe tener un general, él no sabía aprovechar debidamente la fuerza de tropas mas ó menos numerosas, él era un "guerrillero" que empleaba los métodos que aprendió cuando andaba de asaltante; no sabía de estrategia ni de táctica que los cánones de la materia aconsejan emplear en economía de vidas y de esfuerzos. Su método, llamémosle así, era la carga brutal de frente y a pecho descubierto, (por supuesto él no iba allí, la ordenaba desde atrás), sí la primera oleada era detenida o diezmada por el fuego de la resistencia, enviaba otra y sí esta era también aniquilada, otra más, y así hasta lograr el agotamiento enemigo.

Motivado a estas causas fue que Don Venustiano Carranza se viera en la necesidad de enviar al General Felipe Angeles, a la sazón Subsecretario de Guerra del Constitucionalismo en auxilio a la llamada División del Norte, pues dicho jefe, al ser incorporado a ella, llevaba la misión de imponer órden y cordura en la forma de desarrollar los combates y al mismo tiempo, imprimir un toque de dignidad a aquellas huestes desorganizadas, cuya torpeza en la acción radicaba en el cerebro de chorlito de quién las manejaba.

En el Norte de la República hubo tres grandes Jefes comandantes superiores de los tres grandes cuerpos de combatientes: el cuerpo de Ejército que operaba en el Occidente al mando del General Alvaro Obregón, el cuerpo de Ejército del Noreste al mando del General Pablo González y por el centro y a manera de enlace la División del Norte bajo la jefatura del General Francisco Villa y que constituía el eslabón que unía con su línea angosta y recta al centro, las dos grandes bastedades de la nación en el Norte; todos al mando de la Jefatura Suprema del Primer Jefe Don Venustiano Carranza, representante de la legalidad y genio político, que con su arrolladora personalidad y seriedad augusta, sabía dar a la Revolución la dignidad y el respeto a qué por lo justiciero de sus principios, era merecedora.

En estas condiciones, la División del norte, venía a ser un eficaz y necesario coadyuvante en la estrategia general planeada y que fue constituir un gran triángulo, cuya base era todo el largo de la frontera con Estados Unidos por el Norte, y el vértice en la Capital de la República, a la que debían avanzar todas las fuerzas del Ejército Constitucionalista al unísono, Pablo González todo el Oriente, Alvaro Obregón todo el Poniente y Francisco Villa la línea Central, coadyuvando simultáneamente, apoyándose unas a otras las tres puntas de lanza para converger al vértice.

Todo este movimiento global tenía que ser dirigido por el Alto Mando del Ejército a cuya cabeza vuelvo a repetir, era el digno y capaz Primer Jefe Don Venustiano Carranza y a su Estado Mayor, correspondía a ellos la coordinación, aprovisionamiento y lineamientos generales que fuesen necesarios para el logro de los objetivos, pero dejando en libertad a los tres elementos de empuje, para que desarrollaran su propia estrategia en el terreno de sus operaciones, para el logro de su particular avance, así como la táctica empleada en cada combate aislado.

Para que el plan general tuviera los resultados eficaces que eran de desearse, se hacía estrictamente necesaria la mas férrea disciplina, que por otra parte es imprescindible en todo ejército que se respete, pues a no dudarlo, es ella la base, el cimiento y el alma misma de su estructura. Un ejército sin disciplina NO es ejército, será todo lo que se quiera , una horda, un tumulto, una muchedumbre.. etc. Cualquier cosa menos ejército; en este se respetan las jerarquías, se pregunta lo que se ignora y se obedece lo que se ordena, no hay ni puede haber términos medios; existe una ordenanza y a sus normas y mandatos hay que atenerse in discusiones. A veces parecerá injusta y arbitraria una órden dada para una operación determinada, pero es que se ignora el plan general y si no hay tiempo de explicarlo, tampoco existe la obligación de hacerlo, pues son atribuciones del Gran Estado Mayor dependiente de la Suprema Jefatura. En consecuencia no caben tapujos ni subterfugios de ninguna clase, obedezca y calle. (esta insistencia de papá en la disciplina militar, tiene una razón de ser, no solo por su convicción personal de esto sino por las razones que en seguida explica)

Pero volvamos al tema. A Francisco Villa de quién ya dijimos había sido necesario y había sido eficaz con la División del Norte a su mando, no tanto por sus dotes personales, cuanto por la capacidad indiscutible de sus muy buenos y valientes Generales; fundamentalmente por el genio de la eminencia gris de la Revolución, General Felipe Angeles.

Sin embargo y en el momento en que las avanzadas de las tres puntas de lanza se entrelazaban ya, por la cercanía en el terreno de las operaciones, surgió desdichadamente la intriga política, emanada de bastardos intereses futuristas en el seno de la División del Norte ya que tomaron al ignorante Villa como instrumento inconsciente para el logro de ambiciones inconfesables e inspirados en las brujas de Macbeth, le soplaron al oído la frase tentadora "Tú serás rey" y deveras, así se sintió este rey pigmeo, creyendo que la Revolución había triunfado por él y solo por él, el único, el imprescindible, el hombre clave y que todos los demás no eran nada, pues en su miopía no podía concebir valor alguno ni a las fuerzas del Oriente ni a las del Poniente, ni a nadie, él era todo, la Revolución misma, y se ufanó al colmo, se llenó de orgullo y se hartó de estúpida soberbia llegando al extremo de ver al Primer Jefe, al hombre que le había dado los grados que ostentaba, muy pequeño al lado de su falsa grandeza........ y se olvidó que era militar y como tal, obligado a guardar las normas que para serlo se requiere. Ya no le importó nada, solo su voz quería que fuese oída, solo sus designios obedecidos; sin darse cuenta que como instrumento manejado hábilmente por sus ad-laters, (no sé que significa esto, quizás los que estaban a su lado o detrás de él) no era sino un miserable ídolo de barro, un pobre e ignorante cuando no trágico payaso, en la farsa de la intriga política que mas vidas le ha costado a la Nación.

Los resultados no se hicieron esperar ; cuando don Venustiano le pidió que enviara un número determinado de elementos de la División a su mando, para cooperar con las fuerzas del general Pánfilo Natera que ya estaban empeñadas en la toma de Zacatecas, DESOBEDECIO abiertamente y desafiando las iras del Primer Jefe, envió toda la División a la famosa, por sangrienta batalla que lleva ese nombre, que si bien es cierto constituyó un triunfo de mérito incuestionable , también los es,( juzgo yo, modestia aparte) que para obtenerlo, con la División del Norte ó sin ella, no había necesidad de tanto derramamiento de sangre útil, de tanta mortandad estéril por uno y otro bando, pues bastaba con sitiar fuertemente la Ciudad por todos los rumbos cardinales, sin permitir la entrada de los elementos que les eran necesarios, para que hubieran sido obligados a entregar la plaza en un tiempo relativamente perentorio. Y hasta creo que este era el plan del Alto Mando, máxime que esa no fue como pretender hacer creer, la batalla decisiva para el triunfo, sino mas bien , la culminación de una victoria ya consumada en múltiples combates a todo lo ancho de la República , y que fue en todo caso, el tiro de gracia dado al cadáver del Huertismo.

Se me objetará que en esta forma sufrirían los habitantes no combatientes y yo voy a contestar que es cierto, que sí iban a sufrir esas gentes, pero que de todas maneras lo hicieron en la otra forma, quizá mas cruel pues el pueblo fue prácticamente destruido a cañonazos, muriendo gran cantidad de gente inocente, lo que tal vez pudo evitarse con el sitio, pues en todo caso, el elemento civil, siempre tendría las puertas abiertas para salir de la ciudad sin cortapisas ni condiciones.

Y allí tenemos su primera traición...... traición al Plan General, traición al Primer Jefe, traición al Ejército Constitucionalista, pues es evidente que al no obedecer, al no disciplinarse como era la obligación de su conducta, propiciaba el socavamiento de la disciplina que hasta entonces había sido norma y columna de sostén, en el triunfo tanto moral como material de las armas revolucionarias.

Pero esta no fue su única traición, sino solo el principio de una serie fatal, pues ya desbordado y sin careta, traicionó incluso la fe de sus mas allegados amigos y compañeros, porque al la hora de repartir canalladas, no le importaba quienes fueran los caídos, con tal de saciar su maldita y vampirezca sed de sangre humana.

En la convención de Aguascalientes que dieron en llamar "Soberana" sin serlo, pues olvidaron que la soberanía radica en el pueblo, el cual tuvo que demostrar que no toleraba falsas soberanías, impuso con una desfachatez manifiesta, al general Eulalio Gutierrez como presidente pelele quien hombre bueno al fin, tuvo que chocar con la fiera al no poder soportar las arbitrariedades de esta; robos, asesinatos y arbitrariedades de todo género, teniendo que huir con unos cuantos elementos en un efímero intento de sostener un gobierno que había cometido el error de nombrar como jefe de las fuerzas Convencionistas, al enemigo declarado a todo sometimiento al orden, al indomable y arbitrario Francisco Villa.

Pues bien, de todo ese maremagnúm surgió potente la facción Villista para pelear contra todo y contra todos, constituyendo lo que fue llamada entonces, se llama ahora y será llamada siempre, ante la verdadera historia, la facción REACCIONARIA; en ella no cuenta los pocos elementos que siguieron en su aventura al general Eulalio Gutierrez, pues verdaderamente nunca lograron constituir una unidad de combate digna de ser tomada en consideración, pero si las huestes que siguieron al rebelde Villa quien seguía pensando, que él era el amo número uno, pues de cierto la División que estuvo a su mando, era poderosa en sus elementos de guerra, en el número de sus integrantes y en el ánimo que prevalecía en la tropa, pues se les había hecho creer que ellos eran los únicos que hicieron posible el triunfo sobre el ejército del usurpador Huerta,

Mas nunca contaron con la voluntad del pueblo que representado por el férreo e indoblegable Primer Jefe Constitucionalista y Presidente legítimo de la Nación, quien ni corto ni perezoso, nombró como General en Jefe del Ejército de Operaciones, al verdadero "Genio de la Guerra" Alvaro Obregón, quien nunca perdió una batalla y fueron en numero mucho mayor que las que diera Villa en el reducido ámbito de sus operaciones, ni corrió huyendo como lo hizo este en algunas ocasiones; Obregón fue , ese sí, el mejor estratega y el mejor táctico que tuvo la Revolución y ahora era llamado para que se enfrentara por el centro de la República a las fuerzas Villistas, como lo harían por el Oriente las del General Pablo Gonzalez, cerrando todo ese flanco hasta la frontera con Estados Unidos.

Por demás sería relatar la que fue quizá , la parte mas sangrienta que tuvo que librar el Ejército Constituiconalista, así como la mas injusta, porque peleaban entre sí hombres que habían sido del mismo bando y no puede negarse que aún había en las fuerzas de Villa gente buena que peleaba engañada en sus apreciaciones.

Y sucedió lo que irremediablemente tenía que suceder: después de mil fatigas triunfaron el genio y el derecho sobre la bestialidad e intransigencia de la mediocridad traidora.

Cuando Villa fue forzado a abandonar el viejo método de la carga brutal con todas sus fuerzas en un solo frente, por tener que atender a los variados campos de combate, demostró su palmaria ignorancia en cuestiones de guerra cuando lo obligaron a atacar Tampico a donde mandó a su compadre Urbina con 15,000 hombres. Estos fueron aniquilados casi totalmente por un contingente compuesto de 3,000 elementos pero al mando de un verdadero General, don Jacinto B. Treviño quien le infirió una derrota haciéndole 13,000 bajas entre muertos , heridos y prisioneros. En estas condiciones, él Villa, había evacuado Monterrey dejando allí amargado y compungido al General Felipe Angeles, para correr a detener a Obregón que avanzaba incontenible por el centro, lo que tampoco pudo hacer, pues en los dos combates de Celaya y el de Trinidad acabó de desintegrarse y constituir peligro; peleando en lo sucesivo siempre en retirada con los pocos elementos que aún le permanecían fieles, y volvió a ser lo que siempre fue.... un bandido perseguido por la Ley.

Por cierto que aún cometió otra traición, esta vez con la Patria, pues con la macabra idea de que los americanos intervinieran en contra de Carranza, envió 400 hombres al mando de Pablo López , que salió herido de las dos piernas, Jesús y Manuel Castro y otros a atacar Columbus a pié, pues él se quedó como siempre atrás, en la estación de ferrocarril "a cuidar los caballos" y seguramente "a cortar flores", lo que valió que esa nación tomara pretexto, enviando a las órdenes del general Persing , la llamada "expedición punitiva " disque a perseguir a Villa y que no salió hasta que fue batida, por órden expresa de Carranza, por las fuerzas del General Felix Uresti Gomez, que resultó muerto en esa acción; habiendo salido sin condiciones y por donde mismo habían entrado, quedando por lo tanto incólume la Dignidad Nacional, gracias a la pericia diplomática y acendrado patriotismo de don Venustiano.

Sin embargo de todo lo relatado ¡ el colmo ! hoy figura con letras de oro el nombre del traidor y reaccionario Francisco Villa en el recinto de la Cámara de Diputados al Congreso de la Unión ¿ quién ganó entonces? ¿de que sirvió toda esa sangre derramada? ¿para que se exaltara al traidor?.

¡Que poca vergüenza la de estos logreros de la Revolución! ¡que sarcasmo! ¡que insulto para el Constitucionalismo! Y por último perdón para quien me lea ¡que poca madre de cabrones!......

Pero algún día pondrán a cada quien en su lugar y entonces serán execrados, no tan solo el nombre de ese bandido bribón sino el todos los miserables que acordaron "Canonizarlo".

Así mismo en el poblado denominado " La Coyotada" lugar que fue donde nació Doroteo Arango, vive hoy día un sobrino quien cuida la casa ahora ya restaurada, donde nació el guerrillero, persona ya muy avanzada en edad de nombre Pedro Flores Arango; en el fondo de la explanada que sirve de patio a dicha casa, esta una enorme estatua dorada de casi tres metros de altura, en la que de cuerpo entero, luce su atuendo guerrero el controvertido sujeto; sombrero arremangado, pistola al cinto, botas de montar y cananas cruzadas. A un lado del monumento hay dos columnas, en una figuran los nombres de generales que militaron a su lado y en la otra algunas de las ciudades en las que combatió con éxito, antes de su defección a la causa de la legalidad . todo eso esta muy bien para exaltar su memoria, pero no es suficiente, pues no obstante la manifiesta ostentación, no se percibe su verdadera personalidad para lo cual, propondría yo que se levantaran en el otro extremo de la estatua, otras dos columnas, en una de las cuales, figurarían las traiciones que cometió y los combates que perdió ante el Constitucionalismo y en la otra los nombres de las persona, hombres y mujeres que asesinó personalmente(no a los que mandó asesinar ni a los que haya matado en combate; esos no cuentan) por motivos y venganzas personales, por suposiciones ó por simples motivos de carnicero insaciable . si encontraran algún problema para localizar esos nombres, pueden recurrir entre otros al libro de Celia Herrera que llamó "Francisco Villa ante la Historia" que nadie se atrevió a refutar, en la que aparecen muchos (no todos) los nombres de quienes por él, fueron victimados , con detalles de motivos y circunstancias en cada caso, y aunque es horripilante y asqueroso remover tanto cieno, ello sí reflejaría las verdaderas dimensiones de la personalidad monstruosa de tal ejemplar "revolucionario".

De intención se ha hecho en una forma condensada de hechos ejecutados únicamente en la parte Norte del País , sin mencionar para nada el Sur del mismo, en el que revolucionaban en forma totalmente irregular, autónoma y discordante, gente armada al mando del llamado General Emiliano Zapata, que con apego al Plan de Ayala, elaborado por el profesor Otilio Montaño, pretendiendo la ejecución inmediata de una Reforma Agraria que ordenara la reintegración a sus legítimos dueños de las tierras que a los humildes les habían sido arrebatadas por autoridades espurias para ser entregadas a manos de poderosos terratenientes, así como otras normas por demás justas y desde luego realizables.

Habían exigido la ejecución del Plan de San Luis de don Francisco I. Madero, pero sin dar tiempo a elaborar leyes que reglamentaran el acto, sino aferrados al "ya y ahora" con leyes o sin ellas , e igualmente exigían de Carranza la adhesión incondicional a su propio plan sin mirar los demás aspectos de los problemas sociales, ni el "Plan de Guadalupe" en el cual se asentaba primordialmente la necesidad de restaurar el derecho, para que en lo sucesivo prevaleciera el Imperio de la Ley únicamente y que una vez restablecida esta, forjar una nueva Constitución ( el ejército adoptó como lema el de "Constitución y Reforma" en la que se incrustarían, como se incrustaron, todo el articulado que se consideró necesario para garantizar el logro de la justicia social, según los considerandos de esa época: Que el obrero por primera vez tuviera determinado cúmulo de derechos nunca antes logrados, y al campesinado no tan solo la restauración de sus tierras y derechos conculcados sino protección mas amplia del Gobierno para su desarrollo integral y su incorporación a la sociedad mexicana como elemento de primerísima importancia.

No obstante lo que se acaba de exponer, en los raquíticos cerebros manejadores del problema suriano , no cupo nunca la espera, ni la cordura, ni la comprensión de las necesidades mas amplias de los objetivos de la Revolución Norteña que era en última instancia la de la República entera ; y sin medir las consecuencias de su separatismo torpe, bregaban por su cuenta pretendiendo, quizás mas por ignorancia que por mala fe plegar a su particular capricho y a sus muy justas pero inoportunas demandas, todos los actos del Ejército del Norte y constituyéndose en lugar de coadyuvantes, en un verdadero problema , pues aunque nunca llegaron a formar algo que pudiera llamarse un Cuerpo de Ejército , o algo parecido, si guerreaban, no abierta (dieron en llamarlos las liebres blancas) pero frecuentemente a las fuerzas del orden, obstruyendo la buena marcha de las operaciones norteñas, interceptando con molestias de tábano, la línea de abastecimiento que desde Veracruz tenía establecida el Ejército de Operaciones que al mando del General Obregón batía con inusitado éxito a las fuerzas reaccionarias de Francisco Villa.

Por esta razón y para evitar que los zapatistas siguieran matando impunemente a los retenes de la línea de abastecimientos , además de ser rebeldes al Constitucionalismo, el Primer Jefe se vió en la necesidad de nombrar a general Pablo González (quien fue substituido en el mando del Cuerpo del Ejército del Noreste por el ameritado General de carrera Jacinto B. Treviño) Jefe de las fuerzas que irían a batir a Zapata tanto por sus actitudes levantiscas, como por haberse confabulado con el villismo, pues en esa época, quiérase o no, dígase o no se diga, era un reaccionario, y un reaccionario activo, incómodo y molesto, que al luchar en contra de Venustiano Carranza, lo hacía también en contra de los que pretendía defender, pues con su actitud absurda solo retrasaba la solución del problema agrario que a su tiempo y por los caminos de la legalidad tendría que llegar a ser resuelto.

Hubo que eliminarlo y no hay mayor injusticia que la que se comete al vituperar al entonces Coronel Jesús M. Guajardo, para acallar los lamentos plañideros de los inconformes, pues dicho coronel al ejecutar el plan ideado para acabar con Zapata, no hizo (piense cada quien lo que quiera) sino cumplir órdenes militares y adaptadas a las necesidades de la guerra.

A Zapata, por razones ESTRICTAMENTE POLÍTICAS , lo exaltaron como un verdadero héroe nacional, con lo que se ha deformado el realismo que se supone en la historia debe prevalecer.

Zapata no fue eso, es una pobre caricatura de héroe, fue un mediocre encasillado en la única idea que lograron incrustar en su raquítico intelecto; borracho consumado e ignorante manifiesto; ni progresista ni militar. Pero la demagogia en pleno que desde entonces floreció, necesitaba un símbolo para abanderar el agrarismo y lo tomó a él como tal...... y yo pregunto ¿por qué no al profesor Otilio Montaño? En todo caso fue él quien creo la idea, elaboró el plan que llamaron de Ayala, y plasmo en letras el lema magnífico de "Tierra y Libertad" ; la figura de Zapata resulta demasiado gris, pues este falso paladín no resiste ni un simple análisis sereno de la Historia, por sus controvertidas acciones y poses ficticias de redentor inmaculado.

Al General Pablo González se le ha hecho el cargo de culpa por la muerte de don Emiliano, ¡ Nada mas torpe! ¡Pues si fue él quien dio la orden y él quien tenía la obligación de batirlo, no era culpa sino mérito el llevarlo a cabo!, máxime que guerreaba matando Constitucionalistas y no era cosa de tener consideraciones y ternezas con un enemigo que peleaba a muerte.

El General Pablo González y del mismo grado Jacinto B. Treviño fueron de los pocos que a la hora de la verdad, cuando se desataban las pasiones, supieron conservarse a la altura del Honor, pues aun Obregón con sus enormes, con sus inconmensurables méritos por los servicios prestados a la Revolución, " lamentablemente" también fue traidor y de los grandes: primero y para colmar sus ambiciones eliminó al Presidente Venustiano Carranza y después pisoteo los principios por los que él mismo había peleado de "Sufragio Efectivo No Reelección" al que le puso un punto después del No. Reeligiéndose en el puesto de Presidente de la República, hecho que le costó la vida al ser asesinado en "La Bombilla" y que fue también el fundador indiscutible de la mas descarada corrupción nacional que no existía, con sus famosos cañonazos de $50,000.00 , que él decía que no había general que resistiera y que hasta la fecha, tiene a la Patria en la mas vil de las miserias, pues toda la cauda de pseudorevolucionarios y bandidos disfrazados con títulos universitarios o grados de General que lo sucedieron que con sus probables honrosas excepciones , han saqueado inmisericordemente a la Nación.

De aquí en adelante, me permitiré editar lo escrito por papá, no por razones de seguridad personal que creo ya no son relevantes, sino por que lo que sigue escribiendo ya no es un análisis histórico sino mas bien una crítica muy gruesa que hace de los políticos de hace cuatro sexenios, ( de LEA en adelante) y que no contribuye al propósito de este escrito que es fundamentalmente el de exponer su visión de los acontecimientos de la época revolucionaria. Y por otro lado, los hechos y latrocinios por los que crítica a esos sujetos son ahora tan insignificantes comparados con los de los nuevos "Revolucionarios" que sus palabras se quedan muy cortas y casi parecen modestas.

Me limitare en esta la sección final a exponer sus conclusiones, usando sus palabras pero editando el escrito en el que he suprimido las referencias que no tengan que ver con el tema. Por supuesto , yo me reservo el derecho de guardar esas palabras para mis descendientes que ojalá y lleguen leerlas y a entenderlas.

Es por demás vergonzosa e insultante semejante situación, (se refiere a todos los robos, abusos, fraudes y corrupción de la época de LEA) de hecho y cabe preguntar sobre la revolución ¿Quién triunfo en ella? ¿fueron acaso los revolucionarios?..... y la respuesta es obvia GANO LA REACCION pues perdiendo con las armas, ganaron haciendo uso de la mas refinada demagogia. Hicieron creer que defendían los derechos de los obreros y las demandas de los campesinos, cuando en verdad solo los organizaron para que a través de líderes venales, sirvieran como borregos en el logro de sus fines políticos; pues el obrero sigue siendo pobre y explotado ya no tan solo por los empresarios injustos, sino por el gobierno de canallas que los manejan como a la caballada en la remonta. Y a los pobres campesinos se les sigue explotando, traficando con su hambre secular, usando para ello en los comisariados ejidales y organizaciones campesinas, ladrones fichados como tales.

Quizá la razón este de parte de esos grupos subversivos que se han dado en llamar "guerrilleros". Quizá ellos ante la desesperación que produce el ser testigos involuntarios de tantos y tantos abusos y desmanes que a diarios se cometen, no hayan podido resistir el llamado a la acción que el honor ultrajado exige; pero no es ese el camino, inútilmente regarán su sangre y la de esos pobres raterillos con fuero de policías que en afán de ganarse el diario sustento, arriesgan el pellejo defendiendo, no las causas que no entienden, sino el discutible derecho de seguir ordeñando la ubre ciudadana.

No es ese el camino sano, y es inútil todo sacrificio empleado por esos causes. El pueblo no responderá. Los hombres de edad madura ya no protestan, son muchas las veces que se les ha engañado, pues después de que quedó comprobado hasta la saciedad que las elecciones son una burla y que se verifican únicamente para presentar (sobre todo al exterior) la imagen de una democracia, que por absurdamente falsa, resulta trágicamente caricaturesca.

Los jóvenes, las nuevas generaciones, no vivieron la rabia de las frustraciones u aunque oyen mencionar mucho al PRI y sus "milagros" y las siglas de otros partidos que les sirven de comparsas, nada quieren saber de esas cosas (hablo de la gran mayoría) y se conforman melena en ristre como potros sin rienda, con trotar desgarbados y sin preocupaciones detrás de la primer hembra en "shorts" que se cruce en su camino.

Perdida así la dignidad, la oligarquía canallesca se entroniza en el poder y se pasan la estafeta de los hurtos hacendarios con un "ahora te toca a ti " como si se pasaran el chicle. Seguros de su impunidad, disponen del producto del trabajo de las gentes, como se dispone de las ganancias que el trabajo de las bestias deja a quien las maneja en propiedad.

Hasta aquí será lo escrito por papá, dice mas , pero imagínense, deposita sus esperanzas de cambio en esta nación en : José López Portillo. A pesar de su intenso nacionalismo todavía creía posible que alguien desde el fondo del sistema podría cambiar a este.

Ramon Garza Wilmot

Monterrey; N.L. Mexico

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