Mensaje a Pérgamo
Apoc 2:12-17. "Escribe al ángel de la iglesia de Pérgamo: "El que tiene la espada aguda de dos filos, dice:"Conozco que habitas donde está la silla de Satanás. Con todo, permaneces fiel a mi Nombre. No has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas, mi testigo fiel, fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás."Pero tengo unas pocas cosas contra ti: Que tienes a algunos que sostienen la doctrina de Balaam, que enseñó a Balac a incitar a los israelitas a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación."También tienes a los que sostienen la doctrina de los nicolaítas. "Por tanto, ¡arrepiéntete! Si no, vendré pronto a ti, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca."El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venza, le daré del maná escondido. Le daré una piedrecita blanca, Y en ella escrito un nombre nuevo, que ninguno conoce sino el que lo recibe".
Pérgamo.
Esta ciudad fue la capital de la provincia romana de Asia durante dos siglos, después de que Atalo III, su último rey, la legó junto con el reino de Pérgamo a Roma en el año 133 a. C. La ciudad de Pérgamo había sido desde principios del siglo III a. C. uno de los centros principales de la vida cultural e intelectual del mundo helenístico. Aunque en el tiempo de Juan, Efeso comenzaba a superarla como ciudad principal de Asia, Pérgamo continuó reteniendo en buena medida su importancia anterior. Las dos ciudades habían competido mucho tiempo por este honor.
El significado del nombre Pérgamo es incierto, pero parece provenir de "ciudadela" o "acrópolis". El estado característico de la iglesia durante el período de Pérgamo fue de ensalzamiento. Después de ser considerada como una secta proscrita y perseguida, surgió a la popularidad y al poder (ver com. vers. 13).
Espada aguda de dos filos.
Esta descripción, como las que introducen los mensajes para las iglesias de Efeso y Esmirna, proviene de la que se da del Cristo glorificado en el cap 1: 16 (ver el comentario respectivo y com. cap. 2: 1).
13.
Tus obras.
La evidencia textual establece la omisión de las palabras "tus obras". Cf. com. vers. 2.
El trono de Satanás.
Pérgamo se distinguió en el año 29 a. C. por ser la sede del primer culto rendido en vida a un emperador. Se edificó un templo y fue dedicado a la adoración conjunta de la diosa Roma (personificación del espíritu del imperio) y al emperador Augusto. En los días en que Juan escribió estas palabras los cristianos sufrían intensas persecuciones por negarse a adorar al emperador Domiciano (81-96 d. C.), quien insistía en ser adorado como "señor y dios". Pérgamo era también la capital religiosa de Asia Menor, el centro de las religiones de misterio, y tenía muchos templos paganos. Su designación como el lugar "donde está el trono de Satanás" resultaba pues muy apropiada .
El período de la historia de la iglesia correspondiente a Pérgamo puede considerarse que comienza alrededor del tiempo en que el emperador Constatino favoreció la causa de la iglesia, en el año 313 d. C. o en el de su aparente conversión en 323, y termina en 538 . Durante este período fue cuando el papado consolidó su posición como cabeza religiosa y política de la Europa occidental y Satanás estableció su "trono" dentro de la iglesia cristiana. El papado era y es una combinación maestra de paganismo con cristianismo. Este período bien puede llamarse la era de la popularidad.
Nombre.
Ver com. vers. 3.
Mi fe.
Es decir, fe en mí. Compárese con los casos de los héroes de la fe cuyos nombres están registrados en Heb. 11.
Antipas.
Un nombre griego familiar, compuesto de las palabras: anti, "en lugar de", y pas, forma abreviada de patér, "padre" (cf. com. Luc. 3: 1; 24: 18; ver Josefo, Antigüedades xiv. 1. 3). Este nombre reflejaba la esperanza de un padre de que el hijo así llamado finalmente lo sustituiría en el mundo. Algunos comentarios sostienen que un cristiano llamado Antipas había sido martirizado por su fe poco antes en Pérgamo, quizá por negarse a adorar al emperador. Si así sucedió, el caso y ejemplo de ese fiel mártir pueden considerarse como típicos de los incontables millares que sufrieron por su fe en siglos posteriores. Aunque es posible que el nombre tenga una aplicación figurada al período de la historia eclesiástica correspondiente con Pérgamo, la Inspiración no proporciona ninguna clave evidente en cuanto a esta aplicación.
Testigo.
Gr. mártus, "testigo". Un "mártir" es aquel cuya muerte testifica de su fe.
14.
Balaam.
Ver Núm. 22-24. La analogía con Balaam sugiere que en Pérgamo había personas cuyo propósito era dividir y arruinar a la iglesia fomentando prácticas que eran prohibidas para los cristianos. Balaam fomentó sus intereses personales, no los del pueblo de Dios.
Tropiezo.
Gr. skándalon, el dispositivo que hace saltar una trampa; por lo tanto, "poner tropiezo" delante de una persona es hacerla caer.
Cosas sacrificadas.
El comer estas cosas y la fornicación fueron prácticas prohibidas expresamente por el concilio de Jerusalén (ver Hech. 15:29; Rom. 14: 1; 1 Cor. 8: 1). Balaam influyó en Israel para que fornicara "con las hijas de Moab", sacrificara a los dioses moabitas y comiera, quizá, de la carne sacrificada a esos dioses (Núm. 25:1-2; 31:16).
Estos dos pecados condujeron a una mezcla de paganismo con la verdadera religión. Esta descripción, aplicada a la historia cristiana, corresponde con la situación de la iglesia en el período que siguió a la legalización del cristianismo hecha por Constantino en 313 y su conversión nominal diez años más tarde. Este emperador practicó la política de combinar el paganismo y el cristianismo en todo lo posible, en un intento deliberado por unir los diversos elementos del imperio para fortalecerlo. La posición favorable, y aun dominante, que se le otorgó a la iglesia la hizo caer víctima de las tentaciones que siempre acompañan a la prosperidad y la popularidad. En los días de Constantino y sus sucesores casi todos continuaron su política favorable a la iglesia, la cual rápidamente llegó a ser una institución político-eclesiástica y perdió gran parte de su anterior espiritualidad.
15.
Nicolaítas.
Ver com. vers. 6.
16.
Arrepiéntete.
Esta penetrante amonestación refleja el grave peligro espiritual en que estaba la iglesia de Pérgamo.
La espada de mi boca.
Ver com. cap. l: 16; cf. cap. 2:12. La espada simboliza el castigo que resultaría si no se arrepentía.
17.
Tiene oído.
Ver com. vers. 7.
Al que venciere.
Ver com. vers. 7.
Maná escondido.
Ver Exo. 16:14-36. Algunos creen que esta alusión puede ser al maná que Aarón colocó en una vasija y guardó en el arca (Exo. 16:33; Heb. 9:4). Una antigua enseñanza judía declara que cuando venga el Mesías, "el tesoro del maná descenderá nuevamente de lo alto, y comerán de él en aquellos años" (2 Baruc 29: 8). Según lo que dice el apóstol en Juan 6:31-34, aquí ,"maná" parecería simbolizar la vida espiritual en Cristo ahora y la vida eterna en el más allá .
Piedrecita blanca.
Se han sugerido varias costumbres antiguas como base para esta alusión al obsequio de una piedra blanca, pero ninguna de ellas es completamente satisfactoria. Una de las costumbres antiguas comunes era que los miembros de un jurado usaban una piedra blanca y otra negra para absolver o para condenar. Todo lo que puede decirse con razonable certeza es que Juan sin duda se refiere a alguna ceremonia que implicaba el conferir un presente o rendir un honor especial.
Nombre nuevo.
En la Biblia el nombre de una persona a menudo representa su carácter, y un nombre nuevo indicarla un nuevo carácter. El nombre nuevo no sigue el modelo del antiguo, sino que lo reemplaza, es diferente. Se le promete al cristiano un "nombre nuevo", es decir, un carácter nuevo y diferente, modelado según el de Dios (cf. Isa. 62:2; 65: 15; Apoc. 3:12).
Ninguno conoce.
El renacimiento espiritual y la transformación del carácter sólo pueden ser entendidos por la persona que los ha experimentado. Todo esfuerzo por explicar dicha experiencia a alguien que no ha renacido, nunca puede presentar un cuadro verdadero o completo de ella (cf. Juan 3:5-8).
18.
Ángel.
Ver com. cap. 1:20.