2.
Hermanos míos.
El apóstol expresa desde el comienzo el espíritu de hermandad que lo une con sus lectores. Lo cálido del afecto revelaría la naturaleza constructiva de sus admoniciones acerca de problemas de la vida diaria. Santiago usa 15 veces esta forma de dirigirse a sus lectores, o sea un promedio de una vez en cada 7 versículos. Es un esfuerzo evidente para destacar el vínculo de hermandad que unía su corazón con el de ellos en la comunión cristiana.
Tened por.
"Considerad", "estimad", "pensad". Los cristianos tienen el privilegio y el deber de considerar con inteligencia las pruebas y las dificultades que los asaltan en su sendero. Necesitan estudiar y comprender el propósito que tiene Dios al permitirlas (ver com. Job 42:5; Sal. 38:3; 39:9; Mat.6:13; Rom. 8:28).
Sumo gozo.
Es decir, un gozo puro. Las pruebas y las dificultades de la vida no deben abrumar, desanimar ni chasquear al cristiano maduro, quien lo soporta todo con fe y esperanza, "como viendo al Invisible" (Heb. 11:27). El gozo y el valor del cristiano no se basan en las circunstancias externas que con frecuencia pueden ser sumamente desagradables, sino en la fe en la providencia soberana de Dios y en una comprensión inteligente de la forma en que él trata a los seres humanos. Las filosofías humanas, ya sean religiosas o seculares, quizá preparen a los hombres para enfrentarse filosóficamente a las dificultades, con un espíritu tranquilo y paciente; pero el cristianismo enseña a los hombres a estar gozosos en tales circunstancias debido a una comprensión inteligente de las causas del sufrimiento y mediante su fe en Dios.
Cuando os halléis.
El cristiano debe esperar periódicamente "pruebas"; esto es evidente por la palabra "cuando", o más literalmente "cuando quiera". Esas situaciones por regla general no son buscadas, ni esperadas, ni tampoco se les da la bienvenida. Además, las "pruebas" aquí mencionadas por Santiago indudablemente constituyen obstáculos mayores que fácilmente podrían abrumar al que o ha "confiado" en Dios (ver com. Isa. 26:3-4).
Diversas.
O "varias". Las "pruebas" a las cuales está sujeta la humanidad son múltiples, particularmente los cristianos.
Pruebas.
Gr. Peirasmós, "Prueba", "dificultad", "aflicción", "tentación" (al pecado, ver com. Mat. 6:13; cf. com. Mat. 4: 1). Peirasmós incluye aflicciones, como enfermedades, persecuciones, pobreza y calamidades. Las dificultades, ya sea que hayan sido causadas expresamente por Satanás para tentar a un hombre a pecar, o sólo para molestarle y acosarlo, son siempre una prueba para la vida cristiana.
Hasta los más fervientes cristianos con mucha frecuencia no pueden comprender el ministerio del sufrimiento y de las pruebas en la formación del carácter. Como resultado no sólo no aprovechan esas vicisitudes como podrían hacerlo, sino que hacen que su camino sea más duro, y pierden la comunión con Dios que, de otra manera, podría haber sido suya. No hay ninguna vicisitud de la vida, no importa cuán amarga o desanimadora sea, que por la providencia de Dios y la gracia de Cristo no pueda contribuir al crecimiento cristiano, a acercarnos más a Dios y a enriquecer nuestra comprensión de su amor para nosotros. Pablo es el ejemplo clásico del NT en cuanto a la forma en que un cristiano puede convertir toda derrota en una victoria (ver com. 2 Cor. 2:14; 4:8-11; 12:7-10). Un análisis más completo de la actitud cristiana frente a las pruebas y el sufrimiento, se halla en com. Sal. 38:3.
3.
Sabiendo.
El vers. 3 presenta la base para el regocijo que se menciona en el vers. 2. Santiago recuerda a sus lectores que el gozo personal, en medio de las aflicciones de la vida, sólo puede ser sentido por los que les hacen frente con una sana y firme filosofía cristiana.
Prueba.
Gn dokímion, como sustantivo, "prueba" o "medio de prueba"; como adjetivo neutro, "lo aprobado", "lo genuino"; "la calidad probada" (BJ). Esta palabra se refiere no sólo a la prueba de la fe de un cristiano, sino en forma más precisa al atributo de la fe que la hace triunfar sobre los problemas de la vida. En los papiros (ver t. V, pp. 106- 1 08) se usa en relación con el oro para describir el "oro genuino", es decir, el oro que pasa la prueba porque es genuino. Por eso la frase "la prueba de vuestra fe" podría referirse a la fe que está a la altura de la prueba.
Fe.
Gr. pístis, "fe", "creencia", "confianza", "fidelidad". Santiago habla de la fe que se ha enfrentado victoriosamente con los diversos problemas de la vida, o sea las "diversas pruebas". Cada conflicto con la "prueba" fortalece la fe y la fidelidad del cristiano victorioso Así como un veterano fogueado en muchas batallas, que ha aprendido a enfrentarse con confianza a los peligros es más digno de confianza que un recluta bisoño, de la misma manera el cristiano victorioso se halla mejor preparado para las futuras pruebas que aquel cuya fe aún no ha sido probada.
Esta fe es la convicción inmutable de que Jesucristo tiene un plan satisfactorio para la vida de cada uno y que proporciona la solución para cada prueba. El hombre de fe cree que ninguna persona ni ninguna circunstancia puede desvirtuar el plan que Dios tiene para la felicidad de sus hijos.
Paciencia.
Gr. hupomone, "firmeza", "perseverancia", "constancia", "paciencia" (ver com. Rom. 5:3). Este poder para resistir es resultado de la fe que ha sido probada y ha triunfado. Es muy común que la palabra "paciencia" sugiera a muchos una simple sumisión pasiva; sin embargo, hupomone destaca el poder activo y permanente que hace triunfar a los hombres sobre sus "diversas pruebas" (ver Luc. 8:15; Rom. 2:7; Heb. 10:36; Apoc. 14:12). Esta cualidad positiva del carácter es necesaria para todos los que hacen frente a difíciles adversidades, ya sea de naturaleza personal, o las que a menudo hay que enfrentar cuando se procura hacer progresar la causa de Dios. Por la fe creemos que Dios está actuando con nosotros, y esta convicción crea una estable firmeza que es invencible.
4.
Tenga.
La adquisición de una paciente perseverancia es, en realidad, el proceso de desarrollar un carácter semejante al de Cristo. Para obtener el resultado que se espera de una paciencia activa, que es en sí producto de una fe gozosa, no debemos limitar ni debilitar nuestro poder de resistir debido a nuestras murmuraciones, quejas o rebeliones. Ver com. Isa. 26:3.
Obra completa.
"Perfecta su obra" (RVA); "obra perfecta" (BC, NC). Ver. com. Mat. 5:48. La mejor forma de expresar el significado es: "La paciente resistencia continúe hasta que haya completado su tarea". Compárese con Juan 17:4, en donde Jesús habla de haber llevado adelante su tarea fijada hasta terminar "la obra".
Perfectos y cabales.
No debe faltar ni un solo rasgo deseable en el carácter Cada uno debe ser perfectamente desarrollado. Estos dos adjetivos juntos sugieren la más completa adquisición posible de una vida semejante a la de Cristo. La paciente resistencia nos ayudará a cumplir esta tarea de reproducir el carácter de Cristo, que es la "obra" que Dios nos ha dado para que hagamos.
5.
Si alguno.
Basándose quizá en su propia experiencia. Santiago se da cuenta de que sus hermanos en la fe no han alcanzado todavía la meta deseada de la madurez cristiana que se describe en el vers. 4. Ahora explica cómo cualquiera puede hallar el poder y el entendimiento que lo convertirán en un cristiano victorioso en medio de los problemas de la vida.
Falta.
Gr. , "no alcanzar". Compárese con el uso de este vocablo en Luc. 18:22.
Sabiduría.
Gr. Sofía, "sabiduría", "sagacidad", "prudencia" (ver com. Luc. 2:52; 1 Cor. 1: 17). Esto incluye aun más que el conocimiento exacto, porque el simple conocimiento no garantiza un proceder correcto ni siquiera el razonamiento correcto. " sabiduría nos ayuda a dar el verdadero valor a todo lo que exige nuestra atención, y nos asegura el debido uso del conocimiento cuando nos esforzamos por proceder con rectitud.
Pídala
La sabiduría debe buscarse constantemente para poder enfrentar con éxito cada nueva prueba de fe y resistencia, como se vio en los vers. 3 y 4. Muchos problemas de la vida son desconcertantes para el que no sabe hacerles frente dándoles un enfoque cristiano. Para ver la vida como Dios quiere que la veamos, diariamente necesitamos asegurarnos de que nuestros ojos han sido ungidos con el óleo de la sabiduría celestial. Ver com. Mat. 7: 1 l; Luc. 18: 1-18.
Dios, el cual da.
El AT se refiere a menudo a esa sabiduría que sólo Dios puede dar al hombre (ver Prov. 2:6). Mediante su Santa Palabra Dios nos reanima en medio de las complejas y difíciles pruebas, y debido al enfoque celestial que esa sabiduría nos proporciona podemos tener "por sumo gozo" cuando los problemas de la vida nos abruman.
Nuestro Dios es uno que "da" y también un Dios "justo" y "amante". En Sal. 145:17-19 se sugiere que debido a que el Señor es "justo", siempre está dispuesto a cumplir "el deseo de los que le temen". Dios es generoso por naturaleza (ver com. Juan 3:16), y no podemos atribuirle mayor honor que buscar con humildad sus dádivas de sabiduría y fortaleza día tras día.
Abundantemente.
"Generosamente" (BJ, BC), "sinceramente". Dios se goza en dar. Cuando un hombre busca sabiduría, Dios responde su pedido sin vacilación y con buena voluntad. Dios no da con mezquindad ni parcialidad. "Sin echarlo en cara" (BJ).
Sin reproche.
Dios no nos censura por nuestros muchos fracasos, ni nos recuerda constantemente las continuas mercedes que ya nos ha concedido. Santiago está procurando destacar el contraste entre la forma en que Dios imparte sus dádivas y cómo los seres humanos a menudo humillan o avergüenzan a los que reciben sus favores. Este hecho debe animarnos a presentar con confianza nuestras peticiones delante de Dios. Debemos ir a él como hijos que buscan el amor y la ayuda de un Padre solícito (ver Heb. 4:16; com. Mat. 7:11).
Le será dada.
El requisito que aquí se presenta para recibir sabiduría de Dios es pedirla con sinceridad. Para el mejor beneficio del hombre, Dios no concede todo pedido; pero si con sinceridad buscamos sabiduría, nos será dada. Dios puede dar sabiduría al hombre de varias maneras. Podría aumentar la comprensión que tenemos de su Palabra, de modo que discernamos claramente su voluntad para nosotros. Podría impresionar nuestro corazón mediante su Espíritu Santo en cuanto al curso de acción que es mejor para nosotros (ver Isa. 30:2 l). O podría hablarnos por medio de amigos, o dirigir los acontecimientos y las circunstancias de tal modo que nos revelen la voluntad divina. Sin embargo, Dios nos ha dado inteligencia y lo honramos cuando la usamos para resolver los problemas de la vida bajo la conducción del Espíritu Santo. No sería sabio que él hiciera por nosotros lo que él quiere que hagamos nosotros mismos bajo su conducción. Para que podamos adquirir madurez de juicio y de entendimiento (ver Fil. 1: 9), quiere que formemos el hábito de tomar decisiones correctas basadas en los amplios principios de su voluntad, como se revela en las Escrituras. Entonces podrá grabar con más facilidad su voluntad en nuestra mente, y así nos protegerá de los sutiles engaños de Satanás. Si después de haber consultado toda fuente de sabiduría divina que esté a nuestro alcance, presentamos nuestro pedido y, con paciencia y confianza, mantenemos nuestro corazón abierto delante de Dios, reconoceremos su respuesta (ver Mat. 7:7).