Jerusalén.
Es ésta la primera vez que aparece el nombre de Jerusalén en el AT. Hay diferentes opiniones en cuanto al origen del nombre. Generalmente se concuerda en que la última parte del nombre significa "paz" (ver Heb. 7: 2). La primera parte puede derivarse de una palabra que significa "heredad", o de otra que significa "colonia"; pero en ambos casos la idea básica es similar. Hay poca duda de que la Jerusalén de tiempos de Josué es la misma Jeruisalén de hoy. Los textos egipcios de los siglos XIX y XVIII AC mencionan la ciudad, y la arqueología ha confirmado su existencia en ese período.
Las Cartas de Amarna, del siglo XIV AC, poco antes de que los israelitas conquistaran Canaán, mencionan una Ciudad en Palestina cuyo nombre era Urusalim, "ciudad de paz". En los registros asirios posteriores el nombre aparece también en esa forma. Las fuentes rabínicas afirman que la palabra se deriva del nombre que Abrahán dio al monte Moriah, lugar donde ofreció a su hijo, más el nombre Salem de Gén. 14: 18. Más tarde Salomón edificó su templo en el monte Moriah (2 Sam. 24: 18-25; 2 Crón. 3: 1). Por lo que se desprende del relato de Gén. 22, parece que en tiempos de Abrahán no había ninguna ciudad en el monte Moriah, aunque sí en las colinas vecinas (ver PP 761). Abrahán llamó al lugar Jehová-jireh, o sea "Jehová proveerá" (Gén. 22: 14). Algunos han dicho que Moriah proviene de la misma raíz y significa "visión de Jehová". Según la interpretación rabínica, el nombre Jerusalén sería una combinación de Jireh y Salem.
Otro de los antiguos nombres de Jerusalén era Jebús (Jos. 18: 16, 28; Juec. 19: 10, 11). Los jebuseos vivían allí en tiempos de los jueces, y la ciudad no fue conquistada hasta el tiempo de David.