Al amigo y al maestro.
Rafael,
águila real de alto vuelo,
hoy te fuiste hacia el infinito.
Que bien nos habías enseñado
de lo humano, lo profundo y lo divino,
cuan sabroso es el cotidiano vivir
y el amar la vida en su eterno fluir.
Ahora que al océano cósmico te vas a unir,
esto quiero recordar
y tu sonreír...
G.G. 26.01.91