Pon al día tu ordenador

El primer paso para optimizar el funcionamiento de nuestro equipo pasa por una organización correcta de la información contemplando los criterios de seguridad imprescindibles.

para que nuestro PC funcione de forma óptima es necesario que los datos que almacenamos en él estén ordenados y protegidos convenientemente. Es vital plantearse cómo organizar las decenas o, incluso, cientos de «gigas» de nuestros discos duros. Esto pasa en un principio por definir bien la estructura de las particiones y el sistema de archivos que las gobernará. Seguidamente, la instalación de las aplicaciones de seguridad será la mejor forma de empezar a cuidar el recién instalado SO y salvaguardar la privacidad de los datos que vayamos recopilando.

La importancia de las particiones
Pocos ordenadores nuevos salen a la calle con un disco duro de menos de 80 Gbytes, así que distribuir tanto espacio en particiones lógicas se debe considerar un método de seguridad que prevendrá la pérdida de datos. Con ello también optimizaremos el rendimiento del equipo ya que cuanto menor carga tenga la partición en la que se aloja el sistema operativo, más rápido trabajará el equipo. Lo más acertado para la mayoría de los usuarios será crear, al menos, una partición para cada sistema operativo que deseemos instalar y tantas particiones para datos como sean necesarias. Por ejemplo, si contamos con Windows XP y Linux, lo ideal es contar con una partición para cada sistema operativo y otra adicional para el almacenamiento de datos, además de la extendida que utiliza el sistema del pingüino. Esta distribución aportará una mayor robustez al sistema, debido a que la más que probable corrupción de los archivos del sistema operativo o los programas instalados no afectará en ningún caso a los datos almacenados.

FAT32 vs NTFS
Según la información que vayamos a guardar y el uso que queramos dar a una partición optaremos por un
sistema de archivos u otro. FAT32 surge con Windows 95 para mejorar el aprovechamiento de espacio en disco frente al anterior sistema (FAT16) así como para superar algunas restricciones impuestas por este último sistema de ficheros. Las principales ventajas de FAT32 sobre FAT16 consisten en la cantidad de memoria que se puede gestionar, que permite crear particiones de mayor capacidad, así como archivos más grandes y un mayor número de éstos en cada partición. El otro sistema de archivos, NTFS, introducido a nivel doméstico en Windows XE aporta la seguridad necesaria para acceder a la Red con las máximas garantías. Esta solución ofrece prestaciones relativas a la seguridad y la organización de los datos, como el sistema de cuotas, el cifrado de archivos o el montaje de volúmenes, entre otras.
En la actualidad los usuarios de Windows deben considerar NTFS como la opción más interesante para la mayoría de las particiones, considerando el sistema FAT32 para aquellas de pequeño tamaño en las que debe primar un rendimiento elevado ante todo, como aquellas utilizadas para la creación de ficheros temporales o para albergar el archivo de paginación. Si no queremos complicamos, la opción NTFS para todas nuestras particiones es la opción más recomendable.

De FAT32 a NTFS
Si tenemos nuestro disco o partición basada en el formato FAT32, es recomendable que lo pasemos a NTFS. Antes era necesario contar con complicadas aplicaciones y podías tardar horas en realizar esta operación. Afortunadamente, Windows XP ha simplificado notablemente este proceso. Si contamos con una partición en formato FAT32 y queremos convertirla a NTFS, la opción más recomendable, debemos seguir los siguientes pasos. Nos dirigimos a Herramientas Administrativas, dentro del Panel de Control. En la ventana emergente, en el lateral izquierdo seleccionamos Administrador de discos. En el panel de la derecha se nos muestran las diferentes particiones y medios de almacenamiento que hay instalados en el PC. Basta con que pulsemos con el botón derecho del ratón sobre la partición que vamos a cambiar de formato y seleccionemos la opción  Formatear. Al hacerlo, aparecerá una pequeña ventana en la que se nos solicita el formato de archivo en el que se va a realizar esta operación, en nuestro caso, NTFS.

Un disco en forma
Tener a punto el PC significa mantener en condiciones óptimas el disco duro, ya sea física (el hardware en sí mismo) como lógica (estructura de los datos). Centrándonos en la segunda, citaremos algunas de las herramientas que nos permitirán crear particiones, clonarlas, recuperar datos, examinar sectores o analizar y distribuir el espacio, entre otras muchas.
Antes de modificar el disco, es conveniente tener a mano los de inicio, por lo que pueda pasar. Para ello, existe una excelente referencia en la Web desde la que nos bajaremos los de los diferentes sistemas operativos. Se trata de www.bootdisk.com. En ella encontraremos, además de los citados disquetes, una buena colección de manuales, guías y enlaces a otras páginas que nos dispensarán las claves para «metemos» con Windows sin miedo. Centrándonos en la transformación del disco, y especialmente pensando en aquellos para los que Fdisk les sabe a poco, destacaremos las bondades de aplicaciones como Partition Manager ( www.ranish.com/part ), destinada a la creación y administración de las particiones del disco.
La organización y la limpieza de los archivos es otro de los apartados que conviene tener controlado. Para sanear los ficheros DLL, descargaremos desde Sysinternais ( www.,sysinternals.com ) el programa de gestión avanzada Clean System Directory. El proceso se basa en la búsqueda de librerías por el equipo yen la eliminación de las que están desvinculadas o a las que no se hace ninguna llamada. Si lo que queremos es una aplicación más sencilla, pero similar, optaremos por Clean Disk 2000 accesible desde la misma Web.

Instalación correcta
Como todos sabréis, cuando vamos a instalar una aplicación, el sistema operativo nos proporciona una ruta por defecto, localizada en Archivos de programa. Si disponemos de más de una partición o disco duro, ésta no tiene por qué ser la mejor opción, ya que mantendremos los datos del sistema operativo y de los programas en el mismo lugar, con lo que probablemente el rendimiento de la máquina disminuya. Además, aumentan las posibilidades de quedarnos sin espacio libre en la partición más importante de nuestro ordenador. Una alternativa recomendable es la de instalar todas las aplicaciones en otra partición o disco, de tal forma que la primera servirá exclusivamente para el sistema. Para modificar la ruta por defecto y no tener que cambiarla cada vez que cargamos una utilidad, nos dirigiremos al Registro de Windows y localizaremos la clave HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Microsoft\ Windows\Currente Version. Una vez situados sobre ella, aparecerán un conjunto de subclaves con distintos valores. En esta ocasión, la que nos interesa es la denominada ProgramFllesDir, que por defecto tiene el valor C:/Archivos de Programa. Para cambiar esta ruta, haremos doble clic sobre la clave e introduciremos la que más nos convenga, eso sí, teniendo en cuenta la premisa anteriormente comentada.

Utilidades imprescindibles
Una vez cubiertos los aspectos relativos a la estructuración del disco, debemos atender a algunas aplicaciones gratuitas con herramientas destinadas a usos concretos. Una de ellas es la que nos permite comprimir y descomprimir archivos. Dejando a un lado, Winhip, WinRAR y WinAce, tenemos una amplia oferta de soluciones gratuitas. Entre las más valoradas está 7-Zip ( www.7-zip.org ), compatible con los principales formatos y algoritmos de compresión (ZIP, CAB, RAR, ARJ o GZIP). Otra alternativa es EnZip 3.0                  ( http://website.lineone.net/~chris_m/ ), casi tan funcional como la anterior, aunque compatible con menos extensiones. Con una finalidad parecida, pero estrictamente dedicada a la limpieza del Registro, tenemos RegScrubXP ( www.freedownloadscenter.com ). Su manejo es fácil, pero la decisión de borrar las claves «basura» implica un riesgo si no conocemos su vinculación.
Por último, para los que con frecuencia formatean el disco y reinstalan todas las aplicaciones de nuevo, tendrán en Installed Program Printer 1.0.2 ( www.freewarepro.com ) un buen aliado.

Consola de recuperación
Esta interfaz que Windows integra desde la versión 2000 nos permite resolver problemas como que nuestro equipo no arranque correctamente. O simplemente no sea capaz de hacerlo.
Desde el lanzamiento de Windows 2000, Microsoft ofrece con sus sistemas operativos una posibilidad adicional para solucionar los problemas de arranque del sistema. Desde la directiva de la compañía de Redmon debieron observar que muchos usuarios se quejaban de los problemas que daba su sistema operativo al arrancar, más concretamente las dificultades con las que se encontraban los usuarios cuando su sistema no arrancaba. Para solucionar esta situación se creó la Consola de recuperación.
Para aprender a utilizar esta herramienta, debemos saber qué operaciones tienen lugar durante el proceso de arranque (ver cuadro adjunto) y el orden de las mismas. Esta información nos facilitará la solución de muchos problemas.

Cómo iniciar la consola
Existen dos formas de arrancar la consola de recuperación, y para las dos necesitaremos el CD original de Windows XP. La primera nos permite añadir la aplicación al menú de arranque del sistema operativo, para
lo que introduciremos el CD y, en la carpeta i386, ejecutaremos Winnt32. exe/cmdcons. Pero si no hemos tenido la precaución de hacer esto antes, basta con arrancar el equipo desde el CD y esperar hasta que aparezca el primer menú. Aquí pulsaremos «R» y un nuevo menú nos invitará a seleccionar la instalación de Windows que queremos reparar.

Errores de MBR, ¿qué es eso?
Cuando encendemos nuestro PC y nos encontramos con que no arranca, las cuestiones más básicas son fáciles de detectar a primera vista, pues es la BIOS quién nos anunciará cosas como que es incapaz de encontrar un disco de arranque válido. También puede ser que se inicie otro sistema operativo diferente al que esperábamos, los que cuentan con Linux y Windows en su PC les ocurrirá con cierta periodicidad. Si es esto último lo que ocurre, probablemente nuestro MBR (Master Boot Record) está dañado o contiene el código incorrecto para iniciar Windows. Para solventar el problema, tenemos que utilizar el comando FIXMBR desde la consola, arrancada desde el CD. Éste se encargará de escribir el sector de nuevo junto con la información de la tabla de particiones. Pero antes de todo esto, debemos comprobar que nuestro equipo está arrancando desde el medio correcto, es decir, desde el CD en este caso.

Algo pasa con NTDLR
Aquellos que se hayan «partido la cara» con Windows en más de una ocasión, se habrán encontrado alguna vez con el mensaje NTDLR no aparece. Esto viene a decir que, tras cargar el sector MBR la partición marcada como «activa» en su tabla, no contaba con el sector de arranque apropiado. Esto suele significar que hemos instalado un disco duro adicional o que hemos cambiado las particiones del disco. Para echarle un vistazo a la tabla de particiones podemos utilizar el comando DiskPart. Pudiera ocurrir que tras instalar algún otro SO la etiqueta de «arrancable» haya cambiado, pero en raras ocasiones tendremos que modificar esta información más allá de esto. Fixboot es el comando que escribirá de nuevo la partición en el disco por si lo hemos «perdido». Si a pesar de estos «arreglos» no solucionamos el problema, hay que pensar que a lo mejor el fichero NTDLR simplemente no se encuentra ahí. En este caso, debemos transferir el archivo a la partición activa y de paso comprobaremos que el archivo ntdetect.com también está en la raíz de la unidad.

Instalaciones problemáticas
Si acabamos de instalar un nuevo dispositivo y notamos que algo va mal, un pantallazo azul por ejemplo, lo más sensato consiste en evitar la carga de ese controlador que causa problemas. Existe una forma de solucionar automáticamente alguno de estos «cambios imprevistos» en el hardware, pero hemos de tener algo de precaución a la hora de intentar arreglarlo. Durante el arranque se guarda una copia de la configuración de los dispositivos anterior a cualquier modificación, se sigue con el proceso de inicio del sistema operativo y, si el usuario logra entrar en el sistema, la copia es sustituida por el perfil de hardware con el que éste ha arrancado. Esto quiere decir que, tras instalar un dispositivo, si éste provoca errores durante el arranque siempre podemos volver al perfil de hardware anterior. Pero también quiere decir que si el usuario entra en el sistema (introduciendo su nombre de usuario y contraseña), la copia que considerábamos válida es sustituida por la que contiene el controlador dañino. Por ello, hemos de tener mucho cuidado al arrancar el equipo tras sufrir algún error, puesto que nos podemos ahorrar mucho trabajo con el simple hecho de especificar que se inicie el sistema con la última configuración conocida (pulsando la tecla «F8» durante el arranque del sistema). Eso sí, debéis también entender que no se trata de una solución efectiva al 100%.

Los comandos más importantes

Comandos generales: HELP muestra la ayuda, SET permite cambiar las opciones de acceso al sistema de ficheros y BATCH ejecuta un scnpt básico que habremos creado con anterioridad (es muy útil para copiar múltiples ficheros de una sola vez). CLS borra la pantalla y EXlTreinicia la máquina.

Gestión de ficheros y carpetas: Con el ya conocido DIR mostraremos los archivos de un directorio así como sus atributos. Gracias a CD nos moveremos entre las carpetas de la unidad. Contamos con las órdenes COPY, DEL y ATTRIB para copiar, borrar y modificar atributos de los archivos. RD y MD se encargan de borrar y crear directorios, MORE y TYPEde visualizar ficheros. Por último, EXPAND permite descomprimir un archivo .cab.

Del sistema de ficheros: Para tratar con NTFS, FAT y las particiones contamos con otras herramientas específicas. FORMAT y CHKDSK permiten modificar la tabla de particiones y el formato de archivo empleado y establecer equivalencias entre dispositivos y el sistema de ficheros.

El arranque: BOOTCFG permite editar el «boot.ini». SYSTEMROOTestablece cuál será el disco root (donde se encuentran los archivos de Windows). Por otro lado, FIXMBR y FIXBOOTson los responsables de solucionar las primeras fases del arranque: la reescritura del sector MBR  y el de arranque.

Servicios y dispositivos: Tan sólo tres comandos son necesarios para arrancar un servicio (ENABLE), detenerlo (DISABLE) y listar los que se utilizarán durante el arranque (LISTSVC).

Red: Dos comandos nos permiten acceder a ficheros en otro equipo a través de la red del ordenador. LOGON autenticará al usuario y NET permite el acceso a recursos compartidos.

Actualiza los Controladores y el Firmware
Para sacar todo el partido posible a nuestro equipo, el primer paso es mantener al día tanto controladores como el firmware de cada dispositivo instalado.
El buen funcionamiento de nuestro PC se basa en numerosos factores, aunque existen dos cuya incidencia está por encima de los demás. Hablamos del mantenimiento de los controladores y firmware por un lado y la optimización del sistema operativo, por otro. En este primer bloque nos centraremos en el mantenimiento de los dispositivos que tenemos instalados en nuestro ordenador como la tarjeta gráfica, el disco duro, la regrabadora de DVDs y en especial la placa base. Es posible que muchos de vosotros estéis tranquilos porque habéis acudido a los drivers propios de Windows, dejando de lado los recomendados por los fabricantes de los componentes. Sin embargo, en la mayoría de los casos, optar por esta opción también es cometer un error, pues el software genérico que se proporciona con el sistema está diseñado para que el PC arranque y funcione, no para que su rendimiento sea el máximo.

Firma de controladores
El primer aspecto que debemos tener en cuenta es el origen de los controladores que vamos a instalar en nuestro PC. El origen debe ser absolutamente fiable, para este fin Microsoft nos proporciona una herramienta
que puede sernos muy útil, Microsoft Windows Hardware Quality Labs (WHQL). Se trata de una base de datos de controladores que han superado pruebas de fiabilidad de Microsoft. En el caso de que intentemos instalar uno no legítimo, el propio Windows XP nos mostrará una ventana de aviso y creará automáticamente un punto de restauración del sistema. Sin embargo, que quede claro que los drivers sin certificado no tienen que ser necesariamente malos.
En la actualidad, muchos de los controladores de un fabricante pueden ser descargados desde Internet, aunque no hayan pasado el test WHQL. Con todo y con ello, a pesar de los riesgos, los usuarios solemos hacer caso omiso de los avisos de inexistencia de certificado y continuamos con la instalación. Por lo tanto, si queremos ahorrarnos este paso, no tenemos más que acceder al Panel de Control y, en el icono Sistema, pinchar sobre la pestaña Hardware/Firma de con trola- dores, donde marcamos la opción Advertir. De esta forma estará en nuestra mano decidir si instalamos el controlador en cuestión o no.

La importancia del firmware
Como ya hemos dicho antes, la actualización del firmware es un proceso en el que debemos poner especial cuidado, a pesar de que se trata de una operación relativamente sencifia. Antes de proceder al cambio es conveniente hacer una copia de la anterior versión (la mayoría del software de actualización ofrece esta opción). Esto es vital ya que nos dará la posibilidad de recuperar la versión anterior si el funcionamiento del dispositivo no fuese el esperado tras instalar el nuevo firmware. Realizar el procedimiento de actualización es muy sencillo si usamos las herramientas que permiten trabajar desde Windows. En concreto, hay programas que actualizan el firmware para regrabadoras de DVD/CD y cámaras digitales con un simple clic de ratón. Utilizando programas bajo Windows también podemos actualizar de forma fácil y rápida dispositivos como impresoras, tarjetas gráficas y placas base. Por supuesto, hay que ser extremadamente cuidadoso cuando actualicemos una placa base, ya que el mal funcionamiento de algún controlador inestable en Windows puede interferir en el proceso. Teniendo en cuenta esto, la actualización de la BIOS mediante un programa bajo este SO sólo seria recomendable en sistemas que tengan un correcto funcionamiento, sin ningún tipo de problemas.

Firmware de placa
Actualizar el firmware de nuestra vieja placa base puede provocar un aumento apreciable en su rendimiento, incluso logrando que se comporte como un modelo más moderno o de gama superior (lo que puede ahorrarnos un dinero ya que podríamos posponer su sustitución). Por ejemplo, las placas base que utilizan el chipset Intel 865PE (Springdale) pueden mejorar su rendimiento hasta equipararse al nivel de las de gama superior que utilizan el 875P (Canterwood). La diferencia principal entre estos dos chipsets radica en la tecnología PAT (Performance Acceleration Technology) que sólo tiene el último y que optimiza el acceso por parte de la CPU al bus de memoria. Podemos activar esta característica porque tanto los 865PE como los 875P pertenecen a la misma línea de producción y son casi idénticos. Si actualizamos la BIOS de la placa base de los 865PE y activamos la tecnología PAT podremos conseguir un aumento del rendimiento del dos por ciento aproximadamente.
Afrontando una actualización similar, si tenemos una placa base que utilice el chipset 845P de Intel con un
FSB a 533 MHz, se puede conectar un procesador Intel que funcione con un FSB a 800 MHz, ahorrándonos el tener que comprar una nueva placa. Simplemente actualizaremos la BIOS y de esta forma la placa será capaz de soportar que el FSB trabaje a frecuencias más altas. Podemos aplicar el mismo proceso si tenemos un procesador AMD que trabaje con un FSB a 400 MHz y quisiéramos conectarlo a una placa base con chipset nVidia nForce2, que a priori sólo soporta microprocesadores con FSB a 333 MHz. Actualizaríamos la BIOS y la placa ya podría funcionar correctamente con el nuevo procesador. Esta mejora puede suponer un incremento del rendimiento superior al seis por ciento.
Algunos fabricantes como Abit, MSI o Epox incluyen en sus productos funciones de overclocking que pueden ser ampliadas actualizando la BIOS. Además de poder utilizar los valores predefinidos, es posible cambiar la frecuencia del FSB, el voltaje o el factor de multiplicación del «micro» al antojo del usuario. MSI, además, ofrece la posibilidad de realizar el más avanzado método de overclocking usando la tecnología DOT (Dynamic Ouerclocking Technology), que integra diferentes funciones que incrementan la frecuencia del FSB hasta en un veinte por ciento si lo demandan las aplicaciones que estemos ejecutando en ese momento.

 

ir a principal

Hosted by www.Geocities.ws

1