Hui-neng
* Desde el principio nada existe.
* Aquello de lo que los ignorantes no hacen más que hablar, los sabios lo practican con el corazón.
* La observación de los preceptos no es necesaria para un espíritu tranquilo. Aquel cuya conducta es recta esta dispensado de practicar meditación.
Debemos ayudar a nuestros padres y servirles fielmente según el principio de gratitud. El hombre superior y el hombre inferior se sostienen mutuamente según el principio de justicia. El anciano y el joven tienen relaciones afectuosas según el principio de complacencia. NO disputamos en medio de una multitud hostil según el principio de tolerancia.
Si podemos perseverar hasta obtener fuego frotando un trozo de madera, el Loto Rojo surgirá del fango.
Aquello que es amargo para el gusto es seguramente una buena medicina. Aquello que suena desagradable al oído es seguramente una opinión sincera.
Reparando nuestros errores ganamos Sabiduría. Reforzando nuestros defectos manifestamos un mal espíritu.
Practicar el altruismo en nuestra vida cotidiana es de rigor, pero el estado de buda no puede ser alcanzado mediante la práctica de la caridad. La Iluminación debe ser descubierta en nuestro propio espíritu. No hay ninguna necesidad de buscarla en la región del Oeste, o fuera de nosotros mismos.
Aquellos que, al oír esta estancia, la pongan en práctica, se encontrarán en el paraíso.
* Las gentes acumulan méritos imperfectos en la ilusión –para renacimientos favorables en este mundo o en los mundos superiores- pero no van por el Sendero. Creen que acumular méritos y marchar por el Sendero son una sola y misma cosa.
Los méritos que han conseguido a través de las limosnas y de las ofrendas son infinitos, pero no se dan cuenta de que el origen último del pecado reside en los tres elementos venenosos –odio, ambición, orgullo, de su propio espíritu.
Esperan expiar sus pecados acumulando méritos, sin saber que las felicidades obtenidas en las vidas futuras no pueden hacer nada para expiar sus pecados. ¿Por qué no desembarazarnos del pecado en nuestro propio espíritu? Este sería el verdadero arrepentimiento, el efectuado en nuestra propia naturaleza.
Un pecador que comprende de pronto en que consiste el verdadero arrepentimiento en la Escuela del Gran Vehículo (Mahâyâna) y que deja de hacer el mal, poniendo en práctica la rectitud, queda liberado del pecado. Aquel que va por el Sendero y cuida constantemente su propia naturaleza puede ser comparado a los diversos Budas.
Nuestros patriarcas solo han transmitido un sistema de Ley: El “Sistema Súbito”. Que todos aquellos que nos siguen puedan ver frente a frente su propia naturaleza y encontrarse inmediatamente con los Budas.
Si queréis buscar el Cuerpo de la Ley, buscadlo más allá de las cosas, de las formas y de los fenómenos, y vuestro espíritu será puro. Practicad de manera que podáis ver vuestra propia naturaleza frente a frente y no os desalentéis. La muerte puede llegar en cualquier momento y poner fin brutalmente a vuestra existencia terrestre.
Aquellos que comprenden la enseñanza del Gran Vehículo y que serán capaces de realizar su propia naturaleza, deberían unir las manos en signo de respeto y buscar, con fervor, el Cuerpo de la Ley.
* Como los rayos del sol dispersándose en el Vacío,
solo la enseñanza directa de la propia naturaleza
puede destruir las falsas doctrinas del mundo.
Aunque no hubiera diferencias entre la enseñanza súbita y gradual,
el espíritu de un hombre inteligente sería rápido y el de un estúpido sería lento.
el hombre inteligente ve rápidamente su propia naturaleza,
pero el hombre vulgar no comprende nada.
Las palabras pueden ser dichas de diez mil maneras,
pero para producir el despertar solo hace falta una.
En la oscuridad habita la pasión.
Siempre se necesita la luz de la sabiduría.
Cuando lo “falso” surge, la pasión se manifiesta.
Cuando el pensamiento es justo, la pasión desaparece.
Cuando no se tienen pensamientos falsos ni justos,
lo único que queda es la pureza transparente.
La iluminación es nuestra propia naturaleza.
Apegarse, sea a lo que sea, es una mancha.
Cuando el pensamiento puro se confunde con una concepción errónea,
hay que corregirlo eliminando los tres impedimentos.[1]
Si los seres humanos desean perfeccionarse en la vía,
nada, en ninguna parte, puede impedírselo.
Aquel que ve sus propios errores
está de acuerdo con la vía.
La vía está en este mundo material.
La vía y lo material no se entorpecen mutuamente.
Aquel que se aleja de lo material y busca la vía en otra parte,
no podrá verla realmente durante toda su vida.
Pasar la vida como una ola que empuja a otra,
solo deja al final un sentimiento de pena hacia sí mismo.
Si se quiere conocer la realidad de la vía,
la vía es solo una conducta justa y nada más.
No preocuparse por la vía
es como marchar en la oscuridad si ver la vía.
Aquel que quiere realmente perfeccionarse en la vía
no debe buscar los errores de los demás.
Ver las faltas de los demás
y comportarse de la misma manera, no es justo.
Si yo caigo en el mismo error que los demás,
soy yo quien comete los pecados.
Solamente rechazando el pensamiento erróneo
se puede alejar la pasión.
Cuando ya no se está apegado ni al amor ni al odio
se puede dormir con las piernas estiradas.
Todo aquel que quiera enseñar a los demás
debe poseer a capacidad de hacerlo.
Para que los demás no duden de sus palabras
es necesario que él mismo haya realizado su propia naturaleza.
la Ley del Buda existe siempre en el mundo.
Siempre está presente para el conocimiento de los hombres.
Buscar la iluminación fuera del mundo,
es como buscar cuernos de conejo.
Las concepciones justas se llaman superiores,
mientras que las concepciones falsas son comunes.
Cuando lo “falso” y lo “justo” son abandonados por igual,
la naturaleza de la iluminación se manifiesta.
Este poema es la enseñanza súbita,
llamada también la gran barca de la Ley.
Aquel que comprenda mal sufrirá la trasmigración infinita
pero aquel que comprenda bien puede alcanzar la iluminación inmediatamente.
* Si al interrogarte alguien pregunta por el ser contéstale con el no ser. Si pregunta por el no ser contéstale con el ser. Si pregunta por el sabio contesta hablándole del hombre corriente. Con este método de opuestos en relación recíproca se produce la comprensión del Camino Intermedio. A cada pregunta que te haga contesta hablándole de su opuesto.
* Un hombre vivo que se sienta y no se acuesta;
Un hombre muerto que yace y no se sienta.
Después de todo ambos son solo sucios esqueletos.
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