Morihei Ueshiba
La verdadera fuerza reside en el mundo espiritual y la verdadera fuerza de la defensa reside en protegerse contra el karma del enemigo. Si este intenta daros muerte, la única elección es la vida o la muerte. Si sois débiles, no podréis defender vuestro karma ni el de vuestro enemigo. Si sucumbís a su ataque, el enemigo es culpable y se convierte en asesino. Pero vosotros también habéis pecado, ya que a causa de vuestra debilidad le habéis obligado a matar; su karma y el vuestro forman uno. Si el enemigo os ataca y le matáis, sois vosotros quienes os convertís en asesinos. El resultado es el mismo: una vida ha sido destruida. Poco importa quien se equivoca o acierta, el enemigo es vuestra sombra. Vosotros y él no formáis sino una sola vida y, matándole, cometéis también un suicidio. Vuestro deber es defenderos defendiendo a vuestro adversario.
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¡Despojaos de vuestra escoria. Quitaos las sucias vestiduras de vuestro espíritu. Abríos a la evolución celeste y brillad!
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Yo no soy un hombre. Soy el Universo en persona. No soy yo quien controla mi energía. Estoy vacío y las fuerzas universales me atraviesan. Mi poder no me pertenece.
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El Maestro solo es Maestro porque olvidándose de sí mismo, ha trasmitido su saber a los alumnos, y a través de ellos a todos los que vendrán más tarde. El discípulo solo es discípulo porque se entrega totalmente a su Maestro.
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La muerte no existe, solo hay espíritu eterno. No huyas en el pasado, no sueñes con el futuro. Vive el instante presente, así descubrirás la verdadera esencia de tu Ser.
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El verdadero espíritu de las Artes Marciales no solamente es el estudio y la aplicación de algunas técnicas corporales; es ante todo la modificación completa de la mente. Es preciso cambiar la consciencia. La técnica o un cuerpo vigoroso no es suficiente, no son más que instrumentos al servicio del espíritu.
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Arde. Es la cólera en el corazón. Humea. Es una injuria que vuestro adversario profiera contra vosotros. Guardaos bien de extinguirla con violencia, no os venguéis, no os defendáis, dad lugar a su cólera. Dejadla humear un poco y que ella se extinga por sí misma. Si lo hace es que ya se está apagando. No lo hagáis por la fuerza, sino dejad mas bien que el humo se exhale y se pierda inútilmente medio del aire sin lograr heriros ni alcanzaros.
Aikido es la vía de la Paz. este concepto no permite vencer sino convencer de que el ataque es inútil. es preciso proteger. Es necesario proteger el corazón del adversario, y la más oscura consciencia con una benevolencia talque llegaremos a vencer por su causa y también por la nuestra. Un verdadero Aikidoka debe dejarse guiar por el ki, hasta el propio peligro de muerte, esta es la única forma de pasar de la muerte a la vida. La fe en esta creencia, la certeza absoluta a la voluntad propia, vuelve al Aikidoka firme y resuelto. Si Aikido es amor, es necesario cumplir nuestra misión sin cesar al Corazón del Universo.
Si haciendo frente a vuestro adversario lo envolvéis en vuestro corazón, podréis adivinar sus actos, esquivar sus golpes. Si lo envolvéis en vuestro corazón podréis dirigirlo hacia la vía que habéis recibido del Absoluto...
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Es necesario poner nuestro corazón en su lugar cada mañana en cuanto ponemos un pie en tierra. Volverlo hacia el creador y ofrecerlo a los hombres que nos rodean.
Por la noche, lo tomamos de nuevo y vemos que sobre el hay lágrimas, cólera y, a veces, también sonrisas que se ha quedado impresas.
Durante la noche la divinidad lo lava y por la mañana esta otra vez totalmente nuevo y volvemos a ofrecerlo a nuestros hermanos de vida...
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El círculo engloba el espacio y de la perfecta libertad de ese vacío nace el Ki. Es a partir de ese Centro que los procesos de creación son unidos por el espíritu del Universo sin límites. Es espíritu es el Creador, el hombre eterno insuflando la vida a todas las cosas... en el interior del círculo, el Ki del Universo es dirigido hacia el proceso de la creación, de la evolución, de la protección.
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He aquí el Aikido de Ueshiba. Con un movimiento de mi sable reúno toda toda la fuerza vital del Ki universal. Es el sable del pasado, del presente y del futuro. Cuando lo esgrimo, absorbo la energía del universo y la consenso en este instante. Tengo a la vez el pasado y el futuro y soy dueño del infinito. Ya no hay tiempo ni espacio. Mi vida, como toda vida, comenzó con el nacimiento del Universo. Mi vida entera desde los orígenes de la Creación hasta hoy, esta contenida en este sable. Es la razón dinámica del infinito. He aquí el sable de la vida eterna.
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Es preciso atraer al adversario hacia el vacío creado por nuestro Tai Sabaki y, cuando la fuerza del adversario llegue a su punto máximo de ineficacia, debido al desequilibrio, guiarlo, proyectarlo, inmovilizarlo con nuestra acción. Neutralizar a un hombre sin herirle físicamente y, sobre todo, neutralizar su intención agresiva poniendo en evidencia su inutilidad.
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Haced brillar vuestra luz en la oscuridad que os rodea. en un antiguo libro está escrito: El rayo de sol penetra en la habitación de forma natural desde el momento en que la puerta está abierta; igual ocurre con la vía del Budo, pero no es suficiente; esta luz debe penetrar a través de las puertas, de las paredes, de las rocas o de cualquier cosa.
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Aikido es la vía de la armonía entre el hombre y el universo. El espíritu del Aikido es la salvaguarda del amor. El Aikido es un campo para construir el edificio de este mundo, una constitución natural que demuestra la razón de los fenómenos de la materia y del espíritu. El Aikido es el Universo... es una cuestión de corazón...
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Mediante el budo entrené mi cuerpo concienzudamente y dominé sus máximos secretos, pero también comprendí una verdad aún mayor. Esto es, cuando capté, a través del budo la auténtica naturaleza del universo vi con claridad que los seres humanos deben unir la mente y el cuerpo, y el ki que conecta a ambos, y alcanzar entonces la armonía con la actividad de todas las cosas en el universo.
En virtud de la actividad sutil del ki, armonizamos la mente y el cuerpo y la relación entre el individuo y el universo. Cuando la actividad sutil del ki es malsana, el mundo cae en la confusión, y el universo, en el caos. La armonización de un ki-mente-cuerpo unido con la actividad del universo es decisiva para el orden y la paz en el mundo.
La actividad sutil del ki es la fuente materna de los cambios delicados en la respiración. También es el origen del arte marcial concebido como amor. Cuando uno unifica la mente y el cuerpo en virtud del ki y manifiesta ai-ki (armonía del ki), ocurren espontáneamente delicados cambios en el poder de la respiración y entonces waza (técnica apropiada) fluye libremente.
El cambio en la respiración, conectado con el ki del universo, interactúa e interpenetra con el conjunto de la vida. A la vez, el delicado poder de la respiración penetra en todos los rincones de tu cuerpo. Introduciéndose profundamente, le llena a uno de vitalidad y desemboca de forma natural en movimientos variados, dinámicos y espontáneos. De esta manera todo el cuerpo, incluidos los órganos internos, se unen en el calor, la luz y la fuerza. Cuando se ha conseguido la unificación de la mente y el cuerpo, y se está en armonía con el universo, el cuerpo se mueve a voluntad sin ofrecer resistencia a las propias intenciones
Los cambios delicados en la respiración causan movimientos sutiles del ki en el vacío. A veces, los movimientos son impetuosos y potentes; otros lentos e impasibles. Por tales cambios, uno puede discernir el grado de concentración o de unificación de la mente y el cuerpo. Cuando la concentración impregna la mente y el cuerpo, el poder de la respiración se vuelve uno con el universo, extendiéndose suave y naturalmente hasta el límite absoluto, pero, a la vez, la persona se hace cada vez más autocontenida e independiente. De esta manera, cuando la respiración trabaja en conjunción con el universo, se hace realidad dentro de uno mismo la invisible esencia del espíritu, envolviendo, protegiendo y amparando al yo. Es esta una introducción a la sustancia profunda del ai-ki.
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El cuerpo es la unificación concreta de lo físico y lo espiritual creado por el Universo. Respira la esencia sutil del Universo y se hace un solo cuerpo con él; de esta manera, el entrenamiento es el adiestramiento en el camino de la vida humana. En el entrenamiento, la primera tarea es disciplinar continuamente el espíritu, agudizar el poder de nen y unificar el cuerpo y la mente. Estos son los cimientos del desarrollo de waza, que, a su vez, se despliega indefinidamente a través del nen.
Es esencial que waza siempre esté de acuerdo con la verdad del universo. Para que eso suceda se necesita el nen adecuado. Si el nen de uno está conectado a los deseos del pequeño yo, está equivocado. Puesto que el entrenamiento basado en ideas erróneas va contra la verdad del universo, acarrea sus propias consecuencias trágicas y su eventual destrucción.
Nen no está nunca preocupado por ganar o perder, y crece cuando se conecta adecuadamente con el ki del universo. Cuando esto sucede, nen se convierte en un poder sobrenatural que ve con claridad todas las cosas del mundo, incluso el menor movimiento de la mano o del pe. Uno se convierte en un claro espejo que todo lo refleja, y como uno está en el centro del mundo, puede ver con claridad lo que está descentrado. Esta es la verdad de ganar sin combatir.
Para desarrollar los movimientos sutiles del ki basados en nen debes comprender que la base del arte marcial es el lado izquierdo y el lado derecho es donde aparece el ki del universo. Cuando uno alcanza el reino de la libertad absoluta, el cuerpo se hace ligero y manifiesta transformaciones divinas. El lado derecho produce poder a través del lado izquierdo. El izquierdo se convierte en un escudo, y el derecho en la raíz de la técnica. Esta ley natural y espontánea debe estar basada en el centro, y uno debe manifestar libremente el yo como rotación dinámica y esférica.
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Yo emprendí el entrenamiento de mi cuerpo a través del budo, y cuando realcé su esencia última obtuve una verdad aún mayor. Cuando llegué al fondo de la realidad universal vi claramente que los seres humanos deben unificar la mente, el cuerpo y el ki que los conecta a ambos, y que la persona debe armonizar su actividad con la actividad de todas las cosas en el universo. A través de la sutil actividad del ki se armonizan la mente y el cuerpo y la reconciliación entre el individuo y el universo.
Si no se utiliza debidamente la actividad sutil del ki, la mente y el cuerpo de la persona enfermaran, el mundo se volverá caótico y el universo entero se sumirá en el desorden. El Aikido es la vía de la verdad. A través de la dedicación, del entrenamiento y de la perspicacia nacerá la actuación divina.
Sólo si se practican los tres tipos siguientes de entrenamiento, la inamovible verdad de diamantina dureza podrá convertirse en parte de nuestra mente y de nuestro cuerpo.
Entrenarse para armonizar nuestra mente con la actividad de todas las cosas del universo.
Entrenarse para armonizar nuestro cuerpo con la actividad de todas las cosas en el universo.
Entrenarse para hacer que el ki que conecta la mente y el cuerpo se armonice con todas las cosas en el universo.
El verdadero alumno de Aikido es aquel que practica y lleva a cabo estos tres puntos simultáneamente, no de una manera simplemente teórica, sino de forma efectiva, en el dojo, y el todo momento en la vida diaria.
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Cualquier técnica de un arte marcial debe estar de acuerdo con la verdad del universo. Si no lo está, el arte marcial estará aislado e irá en contra de la concepción de arte marcial como creador de amor, o take-musu (literalmente: marcial-creativo). El Aikido es take-musu por excelencia. Marcial (take) aquí quiere decir el rugido heroico, la resonancia del cuerpo, el poder de aum que resuena en el universo.
La resonancia del cuerpo se deriva de la unidad de la mente y el cuerpo, que armoniza con la resonancia del universo. La respuesta e intercambios mutuos producen el ki de ai-ki. La esencia del Aikido es el eco mutuo de la resonancia del cuerpo y la resonancia del universo. De esto nacen calor, luz y poder, unidos en un espíritu plenamente realizado. La vitalidad del eco del cuerpo y la resonancia del universo nutren el funcionamiento sutil del ki y engendran a take-musu aiki, el arte marcial que es amor y el amor que no es otra cosa que arte marcial.
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No mires simplemente a los ojos del adversario, porque absorberán tu mente. No mires solo al sable del adversario, porque te robará el ki. No mires solo al adversario, porque su ki te controlará. El entrenamiento del arte marcial es el entrenamiento de tu poder magnético interior para absorber al otro tal como es. Por eso lo único que debes hacer es solo estar ahí.
No caigas en discusiones técnicas respecto a golpear antes que el adversario. Hacerlo es prueba de que eres demasiado conscientes del otro. En Aikido hay un adversario, pero en realidad no hay adversario, porque el otro es uno mismo, y si uno se mueve como desea, el otro también se mueve como uno desea. Así que si uno se mueve como quiere, el otro obedecerá naturalmente.
Cualquiera debería ser capaz de someter a una persona con un dedo. La fuerza humana está reducida a un círculo cuyo centro es el individuo, y no puede ir más allá de ese círculo. No importa la fuerte que sea un hombre; una vez que se extiende más allá de su círculo, no tiene poder. Si uno intenta, fuera de su círculo de poder, someter a otro, entonces, como no tiene poder, él mismo puede llegar a ser sometido con el dedo meñique. Si uno puede moverse dentro de su círculo de poder y forzar al otro a salir fuera de su círculo, entonces el asunto está ya decidido.
Respirar auténticamente significa respirar al unísono con el universo. Entonces es cuando adquiere el poder de la naturaleza. Moviéndose en espiral hacia la derecha, asciende. Moviéndose en espiral hacia la izquierda, desciende. Uno se mueve en espiral y gira libremente en el cielo y en la tierra. El punto decisivo en realizar lentamente el principio de respirar moviéndose en espiral.
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El Budo no es medio para derribar al adversario mediante la fuerza o el uso de armas letales. Tampoco se propone conducir al mundo a la destrucción mediante las armas u otros medios ilegítimos. El verdadero Budo requiere ordenar la energía interna del universo, protegiendo la paz del mundo y moldeando y preservando en su forma justa todo lo que existe en la naturaleza. Entrenarse en el Budo equivale a fortalecer, dentro del propio cuerpo y de la propia alma, el amor a los kami. las deidades que engendran, protegen y nutren todo lo que hay en la naturaleza.
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Intención: (nen: ideograma que se descompone a su vez en 'presente' y en 'espíritu' o 'corazón')
Tai Sabaki: cambio del sentido del cuerpo. Desplazamientos en Aikido.
Waza: Técnica