Por encima de las más altas montañas,

más allá de las nubes lejanas…

Casi sin darnos cuenta, al ladito justo del corazón…

Habita el Amor.

 

Y de vez en cuando golpea tímido, como pidiendo permiso

y otras veces ronda despacio los ojos amantes

y la más de las veces se sumerge liviano en el ser humano

y chisporrotea, como bengala, el Alma.

 

Dos amores, dos amantes abrazados, fundidos.

Ya ni uno sabe cual es su cuerpo, ni su aliento…

No hay formas ni figuras tan solo… un gesto.

 

Entrelazar los dedos, mirarse a los ojos…

Sonreír.

 

 

 

 

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