Un niño que apenas sabía hablar,
me decía, señalando al cielo:
Mira papá, ¿qué es eso?
Eso, hijo, es una estrella fugaz.
Viajan por el espacio llevando la esperanza
a los mundos habitados.
Cumplen su misión y luego se van.
- ¿Y no vuelven ya más?
- ¡No! ¡Qué va…!
Hace tiempo, alguien escribió que por cada estrella fugaz
que vieras,
una igual se encendería en tu corazón.
¿En mi corazón?
- Si, mi amor. En el corazón del Amor.
Entonces ¿podré verla siempre que quiera?
Si, hijo mío. Solo debes mirar dentro de ti,
y hablarle como un hijo a su madre,
ella entonces brillará por encima de soles y galaxias…
Y verás, verás la alegría de vivir unido al Universo,
y sentirás la fuerza de cada verso,
la intensidad de cada aliento…
Y, si Dios quiere, viajarás subido a ella,
a esa fugaz estrella,
que siempre brilla
en el corazón de las almas gemelas.