Busca el ruiseñor en el suelo aquel pequeño ramillete de violetas.
Lo ve lleno de multicolores mariposas… y él sonríe.
Busca a esa nube radiante, luminosa y bella
está sobre el horizonte, tal vez demasiado lejana
para llegar a ella…
Busca en su pecho con su pico, entre las plumas
y allí lo encuentra.
Es cálido y vibra. Su sonido acompasado le hace bailar
en el aire…
Tenía frío el ruiseñor y entonces recordó
que lo que vemos a veces no es todo lo que hay
y recordó… la fuerza de Vida de su canto
y la suave brisa del estío que llegará…
devolverá el calor a un cuerpo frío.
Y recuerda el ruiseñor a todos sus amigos
y trata de mirarles y sonreírles…
y sin embargo…
Hay una Estrella que necesita ser mirada
para vivir.
¡Cómo la ama el ruiseñor!
Dios le dio la belleza de su brillo,
Su Luz que abre ventanas de esperanza
y el pequeño pájaro cantor,
a veces cansado y triste
sigue cantando pues cree en su corazón
que es parte de su canto lo que hace que la Estrella brille.
Y da todo su aliento
aunque el frío le entumezca el cuerpo.
Solo sabe que ama a esa Estrella
que a veces parece apagarse
Pero es solo un guiño
de Amor entre los dos.