Evolución hacia las redes multiservicio
Tradicionalmente, las redes han estado especializadas en un determinado tipo de servicio: telefonía, datos, radio, TV, etc. y su estructura y modo de operación venía determinada por el mismo; puede decirse que eran redes independientes que incluían el acceso, el transporte y la conmutación, los tres elementos esenciales de cualquier red de telecomunicación, pero que disponían de conexión entre ellas mediante las adecuadas pasarelas. De alguna manera, ello se ha debido a la utilización de tecnologías analógicas, pero con la digitalización de las señales y el empleo de redes digitales extremo a extremo, que no distinguen la fuente de información, esta limitación se rompe y las redes tienden a ser de otra manera para aprovechar al máximo los recursos disponibles y abaratar costes.
Hoy en día, la tendencia es a construir redes únicas, integradas y multiservicio, que soporten la conexión mediante diferentes medios, con una infraestructura común de transporte y de acceso. De esta manera se consigue una mayor eficacia en su funcionamiento y una reducción de costes, al mismo tiempo que se puede tener una gestión unificada.
Figura 1 - Evolución de las redes de telecomunicaciones y los servicios
Estas nuevas redes requieren de medios más potentes de transmisión y de conmutación para poder ofrecer a los usuarios todos los servicios que éstos van a demandar, cada vez más centrados en aplicaciones multimedia que consumen un gran ancho de banda y en este aspecto es donde juegan un papel muy importante las distintas tecnologías de transmisión que se vienen utilizando en telecomunicaciones, empezando por el tradicional par de cobre (muy barato), que constituye el llamado bucle de abonado en las redes telefónicas, hasta los medios más sofisticados como son las microondas o la fibra óptica, pasando por el cable coaxial.Si analizamos, brevemente, cada uno de estos medios, vemos que el cable de cobre tiene importantes limitaciones en su capacidad de transmisión, aunque mediante el empleo de técnicas como es el ADSL y el VDSL, se puede ver muy incrementada y alargar su vida útil. Para superar esta limitación se han venido utilizando los cable coaxiales que ya permiten mucha más capacidad y son fáciles de instalar, pero que se han visto superados ampliamente por la fibra óptica, con una capacidad de varios órdenes de magnitud superior, conforme el precio de la misma ha ido disminuyendo y las técnicas para su manipulación se han ido simplificando.
Si bien esto es cierto en la red telefónica, donde ya prácticamente todos los enlaces de larga distancia se hacen con fibra óptica, los cables coaxiales están encontrando un nuevo campo de aplicación en la construcción de las redes urbanas de cable para distribución de señales de televisión, acceso a Internet a alta velocidad y servicio telefónico, aunque eso si, combinado con la fibra óptica ya que ésta es el medio ideal para el transporte de señales de gran ancho de banda.
El cable coaxial se utiliza en la parte final de distribución ya que la relación que ofrece coste/ancho de banda todavía sigue siendo interesante ya que el hacer llegar la fibra hasta los usuarios finales es sumamente costoso al requerir conversores optico-électricos muy sofisticados. La fibra óptica, frente al cable coaxial, tiene una ventaja muy importante, que es la de poder multiplicar su capacidad mediante la Multiplexación por Longitud de Ondas (WDM), con una pequeña inversión en equipos, por lo que circuitos al límite de su rendimiento recobran de nuevo validez para soportar mayor tráfico y nuevas aplicaciones.
No debemos olvidar, en ningún caso, la capacidad que ofrece la radio o las microondas, en su modalidad de telefonía móvil como medio de acceso inalámbrico para otro tipo de servicios. En este caso, el despliegue de una red es muy rápido y con relativamente poca inversión, ya que ésta se ajusta al número de usuarios que demandan el servicio en cada momento; se evitan tendidos de red costosos y se puede tener una capacidad tan alta como en la red fija; no olvidemos que, por ejemplo, con VSAT se pueden llegar a 2 Mbit/s y con WLAN se llegan a alcanzar los 8 Mbit/s, y el usuario siente la libertad que le da la movilidad y la personalización de servicios en función de su perfil y de su localización, algo que no se consigue con las redes fijas, ya que en este caso los servicios son independientes de la posición y se asocian a una línea fija.
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