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Reportaje para el Fin de Semana
60 años después, sigue
el debate sobre Hiroshima y Nagasaki
Hiroshima, Japón,
5 de agosto (Redacción RG / AP).-
Minoru Hataguchi abre cuidadosamente una caja y extrae la hebilla
herrumbrada de un cinturón, la misma que su padre usaba
el día en que murió junto con decenas de miles de
personas en Hiroshima.
Para Hataguchi, que todavía
estaba en el vientre de su madre cuando Estados Unidos arrojó
la bomba atómica el 6 de agosto de 1945, las circunstancias
del hecho _el sorpresivo ataque japonés a Pearl Harbor,
la reticencia estadounidense a invadir Japón por tierra_
pasan a segundo plano ante el sufrimiento humano que causó.
"Por supuesto Estados Unidos
usó una gran cantidad de dinero para construir la bomba
nuclear, de modo que pensó que debía usarla. Comprendo
eso", dijo Hataguchi, hoy director del Museo Conmemorativo
de la Paz en Hiroshima. "Pero cuando veo las víctimas,
en lo que respecta a la gente común, no era necesario lanzar
la bomba".
Del otro lado del Océano Pacífico,
James Rose de Dayton, Ohio, tiene una opinión muy distinta.
El ex paracaidista de 79 años
dice que él habría participado en la invasión
de Japón si las bombas no hubiesen obligado a Tokio a rendirse.
Para él la devastación de Hiroshima y de Nagasaki
tres días después significan vida y no muerte.
"Creo que fue necesario usar
la bomba; salvó muchas vidas", dijo el veterano Rose
mientras visitaba el monumento de la Segunda Guerra Mundial en
Washington DC. "Creo que cientos de miles de soldados estadounidenses
más habrían muerto".
Hiroshima fue un momento decisivo
y terrible en la historia. Cuando estalló el mortífero
artefacto a menos de 100 metros de donde se alza hoy la oficina
de Hataguchi, se desencadenó una fuerza inusitada que desde
entonces ha amenazado la extinción de la humanidad.
Ese día el pueblo de Hiroshima
experimentó el apocalipsis: arrojada desde un avión
B-29 con el nombre de Enola Gay, la bomba estalló sobre
la ciudad y luego la consumió con una potencia equivalente
a 12.500 toneladas de TNT. El centro de la explosión produjo
temperaturas de casi 3.000 grados centígrados, el doble
de lo necesario para fundir el hierro.
La explosión arrasó
el centro de la ciudad y desencadenó el infierno. Los sobrevivientes
agonizaron con terribles quemaduras y radiación. Muchos
de los que parecieron ilesos sucumbieron más adelante de
cáncer y otras dolencias. En Hiroshima murieron 140.000
personas; en Nagasaki, 80.000.
Mientras las bombas se constituyeron
en un símbolo de horror para el mundo, la experiencia ha
sido aun más compleja para los ex beligerantes: Estados
Unidos pasó a ser el único país que ha usado
un arma atómica y Japón el único en haberla
padecido.
Como ejemplifican Minoru Hataguchi
y James Rose, Japón y Estados Unidos están en ambos
extremos del debate. Esas profundas divisiones subsisten hoy,
cuando el mundo se aproxima al 60° aniversario del ataque.
Para los estadounidenses, las bombas
atómicas fueron un último recurso contra un enemigo
dispuesto a luchar hasta la muerte pero que en cambio se rindió
incondicionalmente el 15 de agosto de 1945, seis días después
de la devastación de Nagasaki.
Los críticos _muchos japoneses
y algunos estadounidenses_ creen que el gobierno del presidente
Harry Truman tuvo otros motivos: el deseo de probar un arma terrible,
el deseo de derrotar a Japón antes de la llegada de los
soviéticos, y la necesidad de afianzar la posición
de Washington frente a Moscú en lo que sería más
adelante la Guerra Fría.
Una encuesta reciente de The Associated
Press y la agencia noticiosa Kyodo halló opiniones muy
divergentes: el 68% de los estadounidenses pero sólo el
20% de los japoneses encuestados consideraron que las armas nucleares
fueron necesarias para poner fin a la guerra rápidamente.
La encuesta conjunta, conducida por
Ipsos en Estados Unidos y el Centro de Investigación de
la Opinión Pública en Japón, consultó
a 1.000 personas en Estados Unidos y a 1.045 en Japón y
tuvo un margen de error del 3%.
Pero en ambos bandos del Pacífico,
los encuestados de mayor edad tendieron a opinar más que
la bomba era inevitable.
El debate histórico se ha
centrado en varios interrogantes: ¿cuántos habrían
muerto en una invasión estadounidense por tierra? ¿Se
hubieran rendido los japoneses de haberles ofrecido mejores condiciones?
¿Tokio estaba ya demasiado exhausto como para pelear mucho
más? ¿Debería haberse lanzado la bomba en
un lugar inhabitado antes de arrojarla en una ciudad?
Quienes justifican la decisión
de lanzar las bombas tienden a creer en el cálculo de que
la invasión a Japón hubiera causado medio millón
de muertos estadounidenses, como también posiblemente millones
de muertos japoneses. El secretario de guerra Henry Stimson escribió
en 1946 que las bajas estadounidenses habrían superado
el millón.
Pero también hubo un cálculo
del gobierno oficial en junio de 1945 de 43.500 muertes estadounidenses.
El almirante William Leahy, alto asistente del comandante en jefe
del ejército y la armada, se opuso a que se lanzaran las
bombas y en sus memorias equiparó su uso al "nivel
ético común a los bárbaros de la Edad Media".
En 1999, el historiador estadounidense
Richard Frank publicó un argumento a favor de las bombas
en "Perdición: el final del imperio japonés".
El libro de Frank llegó a
la conclusión de que no había ninguna evidencia
de que Japón estuviese dispuesto a aceptar nada cercano
a una rendición incondicional, y que Tokio en cambio se
estaba preparando para luchar a muerte.
Aun sin las bombas ni una invasión
estadounidense, Japón habría enfrentado una hambruna
masiva provocada por un bloqueo, la perspectiva de un ataque masivo
de las tropas soviéticas que se acercaban desde el nordeste
y posiblemente una destrucción mucho mayor que lo que sobrellevaron
Hiroshima y Nagasaki, sostuvo.
"Si los líderes estadounidenses
en 1945 hubiesen tenido garantías de que Japón y
Estados Unidos iban a transcurrir dos generaciones en tranquilidad,
habrían supuesto que sus difíciles decisiones se
hubieran justificado, y lo mismo debemos suponer nosotros",
concluyó.
Pero el paso del tiempo tiene su
peso. Después de Hiroshima, el mundo soportó 40
años de Guerra Fría bajo la amenaza nuclear, y luego
el fantasma de un arma nuclear en manos de terroristas.
En una era en la que atacar civiles
se considera obra de terroristas, la aniquilación de una
ciudad _junto con su población civil_ para muchos es moralmente
indefendible.
Aunque Hiroshima suele representarse
como un blanco puramente civil, tenía largos antecedentes
de ciudad de concentración militar y albergaba a decenas
de miles de soldados, como también los cuarteles de dos
contingentes militares.
Pero no tenía fábricas
de municiones, y el hecho de que nunca había sido bombardeada
con armas convencionales sugiere que no tenía un lugar
prominente en la lista de blancos militares de los aliados. Nagasaki,
por su parte, sólo fue bombardeada después que el
avión atacante no bombardeó el blanco favorito,
la ciudad de Kokura, porque estaba cubierta por un colchón
de nubes.
Para los japoneses, el sufrimiento
humano es el legado principal, en vez de un debate más
desapasionado acerca de si la bomba era necesaria. Es el pensamiento
central de un movimiento pacifista e internacionalista según
el cual Japón nunca debería volver a apelar a la
guerra.
Para muchos en Japón, todo
intento de justificar la bomba atómica es cruel.
"Podrían haberla lanzado
en una isla o una base militar, no lo sé, pero escogieron
una ciudad que estaba intacta", dijo Hatacuchi. ¿Por
qué? Es difícil decir que fue un experimento, pero
no fue necesario".
Al igual que en Estados Unidos, las
opiniones en Japón también son variadas.
Sadae Kasaoka, de 72 años,
perdió a padre y madre en Hiroshima. Aunque considera el
ataque un hecho salvaje, cree que el régimen japonés
de esa época tiene su cuota de culpa.
"El gobierno japonés
debió haber hecho algo para poner fin a la guerra antes
de que fuese demasiado tarde", opinó. Por eso, agregó,
es importante que gente como ella difunda a los cuatro vientos
lo que ocurrió aquí: para que nunca vuelva a suceder.
(Con información
de Will Lester y Junji Kurokawa / Associated Press)
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