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Opinión
Cinco respuestas y una pregunta para
el gobierno y la CTM
Ciudad de México,
26 de julio (Redacción RG / Milenio).-
El gobierno federal y la CTM levantaron un muro para bloquear
el préstamo de 5 millones de dólares que General
Electric (GE) decidió entregarle al Canal 40 para que termine
la huelga de más de dos meses y regrese al aire. E informan
que no lo quitarán hasta que se aclare de dónde
viene el dinero y en qué condiciones se contrató.
La CTM, el gobierno y algunos periodistas han hecho cinco preguntas
recurrentes que, dicen, no han sido respondidas, por lo que un
manto de sospecha envuelve la operación.
La primera es qué garantiza
a GE que no perderá los 5 millones de dólares que
meterá a una empresa descapitalizada y con una larga lista
de acreedores. La respuesta de la segunda corporación más
grande del mundo es sencilla: se trata de un préstamo de
riesgo. Canal 40 debe pagar antes del 31 de diciembre, pero GE
(que el año pasado vendió 152 mil millones de dólares)
sabe que es un unsecured loan, un préstamo que puede ser
muy difícil de recuperar.
Con una sevicia que no despliegan
con otros personajes públicos preguntan cómo se
le puede prestar dinero a un prófugo, como
sería el caso de Javier Moreno Valle, dueño del
Canal 40. La respuesta, de nuevo, es sencilla: el préstamo
es para Televisora del Valle de México (concesionaria del
40), no es para Moreno Valle. El saneamiento de su empresa ayudará,
sin duda, a que Moreno Valle enfrente en mejores condiciones su
problema judicial. Pero esa no es la razón del préstamo.
El objetivo, se dijo aquí ayer, es que, de la mano del
Canal 40, GE y sus divisiones NBC y Telemundo, participen en la
industria de la televisión mexicana, compitan con Televisa
y TV Azteca, y aprovechen la nueva circunstancia para fortalecerse
en el mercado hispano de Estados Unidos.
La tercera pregunta es si GE se apropiará
del Canal 40. Por tercera ocasión, la respuesta es sencilla:
no, no puede, las leyes no se lo permiten. GE es un financiero
en esta operación. Cualquier cambio en la estructura accionaria
del Canal 40 tendría que ser autorizado por el gobierno
mexicano, con base en la legislación mexicana. De ahí
que GE haya señalado que le interesa, y está buscando,
la participación de un inversionista mexicano que se sume
al saneamiento de las deudas del 40.
Se pregunta también por qué
los apoderados del Canal 40 no hicieron el negocio con un inversionista
mexicano. Esta cuarta respuesta es la más simple de todas:
porque los inversionistas mexicanos que se acercaron tienen un
común denominador: tiemblan frente a la posibilidad de
que TV Azteca tome represalias en su contra. Si con el respaldo
financiero, tecnológico, comercial, de producción
y programación de GE, NBC y Telemundo, se demuestra que
el Canal 40 es viable, que TV Azteca no tiene derechos de propiedad
sobre él y que el 40 se mantendrá al aire por años,
los inversionistas mexicanos perderán el miedo y llegarán.
Se cuestiona, asimismo, por qué
ninguna institución financiera respalda esta operación
de GE y la ayuda a localizar a esos inversionistas mexicanos.
Es una pregunta válida todavía sin respuesta, aunque
quizá hoy mismo haya noticias al respecto.
Queda entonces una pregunta que hacerle
a la CTM y a las autoridades. ¿Por qué con el dinero
y esta información sobre la mesa no se ha levantado la
huelga? Y una más para la CTM: ¿Si el gobierno se
toma meses en investigar la operación, la huelga seguirá
en pie a costa de 370 empleados? Seguramente, porque este no es
más un asunto laboral, ni jurídico ni económico
ni financiero. Es cien por ciento político.
Que no quede duda quiénes
son hoy responsables de que los empleados no hayan cobrado y el
Canal 40 esté fuera del aire. Los responsables son un gobierno
medroso y la vieja CTM.
(Con Información de Ciro
Gómez Leyva / Milenio)
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