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Reportaje

Insólita unión...

Ciudad de México, 25 de julio (Redacción RG / Proceso).- A principios del 2005, el corporativo General Electric, poseedor del 80% del segundo consorcio mediático más grande de Estados Unidos y el tercero a nivel mundial (controla Universal-NBC, la cadena Telemundo y es socio de Vivendi) le ordenó a su presidente ejecutivo para México y América Latina, Edmundo Vallejo, que buscara “invertir en medios” en nuestro país, como parte del plan de expansión de este conglomerado que factura anualmente 13 mil millones de dólares.

No era la primera vez que el consorcio trataba de incursionar en el mercado mexicano. En mayo de 1994, la cadena NBC firmó con Ricardo Salinas Pliego un acuerdo a través del cual se comprometía a adquirir entre el 10 y hasta el 20% de las acciones de TV Azteca, proporcionarle asesoría técnica, administrativa y comercial, así como programación, a cambio de 7 millones de dólares.

La historia terminó mal. Salinas rompió unilateralmente el acuerdo en julio del 2000 y acusó a NBC de no cumplir con lo pactado, a semejanza de lo que le ocurrió con Javier Moreno Valle, concesionario de Televisora del Valle de México. El litigio TV Azteca-NBC duró tres años y llegó hasta la Cámara Internacional de Comercio de París, la misma que falló en diciembre de 2002 en el conflicto TV Azteca-Canal 40 (Proceso 1471).

Paradójicamente, en 1994 ni la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), ni el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio y la Televisión (STIRT) ni Televisa pusieron objeciones a la presencia de “capital extranjero” en una concesión televisiva mexicana.

A pesar de esa mala experiencia, General Electric no quitó el dedo del renglón para invertir en México y competir con Televisa en el jugoso mercado de la televisión en español.

De hecho, su subsidiaria Telemundo le ha ido ganando terreno a Televisa en uno de sus bastiones principales: la producción de telenovelas. En enero de 2002, la actriz Itati Cantoral rompió un contrato de exclusividad de 12 años con Televisa y grabó para Telemundo el melodrama Vale todo. La ruta de la actriz fue seguida por otras estrellas de la empresa de Emilio Azcárraga Jean, como el actor Mauricio Islas, ex galán de Amor real.

Telemundo se ha convertido en la segundo productora de telenovelas en español. Una investigación de la empresa texana Foorth Partner Foundation reportó en abril de 2005 que Telemundo ya había avanzado del 15 al 22.7% en el control de la audiencia hispana en Estados Unidos. Univisión mantiene la hegemonía con el 62%, pero Televisa a raíz del pleito con Joe Perencchio ya no influye con la misma fuerza entre la audiencia y los anunciantes hispanos. Galavisión apenas posee el 8.2% de la audiencia mientras que Azteca América, según el mismo estudio, sólo alcanza el 0.8%.

Ante estos datos, el especialista Fernando Zuloaga escribió en su columna Zumba que “Univisión y Telemundo podrían convertirse en la nueva ventana de los candidatos a la presidenta de la República Mexicana para anunciar en Estados Unidos sus propuestas”.

Es en este punto donde los intereses de Televisa y TV Azteca confluyen para cerrarle el paso a NBC-Telemundo. Sobre todo, ahora que Azcárraga Jean, poseedor del 10% de las acciones de Univisión, mantiene un conflicto con su socio Perenchio, y que la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos tiene pendiente su fallo contra Ricardo Salinas Pliego y Pedro Padilla a raíz del caso Codisco-Unefon.

Ante la evidente alianza entre Televisa y TV Azteca, la especialista Fátima Fernández Christlieb opina que “la sola idea de que NBC entre a competir con Azteca y Televisa genera escozor mayúsculo en estas televisoras. La razón es simple: el pastel publicitario es uno, es finito y lo quieren dividido como está. Ni una rebanada más para nadie, ni mexicanos ni extranjeros. Ni siquiera están dispuestos a compartirlo con más emisoras de radio en manos de accionistas ya conocidos.

“NBC quiere volver a intentar arraigo en México a una década de su conflictiva experiencia con Azteca. NBC ya conoce los métodos de Salinas Pliego y parece gustoso de tenerlo como competidor”, sentencia Fernández Christlieb.

Antes de que el abogado Javier Quijano, apoderado general de Televisora del Valle de México, diera a conocer el 20 de julio que General Electric México le ofreció un pagaré por la cantidad de 49 millones de pesos y otro por 3.5 millones de pesos para pagar los salarios atrasados a los trabajadores de CNI-Canal 40, en huelga desde el 19 de mayo, Telemundo ya había avanzado en su incursión en el mercado mexicano.

El 25 de junio se anunció la fusión entre esta empresa y la productora Argos Comunicación, encabezada por Epigmenio Ibarra, justamente para producir “telenovelas alternativas”. El empresario Dan Brown de Telemundo declaró a los medios que “es una tragedia que la gente de México no pueda ver el trabajo de un gran hombre y un gran equipo, pero estamos trabajando muy arduamente para que esto cambie”.

Para esas fechas, ya estaban en pláticas General Electric y Javier Moreno Valle para concretar el crédito quirografario que tanto ha indignado a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), a los representantes del STIRT, a la propia SCT y, sobre todo, a Televisa. El despacho Barrera Siqueiros y Torres Landa, representante de los intereses de General Electric, subrayó que el consorcio no quería “correr riesgos” al otorgar el préstamo para que se levantara la huelga.

(Con Información de Proceso)

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