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Reportaje Especial
La Alegría está por
llegar... junto con la esperanza
9:30 de la mañana. El
sol apenas acaba de salir hace tres horas, sin embargo, el calor
de él ya se hace sentir cerca del metro Juárez.
Y no es por el partido que hoy jugará México, ni
tampoco por la tensión que se siente por los paisanos del
sur-sureste del país, azotados por el huracán Emily.
El día de hoy, gente de todos
los estados, desde Baja California hasta Chiapas, ha venido al
encuentro con su candidato, el candidato de la esperanza. Gente
de todos los estractos sociales así como de diversas ideologías,
credos y hasta pensamiento político se congregan en la
fila para entrar al Teatro Metropolitan.
Y hoy no se presenta Rebelde, ni
Reik, ni alguno de los artistas de moda. Andrés Manuel
López Obrador ha convocado a sus seguidores previa invitación
formal para un acto de las Redes Ciudadanas.
10:30 de la mañana. Dentro
se encuentran personalidades como Manuel Camacho Solís,
Socorro Díaz, Javier Quijano, Elena Poniatovska y Federico
Arreola. Afuera, gente que espera a algún conocido y que
trae su invitación espera impaciente afuera.
11 de la mañana. La gente
de OCESA comienza a cerrar las puertas de la planta baja del Teatro.
Argumentan un sobrecupo en ésta parte del teatro. Sin embargo,
la gente que reclama entrar es gente que ha salido al baño...
o a desayunar, pese a los altos precios de la cafetería
del teatro.
11:30 de la mañana. Un grupo
veracruzano comienza a tocar sones y huapangos, algunos con tintes
políticos. La audiencia cada vez está más
impaciente por la llegada de su candidato.
11:50 de la mañana. Se comienza
a hacer una valla en el pasillo más cercano a la calle.
12 de la mañana. Sorpresivamente,
Andrés Manuel entra por el pasillo central, acompañado
de una nube de periodistas y fotógrafos, los cuales, tal
cual su costumbre, se pellizcan, se muerden y hasta se golpean
con tal de tener la mejor foto, la mejor toma, el mejor ángulo
del actual líder de las encuestas y las preferencias electorales
y, posiblemente, el próximo Presidente de la República.
Elena Poniatowska sube al escenario
y lee un discurso que no sobrepasa los diez minutos. Hay algunos
que aplauden y otros que no. Seguramente, éstos últimos
aún recuerdan que "Elenita", como la llaman algunos,
firmó el plebiscito con el cual se permitió la entrada
de la PFP a Ciudad Universitaria el 6 de febrero del 2000 y con
el cual legitimó una acción que, en 1968, denunciaron
y con la cual se rasgaron las vestiduras: la violación
de la autonomía de la UNAM.
Termina Poniatowska e inmediatamente
anuncian a Andrés Manuel para subir al escenario. Se ve
un Andrés Manuel sereno, dispuesto a asumir el papel histórico
que le corresponde.
Comienza a leer su discurso. Nadie
espera que hoy es el día para dar a conocer sus 50 compromisos
de campaña."La reunión de hoy tiene el propósito
de darles a conocer los cincuenta compromisos básicos que
asumo ante el pueblo de México", frase que arranca
los aplausos del público.
Comienza a leer. "1. (...) Reconoceremos
los derechos de los pueblos indígenas y se cumplirán
los acuerdos de San Andrés Larráinzar". Bravos,
hurras y aplusos.
"7. Suprimiremos las pensiones
millonarias de los ex presidentes de México". Arranca
una de las mayores aclamaciones a su persona en todo el evento.
"¡Duro, Duro!", gritan algunos de los asistentes
al acto.
"22. Modernizaremos el sector
energético sin privatizar la industria eléctrica
ni el petróleo". Nuevamente, el todavía precandidato
a la Presidencia de la República arranca los aplusos de
todo el público asistente.
"33. Respetaremos la libertad
de expresión y credo religioso". Portazo. Gente que
se había quedado afuera intenta entrar por la fuerza por
la Puerta Norte. Algunos lo consiguen, sin embargo, la rápida
movilización del persona de OCESA impide que otra gran
cantidad de gente entre al teatro.
"34. Garantizaremos la tranquilidad
y la seguridad pública. El combate a la delincuencia es
mucho más que un asunto de policías y ladrones.
La solución de fondo? la más eficaz y probablemente
la menos cara? pasa por combatir el desempleo, la pobreza, la
desintegración familiar, la pérdida de valores y
la ausencia de alternativas". La gente aplaude, aún
con el desconcierto del portazo. Obrador voltea de reojo para
evaluar si la situación está controlada, sin embargo,
aún sereno, continúa leyendo.
"38. (...) Se reducirá
a la mitad el sueldo del Presidente de la República y ningún
otro funcionario del Poder Ejecutivo recibirá una percepción
mayor". Otra ovación similar a la del punto 7 cimbra
el Teatro Metropolitan.
"40. (...) No se cobrará
el IVA en medicamentos y alimentos". Bravos y aplausos se
escuchan en todo el teatro.
"43. (...) Empezaremos por transparentar
el monto real de la deuda, haciendo a un lado la doble contabilidad:
oficialmente, sólo se reconocen 150 mil millones cuando,
en realidad, la deuda asciende a 273 mil millones de dólares".
Exclamaciones de asombro se dejan oir, incrédulas de lo
que el todavía Jefe de Gobierno del Distrito Federal acaba
de mencionar.
"49. Otorgaremos prestigio y
respetabilidad a la presidencia de la República. El Presidente
de México actuará como político responsable,
es decir, como hombre de Estado, no como jefe de partido, de facción
o de grupo. El Presidente no utilizará a las instituciones
de manera facciosa, ni para ayudar a sus amigos ni para destruir
a sus adversarios. Representará a todos los mexicanos y
será un factor de concordia y de unidad nacional".
Entre risas, bravos, duros, vivas y aplausos la multitud aclama
éste compromiso.
"50. Como se hizo en el Distrito
Federal, y llevando a cabo las reformas legales necesarias, el
Presidente de la República se someterá al principio
de la revocación del mandato. Al
cumplirse tres años, se hará una consulta con una
sola pregunta: ¿Quieres que continúe en su cargo
el Presidente de la República o que se le revoque el mandato?".
La cereza del pastel.
Andrés Manuel acata: "Estoy
acostumbrado a cumplir mis compromisos y a conducirme por el camino
de la congruencia: actúo como pienso y cumplo lo que prometo.
Tengo como aval haber actuado de la misma manera durante la campaña
en el año 2000, y cuando llegué al gobierno, cumplí
con todo lo que ofrecí".
Y además, aclara: "las
campañas que se sustentan únicamente en la publicidad
requieren de mucho dinero y nosotros no tenemos. Tampoco estamos
dispuestos a conseguirlo a cambio de subordinar principios y decisiones
futuras a grupos de intereses creados. Si ganamos la Presidencia
de la República, queremos actuar como siempre: con absoluta
libertad y poniendo por delante el interés general".
Finalmente termina su discurso, con
una duración aproximada de 40 minutos. El himno nacional
hace retumbar el Metropolitan. Termina el acto, y todo mundo comienza
a darse a la tarea de salir del teatro y regresar a casa, tal
vez a muchos kilómetros de distancia, pero satisfechos
y conformes porque piensan, anhelan y tienen la esperanza que
la alegría está por llegar, pues además,
su gallo nunca les ha fallado.
(Colaboración Especial:
Héctor G. Legorreta)
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