|
Espectáculos
La
BBC rinde homenaje a "Chespirito"
Londres, Inglaterra, 1º
de julio (Redacción RG / BBC Mundo).-
El comediante mexicano, Roberto Gómez Bolaños, mejor
conocido como "Chespirito", cumplió 35 años
de trayectoria artística.
Gómez Bolaños, es famoso
en América Latina por los personajes de "Chespirito"
y "el Chavo del 8", que han hecho -y aún siguen
haciendo- reír a varias generaciones de televidentes.
A partir de los 70s, "el Chavo
del 8" y "el Chapulín Colorado" formaban
parte del menú de comedia vespertino en las televisiones
de América Latina.
Grandes y chicos aún disfrutan
no sólo con estos personajes, sino con el programa de una
hora, "Chespirito", y los sketches tales como el Doctor
Chapatín, y el Chómpiras y Peterete.
José Baig de BBC Mundo conversó
con Roberto Gómez Bolaños, sobre su vida, y sus
inicios como actor y escritor, para nostalgia y disfrute de todos
sus seguidores.
Quería empezar por contarle
que cuando aquí en la BBC, decíamos que estábamos
preparando esta entrevista la primera pregunta que hacía
mucha gente era cuántos años tiene Chespirito, ¿cuántos
años tiene Roberto Gómez Bolaños?
Pues, vamos a empezar casi por acabar
porque tengo muchos. Setenta y seis, 76.
De los cuáles -por lo menos
durante las últimas tres décadas- ha sido usted
sumamente conocido a través de sus personajes en toda América
Latina.
Tal vez ya un poquito más,
35 años. Desde el 70 empezó el programa e inmediatamente
ascendió a los primeros lugares de rating.
¿Qué estaba haciendo
"Chespirito" antes de la creación del Chavo del
8?
Yo había empezado bastante
antes como escritor en una agencia de publicidad. Hacía
yo de todo, comerciales, anuncios, y el texto artístico
de programas de radio y televisión. Por mucho tiempo yo
pensé que mi vida completa estaría allí,
en la escritura. De hecho me sigo sintiendo primero escritor y
luego muchas cosas: actor, director, compositor; e inclusive la
actuación la inicié ya a una edad en que la mayoría
de los muchachos dicen "bueno, me quedo o me voy".
A los 29 años, ¿Cómo
fue esa decisión de pasar de estar sentado con una máquina
de escribir a decidirse a salir al escenario? ¿Fue difícil
esa decisión?
No. Bueno, fue difícil aceptarla
porque era la fuerza. Era cuando la televisión era en blanco
y negro, en directo, en vivo, sin video tapes.
Faltó un actor, y yo había
escrito el programa, entonces supusieron que yo me sabría
de memoria el texto -lo cual no era cierto porque lo había
escrito tres semanas antes- pero lo repasé como en un minuto
porque fue el tiempo que nos dieron para decirnos que el actor
había faltado, y salí más o menos bien. Me
felicitaron y me dijeron "oye lo hiciste bien ¿por
qué no sigues en esto?" y así seguí,
pero durante un buen tiempo haciendo papeles secundarios.
¿De dónde vino esa
habilidad para pararse frente a la cámara y hacer comedia
con tanta naturalidad?
Es muy pequeño el antecedente.
En el lugar donde yo vivía -que sigo viviendo por el mismo
rumbo- teníamos un grupo de amigos que hacíamos fiestas
y escenificábamos algún sketch humorístico
para los amigos y los conocidos del rumbo. Yo escribía la
mayoría, y actuaba pero en un papel secundario. E inclusive
en la secundaria me pidieron que me integrara yo a un grupo teatral
experimental y yo dije, "¿Yo hacer el ridículo
delante de la gente? Nunca" y no acepté.
Así que usted se negaba
a subir a un escenario a hacer el ridículo.¿Eso
quiere decir que era tímido como niño y como joven?
Fui tímido como niño,
como joven y como adulto. Todavía sigo siendo tímido.
Eso yo creo que no se quita.
Don Roberto, antes de dedicarse
a la actuación, nos contaba que escribía guiones
¿Esta habilidad se la habían cultivado en su casa,
la tenía desde pequeño, o también fue accidental
como lo de actuación?
No de manera profesional, pero mi mamá
era una excelente poetisa y me enseñó las reglas de
la poesía. Me gustaba mucho leer, a ella también.
Mi papá -que murió cuando yo tenía 6 años-
dejó muchos libros y yo seguía leyendo siempre. No
obstante mi trayectoria iba por un lado muy diferente. Yo llegué
al segundo año de la facultad de ingeniería, parece
como que no hay relación. No la hay, pero sí ayuda.
La disciplina matemática para mí ha sido trascendental
para hacer el trazo de una comedia y una obra cualquiera.
¿Cuáles eran sus
libros preferidos cuando era niño y tenía afición
por la lectura?
Bueno esa pregunta no podría
contestarla. Yo tuve un montón de libros favoritos, pero
no puedo decirle uno.
Decía usted que su mamá
le inculcó el amor por la poesía ¿Sigue cultivando
ese amor por la poesía?
Sí cómo no. Inclusive
aunque yo no pensaba editarlo, se hizo un libro aquí en México
de poesías y -dentro de lo restringido que es el mercado
de poesía aquí y creo que en todo el mundo en la actualidad-,
las ventas fueron excelentes, quedé satisfecho. Yo no quería
hacerlo, yo lo había escrito todo para mí, de una
manera privada, pero mi mujer me lanzó al mundo con eso.
¿Tiene Usted a mano alguno
de sus poemas o recuerda alguno de memoria?
Uno de mis héroes, "El
Gordo y el Flaco" - Stan Laurel y Oliver Hardy- y dice así:
Con su atuendo
de batalla, corbata, bombín y saco,
llegan el Gordo y el Flaco,
dando brillo a la pantalla.
Entonces la risa estalla, pero además se refleja,
que el público no festeja tan sólo el esparcimiento,
sino también el talento que resume la pareja.
Pues si el flaco se tropieza no hay torpeza de su parte,
es el producto de un arte
que sublima la torpeza,
y con la misma destreza
tampoco el gordo fracasa,
cuando su flema retrasa la ampulosa ceremonia,
con la sutil parsimonia que es el sello de la casa.
Cómo gozamos aquellos momentos inolvidables,
simultáneamente amables, regocijantes y bellos,
y como aprendimos de ellos,
la pausa justa y precisa,
del humorismo sin prisa.
Tiempo ritmo y cadencia,
en la sin par excelencia del poema de la risa.
Recordamos todos los grandes homenajes,
memorables, que le rindió usted a Stan Laurel y Oliver
Hardy, en aquellos sketches que hizo con Edgar Vivar.
Inclusive una asociación de
fans de Stan Laurel y Oliver Hardy nos envió una carta
en la que decía que para ellos era la mejor imitación
que habían visto en todo el mundo, me la mandaban de Estados
Unidos.
¿Cómo era la casa
donde se crió Roberto Gómez Bolaños?
Era una casa clase media. A mi me gustaba
mucho. La había hecho mi mamá con muchos esfuerzos,
pero inmediatamente que murió mi papá faltaron todos
los recursos del mundo, y bajamos de la clase media a la sub, sub,
sub media o baja o mediana. De cualquier manera mi infancia con
mi mamá y mis hermanos, la considero super feliz. Nunca tuve
una bicicleta pero siempre tuve una pelota.
¿A qué edad tuvo
entonces una bicicleta?
Todavía la estoy esperando.
Nunca he tenido una.
Tuvo siempre acceso a las pelotas
y ¿Usted es un gran fanático del fútbol?
Sí. Se me está quitando
un poquito, porque estoy encontrando en el deporte super internacional
que es el fútbol, una propaganda involuntaria pero al final
propaganda de la corrupción, de la violencia. Ya no hay
manera de esconder eso y se comunica en todo el mundo, entonces
ya no me atrae esa falta de deportivismo que hay. El fair play
ya no existe en ningún lado. Ya no hay un solo futbolista
que no trate de engañar al árbitro. En fin, con
todo esto se me quitó el gusto.
Volviendo a su vida, en esa época
en que su familia se encontró con dificultades económicas
¿Usted tuvo que trabajar?
Como me gustaba la ingeniería,
y empezaba yo a estudiar por allí, trabajé varias
veces en algo relacionado a eso. El peor fue haciendo cálculos,
en otro lado dibujando topografía y todas esas cosas relacionadas
con esos trabajos que me parecieron además, aburridísimos.
¿Cómo fue ese proceso
de ser Roberto Gómez Bolaños, un muchacho de un
barrio céntrico de la ciudad de México a ser Chespirito?
En primer lugar, algo que agradezco
mucho a Dios es que fue tardío. Como ya dije empecé
tarde. Y lo agradezco porque ahora es muy fácil ver a cualquier
deportista joven o actor y actriz joven, que a los 18 ó 19
años se creen dueños del mundo, porque los elogian,
los alaban por todos lados, entonces ni siquiera tienen la culpa;
y eso es dañino por completo. Yo ya había visto subir
y caer a mucha gente entonces me cuidé en ese aspecto. Me
asombraba desde luego, la popularidad creciente que encontraba yo
por todos lados. Me sigue asombrando, me sigue asombrando que me
hable la BBC para hacerme una entrevista.
Se dice que sus personajes son
un reflejo de la sociedad, especialmente el Chavo del 8, por ejemplo.
¿Esa era su intención o es una interpretación
de la gente que ha visto después los programas?
No era mi propósito, ni mucho
menos, en convertirme en educador o consejero del pueblo. Sí
evitaba yo hacer cualquier daño. Se me escaparon algunos
desde luego, pero yo intentaba evitarlo siempre.
(Con Información
de la BBC)
|