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Internacional
Historia de Juan Pablo II (1920-2005)
Karol Wojtyla nació el 18
de mayo de 1920 en Wadowice (Polonia) y estudió Poesía
y Teatro en la Universidad de Cracovia. Durante su juventud se
destacó en los deportes, entre ellos el fútbol y
el esquí. Además era un apasionado del teatro y
en algún momento pensó en ser actor. Siendo joven,
Juan Pablo II se destacó en el fútbol y el esquí.
La Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi encontraron
a Wojtyla trabajando como peón.
Durante la II Guerra Mundial trabajó
en una cantera de piedra y en una fábrica química
mientras estudiaba Teología y fue obligado a ocultarse
en 1944 tras la suspensión de la enseñanza religiosa..
Ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1946, dos años
más tarde se doctoró en Filosofía por el
Instituto Angelicum de Roma y en Teología por la Universidad
Católica de Lublin (su tesis se tituló El acto de
fe en la doctrina de san Juan de la Cruz y versó sobre
este místico español). Fue capellán universitario
y profesor de Ética en Cracovia y Lublin hasta que, en
1958, resultó nombrado obispo auxiliar de Cracovia. Su
orientación filosófica, muy influida por Max Scheler,
integró los métodos e ideas de la fenomenología
en la filosofía tomista. En 1960, bajo el seudónimo
de Andrzej Jawien, publicó una obra de teatro, La joyería.
Consagrado obispo en 1958, en 1964
fue nombrado arzobispo de Cracovia y el 26 de junio de 1967 cardenal.
Participó de forma muy activa en el Concilio Vaticano II
y representó a la Iglesia de su país en cinco sínodos
episcopales internacionales celebrados entre 1967 y 1977.
El 16 de octubre de 1978, Karol Wojtyla
fue elegido para suceder en el solio pontificio a Juan Pablo I,
fallecido el 2 de septiembre de ese mismo año. Su primer
visita fué a México en 1979.
Juan Pablo II inició una nueva
era en la Iglesia Católica. Dinámico y accesible,
el nuevo Pontífice era un líder fácilmente
reconocible para la mayor comunidad cristiana del mundo. Su insistencia
en acercarse a las multitudes casi lo conduce a la muerte el 13
de mayo de 1981. Asomándose de su vehículo en la
Plaza de San Pedro recibió un disparo de un fanático
turco y resultó gravemente herido. Luego de una larga convalescencia,
se reunió con su casi asesino y lo perdonó.
En 1982 visitó Gran Bretaña
en un viaje cargado de significado histórico, durante la
guerra con Argentina en las islas Malvinas o Falklands. Por primera
vez desde la Reforma un Papa se encontró con el Arzobispo
de Canterbury.
Juan Pablo II promovió un
acuerdo pacífico en el conflicto del Atlántico Sur,
algo que repitió días después en Argentina.
Participó en numerosos servicios ecuménicos con
la Iglesia de Inglaterra, algo impensable en épocas anteriores.
Grandes multitudes, católicos
y protestantes, prestaron atención a cada uno de sus movimientos
y palabras sobre la unión entre Roma y Canterbury, una
unión que hoy parece más lejana que nunca por diferencias
en cuanto al sacerdocio femenino.
Con la caída del bloque soviético
mejoraron las relaciones entre el Kremlin y el Vaticano. En 1989
Mikhail Gorbachov visitó Roma. Fue la primera vez que un
líder soviético cruzaba el umbral de San Pedro.
"El Papa -le dijo Gorbachov
entonces a su esposa Raisa- es la autoridad moral más importante
del mundo y es eslavo". El entendimiento entre ambas personalidades
sin duda facilitó el camino hacia la democracia en el bloque
oriental.
El colapso del comunismo coincidió
con las crecientes demandas en el Oeste por un compromiso político
en la enseñanza religiosa. Al rechazar todas esas exigencias,
Juan Pablo II dio por terminado el debate antes de que comenzara.
Karol Wojtyla era un hombre complejo.
Mientras que pedía acciones para combatir la pobreza en
el mundo, insistía en que la contracepción era moralmente
inaceptable. Afirmaba que quería mejorar la condición
femenina y al mismo tiempo escribía que la maternidad debía
ser la aspiración natural de la mujer.
Frecuentemente criticó la
liberalidad que observaba a su alrededor. Los homosexuales le
inspiraban irritación y compasión, para preocupación
de los defensores de los derechos de los gays.
Un carácter distintivo de
su papado fue la creación de más de 460 santos,
cifra mucho mayor que la de cualquiera de sus predecesores.
Entre ellos figura el fundador del
Opus Dei, el español Josemaría Escrivá de
Balaguer (1902-1975). Esta canonización causó polémica
dentro y fuera de la Iglesia.
Durante el pontificado de Juan Pablo
II hubo enormes cambios en el mundo: el colapso del comunismo,
el incremento de la deuda externa en los países en vías
de desarrollo, la difusión del SIDA y la globalización
de la economía.
El Papa trabajó para mantener
la dignidad humana contra los que consideraba peligros de la vida
moderna.
Además de continuar su prolífica
obra escrita (en la que deben ser citados sus trabajos Amor responsable
y fructífero y Signo de contradicción, ambos títulos
publicados en 1979), especial consideración merecen sus
encíclicas. La primera de ellas, Redemptor hominis (1979),
demuestra la conexión entre la redención de Jesucristo
y la dignidad humana. Otras posteriores fueron: Dives in misericordia
(1980, acerca del papel de la misericordia en la vida humana),
Laborem exercens (1981, sobre el trabajo), Slavorum apostoli (1985,
sobre la posición de la Iglesia en Europa Oriental), Dominum
et vivificantem (1986, que planteaba las virtudes de la doctrina
católica frente a las creencias ateas y materialistas),
Redemptoris Mater (1987, que resaltaba el papel de la Virgen María
como fuente de unidad cristiana), Sollicitudo rei socialis (1987,
acerca de la influencia de los problemas económicos y sociales),
Centesimus annus (1991, conmemorando el centenario de la encíclica
Rerum novarum de León XIII, que criticaba tanto el marxismo
como el liberalismo extremo), Veritatis splendor (1993), Evangelium
vitae (1995), Ut unum sint (1995) y Fides et ratio (1998, acerca
de las relaciones entre la fe y la razón). Después
de revisar el hasta entonces vigente, el 25 de enero de 1983 promulgó
el nuevo Código de Derecho Canónico de la Iglesia
católica, que entró en vigor el 27 de noviembre
de ese mismo año. Además, el 11 de octubre de 1992
aprobó el nuevo Catecismo de la Iglesia católica.
Juan Pablo II se opuso al proceso
de secularización eclesiástica. Redefiniendo las
responsabilidades de los laicos, los sacerdotes y las órdenes
religiosas, rechazó la ordenación sacerdotal femenina
y el nombramiento de sacerdotes para ocupar cargos oficiales o
su participación directa en la política. Sus gestiones
ecuménicas iniciales se dirigieron más hacia la
Iglesia ortodoxa y la Iglesia anglicana que hacia el protestantismo
occidental. Influyó en la restauración de la democracia
y la libertad religiosa en Europa Oriental, sobre todo en su Polonia
natal, y trató de luchar con energía contra los
disidentes en el seno de la Iglesia. Reafirmó la posición
católica a favor del celibato sacerdotal y contra la homosexualidad,
el aborto, los métodos artificiales de reproducción
humana y el control de natalidad. A este respecto, en 1994 realizó
distintas gestiones junto a musulmanes conservadores para intentar
aminorar las declaraciones efectuadas en El Cairo (Egipto) por
la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo
de las Naciones Unidas. En su obra más conocida, Cruzando
el umbral de la esperanza (1994), desarrolló muchas de
las posiciones ideológicas que habían caracterizado
a su papado.
La inminencia del nuevo milenio implicó
una intensa actividad por parte de Juan Pablo II, que manifestó
en múltiples ocasiones su deseo de que la Iglesia ingresara
"purificada" en aquél. Así, en los meses
de julio y agosto de 1999 realizó numerosas e innovadoras
definiciones teológicas acerca del cielo ("no es una
abstracción ni un lugar físico entre las nubes,
sino una relación viva y personal con Dios"), el infierno
("situación de quien se aparta de modo libre y definitivo
de Dios"), del purgatorio ("estado provisional de purificación")
y de Satanás ("vencido definitivamente; Jesús
nos ha liberado de su temor").
La proclamación de 2000 como
año del Gran Jubileo estuvo rodeada de algunos de los hechos
vitales de su pontificado. El 18 de enero, durante la 33ª
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, abrió
la Puerta Santa de la basílica de San Pablo extramuros
junto al metropolitano Atanasio (delegado de Bartolomeo I, patriarca
ecuménico de Constantinopla y jefe de la Iglesia ortodoxa)
y George Carey (arzobispo de Canterbury y jefe de la Iglesia anglicana),
para que a continuación la cruzaran representantes de otras
22 iglesias y ritos cristianos. Este acto, que simbolizaba la
reconciliación ecuménica de la comunidad cristiana,
culminó con unas palabras de Juan Pablo II pidiendo "perdón
a Cristo por todo aquello que en la historia de la Iglesia haya
perjudicado su proyecto de unidad". El 12 de marzo de ese
mismo año celebró un acto litúrgico solemne
en la basílica de San Pedro en el cual pidió nuevamente
perdón por los pecados cometidos por "los hijos de
la Iglesia" en sus 2.000 años de historia; sus claras
alusiones a los cismas, a las Cruzadas, a la Inquisición,
y a la actitud mantenida hacia el pueblo de Israel, las mujeres
y los más desposeídos, fueron seguidas de un ferviente
propósito de enmienda. Pocos días antes se había
hecho público un documento, Memoria y reconciliación,
elaborado por la Comisión Teológica Internacional
(presidida por el prefecto de la Congregación para la Doctrina
de la Fe, Joseph Ratzinger), que anunciaba el cambio de actitud
del catolicismo preconizado por el Papa.
Pese al progresivo deterioro de su
salud, Juan Pablo II no dejó en ningún momento de
realizar numerosos viajes apostólicos, generalmente a puntos
conflictivos de la escena política internacional. En noviembre
de 1996 se entrevistó en la Ciudad del Vaticano con el
líder cubano Fidel Castro y en diciembre de ese mismo año
con el ya citado George Carey, arzobispo de Canterbury. En 1997
visitó Sarajevo (Bosnia-Herzegovina), la República
Checa, Líbano, Polonia, Francia y Brasil. Esta actividad
alcanzó tintes históricos entre los días
21 y 25 de enero de 1998, cuando viajó a Cuba (según
lo acordado en la antedicha entrevista con Castro) y, en sus distintos
mensajes al pueblo de aquel país, incidió en temas
tan controvertidos como los derechos humanos, la situación
de los exiliados y sus familias, la libertad de educación,
la situación de la Iglesia cubana o el que consideró
"éticamente inaceptable" bloqueo económico
sufrido por la isla. A lo largo del mes de febrero de 2000, Juan
Pablo II también realizó dos significativas visitas
a Egipto y Tierra Santa.
Con éxito dispar, el Papa
no se cansó de intentar cerrar heridas con las otras iglesias
cristianas y el resto de las religiones. En 2000 pidió
perdón por las acciones del Vaticano en la historia.
Pero, por ejemplo, para algunos rabinos
judíos la disculpa fue demasiado general y nunca mencionó
el papel de Pío XII, a quien se acusó de ignorar
la existencia de los campos de concentración nazis.
Juan Pablo II también promovió
el diálogo entre cristianos y musulmanes. En Siria se convirtió
en el primer Papa que visitó una mezquita. Y firmó
con Turquía un acuerdo para promover las relaciones con
el Islam.
A pesar de la debilidad de su salud
en los últimos años, debido fundamentalmente al
mal de Parkinson, Juan Pablo II continuó viajando. Fue
a América Latina, a las repúblicas de la ex Yugoslavia
y a Tierra Santa, sitios afectados por sus propios problemas pastorales
y políticos.
Hasta último momento luchó
por la paz en el mundo. Apoyó el envío de una fuerza
internacional al Medio Oriente y fue uno de los más fervientes
opositores a la guerra en Irak.
Su legado fue darle al previamente
monolítico y distante Vaticano un rostro más humano,
más humanitario.
Su inquebrantable fe, su calidez
personal y sus incansables esfuerzos por los pobres y la concordia
convirtieron a Juan Pablo II en una de las figuras más
sobresalientes del siglo XX y principios del XXI.
(Con Información
de la Redacción, de la Enciclopedia Microsoft Encarta y
de BBC Mundo).
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