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Sábado, 1 de enero de 2000.
Actualización: 10.05 horas
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FIN DE AÑO
Buena parte del mundo vive ya, con normalidad, en el año
2000
AGENCIAS
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| Los fuegos artificiales han recibido en la isla de Tonga el
nuevo año. (Reuters) |
NUEVA
ZELANDA.- Buena parte del mundo,
desde Nueva Zelanda (el territorio habitado que primero cambia de
horario según la sociedad Geográfica de Londres) a la costa oeste de
Estados Unidos, ha entrado ya en el año 2000 sin mayores
consecuencias.
Las 12 campanadas y la correspondiente eclosión
pirotécnica han dado paso al esperado primer día del calendario en
Occidente (judíos y musulmanes se rigen por otros parámetros) durante
una gran ceremonia colectiva que se ha repetido en casi todo el
planeta.
En las antípodas de España, algo más de 3,5 millones
de personas fueron las primeras en entrar oficialmente en el año 2000, y
también en experimentar el cambio de fecha en sus ordenadores, que no ha
provocado incidencias.
Nueva Zelanda era, con respecto al "efecto 2000", un
conejillo de indias observado por el resto del mundo para ver cómo
reacciona ante la transición de tiempo de sus sistemas, en los que se
han invertido millones de dólares para contrarrestar el fallo
informático.
Australia comenzó el año 2000 a las 13.00
GMT, con una gran fiesta en Sydney, que congregó a una multitud
calculada en casi un millón de personas para asistir al que se anunciaba
como el mayor espectáculo de fuegos artificiales de la historia de la
Humanidad.
Veinte toneladas de fuegos artificiales iluminaron
durante 25 minutos la bahía de Sydney y su palacio de la Opera, desde
cuyas cúpulas descendieron acróbatas al ritmo de la música que se
escuchaba a través de potentes altavoces.
Sydney acoge este año los Juegos Olímpicos y ha
querido convertir la llegada del 2000 en un espectáculo
inolvidable.
Con el repicar de todas las campanas de la ciudad,
el puente de su bahía se iluminó tras los 25 minutos de fuegos
artificiales con un letrero en el que se lee "Eternidad" y que
permanecerá encendido hasta que salga la salida del sol en
Australia.
En Filipinas, las calles de la capital,
Manila, se llenaron del humo de cohetes y petardos, que empezaron a
sonar ya desde primeras horas de la tarde, mientras que el presidente
filipino, Joseph Estrada, reiteraba, poco antes de la medianoche y desde
la plaza manileña de La Luneta, que buscará el afianzamiento de la
recuperación económica y la eliminación de la pobreza del
país.
En Malasia, la entrada en el 2000 fue dirigida por el primer
ministro, Mahathir Mohamad, con un discurso sobre el rechazo a los
intentos occidentales de colonizar de nuevo el país a través de la
globalización y la eliminación de fronteras, principales causantes,
según el mandatario, de la crisis financiera en el Sudeste
Asiático.
En Tailandia, la población se unió a las celebraciones del
año 2000 a partir de las 15.00 GMT, aunque en ese país de mayoría
budista los calendarios despedirán el año 2542, considerado el
aniversario de la muerte de Buda.
Los camboyanos eligieron su principal atracción turística, el
complejo de templos de Angkor Wat, para protagonizar las festividades
del nuevo milenio, que contaron con la presencia del primer ministro Hun
Sen y otros altos mandatarios.
En Indonesia, país que ha vivido en 1999 la violencia
separatista, duras represiones militares y enfrentamientos religiosos,
el mensaje de fin de año del presidente, Abdurrahman Wahid, subrayó la
importancia de la tecnología para lograr el bienestar social y mejorar
la calidad de vida de los indonesios, además de la necesidad de no que
el país no quede rezagado con respecto de sus vecinos de la
región.
Japón ha estrenado el año 2000 a las 15.00
GMT y aunque de madrugada y retando al temido mal informático, sus
habitantes se vuelcan ordenadamente a la calle para cumplir con la
tradicional costumbre de pedir en los templos el favor divino, salud y
fortuna para el "Año del Dragón".
Japón es la primera potencia
económica e industrial del mundo que entra en el 2000 y los países
occidentales han puesto sus ojos en él para saber qué posibles efectos
produce en las máquinas y en especial en el sistema financiero el cambio
de calendario.
"Las próximas horas son críticas. Está en juego la
validez del gabinete de crisis", aseguró antes de cambiar el año el
primer ministro Keizo Obuchi, quien está encerrado en su residencia
oficial para dar en persona las órdenes que sean necesarias para hacer
frente a posibles contingencias.
En Rusia, el primer reactor nuclear que ha
cruzado la frontera del nuevo año ha sobrevivido al temido "efecto
2000", según ha informado la empresa rusa de energía atómica media hora
después de rebasar las 00.00 horas.
China
entró en el año 2000 a las 16:00 GMT con estruendosas campanadas en el
Altar del Siglo, oeste de la capital, donde el presidente Jiang Zemin,
imitando a los antiguos emperadores, deseó paz al mundo y el fin de las
guerras.
"Deseo paz para el mundo, la guerra es un error. Me
gustaría que a partir de ahora los países fuertes dejaran de combatir a
los débiles. Trabajaremos para que China siga creciendo y se convierta
en una nación rica", dijo Jiang en un breve discurso transmitido por
televisión a todo el país.
La Campana
del Siglo, de 50 toneladas, fue golpeada con fuerza hasta que, según la
tradición, "se rompió el tiempo", después de que gran parte de la
población china guardara a las 11:59 hora local un minuto de silencio
para rogar por la paz mundial a petición del Comité 2000.
Unas
25.000 personas festejaron la llegada del 2000 en el conjunto
arquitectónico y alrededores de El Altar del Siglo, que se levanta al
final de una gigantesca explanada de mármol blanco que recuerda al
Templo del Cielo, lugar donde los antiguos emperadores ofrecían
sacrificios a los dioses.

Taiwán
recibió el 2000 con decenas de multitudinarios espectáculos al aire
libre, ruidosos fuegos artificiales y el estreno mundial del ballet "Una
ofrenda de pinos", del grupo Puerta de las Nubes.
El primer
ministro, Vincent Siew, se congratuló de que no se hubiese producido
ningún problema especial en el inicio del 2000, en el Centro Nacional de
Seguimiento del Efecto 2000, instalado en la sede central de la empresa
Taiwan Power Corporation.
El Parque Científico Industrial de
Hsinchu, centro de la alta tecnología taiwanesa y uno de los principales
suministradores mundiales de productos informáticos, inició la andadura
del nuevo año sin señales del temido "Efecto 2000".
En Hong Kong
y Singapur, los otros dos grandes dragones del sudeste asiático, tampoco
se informó de incidentes de ningún tipo provocados por el cambio de
fecha.