Los cronómetros más precisos del mundo son exactos hasta
unas cuantas millonésimas de milmillonésimas de segundo, y
ganan o pierden un segundo cada 20 millones de años. Un nuevo
tipo de reloj atómico tiene la posibilidad de hacerlo mucho
mejor, de tener una exactitud de un segundo de más o de menos
en varias decenas de millones de años.
Los científicos del Instituto Nacional de Estándares y
Tecnología (NIST) de EE UU han construido un reloj sintonizado
a la freuencia en la que un único átomo de mercurio absorbe
luz ultravioleta. Este avance podría permitir la investigación
científica de preguntas tan abstractas como: '¿Cambian las
leyes del tiempo con el tiempo?'. El reloj de mercurio aún no
alcanza la exactitud de los relojes atómicos actuales, pero
los investigadores del instituto dicen que trabajando más
sobre él podría llegar a ser entre cien y mil veces más
preciso.
Cada reloj consta de dos partes fundamentales: una que
genera una corriente de tics a un ritmo constante -como los
muelles de un reloj de péndulo, por ejemplo- y otra que cuenta
estos tics y los convierte en segundos, minutos y horas.
Cuanto más deprisa vaya el péndulo, más preciso es el
reloj.
En los relojes atómicos, las oscilaciones de luz láser son
como los movimientos del péndulo. La generación actual de
relojes atómicos utiliza láseres que emiten microondas,
sintonizados a 9.192.631.770 oscilaciones por segundo, la
frecuencia exacta a la que las microondas son absorbidas por
los átomos de cesio.
En principio, un reloj sintonizado a frecuencias más altas,
las de los láseres ópticos, sería aún más preciso. Pero hasta
ahora los científicos no tenían la segunda e imprescindible
parte, un contador que pudiera estar a la par con los tics del
láser óptico que se producen a una velocidad de 400 billones
por segundo. 'Queremos contarlos todos', explica Scott A.
Diddams, otro científico del NIST. 'Éste ha sido el problema
permanente para fabricar un reloj óptico'.
Para resolver el problema del recuento, los científicos
idearon una treta. Utilizaron un láser óptico pulsante, en el
que cada impulso constaba exactamente de 532.361 oscilaciones.
Aunque continuaban sin poder seguir la pista de las
oscilaciones individuales de la luz, podían contar con
facilidad los impulsos, cada uno de los cuales incluía 532.361
oscilaciones. Para sintonizar el láser, un único ión de
mercurio, un átomo al que se le ha quitado un electrón, se
enfrió hasta unas pocas milésimas de grado por encima del cero
absoluto para reducir al mínimo el error que producen las
vibraciones del calor. Los iones de mercurio absorben una
frecuencia específica de luz ultravioleta.
Según los científicos, el ritmo de los tics que se producen
en el reloj de mercurio es unas 20 veces más rápido que el de
los relojes atómicos actuales. Esto no significa
automáticamente que el nuevo reloj sea un cronómetro mejor.
Los científicos están construyendo un segundo reloj de
mercurio y llevarán a cabo experimentos para determinar cómo
alteran la conducta del ión de mercurio los campos eléctricos
y magnéticos y otras condiciones ambientales. También
investigarán si otros átomos, como el del calcio, podrían ser
más precisos aún que el de mercurio.
Aún faltan años para tener un reloj que esté listo para el
control oficial del tiempo, pero entre sus ventajas estaría la
de una mayor precisión en los sistemas de satélites de
navegación. También permitiría a los físicos comprobar si
algunas de las propiedades de las fuerzas atómicas, que ahora
se cree que son constantes, van cambiando lentamente al irse
expandiendo el universo.
Unos relojes más precisos podrían también permitir
demostrar mejor la teoría de la relatividad general, según la
cual el tiempo fluye con mayor lentitud bajo el influjo de la
gravedad. Los relojes atómicos actuales ya pueden detectar
cómo se acelera el tiempo cuando se los levanta a una altura
de un metro, con lo que se reduce levemente la gravedad. Los
nuevos relojes pueden ser capaces de detectar esto con una
variación de sólo un
centímetro.