|

AREQUIPA
Desde
Arequipa

01/MAYO/2004
Terminamos el año con reuniones, y celebramos las fiestas importantes de nuestro calendario con sencillez y alegría fraternas. No hubo petardos ni actuaciones parecidas, simplemente el saludo acostumbrado con la esperanza y la fe que exige la celebración. Mientras la gente estaba buscando cómo divertirse y pasarlo bien, los frailes de esta comunidad pensando en descansar porque el día siguiente era día de trabajo.
A fines de noviembre nos dejó el diácono y ahora sacerdote fray Adelmo, que partió para Lima después de haber permanecido un tiempo con nosotros. A finales de diciembre el "doctor Chorcheluí" organizaba equipaje y papeles para su vuelo internacional. Salía rumbo al país de la cumbia y del petróleo, al encuentro de jóvenes religiosos, algunos más religiosos que jóvenes. A mediados de enero, viajaban otros dos hermanos, Julián y José María, para el retiro anual correspondiente. En Lima se encontraban con Jorge Luis, que había regresado de Venezuela. Al parecer el retiro fue profundo por lo anonadados y silenciosos que regresaron, pues no dijeron sino que estuvo OK. ¿Cómo no, si fue director del mismo un buen biblista y experimentado en retiros, el padre Antonio Artola? Para la segunda tanda fuimos el padre Tomás y quien escribe. Quedamos satisfechos con la experiencia espiritual y fraterna. A continuación, tuvimos unos días de descanso y compartir con los hermanos de Lima, antes de regresar a nuestra comunidad.
Estábamos, desde hacía varios meses, con el deseo de contar con una computadora en la casa. Por fin, después de las consultas necesarias llegó el esperado juguete. Hay que ver el interés y el aporte para instalarla. Pero nos llegó no una, sino que disponemos de dos ¿Y ahora? Necesitamos un profe. No hubo problema para elegir. Los que vivieron por estos lares conocen a Valentín, experto en "computología" como otros en "llantología". Recibimos algunas clases para estar a la altura. Quienes lo conocen, imagínense el salón de clase. José María no sabía cómo empezar y, como algo huidizo, el ratón se le escapa de la mano. Va progresando. Jorge Luis alguito, alguito; pero ¡cuidado con el cortocircuito! Julián algo más, y provisto del cuaderno de apuntes para no perder ningún dato. Tomás, algo más adelantado. Ahí vamos avanzando, aunque creo que esperar a nivelarnos es difícil. Con buen criterio, el prior ha sugerido recibir clases personalizadas, según la necesidad y avance del alumno. Por si acaso, todos somos buenos discípulos. Y así vive la comunidad entre nuestras obligaciones, los compromisos y el aprendizaje de "computología".
Dos Agustinas Hijas del Santí-simo Salvador, las hermanas Edith y Otilia, cumplieron sus bodas de plata de profesión, alegría que compartimos en la eucaristía los religiosos de esta comunidad y algunas amistades de las hermanas. Y como noticia final, el cumpleaños de Julián. Nuestros feligreses participaron en la celebración acompañándole en la eucaristía y el compartir subsiguiente.
Hasta la próxima.
P. Gregorio A. Calapuja
Portada
|