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LIMA
Santa
María Magdalena

01/MAYO/2004
Comenzamos enero con la buena noticia de la firma de la conciliación con el Ministerio de Educación para la posesión de nuestro terreno ocupado por el CEO Francisco García Calderón. Se ha trabajado mucho y duro. Gracias a Dios y a alguna buena gente que todavía queda, se logró un paso importante. En teoría la entrega era el 15 de marzo. Circunstancias diversas han retardado el cumplimiento. Pero ya está más cerca.
Los primeros meses son tiempo de paso. Retiros, convivencia, asamblea. Y hermanos que van y vienen. Unos, por reuniones; otros, por visitas, y algunos con nuevo destino. Va llegando gente alta y hermosa, para cumplir los pronósticos. A mediados de febrero el padre Nerio se incorpora a la casa que entonces no llega a comunidad. Medio en serio, medio en broma, alguien le dijo en noviembre que fuera eligiendo habitación. Unos días después fray José Alberto Chong se reintegra al teologado: ha puesto alegría en nuestra vida desde agosto. En la última semana Juan de la Cruz sale a casa de sus hermanos en Lima, mientras completa trámites de visa, que tarda semanas en recibir visto bueno. Antes salió ileso del choque sufrido por el taxi en el que acudía a atender a un enfermo. En la noche contaba con detalle el percance, libre de rasguños y golpes, aunque impresionado por la fragilidad del pequeño automóvil "Tico", al que vio dar giros y vueltas. Javier Arellano llegaba esos días para salir poco después hacia su nuevo destino, Venezuela. Y ya vencido marzo, amanece por aquí Gerardo Rimarachín para sumarse al terceto existente entonces. No es movida limeña, aunque podría parecerlo. Después de llegadas y partidas, el 30 de marzo se firma el primer ordo domesticus del año. Esperamos que esta vez nos dure. No aspiramos a benedictinos, y bien nos vendrá algo de estabilidad. Somos Mario, Pachi, Nerio y Gerardo; otra vez la comunidad más joven de la vicaría, para dejar de lado aquello de "huahuahuasi", casa de cambios, o, según alguno de nuestros priores, "la casa de las patentes". Nos vamos integrando poco a poco y asumiendo responsabilidades.
Y mientras pasan los días hay empeño en el trabajo. Se realizan obras en el colegio: instalación de pozo de tierra para el sistema eléctrico y renovación de tablero principal, para aumentar la carga. Nos ayudará a evitar la notificación de clausura sin previo aviso que llega a fines de marzo, con formato general para instituciones y colegios del distrito. Pintura general de aulas y pasillos, con raspado de las capas existentes, y colocación de paneles en melamine, con el fin de optimizar el gasto. Se amplia la extensión de las pizarras; en paralelo, la capacitación de profesores, con retiro incluido que dirige con la autoridad de siempre el padre Jesús Rodríguez. Así comienza el curso el 8 de marzo, con retraso en las matrículas y aumento progresivo del alumnado. Al cierre, contamos veinte alumnos más de los que terminaron el pasado: quinientos once en total. Trescientos treinta y seis en la secundaria matutina, y ciento setenta y cinco en la primaria vespertina. Hay más alumnas. El padre provincial preside la eucaristía de inicio. Buen ambiente en la comunidad educativa, y esperanza en el futuro cercano.
La parroquia activa la escuela de formación de catequistas con un promedio de participantes, que ronda el centenar, en dos niveles. Como trasfondo de la necesaria preparación, está la misión arquidiocesana "Remar mar adentro" que inicia la marcha. El párroco regala a la comunidad la asistencia a La Pasión, de Gibson, y hace lo imposible para que Nerio y Pachi puedan disfrutar de la puesta en escena de "El gran teatro del mundo", que se presenta por motivo especial en la fachada de la catedral de Lima.
El 9 de marzo tenemos la visita de renovación por parte del prior y secretario provincial. El esquema de siempre, y la cordialidad y diálogo al que estamos llamados. Y como quien no quiere la cosa, Cuaresma con vía crucis por sectores y Semana Santa, con más confesiones y mejor preparación. Destaquemos la dedicación y el empeño de Mario -como años anteriores-, con ensayos previos a la celebración de cada día, con todo el equipo. Muy bien los acólitos, y todos en general, y positivos comentarios de la feligresía. De frutos en vida, el Buen Dios verá las obras. Y no queda más que el Aleluya, con el saludo de vida nueva para todos. Y que la paz a vosotros de Jesús sea realidad sentida entre los hombres. Buena falta nos hace. Felices Pascuas a todos.
El Corresponsal.
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