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LIMA
Vicaría
del Perú

01/MAYO/2004
Anticipábamnos en el último informativo la entrega de las parroquias de Huambos y Cochabamba al señor obispo de Chota. Quedaron al frente de las mismas los presbíteros Fernando Vásquez, Neptalí Idrogo y dos vicarios parroquiales, que atenderán también la parroquia de Llama. Los huambinos despidieron a nuestros religiosos con muestras de agradecimiento por el trabajo desarrollado a lo largo de estos cuarenta y cinco años. Los religiosos de esa comunidad hicieron sus maletas: el padre Francisco regresó a Chota, el padre José aterrizó en la parroquia Santa Rita, y el padre Nerio y el padre Gerardo -recién estrenadito- se incorporaron a la comunidad de Santa María Magdalena, de la que se trasladará a España el padre Juan de la Cruz Uriarte. Efecto dominó, parece que llaman a esto. Y no pararon aquí las cosas: Atendiendo también las necesidades de la vicaría de Venezuela, fue destinado allí el padre Javier Arellano. Mientras, el padre Adelmo sigue esperando su visa para Venezuela.
Se nos han quedado atrás, en el orden cronológico, el encuentro de los religiosos con menos de diez años de profesión solemne organizado en Palmira, Venezuela, al que asistieron nueve participantes de la vicaría de Perú. También, las dos tandas de ejercicios espirituales, que nos permitieron disfrutar de esa cercanía de Dios a través de su Hijo hecho sacrificio salvador por nosotros. El padre Antonio María Artola, pasionista, nos guió por los pasos clásicos de la espiritualidad. A esa reflexión personal se unió el trabajo de la asamblea anual de la vicaría donde nos ocupamos, en especial, de nuestra vida comunitaria. El padre Armando Nieto, jesuita, nos recordó como introducción a la misma los fundamentos de la comunidad y los criterios para nuestra renovación. Los aportes de los grupos se recogieron como metas para el presente año.
El paseo a nuestra casa de Pachacámac nos sirvió para el encuentro con los hermanos, visitar a las amistades y hasta para el disfrute del chapuzón. Parece que ya van pesando los años y no hubo "quórum" para el el partido de futbolito. La tertulia "ante mensam" hubo de trasladarse al comedor por el derrumbe del merendero que, gracias a Dios, se produjo cuando no había nadie debajo. El padre Ignacio nos prometió para abril otro mayor y con notables mejoras, y ha cumplido su palabra.
El padre Julián Montenegro viajó urgentemente a España por el grave estado de salud de su padre, el señor Eusebio, que se había roto la cadera. A causa de su debilidad y los muchos años -noventa y seis,- no pudo superar el postoperatorio, y falleció el 1 de abril. Nuestras oraciones por su eterno descanso y por la fortaleza de fe de sus familiares.
Han pasado con nosotros mes y medio, el prior provincial y el secretario. Tuvieron la oportunidad de visitar Machu Picchu. Después, cumplieron escrupulosamente el plan de visita. Gracias, Fortun y Juanma, por su aporte a la vida de nuestras comunidades.
Desde mediados de marzo estamos de enfermeros con el padre Gregorio Martínez. Le están tratando con quimio y radioterapia un tumor que tiene en la garganta; fuerte debe de estar el padrecito, porque después de un mes largo presenta muy buen aspecto. Quien pasó también por el quirófano fue monseñor Emiliano Cisneros: doble ración y en simultáneo. En quince días se reincorporó a su diócesis.
Que sigan disfrutando todos de la alegría de Cristo Resucitado.
P. José Miguel Lerena.
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