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CARACAS
Cristo
Rey

01/MAYO/2004
Cerramos el mes de diciembre con el provincial entre nosotros y el tiempo de encuentro de religiosos jóvenes en Palmira, donde más de uno lo pasó a lo grande con la pirotecnia. Después del encuentro, los hermanos de Perú marcharon a conocer Mérida, y los de España fueron a recordar los lugares donde ejerció su ministerio el padre Cirilo Labarta: Tucacas, Chichiriviche... Seguidito y apurados por el avión, de vuelta a Caracas, no sin antes, pasar por Maracay a saludar a los frailes, conocer las casas y celebrar la eucaristía a los pies de la beata Madre María de San José.
Después de estos ajetreos, la normalidad volvió a Cristo Rey. Javier iniciaba el postgrado en la Universidad Metropolitana. El prior provincial estaba con nosotros casa los días 9 al 13 de febrero, tiempo de compartir proyectos, ilusiones y conocer el buen ambiente de la comunidad. No faltaron los buenos consejos e ideas para seguir creciendo en Cristo. Antes habíamos tenido entre nosotros las cámaras para grabar unas secuencias de una novela de la televisión nacional; el escenario fue el pasillo del nueo preescolar.
Los días de carnaval Lucilo y Sátur fueron al retiro anual en los Teques, donde disfrutaron del descanso merecido, al tiempo que Eduardo y Javier quedaban en casa por los distintos quehaceres. Una vez iniciada la Cuaresma, los alumnos entraban en la recta final del segundo lapso. Los niños de primera comunión avanzaban en su preparación junto con sus padres, y el equipo de pastoral del colegio llevaba a cabo las convivencias por cursos, en la Casa Hogar de las Niñas Ciegas.
En silencio se acercaron las fechas de exámenes para los mayores, las preinscripciones de los nuevos alumnos de preescolar y los planes de Semana Santa. Llegadas las vacaciones, la comunidad se dividió para ayudar en distintos ministerios: el padre Lucilo marchó a Coro, para colaborar con los padres Manuel, Cándido y el recién llegado Javier Arellano; en esta ocasión trabajó en la iglesia de Fátima. El padre Eduardo participó en las celebraciones de La Guadalupe, sin salir de Caracas, junto con el hermano Sátur. Y el padre Javier marchó al Táchira para ayudar a las hermanas MAR en la comunidad de Los Laureles. Todos hemos regresado al trabajo con la alegría proporcionada por la resurrección y el encuentro en la comunidad.
Llega ahora la celebración de la semana agustiniana, con exposiciones, concursos de la voz agustiniana, deporte, competiciones, música y la eucaristía en el patio. Nos queda también el encuentro de profesores de los tres colegios, convocado por el secretariado de apostolado educativo para el día 24 de abril como cierre de la semana agustiniana, y la gran verbena del colegio en las canchas deportivas de Las Mercedes, donde toda la comunidad educativa podrá disfrutar del encuentro, los deportes, el baile y muchas más actividades.
El Corresponsal.
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