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Del 5 al 9 de junio se celebraron en El Jabón las jornadas de pastoral y formación continua para los párrocos y vicarios parroquiales, ordenadas por el capítulo provincial. El padre Ismael Ojeda, encargado del secretariado de apostolado, envió previamente a las comunidades un folleto con los documentos de trabajo.
Acudieron a la cita los siguientes religiosos: padre Justo Rioja y hermano Luis Alberca; padres Ismael Ojeda, José María Montenegro, Secundino Zambrano, Santiago Domínguez, Carlos Alonso, Fernando Torrecilla, Adelmo Irene, Antonio Martínez y Jaime Ruiz. Los otros párrocos no pudieron asistir por enfermedad, por contratiempos u otros motivos.
En gran medida, se alcanzaron los objetivos generales: lograr una puesta al día de los agentes pastorales, descubrir la importancia de la acción litúrgica y sobre todo de la eucaristía en el ministerio pastoral, provocar en los participantes una auténtica conversión pastoral, motivarles para que continúen trabajando con ilusión en la formación continua personal y en la de los agentes pastorales de la parroquia. Como objetivo particular, ayudar, en especial a los párrocos, a desempeñar cada día mejor y con mayor ilusión su ministerio sacerdotal en bien de la feligresía que les ha sido encomendada.
El horario estuvo bien completo. Además de los actos comunitarios de rezos, comidas y recreación, había diariamente cuatro sesiones de más de una hora: dos por la mañana, una en la tarde y otra en la noche. Las exposiciones del padre Publio, carmelita descalzo, eran orientadoras y estaban salpicadas de intervenciones y comentarios de los participantes. El ponente compartió sus conocimientos de liturgia y su práctica ministerial, presidió la celebración de la eucaristía y nos acompañó en los recreos. Hubo mucha cercanía, espontaneidad, diálogo y disponibilidad para aprender todos de todos. La instrucción "Redemptionis sacramentum" fue comentada en los puntos más importantes.
En la última sesión todos los participantes tuvieron la oportunidad de compartir su experiencia pastoral. Las jornadas quisimos enmarcarlas dentro de la espiritualidad y los lineamientos pastorales de la "Novo millennio inneunte". Los participantes expresaron su agrado por la forma como se desarrollaron las jornadas. Al día siguiente, después del rezo de las laudes y el desayuno, cada uno retornó a su comunidad, contento y feliz por el regalo de la presencia de los hermanos y por la fidelidad de Dios que nos renovaba su llamada a la vida religiosa y al ministerio sacerdotal, para gloria suya y bendición de su pueblo.
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